Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 22 Sep 2010, 11:01 pm



Carlos IV de Borbón (Portici, Nápoles, 11 de noviembre de 1748 – Roma, 20 de enero de 1819) fue Rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808. Hijo y sucesor de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.

Acceso al trono.

Sucedió a su padre, Carlos III, al morir éste el 14 de diciembre de 1788. Accedió al Trono con una amplia experiencia en los asuntos de Estado, pero se vio superado por la repercusión de los sucesos acaecidos en Francia en 1789 y por su falta de energía personal que hizo que el gobierno estuviese en manos de su esposa María Luisa de Parma y de su valido, Manuel Godoy, de quien se decía era amante de la Reina, aunque hoy en día esas afirmaciones han sido desmentidas por varios historiadores.[1] Estos acontecimientos frustraron las expectativas con las que inició su reinado. A la muerte de Carlos III, el empeoramiento de la economía y el desbarajuste de la administración revelan los límites del reformismo, al tanto que la Revolución francesa pone encima de la mesa una alternativa al Antiguo Régimen.

Gobierno del conde de Floridablanca.

Las primeras decisiones de Carlos IV mostraron unos propósitos reformistas. Designó primer ministro al conde de Floridablanca, José Moñino y Redondo, I conde de Floridablanca (Murcia, 21 de octubre de 1728 - Sevilla, 30 de diciembre de 1808) fue un político español,
un ilustrado que inició su gestión con medidas como la condonación del retraso de las contribuciones, limitación del precio del pan, restricción de la acumulación de bienes de manos muertas, supresión de vínculos y mayorazgos y el impulso del desarrollo económico. El propio Monarca tomó la iniciativa de derogar la Ley Sálica impuesta por su antecesor Felipe V, medida ratificada por las Cortes de 1789, que no se llegó a promulgar.

El 19 de febrero de 1777 toma posesión como Secretario del Despacho de Estado (especie de ministro de Asuntos Exteriores), cargo que ocuparía hasta el 27 de febrero de 1792, ocupando interinamente la Secretaría de Gracia y Justicia entre 1782 y 1790. Floridablanca orientó la política exterior de Carlos III hacia un fortalecimiento de la posición española frente a Inglaterra, motivo por el que interviene en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos junto a Francia y las colonias rebeldes en contra de Inglaterra (1779-1783), gracias a lo cual consigue recuperar Menorca (1782) y Florida (1783). Sin embargo, no es capaz de tomar Gibraltar tras el Gran Asedio. Potenció también la amistad con los príncipes italianos de la Casa de Borbón y con Portugal (con la que firma un tratado de amistad en 1777, el tratado de San Ildefonso, por el que obtiene las islas africanas de Annobón y Fernando Poo).

Pronto se vio enfrentado al partido aragonés que encabezaba el conde de Aranda, pues Floridablanca pretendía reequilibrar las instituciones de la Monarquía dando más peso al estilo de gobierno ejecutivo de las Secretarías de Estado y del Despacho, mientras que Aranda defendía el estilo tradicional que representaban los Consejos. En esa línea creó en 1787 la Junta Suprema de Estado (presidida por él mismo), que respondía a la idea de coordinar las distintas secretarías en una especie de Consejo de Ministros, obligando a todos los secretarios a reunirse una vez por semana.

Ante esta situación, Floridablanca quiso abandonar su cargo, sin resultado, puesto que el testamento real estipulaba que el hijo y sucesor del rey Carlos III debía mantener su confianza en el Conde de Floridablanca. En 1789 el pueblo de Madrid, en múltiples panfletos, acusaba a Floridablanca de robo y de deslealtad a la Corona. Éste quiso dimitir, decisión no admitida por Carlos IV, el cual creó varias secretarias (Gracia y Justicia, Real Casa y Patrimonio) para aliviar los trabajos de Floridablanca.

Antaño reformista, los sucesos de la Revolución francesa hacen cambiar de forma radical su punto de vista político, convirtiéndose en abanderado de una fuerte reacción, que lleva al encarcelamiento de Francisco Cabarrús y la caída en desgracia de Jovellanos y Campomanes. El 18 de julio de 1790 sufre un atentado, del que escapa ileso y dos años más tarde Carlos IV le destituye y es apresado en su casa de Hellín. La subida al poder de Aranda le lleva a la cárcel en la ciudadela de Pamplona, bajo acusaciones de corrupción y abuso de autoridad. A la caída de Aranda, sustituido por Manuel Godoy, es liberado (1794). Sin embargo, Floridablanca no vuelve a intervenir en asuntos políticos y se retira a su ciudad natal, Murcia.

Bajo su mandato se construyó el Canal Imperial de Aragón, el que todavía hoy depende el abastecimiento de agua potable de numerosos municipios, entre ellos Zaragoza, y el regadío de 26.500 Ha. de terreno entre Aragón y Navarra.


Gobierno del conde de Aranda.

En 1792, Floridablanca fue sustituido por el conde de Aranda, amigo de Voltaire y de otros revolucionarios franceses, a quien el rey encomienda la difícil papeleta de salvar la vida de su primo el rey Luis XVI en el momento en que éste había aceptado la primera Constitución francesa.

Sin embargo, la radicalización revolucionaria a partir de 1792 y el destronamiento de Luis XVI—el rey francés fue encarcelado y quedó proclamada la República— precipitó la caída del conde de Aranda y la llegada al poder de Manuel Godoy el 15 de noviembre de 1792.

Crisis final.

Con tal sucesión de guerras se agravó hasta el extremo la crisis de la Hacienda; y los ministros de Carlos IV se mostraron incapaces de solucionarla, pues el temor a la revolución les impedía introducir las necesarias reformas, que hubieran lesionado los intereses de los estamentos privilegiados, alterando el orden tradicional.

La presencia de soldados franceses en territorio español aumentó la oposición hacia Godoy, enfrentado con los sectores más tradicionales por su política reformista y entreguista hacia Napoleón. A finales de 1807 se produjo la Conjura de El Escorial, conspiración encabezada por Fernando, Príncipe de Asturias, que pretendía la sustitución de Godoy y el destronamiento de su propio padre. Pero, frustrado el intento, el propio Fernando delató a sus colaboradores. En marzo de 1808, ante la evidencia de la ocupación francesa, Godoy aconsejó a los reyes que abandonaran España. Pero se produjo el Motín de Aranjuez, levantamiento popular contra los reyes aprovechando su presencia en el palacio de Aranjuez. Godoy fue hecho preso por los amotinados. Carlos IV, ante el cariz de los acontecimientos, abdicó en su hijo Fernando VII.

Napoleón, receloso ante el cambio de monarca, convocó a la familia real española a un encuentro en la localidad francesa de Bayona. Fernando VII, bajo la presión del Emperador y de sus padres, devolvió la Corona a Carlos IV el día 6 de mayo, sin saber que el día antes Carlos IV había pactado la cesión de sus derechos a la corona en favor de Napoleón, quien finalmente designó como nuevo rey de España a su hermano José.

Final.

Carlos permaneció prisionero de Napoleón hasta la derrota final de éste en 1814; pero en ese mismo año Fernando VII fue repuesto en el Trono español, manteniendo a su padre desterrado por temor a que le disputara el poder. Carlos y su esposa murieron exiliados en la corte papal.

Mecenazgo.

Carlos se interesó desde su juventud por el arte. Violinista aficionado, en 1775 compró para la corte el cuarteto de instrumentos Stradivarius conservado actualmente en el Palacio Real de Madrid y se rodeó de un entorno musical privilegiado dirgido por el violinista y compositor Gaetano Brunetti. También se interesó por la pintura, encargando obras a Luis Meléndez, Claude Joseph Vernet y Luis Paret y nombrando a Francisco de Goya pintor de cámara (1789).


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Jue 23 Sep 2010, 8:32 pm



Pablo de Tarso, originalmente Saulo, también llamado San Pablo Apóstol, el Apóstol de los Gentiles y San Pablo de Tarso (nacimiento entre los años 5 y 10 d. C., Tarso (actual Turquía) - † año 67 en Roma), aunque no perteneció al círculo de apóstoles de Jesucristo.

Introducción.

Según Reinaldo Fabris, autor del Libro "Pablo, el apóstol de las Gentes", este personaje no cambió su nombre al convertirse al cristianismo, ya que como ciudadano romano y nacido en Tarso, además de ser judío tenía gran influencia de la cultura helenística y romana, por lo que como todo romano de la época tenía un “praenomen” relacionado con una característica familiar (el cual es SAULO, su nombre judío), y un “cognomen” que se asocia a una característica física (que en este caso es PABLO, que es su nombre romano).

El conocimiento de la cultura helénica —hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo— le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que su mensaje fue recibido en territorio griego claramente y esta característica marca el éxito de sus viajes fundando comunidades cristianas. Pablo es considerado por muchos cristianos como el discípulo más importante de Jesús, a pesar de que nunca llegó a conocerlo, y, después de Jesús, una de las personas más importantes para el cristianismo; como también fueron Pedro y Juan.

Pablo es reconocido por los católicos como un Santo. Hizo mucho para introducir el cristianismo entre los gentiles y es considerado como una de las fuentes significativas de la doctrina de la primitiva iglesia cristiana.


Biografía.

Nació entre el año 5 y el año 10 en Tarso, en la región de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor (la actual Turquía). La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por nacimiento (Hechos 22:22-29). Por lo que Pablo era ciudadano romano pese a ser hijo de judíos.

Hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín, en su adolescencia es enviado a Jerusalén, donde estudia con el famoso rabino Gamaliel (Hch 22, 3). Tuvo una educación mucho mayor que los humildes pescadores que fueron los primeros apóstoles de Cristo.

Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de los cristianos bajo la influencia de los fariseos. De hecho él fue de los que participó y asintió en la ejecución de San Esteban, el primer mártir (denominado protomártir) de la iglesia de aquel entonces, quien fue víctima de lapidación no como consecuencia de la barbarie de la multitud, sino como cumplimiento de una ejecución judicial, pues Saulo contaba con la venia de Roma.[cita requerida]

En el año 36, camino a Damasco, tuvo una visión y se convirtió al cristianismo. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas fue gracias a una aparición de Cristo camino de la ciudad de Damasco, luego de la cual pide ser bautizado.

Comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco y Arabia. Es perseguido por los judíos y huye a Jerusalén, donde es visto por Bernabé quien lo lleva con Pedro y con Santiago en el año 36(La Biblia no especifica el nombre de los apóstoles. Ver Hechos 9: 27. Contexto de la cita Hechos 9: 26-28). Huye de Jerusalén, escapando de los judíos de habla griega. Se lo llevan a Cesárea y es enviado a refugiarse en Tarso.

Bernabé acude a Tarso y se va con Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.


La conversión.

En las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo.

Según los Hechos de los Apóstoles "Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió." (Hechos 9)

En sus epístolas no da detalles sobre este hecho, pero sí afirma que perseguía a los cristianos y que se le apareció Jesús "Posteriormente, después de todos, se me apareció también a mí, como un abortivo" (1 Corintios 15; 8-9).


En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y "asolar" con "celo" las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gálatas 1; 13; Filipenses 2; 6), tuvo un testimonio que lo marcó para el resto de sus días, literalmente se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma. Pablo fue fiel hasta la muerte al testimonio que lo convirtió en uno de los apóstoles más efectivos de Jesucristo.


Viajes misionales.

A partir del año 46 comienzan los tres grandes viajes misioneros de Pablo:


Aparición de Jesús a Saulo.En el primer viaje misional, junto con Bernabé y su primo Juan Marcos de ayudante, parte de Seleucia, puerto de Antioquía, donde había predicado durante un año, hacia la isla de Chipre, concretamente a Salamina. Este era el primer lugar donde predicaban a los "no judíos", es decir, a los gentiles o paganos.
En Pafos, se convierte al cristianismo el procónsul romano Sergio Pablo, en su séquito se hallaba el mago Elimas o Barjesús. Pablo y Bernabé, según las escrituras, predican la palabra y el procónsul con su familia quiere convertirse, pero el mago lo quiere impedir. Pablo llama al mago embustero, embaucador, empedernido, hijo del diablo y enemigo de todo lo bueno, y deja a Elimas ciego. En ese momento el procónsul cree. Después de esto toman un barco con el que abandonan la isla de Chipre.

Es aquí donde Saulo comienza a ser llamado por su nombre romano Pablo que significa "el más pequeño". Navegan hacia Perge, en la región de Panfilia. Juan Marcos regresa a Jerusalén. Pablo y Bernabé continúan por el sur de Galacia. Encuentran mala acogida por parte de los judíos, y deciden dirigirse a los paganos, por los sitios nombrados formaban comunidades y dejaban encargados para cuidarlas. A partir de estas fechas, a los discípulos, también se les empezó a llamar cristianos. Los nuevos cristianos llamados "no judíos" enviaban dinero a Jerusalén por medio de Pablo y del apóstol Bernabé.

Los cristianos procedentes del judaísmo plantean la idea de que estos nuevos cristianos deberían aceptar también las leyes judías, como la circuncisión. Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén a su regreso en el año 49, ante los apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio, el Concilio de Jerusalén, del año 50. Triunfó la postura de Pablo, sobre no imponer rituales judíos a los conversos gentiles.

En el segundo viaje misionero, Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia, por tierra, hacia Siria y Cilicia, llegando al sur de Galacia. En Listra, se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. Al parecer, se les une Lucas el Evangelista en Tróade. Decide ir a Europa, y en Macedonia funda la primera comunidad cristiana europea: la comunidad de Filipos. También en Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto. Se queda durante año y medio en Corinto, acogido por Aquila y Priscila, matrimonio judeo-cristiano que había sido expulsado de Roma debido al edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51 escribe la primera carta a los tesalonicenses, el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Al año siguiente vuelve a Antioquía.
En primavera del año 54 inicia su tercer viaje misionero, estableciendo su centro de operaciones en Éfeso, capital de Asia Menor. Permanece allí unos tres años. Le llegan noticias de los conflictos surgidos en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios en el año 54 y la segunda carta a los corintios a finales del 57. Atendiendo a los conflictos con los judeo-cristianos, escribe las cartas a los filipenses (año 57) y a los gálatas. Va a Corinto a finales del 57, donde pasa el invierno. Escribe la carta a los romanos, en la primavera del 58. Vuelve entonces a Jerusalén para entregar la colecta de las comunidades cristianas procedentes del paganismo, destinada a los pobres de las comunidades de Jerusalén.

Judíos procedentes de Antioquia lo acusan de violar la Ley e intentan matarlo en una revuelta. El tribuno romano impide que lo maten y lo encarcela. Es enviado a la provincia de Judea, donde el procurador Félix lo retiene durante dos años (del 58 al 60) a la espera de conseguir un rescate por su libertad. Porcio Festo sucede a Marco Antonio Félix como procurador de Judea. Pablo apela a su derecho, como ciudadano romano, a ser juzgado en Roma. Tras un accidentado viaje, llega a Roma en la primavera del año 61. Es liberado en el 63. Su carta a Filemón se supone escrita en este periodo de cautividad, entre el 58 y el 63.

Había expresado sus deseos de llegar, lo cual posiblemente se cumplió en el año 63. Al parecer, después visitó las comunidades de Oriente. Volvió a ser apresado en Roma durante las persecuciones de Nerón. Fue sentenciado a muerte, por lo que fue decapitado hacia el año 67. Por tener la ciudadanía romana, gozó del privilegio de la decapitación, ya que el suplicio de la cruz estaba destinado para quien no era romano. Según la tradición, la cabeza rodó por el suelo y lo golpeó tres veces, y de allí donde chocó, surgió una vía de agua.

Fue enterrado en la vía Ostiense de Roma. El 11 de diciembre de 2006 el Vaticano anunció el descubrimiento del sarcófago de San Pablo tras cuatro años de excavaciones arqueológicas bajo el altar mayor de la basílica que lleva su nombre.

Escritos.

A los Romanos
Primera a los Corintios
Segunda a los Corintios
A los Gálatas
A los Efesios
A los Filipenses
A los Colosenses
Primera a los Tesalonicenses
Segunda a los Tesalonicenses
Primera a Timoteo
Segunda a Timoteo
A Tito
A Filemón.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Jue 23 Sep 2010, 9:11 pm




Jesús de Nazaret, también conocido como Jesús, Cristo o Jesucristo, es la figura central del cristianismo. Para la mayoría de las denominaciones cristianas, es el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación de Dios mismo. Su importancia estriba asimismo en la creencia de que, con su muerte y posterior resurrección, redimió al género humano.Es uno de los personajes que han ejercido una mayor influencia en la cultura occidental.

Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30.

Lo que se conoce de Jesús depende casi absolutamente de la tradición cristiana, especialmente de la utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según opinión mayoritaria, unos 30 ó 40 años, como mínimo, después de su muerte. La mayoría de los estudiosos considera que mediante el estudio de los evangelios es posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos de Jesús, aunque existen grandes discrepancias entre los investigadores en cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de ellos pueden extraerse. Existe una minoría que niega la existencia histórica de Jesús de Nazaret.

Nacimiento e infancia.


Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden exclusivamente de los evangelios de Mateo (Mt 1,18-2,23) y de Lucas (Lc 1,5-2,52).[4] No hay relatos de este tipo en los evangelios de Marcos y Juan. Las narraciones de Mateo y Lucas difieren entre sí:

Según Mateo, María y su esposo, José, viven (según parece, pues no se relata ningún viaje en Belén. María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías (Is 7,14), que su hijo será el Mesías que esperan los judíos (Mt 1,19-21). Unos magos de Oriente llegan a Jerusalén preguntando por el "rey de los judíos que acaba de nacer" con la intención de adorarlo, lo que alerta al rey de Judea, Herodes el Grande, que decide acabar con el posible rival. Los magos, guiados por una estrella, llegan a Belén y adoran al niño. De nuevo, el ángel visita a José (Mt 2,13) y le advierte de la inminente persecución de Herodes, por lo que la familia huye a Egipto y permanece allí hasta la muerte del monarca (de nuevo notificada a José por el ángel, que se le presenta por tercera vez: Mt 2,19-29). Entonces, José se instala con su familia en Nazaret, en Galilea.
En el evangelio de Lucas, María y José viven en la ciudad galilea de Nazaret. La historia de la concepción de Jesús se entrelaza aquí con la de Juan el Bautista —ya que en este evangelio María e Isabel, madre del Bautista, son parientes— y el nacimiento de Jesús es notificado a María por el ángel Gabriel (lo que se conoce como Anunciación: Lc 1,26-38). El emperador Augusto ordena un censo en el cual cada uno debe empadronarse en su lugar de nacimiento y José debe viajar a Belén, por ser originario de este lugar. Jesús nace en Belén mientras se encuentran de viaje y es adorado por pastores. Lucas añade además breves relatos sobre la circuncisión de Jesús, sobre su presentación en el Templo y su encuentro con los doctores en el Templo de Jerusalén, en un viaje realizado con motivo de la Pascua, cuando contaba doce años.
En los evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealogías de Jesús (Mt 1, 2-16; Lc 3, 23-38). La de Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a Adán, el primer hombre según el Génesis. Estas dos genealogías son idénticas entre Abrahán y David, pero difieren a partir de este último, ya que la de Mateo hace a Jesús descendiente de Salomón, mientras que, según Lucas, su linaje procedería de Natam, otro de los hijos de David. En ambos casos, lo que se muestra es la ascendencia de José, a pesar de que, según los relatos de la infancia, éste solo habría sido el padre putativo de Jesús.


Bautismo y tentaciones.


La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista (su primo según el Evangelio de Lucas), por quien Jesús fue bautizado en el río Jordán. Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios.

Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue sometido por el Demonio. No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en Cafarnaún, y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios.


Vida pública.


Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones. Los sinópticos se refieren solo a una fiesta de Pascua, durante la cual Jesús fue crucificado.

Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos. Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó y Betania (donde resucitó a Lázaro).

Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios Apóstoles; en griego, «enviados»), en número de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mt 10,2-4; Mc 3,16-19; Lc 6, 13-16). Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago. Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mt 9,9; Mc 2,14; Lc 5,27-28). lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos.

El Evangelio de Juan sólo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce.

Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña, en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido es enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están la parábola del sembrador (Mt 13,3-9; Mc 4,3-9);la de la semilla que crece (Mc 4,26-29); la del grano de mostaza (Mt 13,31-32; Mc 4,30-32), la de la cizaña (Mt 13,24-30), la de la oveja perdida (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7), la del siervo despiadado (Mt 18, 23-35), la de los obreros enviados a la viña (Mt 20,1-16), la de los dos hijos (Mt 21,28-32), la de los viñadores homicidas (Mt 21,33-42; Mc 12,1-11; Lc 20,9-18); la de los invitados a la boda (Mt 22, 1-14), la de las diez vírgenes (Mt 25,1-13), la de los talentos (Mt 25,14-30; Lc 19,12-27). Dos de las más conocidas aparecen solo en el Evangelio de Lucas: se trata de las parábolas del samaritano (Lc 10,30-37) y del hijo pródigo (Lc 15,11-32). En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con la vida campesina.

Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia, la compasión y la lealtad (Mt 12, 38-40; Lc 20, 45-47)

La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mt 5,38-48;Lc 6, 27-36) así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Mc 14,36) ni Pablo (Rm 8, 15; Gal 4, 6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos (Lc 4, 18) y a los pecadores (Lc 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mt 6,9-13: Lc 11,1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada.


Milagros.


Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran veintisiete milagros, de los cuales catorce son curaciones de distintas enfermedades, cinco exorcismos, tres resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios.

Los evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas por Jesús:
1.Sanó la fiebre de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm, tomándola de la mano (Mc 1,29-31; Mt 5,14-15; Lc 4,38-39);
2.Sanó a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su mano (Mc 1,40-45; Mt 8,1-4; Lc 5,12-16);
3.Sanó a un paralítico en Cafarnaúm que le fue presentado en una camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que se levantara y se fuera a su casa (Mc 2, 1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26);
4.Sanó a un hombre con la mano seca en sábado en una sinagoga, mediante la palabra (Mc 3,1-6; Mt 12,9-14;Lc 6,6-11);
5.Sanó a una mujer que padecía flujo de sangre, que sanó al tocar el vestido de Jesús (Mc 5,25-34; Mt 9,18-26; Lc 8,40-56);
6.Sanó a un sordomudo en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y diciendo: "Effatá", que significa "ábrete" (Mc 7,31-37);
7.Sanó a un ciego en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos (Mc 8,22-26);
8.Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó (Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-45);
9.Sanó a distancia al criado del centurión de Cafarnaúm (Mt 8,5-13, Lc 7,1-10, Jn 4,43-54; Jn 4,43-54);[28]
10.Sanó a una mujer que estaba encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de manos (Lc 13,10-17). Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga;
11.Sanó a un hidrópico en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lc 14, 1-6).
12.Sanó a diez leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lc 17,11-19).
13.Sanó a un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalén, en sábado (Jn 5,1-9).
14.Sanó a un ciego de nacimiento untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina de Siloé (Jn 9,1-12).
En los evangelios canónicos aparecen cinco relatos de expulsiones de espíritus impuros (exorcismos) realizados por Jesús:
1.Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Mc 1,21-28; Lc 4,31-37);
2.a otro en la región de Gerasa (Mt 8,28-34; Mc 5,1-21; Lc 8,26-39);
3.a otro que poseía a la hija de una mujer sirofenicia (Mt 15,21-28; Mc 7,24-30);
4.a otro que atormentaba a un epiléptico (Mt 17,20-24; Mc 9,14-27; Lc 9,37-43);
5.a un "demonio mudo" (Lc 11,14; Mt 12,22).
Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a exorcismos de Jesús (Mc 1,32-34;Mc 3,10-12).

Según los evangelios, Jesús obró tres resurrecciones:

1.Resucitó una niña de doce años, la hija de Jairo (Mc 5,21-24, Mt 9,18-26, Lc 8,40-56). Jesús afirmó que la niña no estaba muerta, sino solo dormida (Mt 9,24;Mc 5,39;Lc 8,52).
2.al hijo de la viuda de Naín (Lc 7,11-17).
3.a Lázaro (Jn 11,1-44).

Jesús obró también, según los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los que se pone de manifiesto la obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el viento) a su autoridad.
1.Jesús ordena a la tempestad que se calme y ésta obedece (Mt 8,23-27; Mc 4,35-41; Lc 8,22-25).
2.Jesús camina sobre las aguas (Mt 14,22-33; Mc 6,45-52; Jn 6,16-21).
Tres signos extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simbólico:
1.Multiplicación de los panes y los peces. Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos los evangelios (Mc 6,32-44; Mt|14,13-21; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13). Ocurre en dos ocasiones según los evangelios de Marcos (Mc 8,1-10) y Mateo (Mt 15,32-39);
2.la pesca milagrosa (Lc 5,1-11; Jn 21,1-19);
3.la conversión del agua en vino en las bodas de Caná (Jn 2,1-11).
En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulación con Belcebú este poder de expulsar a los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones.[29] Según los relatos evangélicos, Jesús no solo tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores.[30] Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.

Unción en Betania y Última Cena.


En Betania, cerca de Jerusalén, fue ungido con perfumes por una mujer. Según los sinópticos, la noche de Pascua cenó en Jerusalén con los Apóstoles, en lo que la tradición cristiana designa como Última Cena. En el transcurso de esta cena pascual, Jesús predijo que sería traicionado por uno de los Apóstoles, Judas Iscariote. Tomó pan en las manos, diciendo "Tomad y comed, éste es mi cuerpo" y, a continuación, cogiendo un cáliz de vino, dijo: "Bebed de él todos, porque ésta es la sangre de la Alianza, que será derramada por la multitud para la remisión de los pecados". Profetizó también, según los sinópticos, que no volvería a beber vino hasta que no lo bebiera de nuevo en el Reino de Dios.

Arresto.


Tras la cena, según los sinópticos, Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de Getsemaní. Los apóstoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidió acatar la voluntad de Dios.

Judas había efectivamente traicionado a Jesús, para entregarlo a los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de Jerusalén a cambio de treinta piezas de plata. Acompañado de un grupo armado de espadas y garrotes, enviado por los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús besándole la mejilla. Jesús fue arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un conato de resistencia, pero finalmente todos se dispersaron y huyeron.

Juicio.


Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás (según el Evangelio de Juan, fue llevado primero a casa de Anás, suegro de Caifás). Allí fue juzgado ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús dijo: "Tú lo has dicho". El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús. En el Evangelio de Juan, Jesús fue llevado primero ante Anás y luego ante Caifás. Solo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que aparece en los sinópticos. Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los sirvientes, le negó tres veces (dos según el Evangelio de Juan), como Jesús le había profetizado.

A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador romano. Tras interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o a un conocido bandido, llamado Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús fuese crucificado. Pilato se lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús.

Crucifixión.


Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo: "Salud, rey de los Judíos". Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta un lugar llamado Gólgota, que significa, en arameo, "lugar del cráneo". Le ayudó a llevar la cruz un hombre llamado Simón de Cirene.

Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel en arameo, griego y latín con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el Rey de los Judíos", que a menudo en pinturas se abrevia INRI ("Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum", literalmente "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos"). Fue crucificado entre dos ladrones.

Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: "Elí, Elí, lemá sabactani", que en arameo significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", según los evangelios de Mateo y Marcos. Las palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios. También hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús estuvieron presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al "discípulo a quien amaba" (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del evangelio no se menciona su nombre).


Sepultura.


Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilato el cuerpo de Jesús la misma tarde del viernes en que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con una gran piedra. Según el Evangelio de Mateo (no se menciona en los otros evangelios), al día siguiente, los "príncipes de los sacerdotes y los fariseos" pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había resucitado. Pilato accedió.


Resurrección y ascensión.


Los cuatro evangelios relatan que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día después de su muerte y se apareció a sus discípulos en varias ocasiones.[55] En todos ellos, la primera en descubrir la resurrección de Jesús es María Magdalena. Dos de los evangelios (Marcos y Lucas) relatan también su ascensión a los cielos. Los relatos sobre Jesús resucitado varían, sin embargo, según los evangelios:

En el Evangelio de Mateo, María Magdalena y "la otra María" fueron al sepulcro en la mañana del domingo. Sobrevino un terremoto, y un ángel vestido de blanco removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Los guardias, que presenciaron la escena, temblaron de miedo y "se quedaron como muertos" (Mt 28, 1-4). El ángel anunció a las mujeres la resurrección de Jesús, y les encargó que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea, donde podrían verle. Al regresar, el propio Jesús les salió al encuentro, y les repitió que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea (Mt 28, 5-10). Entre tanto, los guardias avisaron a los príncipes de los sacerdotes de lo ocurrido. Éstos les sobornaron para que divulgaran la idea de que los discípulos de Jesús habían robado su cuerpo (Mt 28, 11-15). Los once apóstoles fueron a Galilea, y Jesús les hizo el encargo de predicar el evangelio (Mt 28, 16-20).
En el Evangelio de Marcos, tres seguidoras de Jesús, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé, fueron al sepulcro el domingo, muy de mañana, con la intención de ungir a Jesús con perfumes (Mc 16, 1-2). Vieron que la piedra que cubría el sepulcro estaba removida. Dentro del sepulcro, descubrieron a un joven vestido con una túnica blanca, quien les anunció que Jesús había resucitado, y les ordenó que dijesen a los discípulos y a Pedro que fuesen a Galilea para allí ver a Jesús. Se indica que María y sus compañeras no dijeron nada a nadie, pues tenían miedo. A continuación, se dice que Jesús se apareció a María Magdalena (sin mencionar a las otras mujeres), y que esta dio al resto de los seguidores de Jesús la buena noticia, pero no fue creída (Mc 16, 9-11). Jesús volvió a aparecerse, esta vez a dos que iban de camino: cuando estos discípulos contaron lo ocurrido, tampoco se les creyó (Mc 16, 12-13). Finalmente, se apareció a los once apóstoles, a los que reprendió por no haber creído en su resurrección. Les encomendó predicar el evangelio, y subió a los cielos, donde está sentado a la derecha de Dios (Mc 16, 14-20).
En el Evangelio de Lucas, algunas mujeres, María Magdalena, Juana y María de Santiago, y otras cuyos nombres no se mencionan, acudieron al sepulcro para ungir a Jesús con perfumes. Encontraron removida la piedra del sepulcro, entraron en él y no encontraron el cuerpo (Lc 24, 1-3). Entonces se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes, quienes les anunciaron la resurrección de Jesús (Lc 24, 4-7). Las mujeres anunciaron la resurrección a los apóstoles, pero estos no las creyeron (Lc 24,8-11), excepto Pedro, que fue al sepulcro y comprobó que el cuerpo había desaparecido (Lc 24, 12). Ese mismo día, Jesús se apareció a dos discípulos que caminaban de Jerusalén a Emaús, que lo reconocieron en el momento de la fracción del pan (Lc 24, 13-35). Poco después se presentó ante los once, que creyeron que se trataba de un espíritu, pero les demostró que era él en carne y huesos, y comió en su presencia (Lc24,36-43). Les explicó el sentido de su muerte y resurrección (Lc 24,44-49), y, más tarde, los llevó cerca de Betania, donde ascendió al cielo (Lc 24,50-53).
En el Evangelio de Juan, María Magdalena fue al sepulcro muy de madrugada y descubrió que la piedra había sido removida. Corrió en busca de Pedro y del "discípulo a quien Jesús amaba" para avisarles (Jn 20,1-2). Los dos corrieron hacia el sepulcro. El discípulo amado llegó primero, pero no entró en el sepulcro. Pedro entró primero y vio las fajas y el sudario, pero no el cuerpo. El otro discípulo entró después, "y vio y creyó" (Jn 20, 3-10). Magdalena se quedó fuera, y se le aparecieron dos ángeles vestidos de blanco. Le preguntaron: "¿Por qué lloras, mujer?", y ella contestó: "Porque han tomado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". Se volvió hacia atrás, y vio a Jesús resucitado, quien le preguntó a su vez por qué lloraba. Magdalena le confundió con el hortelano, y le preguntó dónde había puesto a Jesús. Jesús la llamó: "¡María!", y ella lo reconoció, respondiendo: "¡Rabbuní!". Jesús le pidió que no lo tocara, ya que aún no había subido al Padre, y pidió que avisara a sus hermanos de que iba a subir al Padre. Magdalena fue a anunciar lo ocurrido a los discípulos (Jn 20, 11-18). Ese mismo día, por la tarde, Jesús se apareció al lugar en que los discípulos se encontraban ocultos por temor de los judíos. Les saludó diciendo "La paz sea con vosotros", les mostró la mano y el costado, y, soplando, les envió el Espíritu Santo. Uno de los once, Tomás, no estaba con el resto cuando tuvo lugar la aparición de Jesús, y no creyó que el aparecido fuera realmente Jesús (Jn 20, 19-25). Ocho días después, Jesús volvió a aparecerse a todos los discípulos, incluido Tomás. Para vencer su incredulidad, Jesús le dijo que tocara su mano y su costado. Tomás creyó en él (Jn 20, 26-29). Más adelante, Jesús volvió a aparecerse a siete de sus discípulos cuando estaban pescando junto al Mar de Tiberiades. No habían pescado nada; les pidió que volvieran a echar la red y la sacaron llena de peces. Entonces lo reconocieron, y comieron con él panes y peces (Jn 21,1-14). Tras esto, se relata una conversación entre Jesús y Pedro, en la que interviene también el "discípulo amado" (Jn 21,15-23).


Fuentes.

Son sobre todo las fuentes cristianas, obviamente parciales, las que proporcionan información sobre Jesús de Nazaret. Los textos cristianos reflejan principalmente la fe de las comunidades primitivas, y no pueden considerarse, sin más, documentos históricos.

Los textos en los que la crítica actual cree posible hallar información acerca del Jesús histórico son, principalmente, los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Secundariamente, proporcionan también información acerca de Jesús de Nazaret otros escritos del Nuevo Testamento (Evangelio de Juan, epístolas de Pablo de Tarso), algunos evangelios apócrifos (como los de Tomás y Pedro), y otros textos cristianos.

Por otro lado, existen referencias a Jesús en unas pocas obras no cristianas. En algunos casos se ha puesto en duda su autenticidad (Flavio Josefo), o que se refieran al mismo personaje cuya vida relatan las fuentes cristianas (Suetonio). Apenas aportan alguna información, excepto que fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato (Tácito), que llamó la atención por sus "hechos portentosos" (Flavio Josefo) y que fue considerado un embaucador por los judíos ortodoxos. Sin embargo, estas escuetas referencias confirman que no se dudó de la existencia de Jesús en la Antigüedad.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Jue 23 Sep 2010, 9:31 pm



Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (Madrid, 14 de septiembre de 1580 — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645) fue un noble, político y escritor español del Siglo de Oro, uno de los más destacados de la historia de la literatura española. Ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

Biografía.

Quevedo nació en Madrid y fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de septiembre de 1580. Su infancia transcurrió en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio. Estudió Teología en Alcalá sin llegar a ordenarse y lenguas antiguas y modernas. Durante la estancia de la Corte en Valladolid parece ser que circularon los primeros poemas de Quevedo, que imitaban o parodiaban los de Luis de Góngora bajo seudónimo (Miguel de Musa) o no, y el poeta cordobés detectó con rapidez al joven que minaba su reputación y ganaba fama a su costa, de forma que decidió atacarlo con una serie de poemas; Quevedo le contestó y ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la muerte del cisne cordobés, quien dejó en estos versos constancia de la deuda que Quevedo le tenía contraída (cit. en Pablo Jauralde Pou, Francisco de Quevedo (1580-1645) Madrid: Castalia, 1999, pág. 906-907:



Musa que sopla y no inspira
y sabe que es lo traidor
poner los dedos mejor
en mi bolsa que en su lira,
no es de Apolo, que es mentira.


Quevedo también se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, la Vida del Buscón, y un cierto número de cortos opúsculos burlescos que le ganaron cierta celebridad entre los estudiantes y de los que habría de renegar en su edad madura como travesuras de juventud; igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa, según puede verse en el Epistolario reunido por Luis Astrana Marín. Por 1604 intenta explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente.

Vuelta la Corte a Madrid, arriba a ella Quevedo en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe cuatro de sus Sueños y diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida; y una obra política, el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica. Se gana la amistad de Félix Lope de Vega (hay numerosos elogios a Quevedo en los libros de Rimas del Fénix y Quevedo aprobó las Rimas humanas y divinas, de Tomé Burguillos, heterónimo del Fénix), así como de Miguel de Cervantes (se le alaba en el Viaje del Parnaso del alcalaíno y Quevedo corresponde en la Perinola), con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas. Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y oscuro, entregado a la baraja e indecente. Quevedo, descaradamente, violentaba la relación metiéndose hasta con su aspecto (como en su sátira A una nariz, en la que se ensaña con el apéndice nasal de Góngora, pues en la época se creía que el rasgo físico más acusado de los judíos era ser narigudos). En su descargo, cabe decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia. Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el Duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616. Vuelto a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato y desempeña otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente, como se ha creído hasta hace poco, y obtiene en recompensa el hábito de Santiago en 1618.

Caído el grande Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer. Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito sólo se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete. Llegado allí a lomos de su jaca "Scoto", llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto "Retirado a la paz de estos desiertos..." o "Son las torres de Joray..." y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta convirtiéndose en uno de los principales exponentes del neoestoicismo español. Completa el número de sus Sueños y redacta tratados políticos como Política de Dios, morales como Virtud militante y dos sátiras extensas: Discurso de todos los diablos y La hora de todos. Tomó parte muy activa en la controversia sobre el patronato de España con dos obras: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, 1628. La cuestión se había suscitado cuando una reforma del Breviario Romano en el siglo XVII no citó la predicación y enterramiento de Santiago en España, lo que provocó un cruce de cartas y presiones que duró treinta y dos años hasta conseguir su revocación; el asunto se reavivó cuando se pretendió otorgar el patronazgo de España a Santa Teresa de Jesús, lo que acabó por convertirse en una auténtica batalla de intelectuales en pro de una u otro, y Quevedo, bastante misógino, se inclinó por el santo guerrero Santiago.

La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición definitiva de sus obras que nunca llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borrachín consumado y en un poema satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana. Era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que lo obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Mendoza, señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses. En contrapartida, son años de una febril actividad creativa. En 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.

En 1639, con motivo del memorial aparecido bajo la servilleta del Rey Sacra, católica, cesárea, real Majestad..., donde se denuncia la política del Conde Duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío Convento de San Marcos en León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. En el monasterio Quevedo se dedicó a la lectura, como cuenta en la Carta moral e instructiva, escrita a su amigo, Adán de la Parra, pintándole por horas su prisión y la vida que en ella hacía:

Desde las diez a las once rezo algunas devociones, y desde esta hora a la de las doce leo en buenos y malos autores; porque no hay ningún libro, por despreciable que sea, que no tenga alguna cosa buena, como ni algún lunar el de mejor nota. Catulo tiene sus errores, Marcus Fabius Quintilianus sus arrogancias, Cicerón algún absurdo, Séneca bastante confusión; y en fin, Homero sus cegueras, y el satírico Juvenal sus desbarros; sin que le falten a Egecias algunos conceptos, a Sidonio medianas sutilezas, a Ennodio acierto en algunas comparaciones, y a Aristarco, con ser tan insulsísimo, propiedad en bastantes ejemplos. De unos y de otros procuro aprovecharme de los malos para no seguirlos, y de los buenos para procurar imitarlos.
Pero Quevedo había salido ya del encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que "hay cosas que sólo son un nombre y una figura", fallece en el convento de los padres Dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue violada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió al poco en justo castigo por tal atrevimiento. En 2009, sus restos fueron identificados en la cripta de Santo Tomás del la Iglesia de San Andrés Apóstol de la misma ciudad.

Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por el humanista José Antonio González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas, pero es la edición más fiable; peor es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas; en el siglo XX José Manuel Blecua las ha editado con rigor.

En 1663 se imprimió la primera biografía de Francisco de Quevedo, la de Pablo Antonio de Tarsia, abundante en anécdotas; posteriormente vendrán las de Aureliano Fernández Guerra en el siglo XIX, donde se le pinta como un hombre de estado, y la de Pablo Jauralde Pou en el siglo XX.


Análisis de su obra.


Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras mediante el abuso de la anfibología. Amante de la retórica, ensayó a veces un estilo oratorio lleno de simetrías, antítesis e isocola que lució más que nunca en su Marco Bruto. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano ("clérigo cerbatana, zapatos galeones..."), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitía, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios del conceptismo barroco.

La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero como ya apercibió el abate José Marchena sus sátiras están mal dirigidas y, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general, es para él más un mero ejercicio de estilo que otra cosa y se vierte contra el bajo pueblo más que contra la nobleza, en lo cual no tuvo el atrevimiento de, por ejemplo, el otro gran satírico de su época, Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana. Cultivó también una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan sobre todo sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla ("Poderoso Caballero es Don Dinero"), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo líder, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León.

La poesía amorosa de Quevedo, considerada la más importante del Siglo XVII, es la producción más paradójica del autor: misántropo y misógino, fue, sin embargo, el gran cantor del amor y de la mujer. Escribió numerosos poemas amorosos (se conservan más de doscientos), dedicados a varios nombres de mujer: Flora, Lisi, Jacinta, Filis, Aminta, Dora. Consideró el amor como un ideal inalcanzable, una lucha de contrarios, una paradoja dolorida y dolorosa, en donde el placer queda descartado. Su obra cumbre en este género es, sin duda, su "Amor Constante Más Allá De La Muerte.


Obras políticas.


Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que "es el libro que yo escribí diez años ha") e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones.
Mundo caduco y desvaríos de la edad (1621, ed. 1852)
Grandes anales de quince días (1621, ed. 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
Memorial por el patronato de Santiago (1627, ed. 1628).
Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. 1852).
El chitón de Tarabillas (1630), impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.
Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia (1635).
Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (1636).
La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. 1641, panfleto contra la revuelta catalana de 1640.
Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.
España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros sediciosos, editada por primera vez en 1916.


Obras satírico-morales.


Los Sueños, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
De la estirpe de los Sueños son dos llamadas "fantasías morales", el Discurso de todos los diablos y de La Hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños:
Discurso de todos los diablos o infierno emendado (1628), publicado en algunas versiones como El peor escondrijo de la muerte y, a partir de 1631, en la versión expurgada en la que aparecen también los cinco Sueños con los títulos cambiados que se enumeran más arriba, con el título de El entremetido y la dueña y el soplón.
La hora de todos y la Fortuna con seso, variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo a su primitivo desorden.
La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones más de la obra con grandes divergencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis (olim Artigas 101) de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago (1628) y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues don Francisco volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, amplificar el retrato satírico de varios personajes secundarios y paliar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos libelos antiquevedia­nos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo (1629) y El Tribunal de la Justa Venganza (1635). De estos retoques dan fe los otros manuscritos. El Buscón es un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los vanos esfuerzos de ascensión social de un pobre diablo perteneciente al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente su ingenio por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata sólo de un vehículo para el lucimiento aristocrático del autor.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Jue 23 Sep 2010, 11:21 pm





Santiago Ramón y Cajal (Petilla de Aragón, Navarra, 1 de mayo de 1852 - Madrid, 17 de octubre de 1934) fue un médico español, especializado en histología y anátomo-patología microscópica. Obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, una nueva y revolucionaria teoría que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Se trata de la cabeza de la llamada "Generación del 80" o "Generación de Sabios".

Infancia y juventud.

Nació en Petilla de Aragón (Navarra), hijo de los aragoneses Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal. Vivió su infancia entre continuos cambios de residencia por distintas poblaciones aragonesas, acompañando a su padre, que era médico-cirujano. A corta edad, Ramón y Cajal y su familia abandonaron Petilla de Aragón y se mudaron a la localidad de donde era natural su padre: Larrés (1854), de allí pasó por Luna (1855), Valpalmas (1856) y Ayerbe (1860). De nacimiento navarro, por tratarse del eventual destino laboral de su padre, Petilla de Aragón pertenece administrativamente a Navarra, Santiago Ramón y Cajal fue totalmente aragonés. Su sentimiento, su estirpe, su educación, su carácter y, desde luego, su honda vinculación afectiva a la tierra de Aragón son una demostración de ello. De carácter muy travieso y con una gran determinación, Santiago mostró, desde pequeño, aptitud para las artes plásticas, especialmente para el dibujo.

Su inteligencia y constancia no se reflejó, sin embargo, en su vida como estudiante, ya que detestaba el memorizar de carrerilla. Su espíritu rebelde le cosechaba enemistad entre los frailes que le impartían clase, que empleaban métodos violentos y autoritarios. Realizó los estudios primarios con los Escolapios de Jaca y los de bachillerato en el instituto de Huesca en una época marcada por la agitación social, el destierro de Isabel II y la Primera República, proclamada justo cuando finalizaba sus estudios de bachillerato en Huesca.

Cuando Santiago contaba con 21 años (en 1873) se jactaba de su gran fuerza física, hasta que un compañero de clase le ganó un pulso. Determinado y obstinado a que no sucediera de nuevo, decidió apuntarse en Zaragoza a un gimnasio, donde empezó a practicar culturismo, cuya cuota la pagaba enseñando lecciones de anatomía al dueño del gimnasio. Este deporte le atrajo hasta el punto de llegar ser uno de los mejores culturistas de Zaragoza. Más tarde le ayudó a ganar el duelo a puños por una chica, apodada la "Venus de Milo".


Vida adulta y carrera profesional.

Cursó la carrera de Medicina en Zaragoza, donde toda su familia se trasladó en 1870. Cajal se centró en sus estudios universitarios con éxito y, tras licenciarse en medicina, fue llamado a filas. Una vez allí descubrió su vocación por la medicina cuando estaba bajo el mandato del equipo médico liderado por el prestigioso Gonzalo Benzo Callejo.


Médico en la guerra de Cuba (1873-1876).


Los primeros meses en la milicia transcurrieron en el regimiento de Burgos, acuartelado en Lérida y con la misión de defender los Llanos de Urgel de los ataques de los carlistas.

Durante ésa época, Cuba, aún provincia española, libraba una guerra por su independencia, conocida como Guerra de los Diez Años. En 1874 Santiago fue elegido por sorteo para un puesto en la sanidad militar del ejército español, con grado de capitán y destinado a la isla caribeña.

Cajal se sintió atraído por los maravillosos parques y jardines de La Habana, así como por la flora tropical en general, pues se había fascinado por ella por sus lecturas. Tarda poco tiempo en comprobar, sin embargo, que la admirada Manigua soñada resultaba insoportable para los europeos. La ausencia de la exuberante fauna y flora que se había imaginado más los omnipresentes mosquitos, propagadores del temido paludismo, consiguieron deshacer por completo el ideal romántico y aventurero que Cajal se había formado.

Su padre le había conseguido algunas cartas de recomendación para conseguir un destino favorable, que él rehusó utilizar, lo que produjo que le enviaran al peor destino posible: la enfermería de Vistahermosa, en el centro de la provincia de Camagüey, una de las más peligrosas de la isla. Esta labor, en medio de la manigua pantanosa, con soldados enfermos a rebosar de paludismo y disentería, llevó a Cajal al agotamiento físico y a padecer las mismas enfermedades que sus soldados. Cajal sintió la enfermedad en carne propia y, tras una primera convalecencia en Puerto Príncipe, acabó recalando en la enfermería de San Isidro, aún más insalubre que la de Vistahermosa. Fue trasladado de un lugar a otro, hasta que finalmente regresó a España en junio del 1875.

Las experiencias en contacto con el sistema administrativo y militar vividas por Cajal en esta estancia ultramarina fueron para él tan amargas como las enfermedades allí contraídas. Cajal tuvo que enfrentarse al caos administrativo, a la incapacidad e inmoralidad de ciertos gobernantes y mandos del ejército, desde el comandante del puesto hasta los cocineros y la oficialidad del destacamento, que tenían la costumbre de sustraer, para sí, la comida y recursos que a los enfermos y heridos faltaban. Amargas experiencias que llevaron a Cajal a solicitar la licencia para abandonar Cuba, atendida el 30 de mayo de 1875, tras ser diagnosticado de "caquexia palúdica grave" y declarado "inutilizado en campaña".

Debió sobornar al funcionario de turno para conseguir recuperar la mitad de sus pagas atrasadas que, de lo contrario, amenazaban con dilatarse indefinidamente. El regreso a España y los cuidados que le propinaron su madre y sus hermanas devolvieron a Cajal progresivamente la salud.


Inicios de su vocación investigadora.


El año 1875 marcó también el inicio del doctorado de Cajal y de su vocación científica. Él mismo se costeó su primer microscopio antes de ganar, en 1876, una plaza de practicante en el Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza. Un año después, tras fracasar en varias oposiciones, logró cátedras en distintas facultades de provincia hasta que logró la de Madrid en histología, donde fue investido doctor. Allí comenzó para Cajal una época de altibajos, con un 1878 terrible, marcado por la enfermedad de la tuberculosis, y un 1879 exitoso, con la obtención de la plaza de Director de Museos Anatómicos de Zaragoza y su boda con Silveria Fañanás García el 19 de julio, con quien tendría siete hijos.

Ganó la cátedra de Anatomía Descriptiva de la Facultad de Medicina de Valencia en 1883, donde pudo estudiar la epidemia de cólera que azotó la ciudad el año 1885. En 1887 se trasladó a Barcelona para ocupar la cátedra de histología creada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Fue en 1888, definido por el propio Cajal como su "año cumbre", cuando descubrió los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas de la materia gris del sistema nervioso cerebroespinal.

Su teoría fue aceptada en 1889 en el Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana, celebrado en Berlín. Su esquema estructural del sistema nervioso como un aglomerado de unidades independientes y definidas pasó a conocerse con el nombre de «doctrina de la neurona», y en ella destaca la ley de la polarización dinámica, modelo capaz de explicar la transmisión unidireccional del impulso nervioso.

En 1892 ocupó la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid. Logró que el gobierno creara en 1902 un moderno Laboratorio de Investigaciones Biológicas en el que trabajó hasta 1922, momento en el que pasa a prolongar su labor en el Instituto Cajal, en donde mantendría su labor científica hasta su muerte.

Entre 1897 y 1904 publicó, en forma de fascículos, su obra magna Histología del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados.

Premios y reconocimientos.


Tras su regreso, le siguieron otros tantos triunfos e invitaciones, desde la Medalla Helmholtz (1905) hasta el Premio Nacional de Moscú (1900), pasando por los nombramientos de doctor honoris causa de las universidades de Clark, Boston y Cambridge en 1899, el mismo año en el que publicó el tercer fascículo de su Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados, que se completaría en 1900 y 1901. A partir de esta fecha, el gobierno español crearía también para él el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, que dio origen a la Escuela Española de Neurohistología, uno de los centros científicos más importantes del país. Fue nombrado por Franco, a título póstumo en 1952 Marqués de Ramón y Cajal.

En 2.002, la Diputación General de Aragón celebra el 150 aniversario de su nacimiento, con distintos actos. El más importante del llamado "Año Cajal" es el Gran Congreso Cajal, celebrado el 1, 2, 3 de octubre. Congreso internacional sobre la figura de Santiago Ramón y Cajal, con reconocidos científicos, nacionales e internacionales, celebrado en Zaragoza.


Premio Nobel.

Su trabajo y su aportación a la neurociencia se verían reconocidos, finalmente, en 1906, con la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina, galardón que compartió con el médico italiano Camillo Golgi, cuyo método de tinción aplicó Cajal durante años. Tras el premio, Cajal aún publicó muchas obras literarias y biográficas y sus Estudios sobre la degeneración del sistema nervioso. Mientras tanto, se consagró a sus alumnos. Ellos fueron quienes le acompañaron, por expreso deseo del propio Cajal, en su último adiós, ocurrido el 17 de octubre de 1934, poco después de publicar su conocida obra El mundo visto a los ochenta años.

Cronología.


1852 ** Nace el día 1 de mayo en Petilla de Aragón (Navarra).
1854 ** Traslado a Larrés ** Nace su hermano Pedro.
1855 ** Traslado a Luna
1856 ** Traslado a Valpalmas
1857 ** Nace su hermana Pabla.
1858 ** Su padre, Justo Ramón, se doctora en medicina.
1859 ** Nace su hermana Jorja.
1860 ** Traslado a Ayerbe (Huesca)
1861 ** Comienza el Bachillerato en los Escolapios de Jaca (Huesca).[5]
1864 ** Estudia el bachillerato en Huesca.
1865 ** En Ayerbe conoce el ferrocarril y viaja por primera vez en él.
1866 ** Tercer curso de bachillerato en Huesca ** Mancebo de barbería ** Abandona los estudios.
1867 ** Vuelve a Ayerbe. ** Aprendiz de zapatero
1868 ** Primeros contactos con la fotografía. Descubre la fotografía en Huesca a través de unos fotógrafos ambulantes.
1869 ** Termina el bachillerato en Huesca. ** Curso preparatorio de medicina en Zaragoza
1870 ** Empieza la carrera de medicina. ** Traslado familiar a Zaragoza.
1871 ** Es nombrado ayudante de disección.
1872 ** Profesor ayudante por oposición de anatomía en la Facultad de Medicina.
1873 ** Licenciado en Zaragoza ** Médico militar, teniente, destinado a Burgos el 3 de septiembre.
1874 ** Asciende a capitán y es destinado a Cuba.
1875 ** Regresa de Cuba muy enfermo.
1876 ** Practicante del hospital Gracia en Zaragoza ** Ayudante interino de Anatomía
1877 ** Doctor en Medicina ** Profesor auxiliar interino en la Facultad de Medicina de Zaragoza ** Conoce a Aureliano Maestre de San Juan. ** Se compra su primer microscopio (un microscopio Verick)
1878 ** Examen a cátedra de Zaragoza y Granada ** Enfermedad pulmonar que cura en el Monasterio de San Juan de la Peña y en el balneario de Panticosa
1879 ** Director de Museos Anatómicos ** Se casa con Silveria Fañanás García el 19 de julio ** Prepara con su mujer placas fotográficas para vender a fotógrafos.
1880 ** Publica su primer trabajo científico. ** Nace su hija mayor, Fe.
1881 ** Segundo trabajo científico
1882 ** Nace su segundo hijo, Santiago.
1883 ** Gana la cátedra de Valencia.
1884 ** Trasladado a Valencia ** Comienza la publicación en fascículos del Manual de Histología. ** Nace Paula Vicenta, su tercera hija.
1885 ** Estudio para la Diputación de Zaragoza, que le regala el microscopio Zeiss. ** Nace su cuarto hijo, Jorge.
1886 ** Escribe Cuentos de vacaciones.
1887 ** Cátedra en Barcelona por concurso de méritos ** Con Simarro aprende la técnica de tinción de Golgi. ** Nace su quinta hija, Enriqueta.
1888 ** Demuestra la individualidad de las células nerviosas. ** Edita la Revista Trimestral de Histología Normal y Patológica.
1889 ** Congreso de Berlín para presentar sus descubrimientos ** Publica el Manual de histología normal y técnica micrográfica.
1890 ** Publica Manual de anatomía patológica. ** Su hermano Pedro es catedrático en Cádiz. ** Nace su sexta hija, Pilar.
1891 ** Expone la ley de polarización dinámica de las neuronas. ** Muere su hija Enriqueta. ** Su hijo Santiago enferma.
1892 ** Cátedra de histología en Madrid ** Nace su séptimo hijo, Luis.
1894 ** Es investido doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge.
1895 ** Miembro correspondiente de las academias de Roma, Viena, París, Lisboa, Berlín,... ** Elegido miembro de la Real Academia de Ciencias
1896 ** Introduce en sus trabajos el método de Ehrlich.
1897 ** Empieza a publicar los fascículos de la Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados. ** Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias ** Elegido académico de número de la Real de Medicina ** Presidente de la Sociedad Española de Historia Natural
1898 ** Muere su madre, Antonia Cajal.
1899 ** Conferencias en la Universidad Clark de los Estados Unidos ** Viaja a Alemania, Inglaterra, Francia e Italia.
1900 ** Premio Moscú ** Director del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII
1901 ** Le conceden la Gran Cruz de Isabel la Católica. ** Se crea el Laboratorio de Investigaciones Biológicas. ** Publica Mi infancia y juventud.
1902 ** Empieza a publicarse la revista Trabajos del Laboratorio de Investigaciones Biológicas. ** Nombrado Consejero de Instrucción Pública. ** Francisco Tello empieza a trabajar en el laboratorio.
1903 ** Congreso Internacional de Medicina en Madrid ** Vacaciones en Italia ** Idea el método de tinción de nitrato de plata, sobre el desarrollado por Simarro.
1904 ** Publica Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados, su obra más importante.
1905 ** Recibe la medalla de oro Helmholtz. ** Publica Cuentos de vacaciones e Historia de mi labor científica. ** Muere su padre, Justo Ramón.
1906 ** Moret le ofrece ser ministro de Instrucción Pública. ** El día 10 de diciembre le conceden el Premio Nobel de Fisiología o Medicina ** La Sociedad Española de Física y Química le nombra socio honorario [6]
1907 ** Presidente de la Junta para la Ampliación de Estudios
1909 ** Fellow de la Royal Society
1910 ** Canalejas le nombra senador vitalicio.
1911 ** Aparece Histologie du système nerveux de l’homme et des vertébrés.

1912 ** Técnica del formol-urano ** Muere su hijo Santiago ** Se traslada a la casa de Alfonso XII ** Publica La fotografía de los colores
1914 ** Estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso ** Comandante de la Legión de Honor francesa
1915 ** Con Domingo Sánchez publica: Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los insectos ** Se le concede la Gran Cruz de la Orden del Mérito en Alemania.
1916 ** Fernando de Castro comienza a trabajar en el laboratorio.
1917 ** Recuerdos de mi vida (tomo I: "Mi infancia y juventud"; tomo II: "Historia de mi labor científica")
1918 ** Junto a Francisco Tello, publica: Manual técnico de anatomía patológica
1919 ** Sus discípulos fundan el Instituto THIRF
1920 ** Dimite como director del Instituto Alfonso XIII ** Decreto de fundación del Instituto Cajal
1921 ** Charlas de café
1922 ** Jubilado de catedrático, se le concede la medalla Echegaray.
1923 ** Tercera edición de Recuerdos de mi vida
1924 ** Doctor honoris causa por la Sorbona
1925 ** Enriqueta Lewy sustituye a Irene Falcón como secretaria de Cajal.
1926 ** Reconciliación con Pío del Río Hortega
1930 ** Muere su esposa Silveria Fañanás García el 23 de agosto
1932 ** Se inaugura el Instituto Cajal ** Nombrado Presidente de Honor de la Sociedad Española de Historia Natural
1933 ** Publica junto a su discípulo Fernando de Castro el libro "Técnica Micrográfica del Sistema Nervioso", compendio de todas las técnicas histológicas desarrolladas por Santiago Ramón y Cajal y todos los miembros de su escuela hasta entonces. ** Publica ¿Neuronismo o reticularismo?. ** Banda de la Orden de la República
1934 ** Publica El mundo visto a los ochenta años ** Muere el 17 de octubre.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 12:05 am





Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias, 24 de septiembre de 1905 — Madrid, 1 de noviembre de 1993), científico de nacionalidad española y desde 1956 también estadounidense. En 1959 fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Biografía.


Fue alumno de Juan Negrín en el laboratorio de Fisiología de la Residencia de Estudiantes y se centró en el metabolismo energético, con especial atención a las moléculas fosforiladas. Compartió estudios con el padre Pedro Arrupe, quien le quitaría el Premio Extraordinario. Durante su época en el laboratorio de la Residencia de Estudiantes, Ochoa puso a punto un método para la determinación de la creatinina.


Formación europea.


Una vez finalizados los estudios trabajó en varios laboratorios de Europa (Berlín, Londres, Oxford), entre ellos una estancia en el Instituto de Ciencias Médicas, creado por Carlos Jiménez Díaz, en Madrid. En esta época trabajó sobre la química de la contracción muscular, sobre su primera enzima, la glioxalasa, sobre la glicolisis, y sobre la vitamina B1. Después de pasar su primer verano en Inglaterra, en el laboratorio de Patton, publicó su primer trabajo en inglés, en 1929, en la prestigiosa revista Journal of Biological Chemistry. En ese mismo año se doctoró.

En 1931 se casó con Carmen García Cobián, y el mismo año es nombrado profesor ayudante de Juan Negrín, su principal apoyo ante la Junta de Ampliación de Estudios para que completara su formación en el Reino Unido y Alemania.


Exilio y éxito.


Regresó a Madrid para dejar de nuevo España al poco tiempo por el clima de enfrentamiento militar y social del inicio de la Guerra Civil. Pasó por Alemania, luego en el Reino Unido, y en 1940 pasó a afincarse en los Estados Unidos (1941, Universidad Washington de San Luis; 1945, Universidad de Nueva York), donde el matrimonio Ochoa se nacionalizó estadounidense en 1956. Por aquellos años había realizado investigaciones sobre farmacología y bioquímica, que le valieron la medalla Bewberg (1951).

En 1954, prosiguiendo con sus trabajos sobre la fosforilación oxidativa, descubrió una enzima, la polinucleótido fosforilasa, capaz de sintetizar in vitro ARN a partir de ribonucleosidodifosfatos.

En 1955 Ochoa publicó en Journal of the American Chemical Society con la bioquímica francorrusa Marianne Grunberg-Manago, el aislamiento de una enzima del colibacilo que cataliza la síntesis de ARN, el intermediario entre el ADN y las proteínas. Los descubridores llamaron «polinucleótido-fosforilasa» a la enzima, conocida luego como PNPasa, tratándose de una polirribonucleótido nucleotidil-transferasa. El descubrimiento de la polinucleótido fosforilasa dio lugar a la preparación de polinucleótidos sintéticos de distinta composición de bases con los que el grupo de Severo Ochoa, en paralelo con el grupo de Marshall Nirenberg, llegaron al desciframiento de la clave genética.

En 1956, el norteamericano Arthur Kornberg, discípulo de Ochoa, demostró que el ADN se sintetiza igualmente mediante su polimerasa. Ambos compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1959 por sus respectivos hallazgos. Severo Ochoa desempeñó un papel importante en la creación de la Sociedad Española de Bioquímica en 1963, hoy Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular y participó posteriormente asidua y activamente en los Congresos de la Sociedad.

A partir de 1964 Severo Ochoa se adentró, por una parte, en los mecanismos de replicación de los virus que tienen ARN como material genético, describiendo las etapas fundamentales del proceso, y, por otra parte, en los mecanismos de síntesis de proteínas, con especial atención al proceso de iniciación, tanto en organismos procarióticos como en eucarióticos, siendo pionero en el descubrimiento de los factores de iniciación de la traducción. España quiso recuperar su magisterio, y al efecto en 1971 se creaba para él en Madrid el Centro de Biología Molecular. En 1974 se trasladó como Investigador Distinguido al Instituto Roche de Biología Molecular en Nueva Jersey. Se jubiló en la Universidad de Nueva York en 1975.


Sus últimos años.


Desde 1977 compartía sus actividades en el Instituto Roche de Biología Molecular en New Jersey con sus frecuentes estancias en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa en Madrid, Centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Autónoma de Madrid, cuya creación había promovido.

En 1985 volvió definitivamente a España, al Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’, del que era Director Honorario. En 1987 ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina de España, y fue nombrado presidente de la Fundación Jiménez Díaz. Murió el 1 de noviembre de 1993. En su testamento creó la Fundación Carmen y Severo Ochoa, de cuyo patronato forman parte algunos de sus discípulos españoles.

Investigación.


Su investigación fue polifacética, hizo numerosas e importantes contribuciones en distintos campos de la Bioquímica y la Biología Molecular. La aportación científica de Severo Ochoa se ha realizado esencialmente a tres niveles.

En primer lugar mediante trabajos de enzimología metabólica con el descubrimiento de dos enzimas, la citrato-sintetasa y la piruvato-deshidrogenasa, que permitieron concluir el conocimiento efectivo del ciclo de Krebs, y que representa un proceso biológico fundamental en el metabolismo de los seres vivos.
Estudió también la fotosíntesis y el metabolismo de los ácidos grasos.

En segundo lugar Severo Ochoa realiza una serie de trabajos que conducen finalmente a la síntesis del ácido ribonucleico, ARN, tras el descubrimiento de la enzima polinucleótido-fosforilasa. Este hallazgo le valió, junto a su discípulo Arthur Kornberg, el premio Nobel de Medicina de 1959..
En tercer lugar la aportación científica de Severo Ochoa se materializa en una serie de trabajos en los que se desarrollan las ideas y los hallazgos anteriores y que se relacionan con el desciframiento del código genético, la biosíntesis intracelular de las proteínas y los aspectos fundamentales de la biología de los virus.
En una oportunidad, Ochoa dijo una frase que es célebre: "El amor es la fundición de física y química".




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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 12:34 pm



Domingo García, conocido como Santo Domingo de la Calzada (Viloria de Rioja, provincia de Burgos, 1019 - † Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 12 de mayo de 1109). Fue un religioso de España y uno de los mayores impulsores del Camino de Santiago.

Es patrón de los Ingenieros Civiles (Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos).


Biografía.


Hijo de un labrador llamado Ximeno García y de su esposa Orodulce, tras el fallecimiento de sus padres, intentó ser admitido en los monasterios benedictinos de Valvanera y San Millán de la Cogolla, pero no lo consiguió. Tras este traspiés se retiró como eremita a un lugar apartado en los bosques de encinas de Ayuela, lugar cercano al actual Santo Domingo de la Calzada, llevando una vida contemplativa hasta 1039. Sobre ese año comenzó a colaborar con Gregorio, obispo de Ostia, llegado a Calahorra como enviado papal para combatir una plaga de langosta que asolaba los territorios navarros y riojanos. Este le otorgó la ordenación sacerdotal. Juntos construyeron un puente de madera sobre el río Oja para facilitar el tránsito de los peregrinos hacia Compostela. Hasta la muerte de Gregorio en 1044.

Tras morir Gregorio, volvió a la zona de Ayuela y emprendió una profunda labor de colonización. Taló bosques, roturó tierras y comenzó la construcción de una calzada de piedra que supuso una desviación del camino tradicional por la calzada romana entre Logroño y Burgos, pero que se convirtió, a partir de entonces, en la ruta principal entre Nájera y Redecilla del Camino. Por esta labor es conocido como Domingo de la calzada.

Para mejorar las condiciones de los peregrinos que empezaron a transitar la nueva calzada, sustituyó el puente de madera que había construido con Gregorio por uno más robusto de piedra, y construyó un complejo integrado por hospital, pozo e iglesia, para atender a las necesidades de los viajeros, donde en la actualidad se encuentra la Casa del Santo, utilizada como albergue de peregrinos.

Al apoderarse en 1076 de La Rioja, Alfonso VI de León, viendo que el desarrollo del Camino contribuía a su proyecto de la incorporación de la zona a su reino, se hizo partidario del santo, de sus obras, y de su villa, visitando a Domingo en 1090 y responsabilizándolo de las obras viarias que se realizaban a lo largo del Camino de Santiago. En esos momentos, y con la ayuda de su discípulo Juan de Ortega, había iniciado ya la construcción de un templo dedicado al Salvador y Santa María. Este fue consagrado por el obispo de Calahorra en 1106. En el exterior del templo y adosado a sus muros, el santo escogió un lugar para su propia sepultura.

El burgo, llamado Masburguete o Margubete que se dice hoy día, de Santo Domingo de la Calzada empezó como unas pocas casas construidas en torno a la ermita del santo durante su vida. Al morir Domingo en 1109 ya contaba la villa con una creciente población. La iglesia de Santo Domingo de la Calzada, en la que fue enterrado, fue elevada al rango de catedral poco después, al trasladarse a esta la diócesis de Calahorra en 1232 hasta 1235.

Nueve tablas pintadas, adornan hoy una pared de la catedral y recuerda los milagros de Santo Domingo.


Milagros del Santo.

Las buenas obras de Santo Domingo a favor de los peregrinos de Santiago no parecen haber cesado con su muerte. Varias milagrosas curaciones de peregrinos, ocurridas en la villa, se atribuyen a la influencia de Domingo.

Curación del caballero francés poseído por el demonio que fue librado del espíritu maligno ante el sepulcro del santo.
Curación de un peregrino alemán del siglo XV llamado Bernardo, que se curó de una infección purulenta de los ojos al visitar la tumba de Santo Domingo.;
Curación de un normando que recobró la vista al visitar la catedral.


El milagro del gallo y la gallina.


Sucedió en Santo Domingo de la Calzada, en La Rioja.

En el siglo XIV peregrina a Compostela un joven alemán de 18 años llamado Hugonell, que va acompañado por sus padres. En el mesón donde se hospedan trabaja una muchacha joven que se enamora de él y le requiere de amores, a lo que el muchacho se niega. Despechada y con ansias de venganza guarda en el zurrón del joven una copa de plata y luego le acusa de robo.

El joven Hugonell y sus padres se disponen a partir para seguir el peregrinaje, cuando llega la justicia y comprueban la acusación registrando el zurrón del muchacho. Es encontrado culpable y condenado a la horca. Los padres no pueden hacer nada por él más que rezar a Santiago. Al acercarse al cuerpo ahorcado de su hijo para despedirse oyen cómo éste les habla desde la horca y les dice que está vivo por la gracia del Santo.

Felices y contentos van a comunicar la noticia al corregidor que justo en ese momento está cenando opíparamente unas aves. El corregidor naturalmente se burla de lo que oye y lanza la frase conocida: “Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais”. Y en ese momento, las aves saltan del plato y se ponen a cantar y cacarear alegremente.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 1:50 pm



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Mariano Salvador Maella Pérez (Valencia, 21 de agosto de 1739 - Madrid, 10 de mayo de 1819). Pintor español.


Biografía.

Mariano recibió su primera formación artística de su propio padre, pintor también. Después se desplazó a Madrid donde Felipe de Castro le dio clases inroduciéndolo en la pintura neoclásica al gusto de la época. También De Castro le permitió continuar su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y fue acogido con especial interés por Antonio González Velázquez (con cuya hija se casaría años más tarde). En 1757 su familia, y los tres premios obtenidos en la Academia, le permitieron financiar un viaje a Roma donde reforzó su gusto academicista. Regresó a España en 1765 donde trabajó en la remodelación del Palacio Real de Madrid bajo el amparo de Mengs, del que recibirá una notable influencia.

Inicia en Madrid una vertiginosa carrera, ingresando como Académico de la de San Fernando, de la que llegó a ser Director General de 1795 a 1798. Fue nombrado pintor de cámara en 1774, donde se reconoció su espléndida técnica para el retrato. A partir de este momento se integra de lleno en las obras de todo el patrimonio real. Ya no sólo trabaja en Palacio, sino en la La Granja de San Ildefonso, el Palacio de El Pardo y el Palacio de El Escorial. La Ilustración marcaba la época y Maella se adaptaba a ellos a la perfección, recogiendo la admiración de la Casa Borbón. Los trabajos se suceden con otras obras al fresco que debe atender por interés de la Corona como la decoración de las Catedrales de Toledo y de Burgo de Osma, al tiempo que irá incrementando sus trabajos como retratista oficial de la Casa Real o la elaboración de patrones para tapices en la Real Fábrica de Tapices con quien fue durante toda su vida el oponente más firme a Maella, Francisco Bayeu.


Decadencia.


Cuando había llegado a ser Primer Pintor de cámara en 1799 y encargado de la custodia y restauración de todos los Reales Sitios, se produce la caída de Carlos IV y la llegada de José I. Bien fuera por la tentación de los 50.000 reales anuales que cobraba, bien por convicciones propias, no dudó en servir al monarca francés, del que recibió honores y agasajos. Esta situación fue, al final, la que provocó su ocaso. Acusado de afrancesado, al regreso de Fernando VII fue apartado de la Corte, pensionado con una quinta parte del sueldo y sustituido por Vicente López, tanto ante el monarca como en la propia Academia.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 2:19 pm



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Don Pelayo (¿? - Cangas de Onís, Asturias, 737) fue el primer monarca del reino de Asturias, que rigió hasta su muerte. Su origen es controvertido, aunque se le atribuyen los orígenes más variados. La Crónica Albeldense le hace un noble godo («XV. ITEM ORDO GOTORUM OBETENSIUM REGUM. 1. Primum in Asturias Pelagius rg. in Canicas an. XVIIII. Iste, ut supra diximus, a Uittizzanc rege de Toleto expulsus Asturias ingressus. El testamento de Alfonso III, del año 869, en que el rey Magno dona al presbítero Sisnando la iglesia de Santa María de Tenciana (Tiñana, Siero) que su tío Alfonso el Casto había ganado de las propiedades pertenecientes a su bisabuelo Pelayo, vincula territorialmente a Pelayo con el área central de Asturias, aunque sin aportar datos sobre su lugar de origen. Frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte, comenzó la Reconquista y se le ha considerado tradicionalmente como el fundador del reino de Asturias, aunque recientes investigaciones arqueológicas sugieren que podría haberlo hecho sobre una organización política local previa.


La leyenda.


Según la leyenda, Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila. Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo.

Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza. Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de Pelayo.

En 718 tuvo lugar una primera revuelta encabezada por Pelayo (al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas, donde se mantenía la resistencia.

En 722 Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (Piloña), donde se encontraba Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva, en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a aniquilar definitivamente la resistencia en las montañas.

Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (actual Gijón), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y dado muerte junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.


La moderna historiografía.


La moderna historiografía centra los inicios de la Reconquista en la antigua provincia Asturiensis, cuya existencia consta por esta serie de datos históricos:

San Valerio del Bierzo escribió su vida autobiográfica en la segunda mitad del siglo VII, el Ordo Querimonie, y dice que era originario de la provincia «Asturiensis», lugar de «espesísimas malezas, ásperas y fragosas»;
el Cosmógrafo de Rávena, anónimo del siglo VII, señala Asturia como una de las ocho (antes sólo eran seis) provincias de Hispania;
las actas del XIII Concilio de Toledo registran la presencia de ocho Duces Provinciae, dos más que en otras épocas;
la crónica de Alfonso III, en su versión Rotense, dice que los árabes colocaron gobernadores al frente de todas las provincias: «Per omnes prouincias Spanie prefectos posuerunt». Munuza fue el prepósito puesto al frente de la Asturiensis.
La existencia de este ducado es aceptada desde hace ya tiempo por los historiadores del reino visigodo, la novedad ahora es que Pelayo podría ser hijo del Dux Asturiensis, Faffila: la Crónica Albeldense, crónica redactada en Oviedo en tiempos del rey asturiano Alfonso III el Magno, dice que el Dux Faffila —o Favila— era el padre de Pelayo y que fue muerto a manos de Witiza en tiempos del rey godo Égica.

De esta forma se explicarían muy satisfactoriamente muchos particulares acerca del origen del reino de Asturias y acerca del propio Pelayo. Se sabe que los duques eran, en los últimos tiempos del reino visigodo, «cabezas de redes de dependencias protofeudales en sus ducados».Así se explica por qué Pelayo buscó refugio en Asturias, entre la clientela de su padre, cuando Vitiza, el asesino de Favila empuña el cetro real. Debe recordarse que la Crónica Albeldense consigna que Pelayo buscó refugio en Asturias, huyendo de Vitiza, no de los musulmanes: «Pelayo reinó el primero en Asturias, en Cangas, dieciocho años. Este, como arriba dijimos, expulsado por el rey Vitiza de Toledo entró en Asturias». También se entienden las propiedades fundiarias de Pelayo en Tiñana, que constan en el testamento de Alfonso III, así como la del lugar en Brece donde se hallaba cuando los enviados de Munuza tratan de apresarlo (Crónica Rotense). Se comprende mejor también el hecho de que Munuza deseara a la hermana de Pelayo como esposa (Crónica Rotense): de esa forma entroncaría con la descendencia de la última autoridad legítima en Asturias, la del Dux Favila.

La misma existencia de una provincia Asturiense reduce considerablemente las posibilidades para el posible ducado de Favila: no podría ser el de Gallaecia ni tampoco el de Cantabria porque Pelayo hubiera buscado refugio en aquellas tierras y no entre los astures, con los clientes de su padre, astures que no son otros que los habitantes de la Asturiensis. Así, de acuerdo a estos autores la resistencia de Pelayo sería la de un antiguo núcleo del reino de Toledo: el levantamiento y la resistencia finalmente triunfante de una de sus provincias contra el poder musulmán. Es preciso matizar un poco esta visión, pues estas provincias, en manos de sus duques, experimentaban una tendencia centrífuga, protofeudal, en los últimos tiempos de la monarquía visigoda, y de no haber existido la invasión musulmana, se habría consumado seguramente la disgregación del reino:

De esta forma el camino hacia la disgregación del centralizado reino toledano en auténticos Principados territoriales feudales parecía ya completamente abierto a principios del siglo VIII. Tan sólo el accidente de la invasión del 711 sería capaz de impedirlo, aunque sólo momentáneamente si bien se mira.


El posible origen astur de Pelayo.


Las crónicas Albeldense y Rotense de la etapa final del Reino de Asturias (siglo IX) atribuyen un origen godo a Pelayo, aunque este dato ha sido cuestionado por algunos historiadores, especialmente a partir de la publicación de los trabajos de Abilio Barbero y Marcelo Vigil al respecto: resultaría paradójico que los astures, que se habían rebelado contra el dominio godo en tiempos del rey Wamba, aceptasen como caudillo en la nueva lucha contra los musulmanes a un aristócrata enemigo, perteneciente a un pueblo que tan sólo veinte años antes había sojuzgado a Asturias. Por otro lado, ni siquiera las regiones más romanizadas, como la Bética y la Tarraconense, opusieron una seria resistencia al colapso del reino visigótico, y la mayor parte de la aristocracia visigótica, representada por condes como Teodomiro o Casio, aceptó el nuevo dominio omeya a cambio de conservar su estatus. Incluso la viuda de Rodrigo, Egilona, fue tomada como esposa por uno de los jefes de los invasores, Abd al-Aziz, primer valí de Al-Ándalus.

Las primitivas crónicas asturianas, como la Albeldense, no incluyen la genealogía de Pelayo, aunque sí lo declaran hijo del duque Faffila —Favila— de ascendencia goda, por tanto. Los primeros documentos que trazan un supuesto árbol genealógico de Pelayo que lo haría descendiente de Chindasvinto (como la Estoria General de España escrita por el rey Alfonso X el Sabio) son cinco siglos posteriores a los hechos. En este sentido, la ideología neogoticista que impregnó los reinados de los reyes de Asturias Alfonso II y Alfonso III hizo desvirtuar progresivamente los orígenes del reino de Asturias: se pretendía entroncar los orígenes del reino de Asturias con el estado visigótico, para de esta manera legitimar las aspiraciones imperiales de los reyes de León y de Castilla.

De hecho, el antropónimo Pelayo no es germánico (como lo son todos los nombres de los reyes visigodos), sino que deriva del griego πελάγιος (marino), lo que apuntaría a un origen hispano-romano del personaje. Por lo demás, dicho nombre de pila era usado con profusión por los habitantes del noroeste de Hispania.

En cualquier caso, lo cierto es que las informaciones proporcionadas tanto por las crónicas cristianas como por las islámicas lo presentan como un personaje estrechamente vinculado a Asturias y que poseía propiedades fundiarias en la región. De este modo, el testamento del rey Alfonso III (recopilado por el padre Flórez en su España Sagrada) menciona que Pelayo tenía tierras en Tiñana (Siero), no muy lejos de Lucus Asturum, una de las ciudades más importantes de la Asturias romana y prerromana. Por su parte, la Crónica Rotense señala que, tras su huida de Córdoba, Pelayo se refugió en Bres (Piloña) en pleno corazón del territorio de los luggones argandenos y cerca de su capital, Paelontium (Belonciu).

Asimismo, tanto Al Maqqari como Ibn Jaldún, en el siglo XVI, atribuían orígenes asturianos a Pelayo, y el primero de ellos, al describir los sucesos de Covadonga, califica al personaje de asno salvaje, una denominación muy poco apropiada para un pretendido miembro de la aristocracia goda y que hace pensar más bien en un caudillo procedente de las montañas y alejado de los refinados centros de cultura romano-visigóticos, pudiendo ser simplemente un hecho de propaganda y rencor escritos en una época totalmente diferente (ocho siglos después), y desde Egipto, lo que deja claras dudas sobre la fidelidad de estos "relatos" que sin testigos, ni acceso a una información lejana, y recopilando los siglos de leyendas anti-Pelayo que se pudieran haber dado en el bando musulman a lo largo de la Reconquista; siendo esta la información accesible para un "historiador" del régimen que escribe sobre los hechos 8 siglos después y a miles de kilómetros, desde Egipto. Los relatos de otros cronistas musulmanes como Iban Al-Akir, en la que relata como "Muza" ataca al enemigo robando, destruyendo iglesias, campanas. Al-Nuwairi hacen referencia a un lugar denominado la roca de Pelayo, conquistado por Muza en su campaña de los años 712–714, y que los historiadores identifican con el cerro de Santa Catalina, donde se asentaba la ciudad de Gegio (Gijón). El hecho de que el topónimo portase el nombre de Pelayo sugiere que este personaje era por aquel entonces el gobernante local de la villa, aunque si el texto fue escrito con el paso de los siglos, puede ser una variación y adaptación literaria. En tal caso, la leyenda sobre el matrimonio de Munuza con su hermana Adosinda, de ser cierto, habría tenido como objetivo reforzar el pacto entre la aristocracia astur y los nuevos dominadores árabe-bereberes.

Por último no puede dejar de resaltarse el hecho de que la transmisión del poder en el seno de la monarquía asturiana se llevaba a cabo siguiendo reglas de origen indígena, residuos de una anterior estructura matriarcal: así, la mujer a menudo transmitía derechos hereditarios al marido, como sucede en los casos de los reyes Alfonso I y Silo, que acceden al poder gracias a sus esposas Ermesinda y Adosinda, ambas de la familia de Pelayo. Sólo en época posterior, a partir de Ramiro I de Asturias, se impone definitivamente la sucesión por línea patrilineal.


Rebelión y reconquista de Gegio (actual Gijón).


Tras la llegada en el año 714 de la expedición de Muza a Asturias, el jefe bereber Mnuza o Munuza fue encargado de las tropas y la administración de la mitad norte peninsular, asentándose al frente de una guarnición musulmana en Gijón, mientras otras aseguraban el territorio, y otras atacaban a los últimos restos de resistencia. Las familias más importantes de la aristocracia astur, entre ellas la de Pelayo, enviaron rehenes a Córdoba para garantizar la capitulación. Sin embargo, en tiempos del valí Al Hurr (717–718) Pelayo retornó a las montañas de Asturias donde fue elegido princeps o líder de los Astures según una de las crónicas. Tras unos años de mutuo hostigamiento, durante el gobierno de Anbasa (722) Munuza envió un destacamento de tropas al refugio de Pelayo en Piloña. El líder astur y sus hombres se refugiaron en el Monte Auseva, donde esperaron a las tropas musulmanas, mientras que Munuza ordenaba refuerzos desde la meseta para acabar con la resistencia. Allí les tendieron una emboscada al destacamento musulmán, el cual fue aniquilado. Esta acción bélica se conoce como la Batalla de Covadonga.


Don Pelayo en el escudo de GijónCuentan las crónicas que, tras la derrota de Covadonga, Munuza salió huyendo con sus fuerzas, probablemente por temor a que la gente de Gijón se uniera a la revuelta, o por miedo a que las tropas asturianas que habían derrotado a sus propias tropas le dieran alcance en la ciudad. Tras abandonar la ciudad, Munuza intentó salir de Asturias por el puerto de la Mesa, mientras que las tropas victoriosas de Covadonga hacían marchas forzadas para cortarle la huida hacia la meseta, siendo Munuza y sus tropas nuevamente derrotadas y muerto Munuza en Olalíes, actual concejo de Santo Adriano. El caso es que Pelayo se apoderó de Gijón sin mayor esfuerzo, una vez que las tropas musulmanas y Munuza habían intentado huir y habían sido aniquiladas en el intento. Al divulgarse por tierras musulmanas la noticia de la toma de Gijón, muchos cristianos se unieron al ejército de Pelayo. Esto desalentó a los musulmanes de intentar retomar Gijón y la zona que esta ciudad controlaba, aunque en realidad el reino de Asturias tuvo como primera capital Cangas de Onís y como segunda Arriondas, para pasar a ser Oviedo la capital bajo el reinado de Alfonso II. Como reseña de la importancia de la muerte de Munuza según esta versión, destacar que era el general al mando de las tropas al norte de la península Ibérica, y entonces su muerte, se podría considerar de trascendencia dentro del organigrama militar musulmán.

Sin embargo otras crónicas posteriores citan que Munuza consiguió escapar con vida y le sitúan con bastante seguridad puesto a cargo de las tropas bereberes en las zonas fronterizas y de igual geografía montañosa en los Pirineos orientales. Tratados y enlace parecidos con el duque aquitano le llevarían a casar con la hija del duque, tras lo cual y con la alianza del duque como resguardo se levantaría en rebelión contra sus superiores árabes y en alianza con los francos, a la búsqueda quizá de crearse un nicho de poder en el estratégico punto de los Pirineos. Fue suprimido por las tropas del Emir en campaña de castigo y para deshacer el peligro que esta posición hubiera supuesto para el al-Andalus recién creado.

Hay que resaltar que los musulmanes estaban más interesados en expandirse por Francia, y avanzar hacia el centro de Europa hasta las batallas de Toulouse y la de Tours donde Carlos Martel detuvo su carrera hacia el centro de Europa, que de limpiar la retaguardia de pequeños reinos hostiles que quedaron aislados ante el avance musulmán.


Primitiva extensión territorial del Reino.

Sin embargo, el triunfo de la revuelta no llevó a Pelayo a establecer su corte en Gijón, que era la ciudad más importante de la Asturias bajoimperial, sino que se asentó en Cangas de Onís, situada en las estribaciones de los Picos de Europa: lo inseguro de su situación hacía aconsejable refugiarse en un territorio montañoso que fuera poco accesible para las aceifas musulmanas. Pero una vez que décadas más tarde se consolidara el Reino, la sede regia fue trasladada sucesivamente a el Rey Silo, esposo de Adosinda, nieta de Pelayo, y, posteriormente, a Oviedo.

En principio parece que el reino de Pelayo se extendía por la llamada Asturias nuclear, que comprendía, al menos, los territorios central y oriental de la actual Asturias, de acuerdo al relato de la Crónica Albeldense, que acontece entre la civitate Gegione y Covadonga. Fueron sucesores suyos, como Alfonso I de Asturias o Fruela I de Asturias, los que, fagocitando entidades políticas menores (como los condados de Trasmiera o Sopuerta), extendieron los dominios del Reino de Asturias hasta Galicia y Vizcaya.


[color=black]Muerte y sepultura de don Pelayo.



El rey don Pelayo falleció en Cangas de Onís, donde tenía su corte, en el año 737. Después de su defunción, su cadáver recibió sepultura en la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, situada en la localidad asturiana de Abamia, en la que previamente había sido sepultada su esposa, la reina Gaudiosa. En el lado del Evangelio de dicha iglesia, se conserva en la actualidad el sepulcro, vacío, que contuvo los restos del rey, y enfrente, colocado en el lado de la Epístola, se encuentra el que contuvo los restos de la esposa de don Pelayo. El cronista Ambrosio de Morales dejó constancia en su obra de que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León, ordenó trasladar los restos del rey don Pelayo y los de su esposa a la Santa Cueva de Covadonga.

En una cavidad natural de la Santa Cueva de Covadonga, e introducidos en un túmulo de piedra, reposan en la actualidad los restos del rey don Pelayo, los de su esposa, y los de Ermesinda, hermana del rey. En el sepulcro se encuentra esculpida la siguiente inscripción:

"AQVI YACE EL SEÑOR REY DON PELAIO, ELLETO EL AÑO DE 716 QUE EN ESTA MILAGROSA CUEBA COMENZO LA RESTAVRACION DE ESPAÑA BENCIDOS LOS MOROS; FALLECIO AÑO 737 Y ACOMPAÑA SS M/gEr Y ErMANA"

No obstante lo anterior, numerosos historiadores han cuestionado la autenticidad del traslado de los restos del rey Don Pelayo y de su esposa a Covadonga.



Nupcias y descendencia.


Don Pelayo contrajo matrimonio con Gaudiosa, y fruto de su matrimonio nacieron dos hijos:

Favila de Asturias (¿?-739). Fue el segundo rey de Asturias. Contrajo matrimonio con Froiluba y fue sepultado en la iglesia de la Santa Cruz de Cangas de Onís.
Ermesinda. Contrajo matrimonio con Alfonso I el Católico, tercer rey de Asturias e hijo del duque Pedro de Cantabria. La tradición sostiene que sus restos reposan en la actualidad en la Santa Cueva de Covadonga, junto a los de sus padres y los de su esposo.



Tumba del rey don Pelayo en la Basílica de Covadonga.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 6:34 pm



Los Reyes Magos (también conocidos como los Reyes Magos de Oriente) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes (tres según la consideración más extendida) que, tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

El evangelio solo habla de magos, en ninguna parte se indica que fuesen reyes. Esta creencia apareció varios siglos despues y se ha mantenido en la tradición popular. Tampoco se mencionan sus nombres en el evangelio.

Estos "magos", según la creencia Católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos y por eso ve en el Evangelio, las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.

En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía. Pero en otros países se le llama "Pesebre" a toda esta representación.

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de "Reyes") quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo II, sin embargo, dan su número y les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente.

Auto de los Reyes Magos, la más antigua reliquia teatral en castellano

El Auto de los Reyes Magos y la Asunción de la Virgen, son las obras teatrales más antiguas escritas en el tosco castellano medieval.

El Auto de los Reyes Magos, es la obra clave del teatro religioso europeo de raíz medieval. En la Región de Murcia constituye la pieza del Medievo que más se ha popularizado, escenificándose anualmente al llegar la Navidad.


El Auto de los Reyes Magos es una de las más antiguas reliquias teatrales españolas, y goza de gran tradición y popularidad en diversos enclaves de la geografía murciana, especialmente en Aledo y la pedanía de Churra.

Con las primeras claras de la mañana del 6 de enero, los vecinos de numerosos pueblos y pedanías de la Región de Murcia se disponen a interpretar y contemplar, por calles y plazas, la escenificación del Auto.


Orígenes.


El origen de esta pieza teatral se remonta al siglo XII, época en la que la Europa medieval veía florecer un teatro basado en el dramatismo litúrgico. De ella se conservan solamente 147 versos de un autor desconocido.

De manera sencilla e ingenua, el Auto de los Reyes Magos relata el Misterio de la Epifanía, mostrando la sorpresa de los Reyes Magos ante el descubrimiento de la Estrella y su entrevista en Jerusalén con Herodes. Una obra teatral representada por los vecinos y vecinas.



El Auto de los Reyes Magos es una ingenua y entrañable pieza teatral de origen medieval, considerada el primer ejemplo de teatro castellano.


Se representa cada 6 de enero en calles y plazas de diversos pueblos de la Región de Murcia, siendo Aledo y la pedanía murciana de Churra los enclaves donde goza de mayor solera y popularidad.

Los vecinos son los protagonistas de esta sencilla representación. Ellos constituyen el reparto de actores que interpreta a los personajes del Auto: Gaspar, Melchor, Baltasar, Herodes, la Virgen María, etc..., trasportando a todos sus paisanos a la época del nacimiento de Jesucristo y al Jerusalén del rey Herodes.

Todos los vecinos acompañan a la Estrella, que normalmente es una niña a lomos de un caballito, para llegar al lugar del nacimiento del Niño Dios.

El texto ha llegado hasta la actualidad gracias a la tradición oral, pasando de generación en generación, hasta que un maestro o sacerdote lo recogía por escrito. Este es el motivo por el que no suelen coincidir los textos, aunque existan multitud de similitudes entre ellos, siendo el pilar fundamental de todos: la representación del Auto al aire libre.

Solo se conservan 147 versos que, siguiendo el evangelio de San Mateo, relatan la sorpresa de los Reyes Magos ante la aparición de la Estrella, su entrevista con Herodes y la consulta con los Rabinos.

El autor del Auto de los Reyes Magos es desconocido y todos los indicios apuntan a que el origen de esta obra se remonta a mediados del siglo XII.



El Auto de Reyes en la Región de Murcia.


En la Región de Murcia, el Auto de los Reyes Magos adquiere tintes regionales y personalidad propia, debido al sello que le timbran sus habitantes y su singular idiosincrasia.

El texto incorpora dos nuevos personajes oriundos de la Huerta de Murcia. Se trata de Jusepe y Receba que, con gracejo y diálogo panocho, matizan de manera regionalista la obra, resultando sumamente atrayente para el público murciano.

Aledo y Churra son los lugares donde el Auto de los Reyes Magos goza de mayor raigambre y popularidad, aunque numerosas pedanías y pueblos de la región murciana han rescatado el antiguo acervo de escenificar autos.

Algunos de los numerosos enclaves murcianos en los que se celebra cada 6 de enero el Auto de los Reyes Magos son: Guadalupe, Algezares, Rincón de Seca, barrios de la capital murciana, como San Juan, Monteagudo, Patiño, la pedanía alhameña de El Berro, Canara (Cehegín), Librilla, pueblos del Campo de Cartagena, etc...

Los Autos de los Reyes Magos que se escenifica en las pedanías de Murcia, comienzan con el encuentro de los Tres Reyes Magos con la estrella que ha de guiarlos. La segunda parte representa la llegada de los tres Magos al palacio de Herodes.

En un ejercicio de anacronismo, intervienen la pareja de huertanos de Jusepe y Rebeca, que comentan el paso de la comitiva real por la Huerta de Murcia:

"Oye Jusepe, ¿no ves? ¡Por allí viene una estrella! - ¿Por dónde? Por Oriente/ ¡Válgame Dios, qué cometa! ¡Mira allí que jopo tiene! ¡Parece cola de yegua!...!", finalmente, en el interior del templo, junto al altar mayor, se representaba la parte final en la que los Reyes adoraban al Niño.



Aledo y Churra: los escenarios más populares.

Los orígenes del Auto de Reyes en Aledo se remontan a finales del siglo XIII, siendo el actual texto obra del maestro Gaspar Fernández de Ávila, fechado en 1748 y basado en obras medievales.

El libreto de Aledo presume de ser una obra de gran valor cultural e histórico, contando con 1.589 versos.

Los vecinos de Aledo preparan y ensayan el Auto de Reyes en los meses anteriores a Navidad y llegado el día 6 de enero, lo representan por calles y plazas de la localidad.

Churra tiene el honor de ser la pedanía con la más antigua tradición en la representación de un Auto de Reyes. Desde el siglo XVIII existe constancia de que vecinos de Churra y aledaños, se congregaban en la Cuesta de Piñero cada 6 de enero para asistir al primer acto de la obra.

Era costumbre representar las escenas de Herodes dialogando con su ministros y con los Magos de Oriente, así como el diálogo de Jusepe y Rebeca, en un escenario instalado junto a la puerta de la Iglesia de Churra.



El Auto de los Reyes Magos es uno de los símbolos más importantes de Aledo, junto a la Torre del Castillo que preside la localidad, así como las Fiestas Patronales, que se celebran a finales de agosto.

Atrae a numerosos visitantes, llegados de distintos lugares para ver una representación de raíces medievales en tan singular marco: las calles del casco antiguo y el interior de la Iglesia de Santa María la Real.

Se trata de una Fiesta declarada de Interés Turístico Regional que suponen el broche de oro a las celebraciones navideñas.

Las gentes de Aledo se convierten en figuras evangélicas que dan vida a los Reyes Magos, el Ángel (un niño o niña de la localidad), el rey Herodes y los dos centuriones.

El texto actual data del siglo XVIII. Los actores recitan unos añejos parlamentos en los que expresan su asombro ante el nacimiento del Mesías, su amor hacia Él y su interés por adorarle.

Es una tradición que aglutina en torno a sí múltiples elementos que enmarcan y dan sentido al Auto de los Reyes Magos: la música, la gastronomía y la religiosidad popular.

Celebración: 6 de enero
Declarado de Interés Turístico Regional



Los ciento cuarenta y siete versos del manuscrito de la Catedral de Toledo.


Siendo canónigo y, más tarde, arzobispo de Santiago de Compostela, don Felipe Fernández Vallejo, descubrió en el siglo XVIII un antiguo manuscrito en la biblioteca de la Catedral de Toledo. Más tarde, Menéndez Pidal se encargaba de su publicación y lo bautizaba como 'Auto de los Reyes Magos'.

El manuscrito relataba la historia de los Tres Reyes Magos en su búsqueda del Niño Dios y la reacción de Herodes.

La lengua de este documento confirmaba como su origen una fecha de la segunda mitad del siglo XII, un poco posterior al año 1150.

El autor se desconoce, aunque resulta aventurado afirmar que fuese español, ya que en el Toledo del siglo XII, núcleo en el que convivían cristianos, judíos y musulmanes y centro intelectual de suma importancia para la Europa Occidental, convivían eruditos venidos de diversos países.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 8:42 pm



Darío de Regoyos y Valdés (Ribadesella, Asturias, 1 de noviembre de 1857 - Barcelona, 29 de octubre de 1913) fue un pintor español.

Hijo del Arquitecto y Ayudante de Obras Públicas Darío Reboyos Morenillo, se trasladó en su juventud a vivir a Madrid. Entró en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1878. Allí fue alumno del belga Carlos de Haes.

Invitado por sus amigos Enrique Fernández Arbós e Isaac Albéniz y siguiendo el consejo de Carlos de Haes, Regoyos visitó Bruselas en 1879. Se matriculó en la École Royale des Beaux-Arts.

En años posteriores (entre 1881 y 1893) compaginó estancias en Bélgica y los Países Bajos con visitas por la geografía española. Participó en la fundación de varios círculos artísticos como L'Essor o Los XX. Impulsó exposiciones, conciertos y todo tipo de actividades culturales con el objetivo de desarrollar el arte moderno en Bélgica.

En 1883, acompañó a varios colegas en un recorrido por España. Se instaló en el país al año siguiente, y allí se casaría en 1895, aunque siguió efectuando múltiples viajes. Durante este período, la pintura de Regoyos evolucionó del naturalismo al pre-simbolismo de su serie La España negra, y finalmente, ya en su madurez, se movió en un estilo próximo al impresionismo y al puntillismo, siendo en cierta manera más atrevido que Zuloaga y Joaquín Sorolla.

En su etapa madura, realizó abundantes paisajes del natural (plenairismo), de localidades de Vizcaya y Guipúzcoa. Su dibujo resulta un tanto primario, casi naif, en contraste con un colorido vivo de gusto internacional, que entonces era mayoritariamente denostado en España. Existe una amplia muestra de su arte en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el MNAC de Barcelona y la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Regoyos murió en Barcelona, el 29 de octubre de 1913, aquejado de un cáncer. No demasiado apreciado en vida, tras su fallecimiento se le dedicó una exposición-homenaje en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.

Tiene calles en su honor en Oviedo, Ribadesella, Bilbao, Irún y Azuqueca de Henares

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 24 Sep 2010, 8:49 pm



Antonio María Esquivel y Suárez de Urbina (Sevilla; 8 de marzo de 1806 - Madrid; 9 de abril de 1857), pintor español especializado en temas románticos y retratos, que realizó con destacado detallismo y apreciable técnica.

Biografía.


Nació en Sevilla en 1806. Comenzó los estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Allí se familiarizó con la técnica pictórica y el detallismo al estilo de Murillo.

En 1831, se trasladó a Madrid, donde concursó en la Academia de San Fernando, siendo nombrado académico de mérito. En contacto con el ambiente intectual madrileño de esos años, participó activamente en la fundación del Liceo Artístico y Literario en 1837, donde daría clases de Anatomía, asignatura que impartiría también más tarde en la Academia de San Fernando.

En 1839, otra vez en Sevilla, sufrió una enfermedad que le dejó prácticamente ciego; el artista, sumido en una profunda depresión, se intentó suicidar arrojándose al río Guadalquivir. Enterados sus compañeros y amigos poetas y artistas y movilizados por el Liceo para ayudarle, sufragaron entre todos un caro tratamiento realizado por un prestigioso oftalmólogo francés. Gracias a esto, en 1840 sanó y recuperó la visión. El artista, agradecido, pintó a sus amigos, poetas y pintores del Romanticismo, en un cuadro que se ha hecho justamente célebre. Como reconocimientos oficiales, recibó la placa del Sitio de Cádiz y la Cruz de Comendador de la Orden de Isabel la Católica. En 1843 es nombrado Pintor de Cámara y en 1847 académico de San Fernando, siendo además miembro fundador de la Sociedad Protectora de Bellas Artes. Como teórico de la pintura, redactó un Tratado de Anatomía Pictórica, cuyo original se guarda en el Museo del Prado. Falleció en Madrid en 1857.

Sus hijos Carlos María (1830-1867) y Vicente también fueron pintores.


Obras destacadas.


Retrato del Capitán General Juan Ruiz de Apodaca, 1834. Museo Naval, Madrid.
Venus anadiomene, 1838. Museo del Prado.
San Miguel Arcángel, 1843. Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo, procedente del Seminario Diocesano San Cayetano.
Una lectura de Ventura de la Vega, 1845. Museo Romántico, Madrid.
Los poetas Contemporáneos o Lectura de José Zorrilla en el estudio del pintor, 1846. Museo del Prado, Madrid.[1]
Retrato de Rafaela Flores Calderón, 1846. Museo del Prado, Madrid.
Retratro ecuestre del General Prim. Museo Romántico, Madrid.
La Campana de Huesca, 1850. Museo de Bellas Artes, Sevilla.
José y la mujer de Putifar, 1854. Museo de Bellas Artes, Sevilla.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 26 Sep 2010, 10:31 pm



Abu Muhammad `Ali ibn Ahmad ibn Sa`id ibn Hazm , más conocido como Ibn Hazm (Córdoba, 7 de noviembre de 994 - Montíjar (Huelva), 15 de agosto de 1064, fue un filósofo, teólogo, historiador, narrador y poeta hispanoárabe.

Vida y obra.


Realizó una intensa actividad política. Fue visir del califa Abderramán V, y a consecuencia de intrigas palaciegas estuvo en la cárcel en varias ocasiones y sufrió un breve destierro. Abandonó la actividad política para dedicarse a sus estudios de teología y derecho. Debió exiliarse en diferentes taifas de al-Ándalus tras la crisis del califato, exilio que le llevó a recorrer varias taifas: Sevilla, invitado por al-Mutadid o la taifa de Mallorca. La célebre quema pública de sus libros en Sevilla le inspiró un conocido poema que dice:

"Dejad de prender fuego a pergaminos y papeles,
y mostrad vuestra ciencia para que se vea quien es el que sabe.
Y es que aunque queméis el papel
nunca quemaréis lo que contiene,
puesto que en mi interior lo llevo,
viaja siempre conmigo cuando cabalgo,
conmigo duerme cuando descanso,
y en mi tumba será enterrado luego"


Su obra más famosa es Tawq al-hamāma o El collar de la paloma en la que trata el tema del amor. Fue escrito en Játiva hacia 1023. Se trata de un libro de reflexiones sobre la verdadera esencia del amor, intentando descubrir lo que tiene de común e inmutable a través de los siglos y las civilizaciones de influencia neoplatónica, que fue llamado "amor udrí", incluyendo detalles autobiográficos y documentales. Constituye también un diwan, o antología poética de tema amoroso, pues está empedrado de composiciones elegantes y refinadas.

También escribió numerosas obras filosóficas. Su pensamiento se basaba en Aristóteles y se esfueza en distinguir lo verdadero de lo falso, lo que lleva a un sexto sentido o sentido común por el cual se demuestran las verdades. Dichas verdades están en estrecha relación con la fe por lo que un conocimiento cabal de la filosofía puede relacionar a estas verdades con la teología. De este modo, elabora una teología natural acercándose a los postulados de Santo Tomás y desarrollando el tema de la esencia y la existencia, concluyendo que son idénticas solo en Dios, pero con un significado diferente que la doctrina tomista.

Pero quizás su aporte más significativo esté dado por su testimonio acerca del motivo de la actividad del hombre, cuando indica que todo lo que hace el hombre lo hace para evitar la preocupación, para distraerse. ¿Distraerse de que? De la muerte.





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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 26 Sep 2010, 10:39 pm




Francisco Romero López, más conocido como Curro Romero o "El Faraón de Camas" (1 de diciembre de 1933) es un torero español, natural de Camas (Sevilla).

Comenzó su carrera profesional en el barrio de La Pañoleta (Camas, Sevilla), el 22 de agosto de 1954 junto a Limeño.


Curro Romero toreando un Núñez del Cubillo en la plaza del Puerto de Santa María.
Estatua de Curro Romero junto a la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla, obra del escultor Sebastián Santos Calero, inaugurada en 2001.Toreó por primera vez con caballos en Utrera el 8 de septiembre de 1954, con Juan Gálvez y Francisco Corpas, con novillos de Ruperto de los Reyes.

Debutó en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid el 18 de julio de 1957, con toros de Alipio Pérez-Tabernero, acompañando a Adolfo Aparicio y Vázquez II.

Le dio la alternativa Gregorio Sánchez, en la plaza de toros de Valencia, el 18 de marzo de 1959, teniendo como testigo a Jaime Ostos y con el toro: "Vito" del Conde de la Corte. Ese día no tuvo ningún éxito, e incluso recibió un aviso.

La confirmó en Las Ventas el 19-5-1959, con Pepe Luis Vázquez y Manolo Vázquez, con el toro:"Lunito" de Eusebia Galache. Se suspendió el festejo por la lluvia en el tercer toro.

Ha salido por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla en 4 ocasiones: 19 de mayo de 1966; 13 de junio de 1968; 29 de mayo de 1972 y 19 de abril de 1989.

Una de sus tardes más destacadas tuvo lugar en Sevilla el 19 de mayo de 1966, cortando 8 orejas a seis toros, siendo el torero que más orejas ha cortado en una tarde en la Maestranza.

En Las Ventas ha salido 7 veces por la Puerta Grande: 24 de mayo de 1973 (cortó dos orejas pero renunció a salir en hombros); 24 de mayo de 1965 (1 oreja); 28 de mayo de 1967 (2 orejas); 22 de septiembre de 1959 (1 oreja); 4 de julio de 1963 (2 orejas); 7 de julio de 1966 (2 orejas) y 28 de mayo de 1966 (2 orejas). Ha concedido 35 alternativas.

Ha toreado cerca de 900 corridas.

Ha sido un torero con un arte sublime -es un símbolo-, esencia de la pureza y de la majestad. Un torero con mucho duende, con un toreo de pura naturalidad. Con tardes de luces y sombras, pero sus partidarios eran incondicionales. Tiene un monumento en Sevilla, cerca de La Maestranza.

Toreó su última corrida en La Algaba (Sevilla) el 22 de octubre de 2000 en un festival.

Su trayectoria profesional ha sido una de las más largas conocidas, alternando las tardes épicas con los mayores fracasos, por lo cual, al igual que ocurriera con José Gómez "Joselito" y Belmonte, dividió a la afición taurina entre aquellos que le apoyaban incondicionalmente (curristas) y quienes le denostaban (anticurristas). Se retiró con 66 años, después de 42 años de actividad profesional. Es un reconocido seguidor del Real Betis Balompié y era amigo del cantaor Camarón de la Isla.

El 3 de marzo de 2001 un jurado compuesto por cronistas y aficionados lo incluyó dentro de la lista de los 10 toreros más importantes del siglo XX, junto a los siguientes matadores: José Gómez "Joselito", Pepe Luis Vázquez ,Juan Belmonte, Domingo Ortega, Manolete, Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez, Paco Camino, y El Viti.

Estuvo casado con la cantante Concha Márquez Piquer, hija de Concha Piquer, con quien tuvo dos hijas (Conchitín y Coral, fallecida en accidente en EE.UU.). En 2003 contrajo matrimonio con Carmen Tello Barbadillo.

En una sentencia sobre un pleito laboral el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía definió el currismo como «un sentimiento que es indudable y notoriamente altruista en favor del diestro, arraigado y profundo como el que más, creador de una ilusión permanente, de una esperanza incondicional y de una forma de entender la vida».


Distinciones.


Ha recibido, entre otros, los siguientes galardones, que le hacen merecedor del tratamiento Excelentísimo:

La Medalla de Andalucía: (1993) Se concede en reconocimiento a las acciones, servicios y méritos excepcionales o extraordinarios realizados por personas o entidades que sean manifestación del trabajo y la solidaridad en beneficio de los demás ciudadanos.
El nombramiento de Hijo Adoptivo de Andalucía (1997).
La Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, (1997).
Académico por la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla en octubre de 2007.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 26 Sep 2010, 10:58 pm




Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 o 1528 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 23 de agosto de 1591) fue un poeta, humanista y religioso agustino español de la Escuela salmantina.

Fray Luis de León es uno de los escritores más importantes de la segunda fase del Renacimiento español junto con Francisco de Aldana, Alonso de Ercilla, Fernando de Herrera y San Juan de la Cruz y forma parte de la literatura ascética de la segunda mitad del siglo XVI. Su poesía está inspirada por el deseo del alma de alejarse de todo lo terrenal para poder alcanzar a Dios, identificado con la paz y el conocimiento. Los temas morales y ascéticos dominan toda su obra.

Biografía.


Fray Luis nació en Belmonte en 1527. Su padre era un abogado y consejero regio que residió en Madrid y Valladolid, ciudades donde hizo estudios de niño. Cuando cumplió los catorce años, marchó a estudiar a Salamanca, ciudad que constituyó el centro de su vida intelectual como profesor de su universidad. Allí ingresó en la Orden de los Agustinos (Orden de San Agustín), probablemente en enero de 1543, y profesó el 29 de enero de 1544.

Estudió filosofía con Fray Juan de Guevara y teología con Melchor Cano. En el curso de 1556-1557 conoció a fray Cipriano de la Huerga, un orientalista catedrático de Biblia en Alcalá de Henares, encuentro que supondría una experiencia capital en la formación intelectual de fray Luis. Asimismo un tío suyo, profesor de la universidad salmantina, le orientó en esos momentos.

Empezó su lucha por las cátedras: la de la Biblia que había dejado vacante Juan Gallo al ser nombrado para la diócesis de Orihuela, la de Santo Tomás, que ganó al año siguiente, 1561, al fuerte pretendiente dominico el maestro Diego Rodríguez. Estuvo un periodo en la cárcel (en Valladolid, en la calle que ahora recibe el nombre Fray Luis de León) por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia; concretamente, por su célebre versión del Cantar de los cantares; su defensa del texto hebreo irritaba a los escolásticos más intransigentes, en especial el profesor de griego León de Castro y el dominico fray Bartolomé de Medina, quien estaba enfadado contra él por algunos fracasos académicos y redactó una serie de proposiciones que lo llevaron a la cárcel junto a los maestros Gaspar de Grajal y Martín Martínez de Cantalapiedra. En prisión escribió De los nombres de Cristo y varias poesías entre las cuales está Canción a Nuestra Señora. Tras su estancia en la cárcel (del 27 de marzo de 1572 al 7 de diciembre de 1574), fue nombrado profesor de Filosofía Moral y un año más tarde obtuvo la cátedra de la Sagrada Escritura, que obtuvo en propiedad en 1579. En la universidad fue profesor de San Juan de la Cruz, que se llamaba por entonces Fray Juan de Santo Matía.

En Salamanca se divulgaron pronto las obras poéticas que el agustino componía como distracción, y atrajeron las alabanzas de sus amigos, los humanistas Francisco Sánchez de las Brozas (el Brocense) y Benito Arias Montano, los poetas Juan de Almeida y Francisco de la Torre, y otros como Juan de Grial, Pedro Chacón o el músico ciego Francisco de Salinas, que formaron la llamada primera Escuela de Salamanca o salmantina.

Las envidias y rencillas entre órdenes y las denuncias del catedrático de griego, León de Castro, entre otros profesores, le llevaron a las cárceles de la Inquisición bajo la acusación de preferir el texto hebreo del Antiguo Testamento a la versión latina (la traducción Vulgata de San Jerónimo) adoptada por el Concilio de Trento, lo cual era cierto, y de haber traducido partes de la Biblia, en concreto el Cantar de los Cantares, a la lengua vulgar, cosa expresamente prohibida también por el reciente concilio y que sólo se permitía en forma de paráfrasis. Por lo primero fueron perseguidos y encarcelados también sus amigos los hebraístas Gaspar de Grajal y Martín Martínez de Cantalapiedra. Aunque era inocente de tales acusaciones, su prolija defensa alargó el proceso, que se demoró cinco largos años, tras los cuales fue finalmente absuelto. Parece cierto que se puede atribuir la décima que presuntamente, al salir de la cárcel, escribió en sus paredes:

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!

Poco antes de su muerte era provincial de su orden y había sido denunciado nuevamente ante la Inquisición, aunque esta vez sin otra consecuencia que una suave amonestación del Inquisidor general, el cardenal Quiroga, arzobispo de Toledo. La muerte le sorprendió en Madrigal de las Altas Torres cuando preparaba una biografía de Santa Teresa de Jesús, cuyos escritos había revisado para la publicación; admiraba la labor de la monja reformadora y había pretendido incluso que ingresara en su orden. Tras su muerte sus restos fueron llevados a Salamanca, en cuya universidad descansan. El pintor Francisco Pacheco lo describe así:

El rostro más redonde que aguileño; trigueño el color; los ojos verdes y vivos... El hombre más callado que se ha conocido, si bien de singular agudeza en sus dichos... de mucho secreto, verdad y fidelidad, puntual en palabras y en promesas, compuesto, poco o nada risueño.


La obra.


Sus temas preferidos y personales, si dejamos a un lado los morales y patrióticos que también cultivó ocasionalmente, son, en el largo número de odas que llegó a escribir, el deseo de la soledad y del retiro en la naturaleza (tópico del Beatus Ille), y la búsqueda de paz espiritual y de conocimiento (lo que él llamó la verdad pura sin velo), pues era hombre inquieto, apasionado y vehemente, aquejado por todo tipo de pasiones, y deseaba la soledad, la tranquilidad, la paz y el sosiego antes que toda cosa:

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Este tema se reitera en toda su lírica, la búsqueda de serenidad, de calma, de tranquilidad para una naturaleza que, como la suya, era propensa a la pasión. Y ese consuelo y serenidad lo halla en los cielos o en la naturaleza:

Sierra que vas al cielo
altísima, y que gozas del sosiego
que no conoce el suelo,
adonde el vulgo ciego
ama el morir, ardiendo en vivo fuego:

recíbeme en tu cumbre,
recíbeme, que huyo perseguido
la errada muchedumbre,
el trabajar perdido,
la falsa paz, el mal no merecido.


Como poeta desarrolló la lira como estrofa, pero prefería el endecasílabo para las traducciones de poetas latinos y griegos, que por lo general realizaba en tercetos encadenados o en octava real.

Su estilo es aparentemente sencillo y austero; no abundan las imágenes ni los adornos. Su sintaxis, constreñida por la exigente forma de la lira, recurre frecuentemente al encabalgamiento abrupto, expresando con ello su carácter atormentado. Por otra parte, su vehemencia se refleja a través de las numerosas expresiones admirativas e interjecciones que pespuntean sus versos y tanto en su prosa como en su verso recurre habitualmente a las parejas de palabras unidas por un nexo o una coma, es decir, a los dobletes o geminaciones. Utiliza un repertorio simbólico tomado de la poesía clásica latina y hebrea, y en él se sintetizan tres tradiciones culturales distintas: la poesía grecolatina clásica (en especial las odas de su admiradísimo Horacio, y Virgilio) y el Neoplatonismo, la literatura bíblica (Salmos, Libro de Job, Cantar de los Cantares) y la poesía tanto italianizante como castiza del Renacimiento español.

Empezó a escribir en 1572 De los nombres de Cristo, obra en tres libros que no terminaría hasta 1585. En ella muestra la elaboración última y definitiva de los temas e ideas que esbozó en sus poesías en forma de diálogo ciceroniano donde se comentan las diversas interpretaciones de los nombres que se dan a Cristo en la Biblia: "Pimpollo", "Faces de Dios", "Monte", "Padre del Siglo futuro", "Brazo de Dios", "Rey de Dios", "Esposo", "Príncipe de Paz", "Amado", "Cordero", "Hijo de Dios", "Camino", "Pastor" y "Jesú". Llega ahí a la máxima perfección su prosa castellana, de la que puede ser buen ejemplo el párrafo siguiente:

Consiste, pues, la perfección de las cosas en que cada uno de nosotros sea un mundo perfecto, para que por esta manera, estando todos en mí y yo en todos los otros, y teniendo yo su ser de todos ellos, y todos y cada uno de ellos teniendo el ser mío, se abrace y eslabone toda esta máquina del universo, y se reduzca a unidad la muchedumbre de sus diferencias; y quedando no mezcladas, se mezclen; y permaneciendo muchas, no lo sean; y para que, extendiéndose y como desplegándose delante los ojos la variedad y diversidad, venza y reine y ponga su silla la unidad sobre todo. Lo cual es avecinarse la criatura a Dios, de quien mana, que en tres personas es una esencia, y en infinito número de excelencias no comprensibles, una sola perfecta y sencilla excelencia (De los nombres de Cristo, lib. I).
También se deben a fray Luis obras de cierta entidad en latín (De legibus, en tres libros; In Cantica Canticorum Salomonis explanatio, 1582; In psalmum vigesimumsextum explanatio, 1582) y algunas otras obras morales en castellano sobre educación, como La perfecta casada (Salamanca, 1584), dirigida a su prima, María Varela Osorio, donde describe lo que para él es una esposa ejemplar y establece los deberes y atributos de la mujer casada en las relaciones de familia, las tareas cotidianas y el amor a Dios. Inspirada en fuentes clásicas y sobre todo en los Proverbios de Salomón, cuyo último capítulo expone e ilustra desde el versículo 10, es una obra que hay que poner en correlato con otras del mismo género escritas por Luis Vives (De Insitutiones Feminae Christianae, traducida al castellano en Valencia en 1528) y otros humanistas europeos del Renacimiento.

Como traductor vertió del hebreo en verso el último capítulo del Libro de los proverbios y el Libro de Job, que además comentó, como su compañero de orden y amigo Diego de Zúñiga, importante filósofo y defensor del heliocentrismo copernicano; vertió también el Cantar de los cantares en octavas (de esta última hay otra versión en liras que es apócrifa), así como algunos Salmos, en concreto 21, incluyendo las dos versiones del «Salmo 102». Para estas versiones de una poesía construida por medio de paralelismo semántico, adoptó a veces una conveniente estrofa, la lira de cuatro versos: A11, B7–11, A11, B7–11. Del latín las Bucólicas y los dos primeros libros de las Geórgicas de Virgilio, así como 23 versiones seguras de las Odas de Horacio y 7 atribuidas por el padre Merino; destaca también la versión del Rura tenent de Albio Tibulo y algunos fragmentos de poetas griegos (parte de la Andrómaca del dramaturgo griego Eurípides y de la Olímpica I de Píndaro). De los italianos hay poemas de Pietro Bembo y Petrarca.


Ediciones.


Sus obras tuvieron una amplia difusión manuscrita, pero permanecieron inéditas hasta 1631, año en que Quevedo las imprimió por primera vez junto a las de otro ingenio de la Escuela de Salamanca, Francisco de la Torre, como ataque contra el desmesurado Culteranismo estilístico de Góngora; llevaban el título de Obras propias, y traducciones latinas y griegas y italianas, con la parafrasi de algunos psalmos y capítulos de Iob. Sacadas de la librería de don Manuel Sarmiento de Mendoça, canónigo de la Magistral de la santa Iglesia de Sevilla (Madrid: Imprenta del Reyno, a cargo de la viuda de Luis Sánchez, 1631) y fue reimpresa el mismo año (Milán: Phelippe Guisalfi, 1631). El ilustrado Francisco Cerdá y Rico editó algunas en 1779 y el ilustrado Gregorio Mayáns y Siscar otra más completa (Valencia: Tomás de Orga, 1785), a la que agregó además una biografía, entre otras muchas reimpresiones que tenían como definitiva la realizada por Quevedo. Sin embargo, los manuscritos más fieles a su obra son los conservados y copiados por su sobrino y correligionario, el fraile y teólogo agustino Basilio Ponce de León, ya que a él le fueron entregados a su muerte por la Orden Agustina para que los editara. En el siglo XVIII hizo una edición de sus obras un filólogo tan acreditado como el manchego Pedro Estala fundándose en un manuscrito valenciano; ya es una edición crítica, sin embargo, la que realiza el agustino fray Antolín Merino (1805-1806) en cinco volúmenes, cotejando numerosos manuscritos, con el título de Obras del maestro fray Luis de León, fruto del fervor que a este escritor tuvieron los integrantes de la Segunda escuela poética salmantina; él estableció el canon actual de textos considerados como estrictamente luisianos. Salvador Faulí realizó una de De los nombres de Christo, añadido juntamente el nombre de Cordero (Valencia: Salvador Faulí, 1770). En el siglo XIX hay que reseñar la edición de la Biblioteca de Autores Españoles (Madrid, Manuel Rivadeneyra, 1855).

Entre las ediciones modernas, son dignas de mención la que sobre Los nombres de Cristo editó el padre Manuel Fraile (1907) y de esa misma obra Federico de Onís para los Clásicos Castellanos de la Editorial Castalia en tres volúmenes, correspondientes a 1914 el primero y 1922 los otros dos; la realizada por el poeta de la Generación del 98 Enrique de Mesa de De los nombres de Cristo en 1876 y 1917; Luis Astrana Marín realizó una de La perfecta casada (Madrid: Aguilar, 1933), bastante reimpresa, a la que siguió la de Elena Milazzo (Roma, 1955); Joaquín Antonio Peñalosa editó esta obra junto con las poesías originales y el Cantar de los Cantares en la editorial Porrúa de México (1970); tuvieron mucho curso las ediciones del agustino Ángel Custodio Vega para la BAC o Biblioteca de Autores Cristianos; una reimpresión de su ed. de las Poesías está aún disponible (Barcelona: Planeta, 1970). Juan F. Alcina realizó otra de su Poesía (Madrid: Cátedra, 1986); tenemos las de Cristóbal Cuevas de De los nombres de Cristo (Madrid: Cátedra, 1977), de su Poesía completa (Madrid: Castalia, 1998) y de Fray Luis de León y la escuela salmantina (Madrid: Taurus, 1986); por parte de José Manuel Blecua hay ediciones de su Poesía completa (Madrid: Gredos, 1990) y del Cantar de Cantares de Salomón (Madrid: Gredos, 1994). José María Becerra Hiraldo editó por su parte Cantar de los Cantares. Interpretaciones literal, espiritual, profética (El Escorial: Ediciones Escurialenses, 1992) y el Comentario al Cantar de los Cantares (Madrid: Cátedra, 2004). Antonio Sánchez Zamarreño realizó una nueva de De los nombres de Cristo (Madrid: Austral, 1991); José Barrientos, por otra parte, imprimió su Epistolario. Cartas, licencias, poderes, dictámenes (Madrid, Revista Agustiniana, 2001) y, con Emiliano Fernández Vallina, hizo la edición bilingüe de su Tratado sobre la Ley (Monasterio de El Escorial: Ediciones Escurialenses, 2005). También ha sido editado por Ángel Alcalá El proceso inquisitorial de fray Luis de León (Salamanca, Junta de Castilla y León, 1991)

Obras de Fray Luis de León.


Escritores del Siglo XVI. Tomo segundo. Obras del maestro Fray Luis de León; precédelas su vida, escrita por Don Gregorio Mayans y Siscar; y un extracto del proceso instruido contra el autor desde el año 1571 al 1576, Madrid, M. Rivadeneyra, 1855.
Traducción literal y declaración del libro de los cantares de Salomón. Salamanca, en la oficina de Francisco de Toxar, 1798. Otras eds.: Madrid, Manuel Rivadeneyra, 1855.
De los Nombres de Christo: en tres libros, Salamanca, en casa de Guillermo Foquel, 1587. Otras eds.: Valencia, En la Imprenta de Benito Monfort, 1770; Nadrid, Manuel Rivadeneyra, 1855.
La Perfecta casada, Madrid, M. Rivadeneyra, 1855.
Exposición del Libro de Job (Ms.219) [Manuscrito]. Madrid, M. Rivadeneyra, 1855.
Obras poéticas, divididas en tres libros, Madrid, M. Rivadeneyra, 1855.
In Psalmum vigesimumsextum explanatio
Cantar de los Cantares. Interpretaciones: literal, espiritual, profética.
De legibus o Tratado sobre la ley
[Dictamen relativo a la explotación de las minas de azogue del Perú por parte de Pedro de Contreras. 28 de marzo de 1588].
Epistolario: cartas, licencias, poderes, dictámenes
Escritos desde la cárcel. Autógrafos del primer proceso inquisitorial.

Feneri

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Ed el Dom 26 Sep 2010, 11:01 pm

Feneri, aloguna vez has pensado hacer fichas con los sellos y todas esa informacion???? Serian geniales....

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 26 Sep 2010, 11:40 pm



Jacobo (llamado Santiago el Mayor o Santiago el de Zebedeo († 44), para distinguir del otro apóstol llamado Jacobo, Santiago el de Alfeo o Santiago el Menor) (en arameo: Yaakov Bar-Zebdi). Apóstol de Jesús de Nazaret, nacido en Betsaida (Galilea) y muerto en Jerusalén, en el siglo I. También es conocido como San Jaime, San Diego o San Yago. Patrón de España.

Del original Jacobo derivaron los nombres en Iago, Yago, Jaime, Diego, Tiago.

Datos de los Evangelios.

Hijo de Zebedeo y Salomé. Era el hermano mayor de Juan el Apóstol. Su maestro Jesús les puso el sobrenombre de «hermanos boanergués» («hijos del trueno»). Su nombre en hebreo es Jacob (יעקב), pero con el tiempo se ha ido deformando (véase explicación). Fue uno de los primeros que recibieron la llamada de Jesucristo, cuando estaba pescando en el lago de Genesaret junto a su hermano. Tuvo un papel especial en el desarrollo del milagro de la hija de Jairo (Marcos 5, 21-43) y fue uno de los discípulos más apreciados por Jesucristo, de tal manera que estuvo presente en dos de los momentos más importantes de su ministerio -la Transfiguración en el monte Tabor (Lucas, 9) y la oración en el Huerto de los Olivos- junto a Simón Pedro y a su hermano Juan.

Evangelización en Hispania.

Según la leyenda, tras el Pentecostés (hacia 33 d. C.), cuando los apóstoles son enviados a la predicación, Santiago habría cruzado el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en la Hispania (actuales España y Portugal). Según unos relatos, su prédica habría comenzado en la Gallaecia, a la que habría llegado tras pasar las Columnas de Hércules, bordeado la Bética y la deshabitada costa de Portugal; otras tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual La Coruña. Esta tradición hace de Santiago el santo patrón protector de España.

En cualquier caso, la tradición de la evangelización por el Apóstol Santiago indica que éste hizo algunos discípulos, y siete de ellos fueron los que continuaron la tarea evangelizadora una vez que Santiago regresó a Jerusalén. Para ello fueron a Roma y fueron ordenados obispos por San Pedro. Son los siete Varones apostólicos. La tradición de los Varones Apostólicos los sitúa junto a Santiago en Zaragoza cuando la Virgen María se apareció en un pilar. De acuerdo a la tradición cristiana, hacia el año 40 la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesaraugusta. María llegó a Zaragoza «en carne mortal» —mucho antes de su asunción— y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como «el Pilar». Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe en la vera del Ebro.

Este testimonio es recogido por un manuscrito de 1297 de los Moralia, sive Expositio in Job, de Gregorio Magno, que se custodia en el Archivo del Pilar. Según Nougués, la capilla se reedificó en 318.

No hay testimonio escrito, aunque sí una tradición arraigada, de su paso por Lérida, hecho que se rememora anualmente con la romería de los Farolillos de Santiago a la ermita erigida en el lugar dónde se supone que el santo descansó.

Aunque no se encuentra constancia de la presencia de cristianos en Galicia antes de mediados del siglo III, se conoce, sin embargo, que existían poblaciones cristianas importantes ya durante el siglo II en las ciudades de la Bética y la Tarraconense, aunque los restos no permiten distinguirlos claramente de las comunidades judías preexistentes hasta el siglo III, lo cual es común a todo el Imperio. El desarrollo del cristianismo en la Península fue rápido e intenso, como lo indican otras tradiciones. Es significativo que fuera en Hispania donde se celebrara el primer concilio conocido tras el de Jerusalén (Concilio de Elvira, hacia 303), recién acabada la persecución de Diocleciano.

Martirio en Jerusalén.


Fuera de los Evangelios, sólo aparece nombrado en los Hechos de los Apóstoles (Hc 12, 2), cuando, tras una prédica, es martirizado en Jerusalén (es uno de los primeros mártires cristianos) hacia el año 44, muerto a filo de espada por orden de Herodes Agripa I, rey de Judea.

Por aquel tiempo, el rey Herodes comenzó a perseguir a algunos de la iglesia. Ordenó matar a filo de espada a Santiago, el hermano de Juan; y como vio que esto había agradado a los judíos, hizo arrestar también a Pedro.

El rey propició el arresto de algunos miembros de la iglesia para matarlos. Este relato parece contradecir la prédica de Santiago en Hispania. Además, en esos años (33-36), los cristianos se habían dispersado de Judea hasta Fenicia, Chipre y Antioquía.

La tradición que sitúa a Santiago el Mayor en Jerusalén, poco antes de su martirio, la recogen diversos apócrifos neotestamentarios (El libro de la Dormición de María, etc.), todos ellos anteriores al "descubrimiento" de la Tumba del Apóstol. Según estos relatos, cuando María ve cerca su muerte, recibe la visita de Jesucristo resucitado. Ella le pide estar rodeada por los apóstoles en el día de su muerte, pero todos ellos están dispersos por el mundo. Jesucristo le concede su deseo y permite que sea la misma María, por medio de aparición milagrosa, quien avise a sus discípulos. La aparición de María a Santiago se habría producido sobre un pilar en Caesaraugusta (actual Zaragoza), columna que se sigue venerando en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en la capital aragonesa.

Santiago habría hecho todo el viaje de vuelta desde España hasta Jerusalén para encontrar a la Virgen (ya que ella seguía viva allí, en la capital de Judea) antes de su dormición, hallando la muerte ante Herodes Agripa en el martirio. La leyenda se cierra conque sus discípulos habrían llevado su cuerpo (conservado de alguna manera) por el mar Mediterráneo en una mítica embarcación de piedra y habrían costeado el Atlántico nuevamente hasta Galicia, donde lo habrían enterrado justamente en Iria Flavia, donde el obispo Teodomiro lo halló en el siglo VII.

La tumba del Apóstol.


Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de Asturias Alfonso II el Casto, un ermitaño cristiano llamado Paio le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (España), que había visto unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo degollado con la cabeza bajo el brazo.

Sobre los restos que se conservan bajo la catedral de Compostela jamás se han realizado pruebas científicas, y la autenticidad de los mismos ha sido puesta en duda en numerosas ocasiones, entre otros, por el célebre historiador católico Claudio Sánchez Albornoz: «...pese a todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible, sin embargo, alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella, una sola noticia remota, clara y autorizada. Un silencio de más de seis siglos rodea la conjetural e inverosímil llegada del apóstol a Occidente, y de uno a ocho siglos la no menos conjetural e inverosímil traslatio. Sólo en el siglo VI surgió entre la cristiandad occidental la leyenda de la predicación de Santiago en España; pero ella no llegó a la Península hasta fines del siglo VII.» (C. Sánchez Albornoz: "En los albores del culto jacobeo", en Compostellanum 16 (1971) pp. 37-71).

Por una parte, se ha documentado arqueológicamente la existencia previa de un cementerio de origen céltico y reutilizado en distintas épocas por diversos grupos: por los primeros cristianos llegados a la zona de Galicia (después del año 250 aproximadamente), por los suevos (pueblo guerrero germano que ocupó Galicia entre 411 y 585), por los visigodos («godos del oeste», pueblo germano que ocupó España entre 585 y 711 y que en ese periodo tenía su capital en Toledo), y por los musulmanes en el siglo VIII. Estos descubrimientos sólo prueban que Compostela era una necrópolis precristiana, pero no soluciona nada con respecto a la tumba de Santiago, cuyos restos podrían pertenecer bien al mismo apóstol (el tráfico de reliquias comenzaba a desarrollarse en ese periodo), bien a cualquier otro mártir cristiano. Incluso algunos proponen que se trate de los restos del mismísimo Prisciliano.

El rey Alfonso ordenó construir una iglesia encima del cementerio (compositum), origen de la Catedral de Santiago de Compostela («Santo Jacob del compositum»). Otros sostienen que la palabra Compostela proviene de campus stellae: «campo de las estrellas», debido a las luces que bailoteaban sobre el cementerio (véase fuego fatuo).

El Camino de Santiago.


El descubrimiento de la Tumba del Apóstol supuso para el rey de Asturias una serie de beneficios: la aglutinación de sus territorios como un solo reino, bajo la especial protección del Apóstol, y la cristianización de la antigua "Vía del Finisterre", ruta seguida tradicionalmente por muchos pueblos de religión céltica, hasta el pretendido fin del mundo. De hecho, las peregrinaciones galas hacia el noroeste de España se han probado arqueológicamente y se puede afirmar que los celtas - en el primer milenio antes de nuestra era - recorrían toda Europa para ir a estos sitios, donde celebraban sus matrimonios y otros ritos. Este camino precristiano se convierte así en el Camino de Santiago o Ruta jacobea, y Compostela en el tercer núcleo de peregrinación medieval, tras Roma y Jerusalén.

En el año 1122, el papa Calixto II instituyó y proclamó que en adelante tuvieran la consideración y privilegios de Año Santo Jacobeo todos los años en los que la fiesta litúrgica de Santiago, el 25 de julio, coincidiera con el día domingo. El próximo año jacobeo tendrá lugar en 2021.


Reliquias.


El Monasterio de Cañas posee una reliquia que dicen ser las herraduras del caballo de Santiago, que recogería Diego López II de Haro en la batalla de las Navas de Tolosa y entregaría a su hermana Doña Urraca López de Haro, cuarta abadesa del monasterio.

También existe otra iglesia en Puebla (Izucar de Matamoros), en México; en ella se encuentra una imagen de Santiago Apóstol montado en un caballo blanco y que mide más de dos metros y medio de altura.

Fiestas en su honor.


Como Patrón de España que es, Santiago el Mayor (más conocido como Santiago Apóstol) es también el patrón de numerosos pueblos y ciudades que el día 25 de julio celebran en su honor fiestas tanto paganas como religiosas. Santiago de Compostela es la ciudad que mayores fiestas organiza en su honor. La catedral de la ciudad acoge esos días la mayor afluencia de peregrinos del año.

Así pues, es también el patrón de Galicia, celebrándose su festividad, el Día Nacional de Galicia, cada 25 de julio en la ciudad de Santiago de Compostela.

Coincidiendo con el patronazgo de España, Santiago el Mayor, también es patron del Arma de Caballería, del Ejército de Tierra. La frase final del Himno de esta arma, es una de las más conocidas de España en la reconquista: "Santiago y cierra España"


Tríptico de Santiago. Parroquia Matriz del Apóstol Santiago en Los Realejos (Tenerife).Además de Santiago de Compostela, otros pueblos españoles repartidos por todo el territorio nacional tienen celebraciones en honor a Santiago Apóstol. Procesiones, misas y ruegos junto a verbenas, conciertos o actividades infantiles como por ejemplo en la localidad de Albaladejo (Ciudad Real)

También es patrón en la ciudad de Moncada (Valencia). En las Islas Canarias, Santiago es patrón de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla de Tenerife, así como del municipio de Gáldar, en Gran Canaria cuyo templo está considerado como el Templo Jacobeo de Canarias, nombrado así por el Papa Juan Pablo II. Igualmente, la Villa de Los Realejos, al norte de Tenerife, fue puesta bajo la protección del Apóstol desde que el 25 de julio del año 1496 se dio por concluida, en estas tierras del antiguo Menceyato de Taoro, la fase bélica de la conquista de Tenerife, erigiéndose, ese mismo día, el templo de la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago, en cuyo interior se conserva parte de un antiguo retablo a pincel que recogía la vida del Apóstol, y del que hoy se conservan tres tablas que conforman el famoso Tríptico de Santiago, obra salida del pincel del destacado obrador europeo del Maestro de Delf.


Imagen en el centro de la bandera de la Provincia de Santiago del Estero en Argentina. Simboliza la fusión de las raíces incaicas, representadas en el sol, e hispanas, representadas en la espada encarnada de Santiago Apóstol.
En Perú, centro del poder virreinal se continúan con las tradiciones católicas, Santiago Apóstol es patrón de Santiago de Ica, Santiago de Surco, de la Villa de Santiago de La Nasca (Nasca), esta última célebre por sus famosas Líneas y geoglifos precolombinos milenarios. También se celebra su fiesta en la ciudad de Cabana en Ancash, celebre por la cultura Pashas.

En Argentina, Santiago Apóstol es el patrón de la Provincia de Santiago del Estero, cuya bandera incluye en su centro un sol incaico que tiene en su interior la cruz-espada de Santiago. También es el santo patrono de la Provincia de Mendoza y su capital donde su fiesta es feriado provincial y se realizan importantes festejos en su honor. En ésta ciudad cuyana se lo considera además protector contra los movimientos sísmicos que se manifiestan frecuentemente en la región.

En Panamá se asienta la ciudad más antigua del litoral pacífico, Natá (distrito) o Natá de los Caballeros, en la cual se encuentra el patrimonio histórico nacional, la Basílica Santiago Apóstol, la cual guarda desde el siglo XVI como patrono a este apóstol de Jesucristo. El santo se constituyó en un baluarte religioso desde el primer momento en que llegó de Santiago de Compostela, en España, ciudad que también tiene como patrono a Santiago Apóstol. En Natá de los Caballeros es muy visitado por sus fieles desde que llegó en el año de 1522.

Además se encuentra el distrito de Santiago en Veraguas, el cual igualmente celebra todos los 25 de julio su fiesta patronal.

En México se celebra en varias partes, una de ellas en el municipio de Ayapango en el ex convento de Santiago Apóstol y la parroquia que lleva el mismo nombre. De esta parroquia es el santo patrono del municipio y pueblo. Esta fiesta se celebra con la representación de los doce pares de Francia y el baile de los chinelos y una procesión por el pueblo. También se celebra en el pueblo de Santiago Tepopula en Tenango del Aire, así como en el pueblo de Quechultenango, en Guerrero, donde es representado con un baile llamado "las cueras" donde, seguidos de una enorme procesión, cuatro de los danzantes llevan en sus hombros la imagen en su honor. Santiago Apostol también es patrono de la ciudad de Querétaro. Según cuenta la leyenda, la ciudad fue fundada en 1531 tras una batalla entre nativos cristianzados y los que no lo estaban, habiendo en el transcurso de la batalla un eclipse en el cual la figura de Santiago Matamoros se apareció en el cielo; Así como también en la ciudad de Sahuayo, Michoacán donde la fiesta que venera al Patrón Santiago es una de las más grandes y bonitas del mundo, con los seguidores disfrazados en hermosos trajes de tlahualiles y danzando por las calles y luchando contra los moros.

En Ecuador el Santo es el patrono oficial de la ciudad de Guayaquil (Santiago de Guayaquil), ya que en honor a este fue nombrado. Sus fiestas se celebran el 25 de julio. Cabe recalcar que, dado que la fundación de dicha ciudad era un misterio, se celebraba oficialmente en la fecha de su patrono. La celebración al Santo estuvo por muchos años empañada y opacada, pero ahora ha esclarecido el misterio de su fundación. Las fiestas del Santo patrono han cobrado un auge enorme con grandes banderas albicelestes adornando los balcones de la ciudad. Muchos consideran que las fiestas guayaquileñas comienzan el 25 de julio y terminan el 15 de agosto, fecha oficial de su fundación. También se celebran fiestas en honor a Santiago el Apóstol y una de las más significativas es la celebrada en un cantón de la Provincia del Azuay llamado Santiago de Gualaceo. Aquí, como en un sin número de partes alrededor del mundo, se realizan misas, procesiones, velaciones y oraciones. En este lugar cuentan con dos imágenes del Patrón Santiago (así llamado por los lugareños), que son visitadas por propios y extraños en el mes de julio. Esta celebración es conocida a nivel nacional y reúne a miles de personas que con devoción acuden a visitar al Patrón Santiago.

En la ciudad de Jinotepe, Carazo, Nicaragua, se celebra a Santiago Apóstol y su festividad empieza el 29 de junio con la salida de la Demanda Mayor, un recorrido de Santiago por las comunidades rurales de la zona, que dura quince días, una especie de camino de Santiago como el de España, con la única diferencia que es Santiago el que sale a buscar a los peregrinos, Los días principales son el 24 y 25 de julio, el 24 se da el tope de los santos donde la cultura, la tradición y la religiosidad popular nicaragüense se unen para demostrar el más grande y hermoso gesto de unión entre los pueblos. San Sebastián, Patrono de Diriamba, y San Marcos de la ciudad que lleva su mismo se encuentran con Santiago, para celebrar juntos la Solemnidad de Santiago Apóstol, y sus fiestas terminan después del 1 de agosto que es la Octava. Estas son las fiestas en honor a Santiago Apóstol más importantes de toda Nicaragua, donde se pueden apreciar bailes tradicionales como el Gueguense o Macho Ratón, las Inditas, los Diablitos, el Gigante, Moros y Cristianos, el viejo y la vieja, la Vaquita, los chinegros, entre otros que llenan de mucho colorido estas tradicionales fiestas, que tienen una duración de casi tres meses.

En Colombia, el apóstol Santiago el Mayor es santo patrón de la ciudad de Tunja y la Catedral de esta ciudad está consagrada a su advocación.

En Costa Rica, Santiago Apóstol es el patrón de la Ciudad de Cartago, capital colonial durante la ocupación española. En esta ciudad se encuentran las Ruinas de Santiago Apóstol, antigua Iglesia dedicada al Santo destruida en el Terremoto de Santa Mónica en 1910.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 28 Sep 2010, 12:44 am




Virgen de Montserrat.

La Virgen de Montserrat, conocida popularmente como "La Moreneta" es la patrona de Cataluña y es una de las siete Patronas de las Comunidades Autónomas de España. Está situada en el Monasterio de Montserrat, es un símbolo para Cataluña y se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita obligada para los turistas.

Según la leyenda, la primera imagen de la Virgen de Montserrat la encontraron unos niños pastores en el año 880. Tras ver una luz en la montaña, los niños encontraron la imagen de la Virgen en el interior de una cueva. Al enterarse de la noticia el obispo, intentó trasladar la imagen hasta la ciudad de Manresa pero el traslado fue imposible ya que la estatua pesaba demasiado. El obispo lo interpretó como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar en el que se la había encontrado y ordenó la construcción de la ermita de Santa María, origen del actual monasterio.

La imagen que en la actualidad se venera es una talla románica del siglo XII realizada en madera de álamo. Representa a la Virgen con el niño sentado en su regazo y mide unos 95 centímetros de altura. En su mano derecha sostiene una esfera que simboliza el universo; el niño tiene la mano derecha levantada en señal de bendición mientras que en la mano izquierda sostiene una piña.

Con excepción de la cara y de las manos de María y el niño, la imagen es dorada. La Virgen, sin embargo, es de color negro, lo que le ha dado el apelativo popular de La Moreneta (la morenita). Pertenece al grupo de las llamadas virgen negra que tanto se extendió por la Europa románica y cuyo significado ha dado lugar a múltiples estudios. Si bien en este caso su color parece ser el resultado de la transformación del barniz de su cara y de sus manos a causa del paso del tiempo.

El 11 de septiembre de 1844, el Papa León XIII declaró oficialmente a la Virgen de Montserrat como patrona de la diócesis de Cataluña. Se le concedió también el privilegio de tener misa y oficios propios. Su festividad se celebra el 27 de abril.

La Virgen de Montserrat fue la primera imagen mariana de España en recibir la Coronación Canónica ya en 1881, seguida de la Virgen de la Merced de Barcelona (1886), la Virgen de la Candelaria de Tenerife, Patrona de Canarias (1889), la Virgen de los Reyes de Sevilla (1904) y la Virgen de la Misericordia de Reus (1904).

A la Virgen de Montserrat se la conoce popularmente como "La Moreneta" (La Morenita), en España existen otras vírgenes negras conocidas con el nombre de "morenita" o "moreneta", como la Virgen de Lluc (Mallorca) o la Virgen de Candelaria (Tenerife).


Réplicas de la imagen.


Canarias (España).

En la Iglesia Matriz de la Concepción de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), hay una pequeña imagen de la Virgen de Montserrat situada debajo de uno de estos retablos. En la isla de La Palma en el municipio de San Andrés y Sauces, en la Iglesia gótica de Nuestra Señora de Montserrat de los Sauces (fundada en 1513, por conquistadores y colonos catalanes) se venera una talla de la Virgen de Montserrat, que es además la patrona de este municipio. La fiesta es del 1 al 15 de septiembre.


Perú.

En la ciudad de Lima (Perú) se venera desde fines del siglo XVI una réplica de la Virgen, el antiguo barrio extramuros lleva el nombre de Montserrat y sus fiestas se realiza todos los segundos domingos de Septiembre septiembre en que la Hermandad realiza la Romeria,Novena y Procesión.


Guatemala.

En la Diócesis de Santiago de Guatemala existe una parroquia dedicada a la Virgen de Montserrat. Su fiesta patronal se celebra el 27 de abril.

Colombia.

Además en el Santuario de Monserrat, en Bogotá, existe una réplica de la citada Vírgen "Negra" o "Moreneta".


El Salvador.

En El Salvador existe una pequeña comunidad llamada Colonia Montserrat ahí se encuentra la parroquia que lleva el mismo nombre, se celebra el día 27 de abril quien además ella es la patrona de los telecomunicadores de ese mismo país.


Venezuela.

Igualmente en Venezuela, en el municipio Urdaneta del Estado Lara, se encuentra la Virgen de Monserrat, específicamente en la comunidad San Pedro de Monserrat. Su fiesta se celebra el 27 de abril. Festividades que son muy concurridas, debido a la cantidad de milagros que ha realizado Nuestra Señora de Monserrat, como también es conocida esta virgen morena. Cabe destacar que la Virgen de Monserrat o mejor conocida como la Virgen Morena es Patrona del Municipio José Ángel Lamas, el cual se encuentra ubicado en el Edo. Aragua. Sus fieles devotos celebran su día el 08 de septiembre venerando a su Patrona con ofrendas florales y realizando actividades religiosas en honor a ella...


Brasil.

En Brasil, existe una réplica en la ciudad de Santos (estado de São Paulo) en la Igreja da Ordem Terceira do Carmo. También la Virgen de Montserrat és la patrona de Santos, e su fiesta se celebra el 8 de septiembre. El "Santuário de Nossa Senhora do Monte Serrat" (1603) se encuentra en la cima del "Monte Serrat" en Santos e las festividades son muy concurridas.


México.

En México, se venera en el Templo del Ex-Convento de San Bernardino de Siena en Taxco de Alarcón, Guerrero, siendo una talla exacta de la original de Cataluña y se festeja el 27 de abril, es considerada patrona de la mujeres embarazadas.


Argentina.

Exactamente en San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán, al noroeste del país, se encuentra la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, cuya imagen que es una replica exacta de la original y traída de su lugar de origen es venerada desde el año 1957. Llegada de la mano del sacerdote Joaquín Cucala Boix que trajo la devoción de la llamada "Moreneta" y con el ímpetu que lo caracterizaba fundo el templo y 1961 un Establecimiento Educativo para niños y jóvenes de la comunidad naciente. El establecimiento lleva el nombre de Colegio Nuestra Señora de Montserrat dedicado a los niños y El Instituto Nuestra Señora de Montserrat avocado a la enseñanza de adolescentes. Se festeja su día el 27 de abril.

Monasterio de Montserrat.

El monasterio de Santa María de Montserrat es un monasterio benedictino situado en España. Se encuentra en la montaña de Montserrat, perteneciente a la comarca catalana del Bages, provincia de Barcelona, a una altura de 720 metros sobre el nivel del mar. Es un símbolo para Cataluña y se ha convertido en un punto de peregrinaje para creyentes y de visita obligada para los turistas.

El santuario de Montserrat junto con los santuarios de Torreciudad, santuario del Pilar y Lourdes conforman la Ruta mariana (itinerario guiado por la espiritualidad y devoción mariana, poseedor de una gran riqueza turística, patrimonial, rural, gastronómica y natural.

Dentro de las diferentes acciones que se desarrollan en Montserrat destaca la escolanía, que es uno de los coros de niños cantores más antiguos de Europa.

Historia.

El origen del monasterio es incierto. Se sabe que sobre el 1011 un monje procedente del monasterio de Santa María de Ripoll llegó a la montaña para encargarse del monasterio de Santa Cecilia, quedando así el cenobio bajo las órdenes del abad Oliva de Ripoll. Santa Cecilia no aceptó esta nueva situación por lo que Oliva decidió fundar el monasterio de Santa María en el lugar en el que se encontraba una antigua ermita del mismo nombre. A partir del 1082, Santa María pasó a tener abad propio y dejó de depender del abad de Ripoll.

Esta ermita se había convertido en la más importante de todas las que existían en la montaña gracias a la imagen de la Virgen que en ella se veneraba desde el 880. El monasterio pronto se convirtió en santuario lo que le benefició, ya que los donativos y las limosnas recibidas le permitieron ir creciendo de forma constante. A finales del siglo XII, el abad regente solicitó que se permitiera ampliar la comunidad de monjes a 12, mínimo requerido para que se considerara abadía. El siguiente siglo fue el del inicio de la lucha de Montserrat para conseguir su independencia del monasterio de Ripoll. Esta independencia no llegó hasta el 10 de marzo de 1410 y fue concedida por el Papa Benedicto XIII.

En 1493 el Rey Fernando el Católico envió al monasterio 14 monjes procedentes de Valladolid y Montserrat pasó a depender de la congregación de esta ciudad castellana. Durante los siglos siguientes se sucedieron los abades tanto de la corona de Aragón como de otras zonas de España. Ese mismo año de 1493, el fraile mínimo Bernat Boil, antes ermitaño de Montserrat, acompañó a Cristóbal Colón en uno de sus viajes a América, lo que propició la expansión del culto a la virgen de Montserrat en ese continente.

El siglo XIX fue especialmente trágico para Montserrat: fue incendiado dos veces por las tropas napoleónicas, en 1811 y en 1812; y en 1835 sufrió la exclaustración debido a la desamortización de Mendizábal. El monasterio fue saqueado e incendiado y se perdieron muchos de sus tesoros.

La exclaustración duró poco y en 1844 se restableció la vida en el monasterio. La congregación de Valladolid había desaparecido por lo que Montserrat se convirtió de nuevo en independiente. El monasterio entero se tuvo que restaurar ya que no habían quedado más que las paredes. Desde entonces el monasterio de Santa María de Montserrat no ha dejado de crecer, contiene una de las mejores bibliotecas de España. La congregación actual está formada por unos 80 de monjes. Además, en el monasterio residen los niños que componen la Escolanía de Montserrat, considerada la escuela de canto de más antigüedad en Occidente ya que fue fundada en el siglo XIII.

Durante la guerra civil el monasterio volvió a ser cerrado y pasó a depender de la Generalitat de Companys. Entre hermanos y sacerdotes un total de 23 religiosos de la Abadía serían martirizados en los 3 años que duró la persecución religiosa en Cataluña. Algunos de ellos sufrieron terribles vejaciones tanto vivos, como ya cadáveres. Es la mayor matanza sufrida en los diez siglos de historia del Monasterio. El Abad Marcet consiguió huir y refugiarse en la España nacional hasta la liberación del Monasterio en 1939. Es un dato curioso que la única unidad catalanoparlante en la guerra civil llevase el nombre de Tercio de Nuestra Señora de Montserrat. La unidad, carlista, estaba formada por catalanes de orientación tradicionalista que habían conseguido huir del terror contra los católicos y pasarse al bando nacional. Una capilla en el monasterio recuerda a los monjes martirizados y una emotiva escultura en los riscos se erige en memoria de aquellos catalanes del citado tercio carlista. La Bandera original del tercio, una vez disuelto éste, fue ofrecida a la Virgen y los visitantes pueden contemplarla en el acceso a la misma.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 28 Sep 2010, 10:52 am



Vicente Ferrer OP (Valencia 1350 - 1419) fue un dominico valenciano, taumaturgo, predicador, lógico y filósofo.

Es el patrón principal de la Comunidad Valenciana; en su conmemoración se levantan en las calles de Valencia escenarios llamados "altares", donde son representadas por niños escenas de su vida y milagros. Es un santo muy apreciado en la mayoría de los lugares que recorrió en sus viajes de predicación.

Conocido cariñosamente como "Sant Vicent el del ditet", debido a que, según leyendas populares, logró varios milagros alzando su dedo índice, siendo así representado en su iconografía; también es representado por "alas", porque está considerado como el "ángel del Apocalipsis", ya que él mismo se consideró un "legatus a latere Christi" y anunció en numerosas ocasiones la inminente llegada del Anticristo y el fin del mundo, tal como hizo, por ejemplo, en los varios sermones que predicó en la ciudad de Toledo en el año 1411.

Asimismo, sus predicaciones por diversas ciudades de Europa, sobre todo en Italia, fueron constantes a raíz de la célebre visión que tuvo en la ciudad de Aviñón en el año 1398. Era seguido por multitudes que lo acompañaban en sus itinerarios, entre ellas un séquito de flagelantes que se azotaban las espaldas como purga de sus pecados. Solía viajar subido sobre un asno y se alojaba en los conventos de frailes dominicos de las ciudades y pueblos en donde predicaba.

Multitud de ermitas y altares recuerdan en muchos rincones de la Europa occidental, anécdotas históricas o apócrifas, la multitud de milagros realizados por el santo en su largo camino de predicación o reliquias de San Vicente.

Muy importante fue su activa y decisiva participación en el Compromiso de Caspe, en donde fue elegido como rey de Aragón Fernando de Antequera, de la dinastía Trastamara procedente de Castilla.

Biografía.

Vicente Ferrer nace en Valencia el 23 de enero de 1350. Fueron sus padres Guillermo Ferrer, y Constancia Miguel. Tuvieron tres hijas y tres hijos.

Cuando nació Vicente Valencia terminaba de sufrir la Peste Negra.

Pertenecía a una familia acomodada del "cap i casal", la ciudad de Valencia. Su padre era notario y estaba bien relacionado con las clases altas, lo que le permitió un bautizo con ilustres padrinos y el "beneficio de Santa Ana" en la Parroquia de Santo Tomás.

Sus primeros estudios fueron en Valencia, en una de sus múltiples escuelas, donde se inició en "estudios de latinidad".

En febrero de 1367 tomó el hábito tras haber ingresado en el Convento de los Predicadores de Valencia, los dominicos.

Entre 1368 y 1375 fue enviado por sus superiores a profundizar sus estudios en Lérida, Barcelona y Toulouse. En Lérida dio clases como profesor de Lógica, donde se encontraba en su época el Estudio General de la Corona de Aragón, la Universidad.

En el Cisma de Occidente.

Vicente trabajó activamente en conseguir solucionar el llamado Cisma de Occidente.

En 1377 regresaban los Papas a Roma tras casi tres cuartos de siglo en Avignon. Pero al morir Gregorio XI se eligió al conocido como Urbano VI, lo que llevó a graves disturbios y momentos de tensión con denuncias sobre la legalidad de la elección. Las ausencias de algunos electores y las presiones francesas a las que se sumó el cardenal español Pedro de Luna conocido posteriormente como el Papa Luna, llevó a que un grupo de electores declarara nula en agosto la elección y eligiera el 20 de septiembre a Clemente VII. La europa Cristiana quedaba dividida entre los que obedecían a Roma y los de Avignon.

Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, terminó por apoyar a Clemente VII y este delegó en Vicente Ferrer para intervenir en el reino de Valencia, donde ya se encontraba el delegado de Urbano VI.

Su actividad en Valencia a favor de Clemente VII fue intensa, lo que llevó a que el rey recibiera distintas cartas y denuncias unas a favor y otras en contra. Tal fue la situación que le llevó a renunciar voluntariamente a su cargo de Prior del Convento de los Predicadores, cargo que ostentaba desde hacia algún tiempo.

Su apoyo a Avignon le llevó a escribir un tratado en 1380.

En esta época Vicente siguió su trabajo de predicación por todo el antiguo reino de Valencia, de las que tenemos constancia, como una Cuaresma en Segorbe u otra en Valencia capital. También hay que destacar su intervención en sentencias entre religiosos, o sus clases como profesor de teología en "La Seu" (catedral) de Valencia entre 1385 y 1390.

En 1394 fue elegido papa de Avignon Pedro de Luna como Benedicto XIII, y llamó a Vicente, le ofreció distinciones cardenalicias y obispados, pero Vicente no veía con buenos ojos el ambiente de la curia de Avignon y marcha al convento de los predicadores de la ciudad.

El cisma le causaba un gran dolor interior, y en ese momento sufre una enfermedad que parecía llevarle a la muerte. El 3 de octubre tiene una visión que cambia el rumbo de su vida y desde ese momento se dedica a la predicación itinerante, a la que se consagra totalmente, recorriendo los caminos de Europa occidental a pie.

Vicente seguía siendo partidario de los papas de Avignon. Recordaba las plagas bíblicas y afirmaba que la novena plaga eran las tinieblas: durante tres días estuvieron hombres y mujeres sin verse el uno al otro y decía que esto significaba el Cisma y los tres días eran los tres papas que había en ese momento, Juan, Gregorio y Benedicto.

Tras su intervención en Caspe y en sus frecuente encuentros con el rey Fernando, Benedicto XIII y el emperador Segismundo tratan sobre la unión de la Iglesia. El 6 de enero de 1416, Vicente Ferrer en Perpiñán, leyó un documento por el que la Corona de Aragón se sustraía de la obediencia a Avignon.

Al año siguiente en 1417 fue elegido Martín V como Papa de toda la Cristiandad.

En el Compromiso de Caspe.

Su participación es sin duda un hecho fundamental para el futuro de toda España, tanto en su época como posteriormente.

Su participación está documentada por su propio hemano Bonifacio que también participó como compromisario representando a Valencia.

Vicente llegó a Caspe en abril de 1412 y era el octavo compromisario por orden jerárquico, pero fue el primero, tal vez por su prestigio y peso moral en emitir el voto, y seguramente esto fue decisivo para el futuro de la Corona de Aragón y de la futura España. Su voto fue a favor de Fernado de Antequera y tras él, su hermano y otros cinco compromisarios de Aragón y Valencia hicieron lo propio votando también por Fernando, dos compromisarios votaron por el Conde de Urgel, uno se abtuvo y otro no había formado una opinión.[1]

Según algunas crónicas los partidarios del conde de Urgel trataron de asesinar a Vicente por tierras de Lérida.

Últimos años de su vida.

Le pidieron que asistiera al Concilio de Constanza, pero él optó por seguir con su trabajo y continuó predicando por Francia, evitando las zonas en guerra.

Recorrió el Mediodía francés, la Auvernia, pasando luego a la Bretaña, donde transcurrirán los últimos meses de su vida. Encontrándose gravemente enfermo, decidió partir hacia Valencia. Sufrió una terrible tempestad al salir del puerto de Vannes lo que él interpretó como una señal de Dios para que volviera a Vannes a pasar el resto de sus días. Falleció en Vannes el 5 de abril de 1419. Su sepulcro se halla en la catedral de dicha ciudad.

Canonización.

En 1431, el Papa Eugenio IV ordenó estudiar el asunto de su canonización, pero ahora se interpuso el nuevo cisma de Amadeo de Saboya.

Nicolás V aconsejó a los frailes celebrar el Capítulo general de 1453 en Nantes y preparar el proceso. Y encargó que tres cardenales que investigasen la vida y los milagros del predicador; entre ellos estaba Alfonso de Borja, el futuro Calixto III, el primer Papa valenciano de dicha familia. Mantuvieron entrevistas con obispos, abades, frailes y gente común en Nápoles, Avignon, Toulouse y en la región de Nantes, interrogando a 28, 18, 48 y 310 testigos respectivamente.

Ya fue Calixto III, quien recibió las actas de estas investigaciones.

Calixto III solía "decir a los cardenales y al Maestro de toda la Orden fr. Marcial que siempre había tenido por cierto su pontificado desde que San Vicente se lo prometió". Se han realizado fundamentales aportaciones documentales, que nos muestran que ello no es fruto de los biógrafos, sino convencimiento del propio Calixto III que lo afirmó en numerosas ocasiones y recogieron autores muy cercanos a los hechos.

El día 29 de junio de 1455 tras votarlo en el consejo de cardenales, Calixto III anunció la canonización de Vicente Ferrer.

Mensaje a los valencianos.

San Vicente Ferrer dio un mensaje para que lo llevaran a todos los valencianos, que podemos considerar como su testamento. El mensaje dice así:

"¡Pobre patria mía! No puedo tener el placer de que mis huesos descansen en su regazo; pero decid a aquellos ciudadanos que muero dedicándoles mis recuerdos, prometiéndoles una constante asistencia. y que mis continuas oraciones allí en el cielo serán para ellos, a los que nunca olvidaré".

"En todas sus tribulaciones, en todas sus desgracias, en todos sus pesares, yo les consolaré, yo intercederé por ellos. Que conserven y practiquen las enseñanzas que les di, que guarden siempre incólume la fe que les prediqué, y que no desmientan nunca la religiosidad de que siempre han dado pruebas".

"Aunque no viva en este mundo, yo siempre seré hijo de Valencia. Que vivan tranquilos, que mi protección no les faltará jamás. Decid a mis queridos hermanos que muero bendiciéndoles y dedicándoles mi último suspiro".


Vicente milagrero y con el Don de lenguas.

860 prodigios o milagros constan en Proceso de su Canonización como obrados por el Predicador Dominico en vida y después de morir, que comprobaron los Jueces del Proceso. Muchos testigos declararon en el Proceso que, hablando Vicente Ferrer en valenciano, ellos le entendían perfectamente en su lengua nativa, por lo que se consideró que poseía el "Don de lenguas".

San Vicente Ferrer, "predicando siempre en su lengua Valenciana", le entendían los castellanos, los franceses, los vascos, los italianos del Piamonte y Lombardía ...

Milagros de San Vicente.


Con el ánimo de favorecer algunas poblaciones del Reino de Valencia, decidió el santo pasar por ellas y ayudar a los naturales, así vemos:

El día 26 de agosto de 1410 se dirigió a Liria, ya que sus vecinos estaban sumamente afligidos por habérseles secado su caudalosa fuente, que era toda su fuente de riqueza. Compadecido el Santo, celebró misa en el lugar donde solía manar el agua y bendiciéndolo, volvió a salir agua en abundancia, prometiendo el santo que jamás faltaría allí el agua, como así sigue siendo en la actualidad. En dicho lugar, conocido como San Vicente de Liria, se levantó una ermita en honor al Santo y se habilitó posteriormente como zona de recreo.
En Villar del Arzobispo, vemos un milagro similar, pues se estaba pasando una sequía y el pueblo le pidió al Santo, que estaba predicando allí, que les llevara agua, San Vicente preguntó si querían río o fuente, a lo cual contestaron fuente y entonces, manó una fuente. Cerca de ésta se construyó una ermita en su honor durante los siglos XV al XVII, de estilo gótico tardío con posteriorres añadidos.
Milagro del pañuelo (Miracle del mocadoret): En 1385 predicando el santo en Valencia, en la Plaza del Mercado, se detuvo y muy conmovido dijo a los oyentes: "Hermanos, ahora mismo estoy viendo que unos hermanos nuestros piden un socorro inmediato, que si no se les da morirán". Le preguntaron dónde estaban esas personas. El santo contestó: "Seguid a mi pañuelo, y donde él entre, entrad. Y lanzó al aire su pañuelo, el cual entró por la ventana de una buhardilla. En ella, en efecto, se estaba muriendo de hambre una familia, que fue socorrida. Según la tradición la casa estaba ubicada en la actual plaza del "Miracle del Mocadoret nº 5 (junto a la plaza de la Reina), donde hay una placa que lo recuerda.
Milagro del tendero (Miracle del salser). En 1359, el comerciante en especias Miguel Garrigues, que vivía en la misma calle que los Ferrer, tenía un hijo que sufría unas úlceras malignas en el cuello y de las que le curó el también niño Vicente. En la fachada del nº 37 de la actual calle del Mar, muy cerca del lugar en el que según la tradición ocurrió este hecho, hay un retablo en cerámica valenciana que lo recuerda. Este hecho es uno de los orígenes de la devoción popular valenciana de las representaciones de diversos milagros (miracles) suyos en los Altares de las calles el día de su fiesta.
concretamente hacia el s. XV, fecha en la que, según tradición San Vicente Ferrer realizó el milagro de hacer brotar agua sobre la piedra a petición de su hermana Constança que vivía en Teulada; desde entonces se dice que la fuente viene manando agua, gota a gota, sin que cambie el caudal, ya se trate de años lluviosos o muy secos. Esta fuente se conoce como Font Santa en el municipio de Teulada. Concretamente en el 2010 se conmemora el sexto centenario de la llegada del santo a este municipio.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 28 Sep 2010, 6:16 pm



Isidoro de Sevilla.

Isidoro de Sevilla (? c. 560 - Sevilla, 4 de abril de 636) fue un eclesiástico católico y erudito hispanorromano de la época visigoda. Fue canonizado por la Iglesia Católica y es, por tanto, también conocido como San Isidoro de Sevilla. Fue arzobispo de Sevilla durante más de tres décadas (599-636) y uno de los grandes eruditos de la temprana Edad Media.

Biografía.

Origen.

Se desconoce el lugar real de nacimiento de Isidoro. Su familia era originaria de Cartagena y se distinguió por su contribución a la conversión de los reyes visigodos (arrianos) al catolicismo. Su padre, llamado Severiano, pertenecía a una familia hispanorromana de elevado rango social. Su madre, en cambio, era de origen visigodo y, según parece, estaba lejanamente emparentada con la realeza.

La familia de Isidoro, parece que huyó a Sevilla tras la conquista bizantina al ser éstos defensores del rey Agila I frente a Atanagildo, aliado de los bizantinos.

Miembros de esta familia son su hermano Leandro, su inmediato predecesor en el arzobispado de Sevilla y oponente del rey Leovigildo (llegó al arzobispado al inicio del reinado del nuevo rey, el ya católico Recaredo); su hermano Fulgencio, que llegó a ser obispo de Cartagena y de Astigi (hoy Écija), y también su hermana Florentina, de la que la tradición dice que fue abadesa a cargo de cuarenta conventos. Los cuatro fueron canonizados y se les conoce colectivamente como los Cuatro Santos de Cartagena, siendo los patrones de la diócesis cartagenera. Isidoro también es hermano de Teodora o Teodosia, reina de la Hispania visigoda por su matrimonio con el rey Leovigildo. Isidoro y sus hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina son tíos, por tanto, de los hijos de Leovigildo y Teodora: Hermenegildo (posteriormente también canonizado) y Recaredo, el rey visigodo que se convirtió al cristianismo católico.


Juventud.

Se formó con lecturas de Agustín de Hipona y Gregorio Magno; estudió en la escuela catedralicia de Sevilla donde aprendió latín, griego y hebreo. Al morir su hermano Leandro, arzobispo de Sevilla, lo sucedió en el gobierno de la diócesis, y su episcopado duró 37 años (599-636). Vivió en una época de transición entre la decadencia de la Edad Antigua y del mundo romano, y el nacimiento de la Edad Media y de las nuevas nacionalidades de influencias germanas. La maestría de San Isidoro en griego y hebreo le dio reputación de ser un estudiante capaz y entusiasta. Su propio latín estaba afectado por las tradiciones locales visigodas y contiene cientos de palabras identificables como localismos hispanos (el editor de su obra en el siglo XVII encontró 1.640 de tales localismos, reconocibles en el español de la época).

Isidoro y el arrianismo.

En una época de desintegración de la cultura clásica, de violencia e ignorancia entre las clases dominantes, Isidoro impulsó la asimilación de los visigodos, que ya llevaban dos siglos en Hispania, a fin de conseguir un mayor bienestar, tanto político como espiritual, del reino. Para ello, ayudó a su hermano en la conversión de la casa real visigoda (arrianos) al catolicismo e impulsó el proceso de conversión de los visigodos tras la muerte de su hermano (599). Presidió el segundo sínodo provincial de la Bética en Sevilla (noviembre de 618 o 619, durante el reinado de Sisebuto), al que asistieron no sólo prelados peninsulares sino también de la Narbonense (que formaba parte del reino visigodo de Toledo) y Galia.

En las actas del concilio se establece totalmente la naturaleza de Cristo, rebatiendo las concepciones arrianas.

A edad avanzada, también presidió el IV Concilio de Toledo (633), que requirió que todos los obispos estableciesen seminarios y escuelas catedralicias. Siguiendo las directrices establecidas por Isidoro en Sevilla fue prescrito el estudio del griego y el hebreo, y se alentó el interés por el estudio del Derecho y la Medicina.

También marcó la unificación litúrgica de la España visigoda e impulsó la formación cultural del clero. El concilio fue probablemente un reflejo de las ideas de Isidoro. Pero el concilio no sólo produjo conclusiones de carácter religioso o eclesiástico, sino también político. El lugar ocupado por el rey y la deferencia a él debida en el concilio es también destacable: la Iglesia es libre e independiente, pero ligada mediante una solemne lealtad al rey. Nada se dice acerca de la lealtad al obispo de Roma. Para muchos autores fue uno de los primeros pensadores en formular la teoría del origen divino del poder regio: Dios concedió la preeminencia a los príncipes para el gobierno de los pueblos.

Producción literaria.

Fue un escritor muy prolífico y un infatigable compilador y recopilador. Compuso numerosos trabajos históricos y litúrgicos, tratados de astronomía y geografía, diálogos, enciclopedias, biografías de personas ilustres, textos teológicos y eclesiásticos, ensayos valorativos sobre el Antiguo y Nuevo Testamento, y un diccionario de sinónimos.

Su obra más conocida es las Etimologías (hacia 634), monumental enciclopedia que refleja la evolución del conocimiento desde la antigüedad pagana y cristiana hasta el siglo VII. Este texto, también llamado Orígenes y dividido en veinte libros, con 448 capítulos, constituye una enorme obra enciclopédica en la que se recogen y sistematizan todos los ámbitos del saber de la época (Teología, Historia, Literatura, Arte, Derecho, Gramática, Cosmología, Ciencias Naturales...). Gracias a esta obra, se hizo posible la conservación de la cultura romana y su transmisión a la España visigoda.

Otras obras suyas son: De natura rerum (Sobre la naturaleza de las cosas, un libro de astronomía e historia natural dedicado al rey visigodo Sisebuto), De ordine creaturarum, Regula monachorum, De differentiis verborum (que es más que un libro de sinónimos sino un breve tratado teológico sobre la doctrina de la Trinidad, la naturaleza de Cristo, el Paraíso, los ángeles y los hombres).

Casi diez siglos después de su muerte fue declarado Doctor de la Iglesia por el papa Inocencio XIII.

Influencia.

Muerte y canonización.

Fue el primero de los grandes compiladores medievales. Fue canonizado en 1598, y en 1722 el papa Inocencio XIII lo declaró doctor de la Iglesia. En el año 2001 fue declarado patrón de Internet.

Los restos mortales de Isidoro se encuentran actualmente en la Basílica de San Isidoro de León donde fueron trasladados desde su sepulcro en Sevilla en 1063. Ese año el monarca leonés Fernando I obtuvo las reliquias del rey de la taifa de Sevilla, al-Mutamid, tributario suyo. Existen también algunas reliquias suyas en la catedral de Murcia.

En el altar mayor de la parroquia de La Anunciación de Abla (Almería) también se encuentra una reliquia de San Isidoro, donada por la Curia Romana en el mes de diciembre de 2008 con motivo de la consagración de dicho altar.


Leyenda.

Según cuenta la leyenda, en 1063 Fernando I guerreó por tierras de Badajoz y Sevilla, e hizo tributario suyo al rey taifa de Sevilla. De él consigue la entrega de las reliquias de Santa Justa, pero cuando su embajada llega a Sevilla a recogerlas, no las encuentra. Sin embargo, una vez en Sevilla, el obispo de León, miembro de la embajada, tiene una visión mientras duerme, gracias a lo cual encuentran milagrosamente las reliquias de San Isidoro. El retorno se hace por la Vía de la Plata. Cerca ya de León, la embajada se interna en tierras pantanosas, sin que los caballos puedan avanzar. Al taparles los ojos a los caballos, éstos salen adelante dirigiéndose hacia la recién construida iglesia de los Santos Juan y Pelayo, que desde entonces se llamará de San Isidoro.

Cuatro Santos de Cartagena.

San Leandro, San Fulgencio, Santa Florentina y San Isidoro son conocidos como los Cuatro Santos de Cartagena, y son considerados santos tanto por la Iglesia Católica Romana como por la Iglesia Católica Ortodoxa.

Con seguridad, los tres primeros nacieron en la Cartagena visigoda del siglo VI. Sobre 550 la familia se trasladó a Hispalis (Sevilla), debido al apoyo que Severiano prestaba al rey Agila I frente a Atanagildo, aliado de los bizantinos, que terminaron invadiendo todo el sur de España y estableciendo una provincia dependiente de Bizancio con capital en la ciudad de Cartagena.

En Hispalis pudo nacer San Isidoro, y en esta ciudad llegaron a ser arzobispos San Leandro y San Isidoro. San Fulgencio fue obispo de Obispo de Écija y de Cartagena. Por su parte, la tradición dice que Santa Florentina fue abadesa a cargo de cuarenta conventos.


Tanto en la ciudad de Cartagena, como en toda la diócesis de Cartagena, los cuatro santos son objeto de especial devoción.
La imagen de los cuatro santos se encuentra en lugar preferente de la fachada principal de la Catedral de Murcia, sede de la diócesis de Cartagena.

En 1755 el Ayuntamiento de Cartagena encargó al gran escultor murciano Francisco Salzillo la talla de cuatro figuras que representaran a los cuatro hermanos santos. Las tallas fueron colocadas en una capilla de la antigua Catedral de Cartagena junto con la antigua patrona medieval de la ciudad, la Virgen del Rosell. Estas cuatro imágenes se consideran una obra maestra de la escultura barroca española.

A diferencia de la mayoría del patrimonio eclesiástico de la ciudad de Cartagena que desapareció durante la guerra civil española, afortunadamente, las cinco tallas pudieron ser salvadas de la quema de conventos e iglesias de 1936 y en la actualidad se conservan en el altar mayor de la Iglesia de Santa María de Gracia.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 28 Sep 2010, 7:42 pm



BARTOLOMÉ DE LAS CASAS.

Fecha de emisión: 12 Octubre 1946


Bartolomé de Las Casas O.P. (Sevilla, 24 de agosto de 1484 – Madrid, 17 de julio de 1566) fue un fraile dominico español, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México), filósofo, jurista y apologista de los indios.

Biografía.

Nacimiento y primeros años.

De acuerdo a Antonio de Remesal, quien fue su primer biógrafo, Las Casas nació en Sevilla en 1474, pero las investigaciones de Helen Rand Parish y Harold E. Weidman de 1976, determinaron que la fecha más probable del nacimiento del fraile fue el 11 de noviembre de 1484 en Triana. Siendo niño conoció a los Reyes Católicos, y a Cristóbal Colón, pues su padre Pedro de las Casas, participó en los viajes del almirante. En 1499 tuvo la oportunidad de conocer a un indio, el cual fue traído por Colón y regalado a su padre como esclavo. Las Casas estudió latín en Salamanca o Sevilla.

Primer viaje a las Indias.

El 15 de abril de 1502, siguiendo los pasos de su padre que había participado en el segundo viaje de Colón, llega a La Española. Durante 1503 se dedicó a extraer oro, participando en la campaña de conquista del gobernador Nicolás de Ovando, y bajo las órdenes del capitán Diego Velázquez de Cuéllar en el Cacicazgo de Higüey, por tal motivo recibió una encomienda en la Villa de la Concepción de la Vega, la cual administró hasta 1506.Conocio al primer viaje a Cristhian Falcon quien con el se unieron a la lucha cual administro hasta morir en 1599 falleció en la presa de los indios.

Viaje a Roma y regreso a La Española.

En 1506, viajó de regreso a Sevilla, en donde recibió órdenes sagradas menores al sacerdocio. En 1507 viajó a Roma y se ordenó como presbítero. Regresó a La Española en 1508 y durante 1511 escuchó los comentarios del Sermón de adviento de fray Antonio de Montesinos, el cual censuraba la conducta de los colonos al respecto del maltrato de los indios: "Yo soy la voz que clama en el desierto...". Se le negó la absolución debido a que en esa época, aún mantenía su repartimiento.

Viaje a Cuba y renuncia a sus encomiendas.

A solicitud de Diego Velázquez, en la primavera de 1512 se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. En 1513, después de la matanza de Caonao, Narváez le cuestionó: "¿Qué parece a vuestra merced destos nuestros españoles qué han hecho?", formulando la pregunta como si el capitán no tuviese que ver con esas acciones. Las Casas le respondió: "Que os ofrezco a vos y a ellos al diablo". Por haber participado en las campañas, recibió un repartimiento junto con Pedro de Rentería, en Jagua, cuyos indios trabajaban en la minería.

Como recompensa por sus acciones durante la conquista de Cuba, en 1514 recibió un nuevo repartimiento de indios en Canarreo, junto al río Arimao (cerca de Cienfuegos). Pero Las Casas tomó conciencia paulatinamente de lo injusto que era el sistema y se convenció de que debía «procurar el remedio de esta gente divinamente ordenado». El 15 de agosto de 1514, día de la Asunción, a la edad de treinta años, pronunció un sermón en Sancti Spíritus durante el cual renunció a sus repartimientos públicamente.


Procurador y protector universal de los indios, viaje a Santo Domingo.

En 1515 se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos. Fray Pedro de Córdoba lo envió a España en compañía de Antonio de Montesinos para abogar por los indios; los frailes llegaron a Sevilla el 6 de octubre, en diciembre del mismo año, lograron entrevistarse con el rey Fernando el Católico, con el secretario Lope de Conchillos y con el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca, pero los resultados fueron adversos a sus peticiones.

Debido al fracaso, y tras la muerte del rey Fernando el Católico a principios de 1516, Montesinos y Las Casas viajaron a Madrid para realizar nuevas peticiones al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien ejercía la regencia de la corona de Castilla; en abril, Cisneros determinó enviar a tres frailes jerónimos para ejercer la gobernación de La Española. Las Casas fue comisionado consejero de los frailes y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. Cargo similar al de Ombudsman de Suecia que fue instituido a principios del siglo XIX.

Entrevista con Carlos I de España.

En 1517, las Casas se sintió insatisfecho por la actuación de los frailes jerónimos, pues la opresión, y esclavitud de los indígenas persistió en La Española. En el mes de junio, decidió regresar a España para dar cauce a sus quejas, sin embargo el cardenal Cisneros murió en el mes de noviembre. El fraile se entrevistó con el cardenal Adriano de Utrecht, quien le recomendó esperar una entrevista con el rey Carlos I.

En 1518 Las Casas planeó un proyecto para colonizar tierras de indios con labradores reclutados en España. En 1519 Las Casas impugnó las acciones del fraile franciscano Juan de Quevedo, quien había sido nombrado obispo de Santa María la Antigua del Darién pronunciándose a favor de la esclavitud de los indígenas.

Al igual que Pedro Mártir de Anglería, en abril de 1520 Las Casas conoció a los indígenas totonacas que fueron llevados ante la presencia del nuevo monarca por Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo, ambos emisarios de Hernán Cortés; un par de meses más tarde en Santiago de Compostela el Consejo de Castilla autorizó a Las Casas llevar a cabo el proyecto para crear una colonia pacífica en el territorio de Cumaná, para que él aplicase sus teorías, las cuales consistían en poblar la tierra firme, sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin estrépito de armas.

Volvió a las Indias en 1520, intentando poner en marcha su encomienda, siempre en contra de la esclavitud de los indios, el proyecto fracasó porque en su ausencia los indios se rebelaron. Desengañado, entró en la Orden de Santo Domingo, quienes por entonces estaban elaborando una reflexión sobre el derecho en la Escuela de Salamanca, criticando muchos aspectos de la colonización de América y entre ellos el sistema de encomiendas. A partir de 1521 se retiró para dedicarse al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval, y comenzó a escribir su Historia de las Indias.

En 1535 regresa a América donde intenta de nuevo un programa de colonización pacífica en Guatemala, donde obtiene un relativo éxito; vuelve de nuevo a España en 1540 y en Valladolid, visita de nuevo al rey Carlos I. Éste, prestando oídos a las demandas de Las Casas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid o Comisión de Valladolid.

Como consecuencia de lo que se discutió, se promulgaron el 20 de noviembre de 1542 las Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos, que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su conversión. A finales de ese mismo año terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe (futuro Felipe II), entonces encargado de los asuntos de Indias.

Se le ofreció el obispado de Cuzco, importantísimo en aquel momento, pero Las Casas no aceptó, aunque si aceptó el obispado de Chiapas en 1543, con el encargo de poner en práctica sus teorías. Residió allí durante dos años para regresar definitivamente a España en 1547. Durante su obispado en Chiapas residió en la Ciudad Real de Chiapas, hoy llamada San Cristóbal de las Casas en su honor.

Renunció a su obispado y continuó con su labor de defensa de los indios hasta su muerte, lo que le valió ser conocido como el Apóstol de los Indios. En Valladolid, entre 1550 y 1551, mantuvo una polémica con Juan Ginés de Sepúlveda («La controversia de Valladolid») sobre la legitimidad de la conquista, se discute quien ganó esta controversia, ya que ambos se consideraron ganadores. Bartolomé de Las Casas murió en Madrid en 1566.

En el año 2000 la Iglesia Católica dio inicio al proceso de beatificación.

Pensamiento Político y Jurídico.

Junto con Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas es considerado uno de los fundadores del derecho internacional moderno[12] y un gran protector de los indios y precursor de los derechos humanos junto al jesuita portugués António Vieira. Aunque desde perspectivas opuestas, tanto él como Vitoria se ocuparon del problema alrededor del cual emergió el derecho de gentes en la época moderna: la definición de las relaciones entre los imperios europeos y los pueblos del llamado "Nuevo Mundo". Esta tarea requería de la creación de un marco jurídico suficientemente amplio como para ser válido al mismo tiempo para europeos y aborígenes. La tradición legal que fue usada para tal fin fue precisamente la del derecho natural, la cual fue tomada del derecho medieval y la filosofía estoica. De las Casas consideró que los indígenas tenían uso de razón, tanto como los antiguos griegos y romanos, y que como criaturas racionales eran seres humanos. Como tales, los indígenas estaban cobijados por el derecho natural y eran titulares de los derechos a la libertad y a nombrar sus autoridades.

Su contribución a la teoría y práctica de los derechos humanos puede apreciarse en su "Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias", el cual, por ser escrito a mediados del siglo XVI, constituye el primer informe moderno de derechos humanos. En él describe las atrocidades a las que fueron sometidos los indígenas de las Américas por los conquistadores españoles. Un párrafo puede dar una idea de los hechos que narra este libro: "Otra vez, este mesmo tirano fue a cierto pueblo que se llamaba Cota, y tomó muchos indios he hizo despedazar a los perros quince o veinte señores y principales, y cortó mucha cantidad de manos de mujeres y hombres, y las ató en unas cuerdas, y las puso colgadas de un palo a la luenga, porque viesen los otros indios lo que habían hecho a aquellos, en que habría setenta pares de manos; y cortó muchas narices a mujeres y a niños".

Obras.

Historia de la destrucción de las Indias
De único vocationis modo, conocida en español como Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión, 1537
Brevísima relación de la destrucción de las Indias
Los dieciséis remedios para la reformación de las Indias
Apologética historia sumaria
De thesauris
Treinta proposiciones muy jurídicas.


Última edición por Feneri el Vie 31 Dic 2010, 7:02 pm, editado 3 veces

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 28 Sep 2010, 11:51 pm



Raimundo de Peñafort.

Raimundo de Peñafort O.P. (Peñafort, actualmente Santa Margarita y Monjós, comarca del Alto Penedés, 1175 ó 1180 - Barcelona, 6 de enero de 1275) es el santo patrón de los juristas, del Derecho canónico, de los abogados y de los Colegios de Abogados (Cataluña). Miembro de la orden religiosa de los dominicos, sus acciones más destacadas son la compilación de las Decretales de Gregorio IX (Corpus Iuris Canonici) y la introducción de la Inquisición en el Reino de Aragón.

Hijo del señor del castillo de Peñafort (en el condado de Barcelona) y de su esposa Sara, los primeros datos que figuran de él son de 1204, año en el que empezó a ejercer de clérigo y escriba de la Catedral de Barcelona. Con la finalidad de ampliar sus conocimientos, viajó hasta la Universidad de Bolonia, donde se licenció en cánones y trabajó como profesor entre 1217 y 1222. Recién llegado a Barcelona, fue nombrado canónigo en Barcelona y pavorde (1223), si bien renunció a tales distinciones e ingresó en la Orden Dominicana, congregación que había conocido en Bolonia. De 1223 a 1228, año en el que acompañó al legado papal Jean d'Abbeville en su recorrido por los reinos hispánicos para implantar la reforma y decisiones del Concilio de Letrán IV, no hay referencias documentales sobre su vida, por lo que se cree que se dedicó al estudio y en la redacción de tratados, como la Summa de casibus poenitentiae o las glosas al Decreto de Graciano. Con Jean d'Abbeville viajó hasta Roma en donde alcanzó el rango de capellán y penitenciario (1232) del Papa Gregorio IX, quien le encargo la elaboración de las Decretales.

Como reconocimiento a los servicios prestados, Gregorio IX le concedió la regla agustiniana por la que se normalizó la Orden de la Merced, creada por San Pedro Nolasco y apoyada desde sus orígenes por Raimundo de Peñafort. El Papa también quiso premiarle con la concesión del arzobispado de Tarragona, pero cansado y enfermo, lo rechazó junto a los otros honores papales, retirándose al Convento de Santa Catalania, en Barcelona (1236).

Poco tiempo después reinició su actividad, donde destacan, entre otras: su colaboración en las Cortes de Monzón de 1236; la intercesión en favor de Jaime I en la causa de excomunión, consiguiendo que se levantara (1237); favoreciendo la dimisión del obispo de Tortosa y en los nombramientos de los obispos de Huesca y Mallorca (reconquistada recientemente); y, finalmente, en la realización de actividades puramente jurídicas, tales como ejercer de juez o de asesor, principalmente en procesos de herejía y nulidades matrimoniales. En 1238, el capítulo general de su orden le confió la revisión del texto de sus Constituciones y en 1239 fue elegido como el tercer general de la orden de los dominicos, en capítulo general de la orden en París. En ejercicio de su cargo, se encargó de visitar los principales conventos así como la obtención de bulas papales para el desarrollo de la Orden y la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.
En 1240 dimitió tras un breve pero intenso período de gobierno, regresando al Convento de Santa Catalina de Barcelona, donde vivió treinta y cinco años durante los que actuó como inquisidor del Reino y asesor jurídico y en los se encargó del oficio de confesor y consejero del Rey Jaime I. Su intervención en todos los asuntos religiosos relevantes de la Corona queda patente en el hecho que cuatro diócesis (Barcelona, Vic, Lérida y Gerona) fueron dirigidos por dominicos. Falleció el día 6 de enero de 1275 en la ciudad de Barcelona, a los 95 ó 100 años.

Obra.

Durante su vida desempeñó una importante acción pastoral y misionera. Así, fundó un studium o escuela de lengua árabe en Túnez (1245) y en Murcia (1266) para facilitar la conversión de los musulmanes. Por otro lado, solicitó a Santo Tomás de Aquino la redacción de un manual apologético, conocido como Summa contra gentiles (1259 - 1261), cuyo fin principal era el de proporcionar argumentos racionales y filosóficos a los predicadores para convertir a judíos y árabes.

Pero la obra más importante y conocida son las Decretales de Gregorio IX, promulgadas por Gregorio IX en 1234. Como tal y junto a los libros posteriores, fue el cuerpo de Derecho canónico en uso en la Iglesia Católica hasta la aprobación del Código de Derecho Canónico de 1917.

Además de las obras anteriormente citadas, es autor de una Summa Iuris Canonici (escrita aproximadamente entre 1218 y 1221), de las Dubitalia cum responsionibus ad quaedam ad Pontificem (primera mitad S. XIII) y de pequeños tratados sobre afinidades y consanguinidades matrimoniales, de casos jurídicos (Summa de casibus poenitentiae) y compilaciones de las Decretales para el uso de los dominicos.


La Primera Fundación Cristiana de carácter docente. Universidad de Murcia (6 de abril de 1272).

primera fundación cristiana de carácter docente en un nivel superior corresponde a la Orden de Predicadores, cuyos componentes establecieron en Murcia un Estudio o Escuela de Artes y Filosofía, interesados por situarse lo más próximos posible al foco de difusión cultural que estaba teniendo lugar en Murcia en aquellos años. Los dominicos, según ha estudiado Martínez Ripoll, debieron establecerse en Murcia inmediatamente después de la conquista, quizá hacia 1250, que es cuando se restaura la diócesis de Cartagena con fray Pedro Gallego como obispo. Las fuentes manejadas hablan de 1252 ó 1253 como primera fecha de la fundación de un convento dominico y posiblemente de un «studium conventuale» donde «se cursarían grados inferiores de Artes, con estudios de gramática, retórica y lógica. Es decir - añade Martínez Ripoll -, vino a ser una escuela en la que se abordaba el estudio del «Trivium, incluyéndose las enseñanzas de filosofía moral y natural, aunque nunca las de teología". En 1266 sería convertido en un «studiurn solemne", después de la reconquista de Murcia por Jaime I de Aragón y bajo el patrocinio y protección de San Raimundo de Peñafort, funcionando a partir de entonces y como máximo hasta 1280 como Estudio General o Facultad de Lenguas Orientales, ya que no simplemente estaba dirigida para los frailes electos de la orden [... ] sino también para otros muchos" en este Estudio se cursaban, además de las enseñanzas conventuales antes señaladas, Teología, Escrituras, Árabe y Hebreo, además de Apologética cristiana, con el fin de preparar sólidamente a los nuevos misioneros.

La figura más destacada de los que entonces participaron en la vida cultural de Murcia es la del padre Ramón Martí, discípulo del más grande científico cristiano San Alberto Magno, con el que había estudiado en París. Era además reputado orientalista, como demuestran sus obras Vocabutísta in arabico, diccionario árabe-latino y latino-árabe, y sus obras sobre moros y judíos, que lo convirtieron en el más significativo especialista en ambas razas y religiones orientales, como destacó Menéndez Pelayo, y en un precedente reconocido de la Sumrna Teológica de Santo Tomás de Aquino. Pues bien, San Raimundo de Peñafort destinó al padre Ramón Martí a Murcia en la temprana fecha del 1250, y aquí permaneció llegando a estar al frente del Estudio General. Figura fundamental en esta etapa, como en la anterior lo fuera Al-Ricotí, era
el padre Ramón Martí, dominico, discípulo en París del más grande científico cristiano, San Alberto Magno, y que fue puesto al frente del Estudio General por San Raimundo de Peñafort y desarrolló hasta la década de los ochenta una importante actividad cultural, en una Murcia, la de Alfonso X El Sabio, en la que Jacobo de Las Leyes redactaba las partidas segunda y tercera, en la que vivian intelectuales tan prestigiosos como el médico Maestre Nicolás, e el traductor Bernardo El Arábigo, el historiador Jofré de Loayssa y los trovadores Pedro Gómez Barroso, Giralt Riquier de Narbona, el pintor Pedro Lorenzo o la juglaresa María Pérez Balterra.


Convento de las Anas (Murcia).

El Convento de Santa Ana; o como popularmente se le conoce, el Convento de las Anas, es un conjunto monástico perteneciente a la rama femenina de la Orden Dominica, situado en la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España) concretamente en la plaza de Santa Ana. El convento tiene su origen en el siglo XV, aunque el inmueble que hoy se puede contemplar data del siglo XVIII.

Es uno de los conjuntos más representativos del barroco murciano.

Ya dentro del siglo XVIII hay que destacar el actual retablo mayor, obra de Ganga Ripoll de 1738, que desobedeciendo los deseos de las religiosas dominicas encargó la labor escultórica a Francisco Salzillo. Destaca por la introducción de las columnas salomónicas enriquecidas por pámpanos y vides. Esta obra de Ganga y Salzillo supuso el triunfo del retablo-hornacina en el reino de Murcia. El gran camarín es el protagonista del retablo concebido como un gran arco triunfal al que se asoma; sobre fondo rojo (que hace más fuerte el valor del oro y la plata de la policromía), el grupo de Salzillo de Santa Ana y la Virgen María. Otras obras escultóricas del retablo son San Juan Bautista, San José (con una novedosa composición), San Juan Evangelista, San Joaquín, y los dominicos San Antonino de Florencia y San Alberto Magno.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 29 Sep 2010, 10:46 am



Pío XII (en latín, Pius PP. XII), de nombre Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli (Roma, Italia, 2 de marzo de 1876 – Castel Gandolfo, Italia, 9 de octubre de 1958), reinó como el papa número 260, cabeza visible de la Iglesia católica, y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 2 de marzo de 1939 y hasta su muerte en 1958. El papa Benedicto XVI lo declaró Venerable el 19 de diciembre de 2009.

Fue ordenado sacerdote el domingo 2 de abril de 1899, (Domingo de Resurrección) por el Obispo Francesco Paolo Cassetta —vice-regente de Roma y amigo de la familia— y recibió su primera asignación como encargado en Chiesa Nuova, donde había servido como acólito.

En 1901, ingresó en la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, una sub-oficina de la Secretaria de Estado Vaticano, en donde se convirtió en un minutante, gracias a la recomendación del cardenal Vannutelli.

En 1904, Pacelli fue nombrado chambelán y en 1905 prelado doméstico de Su Santidad. Desde 1904 hasta 1916, el padre Pacelli asistió al cardenal Pietro Gasparri en su codificación del derecho canónico en el Departamento de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. Fue también elegido por el papa León XIII para entregar las condolencias en nombre del Vaticano a Eduardo VII de Inglaterra, luego de la muerte de la reina Victoria. En 1908, sirvió como representante del Vaticano en el Congreso Internacional Eucarístico en Londres, donde conoció a Winston Churchill. En 1911 representó a la Santa Sede en la coronación del rey Jorge V de Inglaterra.


En 1929 el papa Pío XI lo nombra cardenal presbítero del título de Ss. Giovanni e Paolo y dos meses después, a la dimisión de Gasparri, Secretario de Estado. Pesaron los años de servicio al dicasterio regido por este cardenal, pero además Pacelli era sin duda el mejor experto en política alemana y era Alemania el país que marcaba el ritmo de la época.

Negoció y firmó los concordatos de la Santa Sede con el ducado de Baden (1932), la república de Austria (1933) y el reino de Yugoslavia (1935). Destaca históricamente la firma del Concordato imperial entre la Santa Sede y la Alemania Nazi, con el apoyo de los dirigentes conservadores y católicos alemanes Franz von Papen y Ludwig Kaas. Este Concordato sigue vigente hasta la actualidad.

Elección papal.

A la muerte de Pío XI, la organización de la sede vacante correspondió a Pacelli por su cargo de camarlengo. Él, precisamente, era el candidato favorito. Después de un cónclave de sólo dos días y a la tercera votación, fue elegido Papa. Era el 2 de marzo de 1939. Diez días después fue coronado por el cardenal Camillo Caccia Dominioni, protodiácono de Santa Maria in Dominica. En ese mismo año mandó realizar unas excavaciones en los sótanos del Vaticano para confirmar la certeza de la tradición cristiana que afirmaba que el Vaticano se había construido sobre la auténtica tumba del Apóstol Pedro. Se hallaron varias tumbas antiguas y una de ellas tenía una inscripción que señalaba que allí se encontraba enterrado el apóstol. En 1964 Pablo VI confirmaría que se trataba de los restos de Pedro y en el año 2006 con Benedicto XVI se volvió a confirmar este hecho.

Pío XII era el primer Papa sin ninguna experiencia pastoral, ni en parroquias ni en diócesis, puesto que toda su carrera se había desarrollado en la administración vaticana. Como medida preventiva, previamente a su coronación, había redactado ante notario una carta de renuncia en el caso de que fuera hecho prisionero por los nazis.

Una de sus primeras decisiones como Papa fue, en abril de 1939, la de borrar del Índice las obras de Charles Maurras, fundador de la Action Française, grupo antisemita y anticomunista, a cuyos miembros les fue levantada la prohibición de recibir los sacramentos que pesaba sobre ellos desde el pontificado de Pío XI.

Después de la Segunda Guerra Mundial.

Las actividades anti-comunistas del Papa Pío XII se volvieron más fuertes después de la guerra. En 1948, Pío XII declaró que cualquier italiano católico que apoyara a los candidatos comunistas en las elecciones parlamentarias de ese año sería excomulgado e instó a Azione Cattolica para que apoyara al Partido Demócrata Cristiano Italiano. En 1949, autorizó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al Partido Comunista. También condenó públicamente la Revolución Húngara de 1956.

Le tocó ser el Papa de la Guerra Fría, y en este contexto su opción fue clara: ferviente anticomunismo y aproximación a la nueva potencia emergente, los Estados Unidos de América. En este sentido resultó determinante su amistad personal con Francis J. Spellman, arzobispo de Nueva York y vicario militar de las fuerzas norteamericanas, al cual nombró cardenal del título de Ss. Giovanni e Paolo (1946).

Terminada la guerra, Pío XII también fue el vocero para instar a la clemencia y al perdón de todas las personas que participaron en la guerra, incluyendo a los criminales de guerra. Así también presionó, mediante el nuncio de Estados Unidos, para conmutar las sentencias de los alemanes convictos por las autoridades de ocupación. El Vaticano solicito el perdón para todos aquellos que estaban condenados a muerte, una vez que se permitió la ejecución de criminales de guerra en 1948.

Reconoció explícitamente el régimen surgido en España de la guerra civil (1936–1939). En 1953 firmó con el general Franco un concordato que daba base jurídica al llamado «Nacional-catolicismo» español: con notables ventajas para la Iglesia a cambio de la legitimación de aquel sistema.

Pío XII también realizó el concordato con Rafael Trujillo de la República Dominicana en 1954. En este país los derechos de la Iglesia Católica fueron violados por los regímenes represivos. Pío XII también excomulgó a Juan Perón en 1955 por sus arrestos a oficiales de la Iglesia.

Dentro de la Italia de posguerra, a pesar de la tutela y el favorecimiento al partido de la Democracia Cristiana, llegó incluso a enfrentarse con su líder Alcide de Gasperi por el rechazo de éste a cualquier pacto con la extrema derecha y en cambio por su interés en colaborar con la izquierda dentro del mejor espíritu democrático. Pío XII movilizó todas sus fuerzas para impedir el acceso de un socialista a la alcaldía de Roma (1952), pero no lo consiguió.

El 1 de noviembre de 1950 y mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus promulgó la doctrina de la Asunción de la Virgen como dogma de fe católica. Es el último dogma que la Iglesia Católica ha definido hasta hoy.

Uno de sus últimos documentos fue la encíclica Fidei donum (1957), por la que invitaba a toda la Iglesia a reactivar el espíritu misionero, especialmente en África.

Falleció el 9 de octubre de 1958 en la villa papal de Castel Gandolfo y fue sepultado en las grutas vaticanas. En 1965 el papa Pablo VI inició su causa de beatificación junto con la de su sucesor Juan XXIII. Benedicto XVI autorizó en 2009 la publicación de los decretos que reconocen las virtudes heroicas de los Papas Juan Pablo II y Pío XII, que de este modo pasaron a ser reconocidos como "venerables" por la Iglesia.

La otra historia.

El diplomático Israelí Pinchas Lapide calculó que Pío XII fue personalmente responsable por salvar al menos 700,000 judíos.

En contra de la teoría de que Pío XII era antisemita, el historiador judío Elliot Hershberg, señala que "quien examina la gran cantidad de documentos, testimonios, evidencias probadas y demostrables, debe necesariamente concluir que el Papa Pío XII fue un afectuoso y solidario amigo del pueblo judío...Como judío conozco bien el antisemitismo, y no existe ni rastro de prejuicio antijudío en la vida de Eugenio Pacelli."

El rabino Eric Silver también asevera que Pío XII no era antisemita y agrega que: "Quien afirme lo contrario evidentemente no se ha preocupado nunca de verificar las propias tesis confrontando las fuentes directas, estudiando los documentos en los archivos libremente consultables en Roma".

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 29 Sep 2010, 6:45 pm



Hermanos Lumière.

Auguste Lumière (Auguste Marie Louis Nicolas Lumière) (* Besançon, 19 de octubre de 1862 - † Lyon, 10 de abril de 1954, 92 años) y Louis Lumière (Louis Jean Lumière) (* Besançon, 5 de octubre de 1864 - † Bandol, 6 de junio de 1948, 84 años) fueron los inventores del proyector cinematográfico. Ambos nacieron en Besançon, Francia, pero crecieron en Lyon. Su padre, Antoine Lumière, tenía un taller fotográfico y ambos hermanos trabajaban con él, Louis como físico y Auguste como administrador. Louis hizo algunas mejoras en el proceso de fotografías estáticas.

A partir de 1892 los hermanos empezaron a trabajar en la posibilidad de imágenes en movimiento. Patentaron un número significativo de procesos notables.

Crearon un aparato que servía como cámara y como proyector: el cinematógrafo, que se basaba en la persistencia retiniana de imágenes en el ojo humano. Ellos cargaban las piezas de la cámara filmadora en un cajón para su traslado.

El cinematógrafo fue patentado el 13 de febrero de 1894. Así, en el verano de 1894, los hermanos Louis y Auguste Lumière tenían a punto la cámara que servía tanto como tomavistas o como proyector, y con ella llevaron a cabo su primera filmación ese otoño. El 28 de marzo de 1895 fue mostrada en París en una sesión de la Société d'Encouragement à l'Industrie Nacional la conocida La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir («Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir»), rodada tres días antes.

Tras diversas presentaciones en sociedades científicas, en la Universidad de la Sorbona, en Bruselas y otros lugares, se procedió a su explotación en la primera sesión exhibida para un público comercial, como primer espectáculo de pago el 28 de diciembre de 1895 en París, en el Salon Indien del Grand Café, en el Boulevard des Capucines, donde se proyectaron varias cintas entre las que destacaban, aparte de la ya citada Salida de la fábrica Lumière, otras como Llegada de un tren a la estación de la Ciotat o El desayuno del bebé, e incluía la primera película de ficción: El regador regado. Así, con este catálogo, el cine comenzó su historia a modo de documental, como testigo objetivo de la vida cotidiana.

Los hermanos pensaban que «el cine es una invención sin ningún futuro», utilizable sólo para el ámbito de la intimidad. No obstante, aprovecharon todo lo que el nuevo invento les ofreció para generar riqueza y montar un negocio rentable. Los Lumière enviaban un cinematógrafo y un operador allá donde era requerido, por ejemplo a la Coronación del zar Nicolás, etc. Con estas cintas rodadas en los lugares más exóticos del planeta surge el montaje.

Su posición económica y el interés que mostraban hacia la ciencia les hizo menospreciar las posibilidades comerciales de su invento, por lo que finalmente abandonaron la producción cinematográfica.

En 1903 patentaron un proceso para realizar fotografías en color, el Autochrome Lumière, lanzado al mercado en 1907.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 29 Sep 2010, 8:36 pm



Alfonso XII de Borbón, el Pacificador (Madrid, 28 de noviembre de 1857 – El Pardo, 25 de noviembre de 1885), fue rey de España entre 1874 y 1885; era hijo de la reina Isabel II de España y su marido, Francisco de Asís de Borbón. Nacido Alfonso Francisco Fernando Pío Juan de María de la Concepción Gregorio Pelayo de Borbón y Borbón. Reinó tras la Restauración borbónica, hasta su muerte prematura a los 27 años, víctima de la tuberculosis. Fue sucedido en el trono por su hijo póstumo, Alfonso XIII de España, cuya minoría estuvo encabezada por la regencia de su viuda, María Cristina de Austria.

Su reinado consistió principalmente en consolidar la monarquía y la estabilidad institucional, reparando los daños que las luchas internas de los años del llamado Sexenio Revolucionario habían dejado tras de sí, ganándose el apodo de «el Pacificador». Se aprobó la nueva Constitución de 1876 y durante ese mismo año finalizó la guerra carlista, dirigida por el pretendiente Carlos VII (el propio monarca hizo acto de presencia y acudió al campo de batalla para presenciar su final). Los fueros Vascos y Navarros fueron reducidos y se logró que cesaran, de forma transitoria, las hostilidades en Cuba con la firma de la Paz de Zanjón.

Alfonso XII realizó, en 1883, una visita oficial a Bélgica, Austria, Alemania y Francia. En Alemania aceptó el nombramiento como coronel honorario de un regimiento de la guarnición de Alsacia, territorio conquistado por los alemanes y cuya soberanía reclamaba Francia. Este hecho dio lugar a un recibimiento hostil al monarca español por parte del pueblo de París durante su visita oficial a Francia.

Alemania trató de ocupar las Islas Carolinas, en aquel momento bajo dominio español, provocando un incidente entre los dos países que se saldó a favor de España con la firma de un acuerdo hispanoalemán en 1885.

Ese mismo año se desató una epidemia de cólera en Valencia que se fue extendiendo hacia el interior del país. Cuando la enfermedad llegó a Aranjuez, el monarca expresó su deseo de visitar a los afectados, a lo que el Gobierno de Cánovas del Castillo se negó por el peligro que ello entrañaba. El Rey partió entonces sin previo aviso hacia la ciudad y ordenó que se abriera el Palacio para alojar a las tropas de la guarnición. Una vez allí, consoló a los enfermos y les repartió ayudas. Cuando el Gobierno conoció el viaje del soberano, envió al Ministro de Gracia y Justicia, al Capitán General y al Gobernador Civil para que le llevasen de vuelta a Madrid. Cuando llegó, el pueblo, enterado del gesto del Rey, le recibió con vítores y, retirando a los caballos, condujo al carruaje hasta el Palacio Real.

Matrimonios e hijos.

Alfonso XII se casó dos veces; con su prima María de las Mercedes de Orleans, hija de los duques de Montpensier, contrajo matrimonio el 23 de enero de 1878; desgraciadamente, la Reina murió de tifus unos meses después, y en segundas nupcias el Rey se casó con María Cristina de Habsburgo-Lorena (29 de noviembre de 1879), prima segunda del emperador Francisco José I de Austria. Tuvo tres hijos fruto de su segundo matrimonio:

María de las Mercedes (1880–1904), infanta de España y princesa de Asturias.
María Teresa (1882–1912), infanta de España.
Alfonso XIII (1886–1941), rey de España, que nació después de la muerte de su padre.

María Cristina de Habsburgo-Lorena.

S. M. Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena (o Austria), Maria Christina Désirée Henriette Felicitas Rainiera von Habsburg-Lothringen (u Österreich), conocida popularmente como «Doña Virtudes», (Gross-Seelowitz (actualmente Zidlochovice), Moravia, 21 de julio de 1858 – Madrid, 6 de febrero de 1929). Nacida Alteza Imperial y Real, archiduquesa de Austria y princesa de Hungría, de Bohemia, de Eslavonia, Croacia y Dalmacia; reina consorte y Regente de España por su matrimonio con el rey Alfonso XII de Borbón. Por vía materna guardaba parentesco con las familias reales española y austríaca, puesto que era tataranieta de Carlos III de España y bisnieta de Leopoldo II de Austria.

Matrimonio.

María Cristina se casó con el rey Alfonso XII el 29 de noviembre de 1879 en la madrileña basílica de Atocha, convirtiéndose en su segunda esposa, tras enviudar éste de María de las Mercedes de Orleans. No congenió muy bien con el extravertido monarca a causa de su carácter tímido y tranquilo, aunque terminó sintiendo su pérdida.

Regencia.

Dado que cuando falleció el soberano en 1885 se hallaba embarazada de un hijo que nacería póstumo, tuvo que asumir la regencia. Meses más tarde nació Alfonso XIII, quien se convirtió en la gran esperanza para el trono español. La reina, inexperta en los negocios de la política, se dejó asesorar por Sagasta, con quien acabaría trabando una estrecha amistad.

María Cristina se guió por la sensatez y el equilibrio en sus diecisiete años de regencia, reconociéndole los historiadores su impecable observancia de las obligaciones constitucionales. Tuvo por confesor a José Fernández Montaña, al cual le encargó la educación de Alfonso XIII como preceptor. Poco después de la muerte del rey Alfonso XII, con el objetivo de evitar los errores que dieron lugar a la crisis del reinado de Isabel II, se llegó al Pacto del Pardo: Un acuerdo suscrito por Cánovas y Sagasta, que instituyó el sistema de turnos pacíficos en ejercicio del poder entre liberales y conservadores y consolidó la Restauración hasta finales del siglo XIX y principios del XX. El papel de María Cristina en el sistema de gobierno fue representativo, ya que no participó en los enfrentamientos entre los partidos dinásticos, respetando el turno a la hora de llamar a los candidatos a formar gobierno aunque se sintió más cercana a Sagasta y no puso dificultades al mantenimiento de largos períodos de gobierno del partido liberal. Se promulgaron, entre otras, la Ley de Sufragio Universal y la Ley de Asociaciones.

Los Hermanos Maristas en España (1886 - 2008).

Antes de que los primeros hermanos maristas aparecieran por España, en 1886, el Instituto ya se había extendido desde Francia a otros rincones del mundo.

La legalización en España .

En contraposición a las numerosas dilaciones para obtener la autorización legal en su país de nacimiento (hasta 1851, treinta y cuatro años después de su fundación, no le fue concedida en Francia), la legalización del Instituto Marista en España fue rapidísima. El 31 de diciembre de 1887, el H. Hilario José, se dirigía por carta a la reina regente María Cristina. En esos momentos el colegio de Gerona es una realidad igual que el de la calle San Simón de Mataró y se acariciaba la idea de hacerse cargo del colegio Valldemía de la misma localidad: “Hermano Hilario José, superior de los Pequeños Hermanos de María venidos desde Francia a los Estados sujetos a Vuestra Maternal dominación, con el más profundo respeto se atreve a exponeros que el Instituto religioso del que es humildísimo miembro, erigido en el año 1817 por el celo del difunto P. Champagnat, sacerdote de la diócesis de Lyon, en la vecina República, cuenta hoy en día con unos tres mil quinientos miembros, los cuales, en ambos continentes se dedican a instruir a los niños y aún a los adultos en todo lo que pueda contribuir a servir mejor a su Dios y a su Patria. Aprobado el Instituto por la Santa Sede, son ya los Pequeños Hermanos de María operarios reconocidos de la viña de Cristo (…) No pretenden los Pequeños Hermanos de María privilegio alguno en su favor, y sí únicamente que se les permita dedicarse a su ministerio, en los vastos territorios que cobija el pabellón de las Españas al igual que los demás Institutos religiosos reconocidos por el Gobierno. Suplica reverentemente a Vuestra Majestad se digne autorizar en España la congregación religiosa denominada de los Pequeños Hermanos de María, como lo están los demás Institutos dedicados a la enseñanza”.

El 3 de febrero de 1888, tres meses después de escrita la carta, apenas ocho meses transcurridos desde que los maristas comenzaran a impartir sus primeras clases en España, el ministro de Gracia y Justicia, Alonso Martínez, contestaba aprobando el Instituto, mediante Real Decreto con fecha de publicación de 8 de febrero, “para España e islas adyacentes”. La única condición planteada a los hermanos era la de solicitar de las autoridades civiles y religiosas del lugar una autorización expresa y concreta para cada escuela.

La alegría entre los maristas fue enorme, más aún si tenemos en cuenta los negrísimos nubarrones que sobre su futuro se cernían en Francia y que detallaremos en el siguiente apartado. El 23 de febrero de 1888 el Superior General, H. Teófano, escribía una carta de agradecimiento a S.M. la Reina, cuyos términos denotaban la inmensa dicha que albergaba en el Instituto por la fácil legalización en España.

historia de los Hermanos Maristas en Murcia.

Los HH. Maristas vinieron a esta ciudad en 1903 y fundaron su primer colegio en el edificio que fue conocido como "Casa de la Cruz", posteriormente el centro se trasladó al nº 9 de la calle del Trinquete donde funcionó entre 1904 y 1913. En este año el crecimiento del alumnado obligó a pensar en un nuevo local y el colegio se estableció en el Palacio del Conde de Roche.

En 1925 se adquirió el antiguo convento mercedario de la calle Santo Cristo y en 1927 el colegio, conocido hasta entonces como, "La Inmaculada", pasó a denominarse "La Merced" y comenzó a funcionar en el nuevo edificio que renovó totalmente la antigua construcción, conservando e integrando el bello claustro. Por primera vez el colegio se situó en un inmueble de construcción propia que dejó su impronta en la ciudad hasta nuestros días.

En 1934, la Universidad y la Congregación Marista llegaron a un acuerdo para que el centro universitario se ubicara en las instalaciones del Colegio "La Merced". La nueva situación obligó a la construcción de un nuevo edificio en el Paseo del Malecón: nuestro actual colegio.

Fue en julio de 1934 cuando se puso la primera piedra, inaugurándose en septiembre de 1935. Durante la guerra, el centro fue convertido en Hospital de Sangre y, acabada ésta, el edificio fue recuperado en su totalidad en agosto de 1949, pues hasta esa fecha una parte importante del mismo albergó el Hospital Militar "Calvo Sotelo". En los años cincuenta y sesenta el colegio consolidó su prestigio educativo y su importante sección de internado supuso que ejerciera un amplio radio de influencia.

En los alrededores de la ciudad la construcción que levantara el arquitecto Rafael Castillo y Sáiz, entre 1934 y 1935, sobria y austera pero equilibrada y armónica, sencilla pero monumental, es una imagen que va unida al Paseo del Malecón y al recuerdo de múltiples vivencia para los miles de alumnos que han pasado por sus aulas.




Cien años de ejemplo

Hace un siglo llegaron a Murcia los primeros hermanos maristas y en sus colegios han estudiado y se han formado a lo largo de los años, entre otros, muchos de los líderes de la sociedad murciana actual


Coincidiendo con la celebración del Centenario de la llegada de los Hermanos Maristas a la capital de la Región, José Antonio Conesa Serrano ha escrito una obra en la que, como explica el profesor de Lengua y Literatura del colegio de La Merced Manuel Llanos de los Reyes, «fija la memoria histórica de los numerosos acontecimientos y situaciones que han hecho posible el desarrollo en tan dilatado espacio de tiempo de una fecunda pedagogía que diera respuesta a las múltiples exigencias educativas de la sociedad».

Llanos recuerda que son muchísimos niños y jóvenes murcianos -y de otras provincias limítrofes (Alicante, Almería, Granada o Albacete), cuando el colegio tenía internado- los que se han formado, «generación tras generación, en sus aulas y patios según la consigna dada por su fundador, San Marcelino Champagnat: promover buenos cristianos y honrados ciudadanos». «Esta ingente tarea ha revertido sus frutos, y son miles de profesionales los que han dado testimonio de la formación recibida, sirviendo a los demás en su labor como médico, arquitectos, profesores, ingenieros, abogados, empresarios, etcétera».

Todo ello está recogido por Conesa, profesor también del colegio de La Merced, en Cien años de presencia marista en Murcia (1903-2003), un libro bellamente editado por Edelvives, en el que se conjuga, a juicio de Llanos de los Reyes, «además del interés de los hechos que narra, el rigor de la metodología investigadora y una no siempre fácil objetividad, -fruto de la rigurosa formación de historiador que posee su autor-, con una extraordinaria amenidad, quizás porque está escrito con un lenguaje casi periodístico, que posibilita una lectura fácil y relajada».

La obra, explica Llanos de los Reyes, va precedida de dos prólogos. El primero corre a cargo del Hermano Manuel Jorques, actual Superior Provincial, y el segundo ha sido elaborado por el profesor Juan Bautista Vilar, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Murcia, quien traza el proceso evolutivo del Instituto de los Hermanos Maristas en Francia y su papel decisivo en la historia de la educación española del siglo XX.

José Antonio Conesa estructura su estudio en cuatro grandes apartados. En el primero De los inicios a la consolidación (1903-1927), reconstruye la llegada a Murcia de los cuatro primeros hermanos fundadores, en mayo de 1903. Sus duros comienzos y las muchas dificultades para crear el primer colegio que, en régimen de alquiler, instalaron en la Casa de la Cruz.

En el segundo apartado, El primer edificio de construcción propia: el colegio de La Merced (1927-1935) se describe todo el proceso de gestación y construcción del primer edificio del colegio La Merced, en los terrenos del antiguo convento mercedario, por el arquitecto Rafael Castillo y Sáiz, actualmente sede de la Facultad de Derecho.

En el tercero, La Merced del Malecón (1935-1949), su autor cuenta la construcción, no exenta de polémica, por el mismo arquitecto, del que «debió ser en su día un edificio espectacular por sus dimensiones y ubicación». La Guerra Civil interrumpió su actividad colegial y se transformó en un hospital.

El cuarto, Esplendor en los años cincuenta y sesenta y cambio en los sesenta, supone una visión global de esta etapa y se basa sobre todo en la revista Así (1950-1967). La construcción de un nuevo colegio en 1968 con el nombre de Nuestra Patrona la Virgen de la Fuensanta, recuerda Llanos, no hizo sino potenciar la presencia marista en Murcia.

Un anexo final da noticia de la evolución del número de alumnos, así como una relación de los diversos directores y otros cargos corporativos. El libro se completa con un extraordinario álbum fotográfico compuesto por doscientas fotografías, que en palabras de su autor «quiere ser una pequeña historia visual que nos permite acercar ambientes personas, edificios, contextos y estilos educativos, que algunos aún recordamos».








Última edición por Feneri el Jue 30 Sep 2010, 11:35 pm, editado 3 veces

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 29 Sep 2010, 11:30 pm



Mariano Benlliure.

Mariano Benlliure y Gil (Valencia, 8 de septiembre de 1862 – Madrid, 9 de noviembre de 1947 fue un escultor español.

Biografía.

Mariano Benlliure nació en el Grao de Valencia, en el seno de una familia de amplia tradición artística. Sería además, un artista precoz, pues desde muy niño dejó muestra de su don para la escultura. Sus primeros concursos y exposiciones tuvieron lugar antes de cumplir los diez años.

El que sería uno de los más famosos escultores españoles del siglo XX comenzó a cultivar en su juventud una materia en la que ocupa un lugar destacado: la tauromaquia, con representaciones en bronce de las distintas suertes y protagonistas del toreo. A los trece años participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876 presentando un grupo escultórico de cera llamado La cogida de un picador.

Su dedicación principal, sin embargo, era entonces la pintura, que siguió cultivando en París al lado de su maestro Domingo Marqués. En 1879 fue a Roma, donde, fascinado por Miguel Ángel, abandonó los pinceles para dedicarse exclusivamente a la escultura. En 1887 se estableció definitivamente en Madrid, donde, en la Exposición Nacional de dicho año, obtuvo primera medalla por la estatua del pintor Ribera. Su nombre pronto adquirió fama. Los bustos y monumentos públicos que realizó son numerosos; entre estos últimos destaca el del general San Martín, en Lima. Caracteriza su estilo un naturalismo detallista y minucioso, un impresionismo espontáneo, de modelado nervioso, tan rápido y vivaz que queda patente en el barro la huella manual del artista. En este orden alcanzó una maestría prodigiosa. Alfonso XIII le encargó trabajos para la Casa Real. Obras importantes suyas son los monumentos de Castelar, Gayarre, María Cristina de Borbón, Velázquez, Fortuny, Joselito e Imperio Argentina. Ha dejado una producción vastísima. En 1895 obtuvo la medalla de honor por la escultura del poeta Trueba, instalada en Bilbao, ciudad para la que también hizo la estatua de su fundador, don Diego López V de Haro. Cultivó además la imaginería religiosa. Poseía ilustres condecoraciones extranjeras, como la de la Legión de Honor, de Francia, y la medalla especial del emperador Francisco José.

Obra civil.

Monumento al teniente Ruiz Mendoza, Madrid, 1891 (ver).
Monumento a Álvaro de Bazán, Madrid, 1891 (ver).
Monumento funerario a Joselito "El Gallo", en el Cementerio de San Fernando de Sevilla.
Monumento funerario -mausoleo- al tenor Julián Gayarre en Roncal (Navarra).
Monumentos a Sagasta y Canalejas en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.
Monumento a Diego López V de Haro, que en su día se instaló frente al Ayuntamiento de Bilbao y hoy está en la Plaza Circular.
Monumento a Antonio Trueba en los Jardines de Albia Bilbao.
Retratos de la familia de Joaquín Sorolla y Bastida, hoy en la Casa Sorolla, en Madrid.
Monumento a Goya (1902), frente a la entrada del Museo del Prado, en Madrid (ver).
Monumento al general Martínez Campos en el Buen Retiro, Madrid; inaugurado en 1907.
Monumento a Emilio Castelar, inaugurado en Madrid en 1908.
Monumento al cabo Noval, Madrid (Pl. Oriente), 1912 (ver).
Monumento al libertador sudamericano José de San Martín en la Plaza San Martín de Lima (1921).
Estatua ecuestre de Alfonso XII, 1922.
Monumento a Miguel Moya, Madrid, 1928 (ver).
Monumento a Miguel Primo de Rivera, Jerez de la Frontera, 1929.
Monumento al duque de Rivas. Córdoba , 1929.
Monumento a los Cazadores de Alcántara. Valladolid, 1931.
Monumento a Isabel la Católica (1892), en la Plaza Isabel la Católica de Granada.
Monumento a su amigo el escultor Aniceto Marinas, 1943, en los Jardines de San Roque (Segovia).
Monumento al marqués de Larios 1899, en Plaza de la Marina de Málaga.
Estatua en honor de Aniceto Coloma, 1922 en Almansa.

Obra religiosa.

Cartagena.

Santísimo Cristo de la Fe, 1941. Iglesia del Carmen.
Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, 1942. Cofradía California
Santísima Virgen del Primer Dolor, 1946. Cofradía California
San Juan Evangelista, 1946. Cofradía California
Grupo del Beso de Judas, 1946. Cofradía California
Santísimo Cristo de la Flagelación, 1947. Cofradía California
Jesús del grupo de la Entrada en Jerusalén, 1947. Cofradía California
.

Californios es el sobrenombre por el que se conoce a los miembros de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas de la ciudad de Cartagena (España), fundada en 1747. Es una de las cuatro Cofradías que procesionan cada Semana Santa en Cartagena.

La Cofradía del Prendimiento se fundó en Cartagena el 13 de junio de 1747, siendo Francisco Zabala su primer Hermano Mayor. Unos años después ya contaba con capilla propia en la iglesia de Santa María y un impresionante patrimonio escultórico salido casi en su totalidad de la gubia de Francisco Salzillo.

Fusionados con la Cofradía de la Esperanza de Madrid, obtienen de ese modo el título de "Real", si bien pocos años más tarde el rey Carlos III ingresa como Hermano de la misma.
Prácticamente todo el patrimonio escultórico de los californios fue quemado en los tristes sucesos del 25 de julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil española. La elección de Mariano Benlliure como artífice de sus más importantes grupos e imágenes marcaría una estética en la Cofradía para su reconstrucción tras la Guerra.

En los últimos años han apostado por la figura del murciano José Hernández Navarro para las nuevas incorporaciones.

Las imágenes más destacadas son:

Prendimiento (Mariano Benlliure, 1942). Titular de la Cofradía
Santísima Virgen del Primer Dolor (Mariano Benlliure, 1946)
San Pedro Apóstol (José Sánchez Lozano, 1940)
Conversión de la Samaritana (José Sánchez Lozano, 1945)
San Juan Evangelista (Mariano Benlliure, 1946)
Santa Cena (Juan García Talens, 1948)
Oración del Huerto (Francisco Salzillo, 1761 y José Sánchez Lozano, 1974)
Osculo (Beso de Judas) (Francisco Salzillo, 1761 y Mariano Benlliure, 1946)
Arrepentimiento de San Pedro (José Hernández Navarro, 2004)
Cristo de la Flagelación (Mariano Benlliure, 1947)
Coronación de Espinas (Federico Coullaut-Valera, 1963)



Virgen del primer dolor (Benlliure).

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Jue 30 Sep 2010, 11:33 pm





Victoria Eugenia de Battenberg.

Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg (Castillo de Balmoral, Escocia, 24 de octubre de 1887 – Lausana, Suiza, 15 de abril de 1969) fue nieta de la reina Victoria de Inglaterra, que se convirtió en reina consorte de España por su matrimonio con el rey Alfonso XIII, abuela paterna del actual monarca español Juan Carlos I.

Infancia.

Nacida en el Castillo de Balmoral (Escocia), era hija de Enrique de Battenberg y de su esposa, la princesa Beatriz, hija menor de la reina Victoria del Reino Unido y del príncipe Alberto. Victoria recibió el nombre de sus dos abuelas y de su madrina, la emperatriz Eugenia, viuda del emperador Napoleón III. Familiarmente era conocida como Ena.

La princesa Ena creció en la Corte de la reina Victoria. Pasó su infancia en el castillo de Windsor, Balmoral y en Osborne House en la Isla de Wight. Su padre murió en 1896 tras contraer unas fiebres en África. Después de la muerte de la reina Victoria en 1901, los Battenberg fijaron su residencia en el Palacio de Kensington en Londres.

En 1905, la princesa asistió a una fiesta organizada por su tío, Eduardo VII, dada en honor de Alfonso XIII de España. El monarca español empezó a cortejar a la joven a pesar de la oposición existente ante un posible matrimonio.

La reina María Cristina, madre de Alfonso XIII, no era partidaria de esta unión, dados los oscuros orígenes de la línea Battenberg. Además Victoria Eugenia ostentaba únicamente el título de Alteza Serenísima, que la reina María Cristina consideraba de rango inferior. Por otra parte, los antecedentes de hemofilia provenientes de la rama de la familia de su abuela (Reina Victoria) tampoco agradaban a la reina.

Nupcias.

A pesar de todo, el 9 de marzo de 1906, la Casa Real de España anunció el compromiso matrimonial del rey Alfonso XIII y la princesa Victoria Eugenia. La noticia preocupó a muchos españoles, ya que la novia era anglicana y no tenía suficiente categoría.

La princesa evitó el primer obstáculo al convertirse al catolicismo. Celebró la ceremonia de conversión el obispo de Nottingham en el oratorio del palacio de Miramar en la ciudad de San Sebastián. Su tío, el rey Eduardo VII, eliminó el segundo obstáculo al darle el rango de Alteza Real el 3 de abril de 1906. El matrimonio tuvo lugar en la iglesia de San Jerónimo el 31 de mayo de 1906, y la reina lució por primera vez la Diadema de las lises.

Tras la ceremonia, el cortejo nupcial que se dirigía de regreso al Palacio Real sufrió un atentado perpetrado por Mateo Morral, que lanzó una bomba desde un balcón hacia la carroza real. La Carroza volcó y rápidamente la recompusieron. La Reina Victoria Eugenia salvó la vida porque, en el momento justo de la explosión, giró su cabeza para poder contemplar la iglesia de Santa María. Tras este hecho, se presentó ante los invitados a la boda en el Palacio Real con el vestido de novia ensangrentado por los muertos que hubo con la explosión.

Descendencia.

El matrimonio tuvo un total de siete hijos, cinco varones y dos mujeres:

Alfonso (Alfonso Pío Cristino Eduardo) (1907–1938), príncipe de Asturias, nació hemofílico y renunció a sus derechos al trono en 1933 para contraer matrimonio con una dama cubana, plebeya, Edelmira Sampedro, utilizando desde entonces el título de Conde de Covadonga. Cuando se divorció de su primera esposa, contrajo matrimonio con otra cubana, Marta Rocafort y Altuzarra.
Jaime (Jaime Leopoldo Isabelino Enrique) (1908–1975), infante de España, sordomudo de nacimiento, renunció a sus derechos al trono en 1933; fue nombrado Duque de Segovia. Contrajo matrimonio con Donna Emmanuella de Dampierre en primer lugar, y más tarde con Charlotte Luise Auguste Tiedemann. Como legitimista, pretendiente al trono de Francia desde 1941 a 1975, fue conocido como Duque de Anjou.
Beatriz (Beatriz Isabel Federica Alfonsa Eugenia) (1909–2002), infanta de España y unida en matrimonio con el príncipe de Civitella-Cesi, de la familia nobiliaria italiana de los Torlonia.
Fernando, nacido muerto en 1910.
María Cristina (María Cristina Teresa Alejandra) (1911–1996), infanta de España y casada en Italia con el conde Marone-Cinzano.
Juan (Juan Carlos Teresa Silvestre Alfonso) (1913–1993) infante de España y conde de Barcelona, pretendiente al trono desde 1941 hasta 1977. Contrajo matrimonio con su prima la princesa María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans. Fue quien heredó los derechos dinásticos y traspasó a su hijo Juan Carlos I, actual rey de España.
Gonzalo (Gonzalo Manuel María Bernardo) (1914–1934), infante de España, nacido hemofílico.
Después del nacimiento de sus hijos, la relación entre la reina y su esposo se fue deteriorando, pues Alfonso XIII tuvo numerosas relaciones extramatrimoniales.

Exilio y muerte.

La familia real española partió hacia el exilio el 14 de abril de 1931, cuando en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 los republicanos ganaron en la mayoría de las grandes ciudades, y como consecuencia el rey Alfonso XIII abdicó y suspendió deliberadamente el ejercicio del poder real, lo que dio lugar a la proclamación de la segunda república española. La familia se trasladó a Francia y más tarde a Italia. La pareja real terminó separándose y Victoria Eugenia regresó a Gran Bretaña. En 1939, tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la reina fue invitada a abandonar el Reino Unido y dejó de pertenecer a la familia real británica. Se trasladó a Lausana, Suiza, donde fijó su residencia definitiva en el palacete llamado Vieille Fontaine (actualmente este palacete es propiedad de una entidad financiera suiza). Adolf Hitler la obligó a marcharse de Italia porque creía que era una espía inglesa, y entonces ella se afincó en Suiza.

En 1940 toda la familia se reunió en Roma para el bautizo del hijo varón mayor de Juan de Borbón, Juan Carlos, actual rey de España, que ella amadrinó junto con el cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII. El 15 de enero de 1941, Alfonso XIII, presintiendo que su muerte estaba cercana, transfirió sus derechos a la corona española a su hijo Juan. Alfonso XIII murió el 28 de febrero de 1941.Victoria Eugenia regresó momentáneamente a España en febrero de 1968, tras 37 años de exilio, para ejercer de madrina en el bautizo de su bisnieto, Felipe de Borbón, hijo de Juan Carlos de Borbón y de Sofía de Grecia y Dinamarca.

Victoria Eugenia murió en Lausana el 15 de abril de 1969. Fue enterrada en la capilla del Sacre Coeur de Lausana. El 25 de abril de 1985, la Casa Real trasladó sus restos a España, que reposan en el Monasterio de El Escorial cerca de los de su esposo Alfonso XIII y los de sus hijos Alfonso, Jaime y Gonzalo.



La reina Victoria Eugenia portando la Diadema de las lises.
La reina Victoria Eugenia con sus seis hijos en 1918.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 01 Oct 2010, 12:06 am



Virgen de la Merced.

La Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes es una de las advocaciones marianas de la Bienaventurada Virgen María.
Se la llama también Generala de los Ejércitos Celestiales, la Mujer Vestida de Sol y la Reina de la Paz.
En su conmemoración se ha establecido la fiesta de la Merced o de las Mercedes, el día 24 de septiembre.

Historia del culto.

Se dice que el 1 de agosto de 1218, fiesta del santo fundador Pedro Nolasco tuvo una visita de la Santísima Virgen, dándose a conocer como La Merced, que lo exhortaba a fundar una Orden religiosa con el fin principal de redimir a aquellos cristianos cautivos. En ese momento, la península Ibérica estaba dominada por los musulmanes, y los piratas sarracenos asolaban las costas del Mediterráneo, haciendo miles de cautivos a quienes llevaban al norte de África.

Pedro Nolasco impulsó la creación de la Celeste, Real y Militar Orden de la Merced, que fue fundada en la Catedral de Barcelona con el apoyo del rey Jaime I el Conquistador y el consejo de san Raimundo de Peñafort.

Se calcula que fueron alrededor de trescientos mil los redimidos por los frailes mercedarios del cautiverio de los musulmanes. Unos tres mil son los religiosos que se consideran mártires por morir en cumplimiento de su voto.

Fundada en 1218, se tienen testimonios de este nombre desde mediados del siglo XIII. En las primeras Constituciones de la Orden, en 1272, la Orden recibe ya el título de "Orden de la Virgen de la Merced de la Redención de los cristianos cautivos de Santa Eulalia de Barcelona".

En el año 1265 aparecieron las primeras monjas de la Merced, iniciadas por la santa María de Cervellón. Los seguidores de la Orden de la Merced estuvieron entre los primeros misioneros de América. En la isla de La Española o República Dominicana, por ejemplo, misionó fray Gabriel Téllez, conocido como Tirso de Molina.

La imagen de la Madre de Dios de la Merced, en la basílica de Barcelona, es una obra gótica de Pere Moragues, fechada de 1361

Devoción.

La devoción a la Virgen de la Merced se difundio de tal manera que llego a Bolivia y llego hasta el departamento de La Paz, llego a la familia Rojas donde hoy se le rinde veneracion, al año se le cambia 3 veces sus vestiduras, la primera vez que se le cambia es la fecha del 3 de agosto recordando la primera vez que a derramado lagrimas, la segunda vez el 24 de septiembre recordando su fiesta y la tercera y ultima vez en navidad como regalo a su devocion, el 24 de septiembre en la iglesia de la merced que queda en la calle colon esquina calle comercio se celebra cada 24 de septiembre una eucaristia de fiesta, nueve dias antes se le reza la novena y al finalizar existe una gran procesion en su honor.

La devoción a la Virgen de la Merced se difundió muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades. Con la Evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano.

Perú es actualmente el país de toda América que reúne a la mayor cantidad de fieles que cada 24 de septiembre celebra esta fiesta en honor a la Bienaventurada Virgen María. Y en Potosí (Bolivia), se celebra una solemne y lucida fiesta en su honor, organizada por la Archicofradía de Nuestra Señora de La Merced, institución fundada en 1730 y que llegó a cobijar en el siglo XVIII a 10.000 cofrades.

Patronazgos.

En Argentina:

Patrona de la Provincia de Corrientes
Patrona de la localidad de General Arenales (provincia de Buenos Aires)
Patrona del partido de Chascomus (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la Arquidiócesis de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la localidad de Mercedes (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la localidad de Calmayo (provincia de Córdoba)
Patrona de la localidad de Avellaneda (Santa Fe)
Patrona de la localidad de Frontera (Santa Fe)
Patrona de la localidad de Gutemberg (provincia de Córdoba)
Patrona del partido de Merlo (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la localidad de La Mendieta (provincia de Jujuy)
Patrona de San Miguel de Tucumán (provincia de Tucumán).
Patrona de la localidad de Firmat ( provincia de Santa Fe)
Patrona de la localidad de Pergamino (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la localidad de Colón (provincia de Buenos Aires)
Patrona de la localidad de La Carlota (provincia de Córdoba)
Patrona de la localidad de Villa Giardino (provincia de Córdoba)
Patrona de la ciudad de Villa Ballester (provincia de Buenos Aires)
Patrona del partido de Tres de Febrero (Provincia de Buenos Aires)
Patrona del departamento de Maipú (Provincia de Mendoza)
Patrona de la localidad de Armstrong ( provincia de Santa Fe)
Patrona del localidad de La Cruz Departamento Calamuchita Provincia de Córdoba
Patrona de la localidad de Achiras (provincia de Córdoba)
Patrona de la ciudad de Ushuaia (Provincia de Tierra del Fuego)
En Bolivia:

Patrona de la Juventud Potosina, Potosí
Patrona de Alto Obrajes y la Juventud Paceña (La Paz)
Patrona de JUMER "Juventud Mercedaria" (La Paz)
Patrona de la Venerable Orden Tercera Mercedaria (La Paz)
Patrona de todos los recintos penitenciales (La Paz)
Patrona de la localidad de Estación Clucellas (provincia de Santa Fe)
En Chile:

Patrona de El Totoral, El Quisco
Patrona de Isla de Maipo, Santiago
En Colombia:

Patrona del municipio de San Juan de Pasto, capital del Departamento de Nariño.
Patrona del municipio Concordia, en el Suroeste Antioqueño
Patrona del municipio Caldas, en la parte occidente del departamento de Boyacá. Caldas está ubicado cerca de la ciudad de Chiquinquira.
Patrona del municipio de La Merced (de ahí su nombre), en el occidente alto del departamento de Caldas.
Patrona del municipio de Mutiscua, en el departamento de Norte de Santander. De igual forma, su Emisora Comunitaria lleva su nombre.
Patrona del Municipio de San Andrés de Cuerquia, Antioquia - Diócesis de Santa Rosa de Osos
En República Dominicana (Nuestra Señora De Las Mercedes)

Patrona de la República Dominicana
Patrona de la provincia de La Vega
Patrona de Santo Cerro
Patrona de Pimentel
Patrona de Cabrera
Patrona de Constanza
Patrona de Hato Mayor
Patrona de Imbert
Patrona de Sabana Grande de Palenque.
En Ecuador:

Patrona de Portoviejo (provincia de Manabí)
Patrona de Quito (provincia de Pichincha)
Patrona del Litoral Ecuatoriano Patrona de la República del Ecuador y de la Fuerzas Armadas Patrona y Reina de la ciudad de Guayaquil

En España:

Patrona de la Diócesis de Barcelona, y por extensión popular de la ciudad de Barcelona
Patrona de la ciudad de Jerez de la Frontera
Copatrona de de la ciudad de Cádiz
Patrona de la Diputación Provincial de Huelva
Patrona del Barrio Las Casas (Soria)
Patrona de Alcalá la Real (Jaen)
Patrona de Paradinas (segovia)
Patrona de La Puebla de Soto (Murcia)
Patrona de Cañadas de San Pedro (Murcia)
Patrona de Algar de Palància (València)
Patrona de la localidad de Gátova, (Valencia).
Patrona de Instituciones Penitenciarias.
Patrona de Brácana (Granada)
Patrona de Los Cortijos (Ciudad Real)
Patrona del barrio de La Garrova (Novelda, Alicante)
En Estados Unidos:

Patrona del estado de Delaware
En Filipinas:

Patrona de Calape, Bohol
En México:

Patrona del Barrio De La Merced (San Cristobal de las Casas, Chiapas)
En Nicaragua:

Patrona de la ciudad de Santiago De Los Caballeros de León
Patrona de la Ciudad de Matagalpa; La perla del Septentrión y de la Diócesis de Matagalpa
Patrona del Municipio de El Cuá - Jinotega
Patrona de El Jicaral - León
En Panamá:

Patrona de la ciudad de Guararé. (provincia de Los Santos)
Patrona de la Ciudad de Llano Sánchez (Aguadulce). (Provincia de Coclé)
Patrona de la Iglesia Virgen de La Merced en el Casco Antiguo de la ciudad Capital

En Perú:

Patrona de la localidad de Chumuch (provincia de Celendín (Cajamarca))(Perú)
Patrona de la ciudad de Paita, nombrada por Juan Pablo II "Estrella de la Evangelización" (4 de febrero de 1985)
Patrona del Distrito de Paramonga (provincia de Barranca)
Patrona de la ciudad de La Merced - distrito de Chanchamayo y provincia de Chanchamayo (departamento de Junín)
Patrona de la ciudad de Juanjuí (provincia de Mariscal Cáceres)
Patrona de la ciudad de Juliaca (provincia de San Roman, Puno)
Gran Mariscala de los Ejércitos del Perú
Patrona de las Fuerzas Armadas
En Uruguay:

Patrona de la ciudad de Mercedes (Uruguay), departamento de Soriano
En Venezuela:

Patrona de San Pablo, capital del Municipio Arístides Bastidas, Estado Yaracuy
Patrona de la Region de Barlovento, Estado Miranda
Patrona de Río Chico, capital del Municipio Páez, Estado Miranda
Instituciones
Patrona y Generala del Ejército Argentino
Patrona y Gran Mariscala de las Fuerzas Armadas del Perú
Patrona de las Fuerzas Armadas del Ecuador
Patrona de las Instituciones Penitenciarias de España
Gobernadora perpetua de la ciudad de San Juan de Pasto.
[editar] Edificios bajo su patrocinio
Basílica de la Merced
Catedral de la Merced, desambiguación;
Convento de la Merced, desambiguación;
Iglesia de la Merced, desambiguación.
Colegio Nrta. Sra. de la Merced en Madrid
En Colombia. Existe un templo que data de 1791. En el Municipio de Yarumal. Ant. Y fué declarado Basílica Menor por su Santidad Juan Pablo II, en el año 1998. Es un templo hermoso y la imagen de la Virgen de las Mercedes está coronada con una corona y cetro de oro.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 01 Oct 2010, 12:52 am



Pedro Nolasco.

San Pedro Nolasco O. Merced. (* Barcelona, 1189 - Barcelona, 1259) fue un fraile español, fundador de la Orden Mercedaria.

Biografía.

Mercader nacido en Barcelona o en el Mas Santas Puellas, cercano a Carcasona (Languedoc), alrededor de 1189. En 1203 San Pedro Nolasco, como seglar, iniciaba en Valencia la redención de cautivos. Con su propio patrimonio organiza expediciones para negociar redenciones. Su condición de comerciante le facilitaba esa labor.

Comerciaban para rescatar esclavos. Cuando se les acabó el dinero forman grupos para recaudar la limosna para los cautivos.

En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 se le apareció la Virgen pidiéndole que fundara una orden que se dedicara a la redención de los cautivos. Fundó entonces la Orden de Nuestra Señora de la Merced el 10 de agosto de 1218, que, con el consentimiento de Jaime I de Aragón, quedó establecida.

El Papa Gregorio IX la aprobó en 1235 dándoles la regla de San Agustín. Estaba compuesta por religiosos y caballeros que recibieron la institución canónica del obispo de Barcelona y la investidura militar de Jaime I.

Sus miembros se obligaban, por un cuarto voto, a entregarse como rehenes para la liberación de los cautivos si no tenían el dinero necesario para su rescate. Los mercedarios pronunciaban cuatro votos: pobreza, castidad, obediencia y, cuarto: estar dispuestos a entregarse como rehenes si ese fuera el único medio de cumplir con su promesa. Muchos eran, por entonces, los cristianos que eran capturados y vendidos como esclavos a los musulmanes de África, lo que ocurrió hasta que desapareció la piratería. Los mercedarios cumplieron con la promesa hecha y en su historia constan, perfectamente documentadas, 344 redenciones y más de 80 000 redimidos.

Pedro Nolasco fue canonizado y su fiesta se celebra el 6 de mayo.

Se le representa vistiendo el hábito blanco de los mercedarios, con unas cadenas rotas que simbolizan la liberación de los cautivos, un estandarte con las armas de la Corona de Aragón, una cruz y un ramo de olivo.

Zurbarán le representó en un ciclo de cuadros para el convento de los Mercedarios de Sevilla, conservados hoy en el Museo del Prado de Madrid, y que constituyen la iconografía más conocida de este santo.

Es el Patrón de El Viso del Alcor (Sevilla), debido a la vinculación de esta población de los Alcores sevillanos con la orden mercedaria.

MERCEDARIOS EN MURCIA.

Iglesia conventual de La Merced.

La Iglesia conventual de La Merced es un templo religioso de la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España) perteneciente al antiguo convento de la Orden de la Merced, construido en el emplazamiento actual en el siglo XVI, el inmueble que contemplamos hoy se levantó entre el siglo XVII y el XVIII . La iglesia actualmente está regentada por los franciscanos, y el antiguo convento lo ocupa la Facultad de Derecho de la UMU, del llamado Campus de La Merced.

Historia.

La primera expedición organizada por el Santo como dirigente de la Orden fue hacia el reino de Valencia, ocupado todavía por los sarracenos. Poniéndose personalmente al frente de la misma y empleando los métodos previstos, liberó a muchos cristianos. A otros tantos, asimismo, en una segunda incursión, en el reino de Granada.

No hay que decir que después de las conquistas de Valencia, Mallorca y Murcia por el Rey Don Jaime, ya no hubo problema de redenciones en tales reinos. Hubo sí en ellos fundaciones de conventos mercedarios, por voluntad del mismo Rey, para que sirvieran de focos de irradiación espiritual y de impulso de la redención en la que no ha cesado la Orden: la de las almas.

El establecimiento de la Orden de la Merced en la ciudad de Murcia se remonta a la misma toma definitiva de la urbe por los cristianos en 1266, con la entrada de Jaime I de Aragón.

El primer monasterio mercedario se situó en el arrabal de San Juan del Real. Sin embargo, las sucesivas riadas del río Segura motivaron el traslado del convento en 1560 a la ubicación actual, fuera de la muralla principal pero en la zona norte de la ciudad, muy próximo a la puerta de Santo Cristo (actual plaza del Beato Ibernón) y dentro del arrabal de la Arrixaca.

La primera iglesia conventual se construyó en el 1562, mientras que el claustro (el actualmente conservado) se edificó entre 1604 y 1628.

A comienzos del siglo XVIII, concretamente en 1705, se comenzó a construir la nueva iglesia del monasterio (la definitiva) ya que la anterior se encontraba en estado de ruina y se hizo necesario su derribo. La fachada barroca se inició en 1711.

Con la desamortización de 1835 el convento de La Merced fue comprado por particulares utilizándose desde aquel momento para diversos fines como almacén o fábrica de seda.

Ya en el siglo XX el antiguo convento fue comprado por los Hermanos Maristas para instalar un colegio.

Desde 1911 hasta 1931 la iglesia fue sede de la antigua cofradía del Resucitado (antecedente de la actual Archicofradía de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado), saliendo de ella la procesión del Domingo de Resurrección hasta la llegada de la II República Española.

En 1935 la zona del claustro fue adquirida por la Universidad de Murcia para instalar la Facultad de Derecho, ampliándose posteriormente las instalaciones universitarias dando lugar al Campus de La Merced.

Tras la Guerra Civil Española la antigua iglesia fue donada a los franciscanos, que levantaron el anexo Instituto Teológico de Murcia.

Arquitectura.

La parte más antigua del conjunto arquitectónico es el claustro, actual Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia.

Comenzado en 1604, se debe a las trazas de Pedro Monte, siendo finalizado en 1628. Comparable al claustro de la Merced de Sevilla, esta formado por dos pisos de elegantes columnas de marmol de capitel toscano sobre los que cargan arcos de medio punto de doble moldura, en cuyas enjutas se repite de forma invariable el escudo de la orden mercedaria. En cada una de las esquinas del claustro las columnas se agrupan en número de tres.

La iglesia, de comienzos del siglo XVIII, cuenta con una portada finalizada en 1713 bajo la dirección de Salvador de Mora y ejecutada por José Balaguer. La fachada, una de las mejores del barroco en Murcia, es una transposición del decorativismo naturalista presente en el interior de la iglesia, muy típico de las obras de principios de siglo, continuador de los esquemas de la centuria precendente.

El retablo mayor de la iglesia conventual, cuya autoría se ha atribuído a Jaime Bort, es característico del tipo de retablo barroco más evolucionado que a partir de 1730 se desarrolla en Murcia, donde la sensación de movimiento se consigue mucho más a través de los elementos arquitectónicos que de la decoración.

Patrimonio.

En la iglesia se conservan las obras pictóricas del siglo XVII de Lorenzo Suárez y Cristóbal de Acevedo. Del primero son los lienzos de San Ramón Nonato y Cristo dándole la comunión a San Pedro Nolasco. De Acevedo son la Redención de cautivos y la Aparición de la Virgen a Jaime de Aragón.

En escultura destacan dos obras de Nicolás Salzillo, escultor napolitano afincado en Murcia en 1695, y padre de Francisco Salzillo. La primera es un San Ramón Nonato y la segunda un Nazareno llamado de la Merced que desfila con la Cofradía de la Salud cada Martes Santo. Aunque ésta última es atribuída.

Curiosidades.

La fachada de la iglesia posee con una curiosa leyenda a cuenta de la especial Virgen María que la corona (que tiene el cuello torcido). Se cuenta que una doncella recibió promesa de matrimonio de un caballero que partió a la guerra y que cuando regresó se negó a cumplir su palabra. Ella, a falta de testigos lo llevó ante la puerta de la Iglesia de La Merced donde había empeñado su palabra, y al ratificar que no había promtido nada, la Virgen de la fachada movió la cabeza negándolo, quedando su rostro artificialmente movido hacia la izquierda como podemos ver en la actualidad.

El culto inmemorial que a San Ramón Nonato tributaban la Orden de la Merced y el pueblo cristiano, incrementado por los prodigios que a su poderosa intercesión se atribuían, forzó al Capítulo General de Murcia, del 10 de junio de 1612, a nombrar al gran teólogo sardo P. Ambrosio Machín de Aquena, promotor de la causa, para conseguir de la Santa Sede el reconocimiento oficial del culto público que ya se venía tributando a San Ramón Nonato desde antiguo. Fruto de su buen trabajo fue el Decreto del 9 de mayo de 1626, por el que el Papa Urbano VIII, concedió que toda la Orden de la Merced pudiera celebrar la fiesta de San Ramón Nonato con Misa y Oficio de Confesor no pontífice, según las rúbricas del Misal y Breviario romanos. Más tarde, el Papa Inocencio XI, por su decreto del 22 de julio de 1677, estableció para toda la Iglesia la obligatoriedad de la Misa y Oficio de San Ramón, con la inclusión de dichos Misa y Oficio en el Misal y Breviario romanos.
Destello admirable de la santidad taumatúrgica de San Ramón Nonato, ha de ser considerada la multitudinaria concentración de fieles devotos suyos en el Santuario, el día de la fiesta mayor, desde los primeros tiempos. Testigo cualificado del hecho, ya en la Edad Media, fue el Papa Benedicto XIII (Pedro de Luna), el año 1410. Considerado entonces como legítimo sucesor de San Pedro por el Reino de Aragón, se dirigía el pontífice Benedicto de Barcelona a Lérida, y, al pasar por Cervera, le sorprendió la enorme cantidad de peregrinos que, a pie y en cabalgaduras, se dirigían al lugar en que se veneraban las reliquias del mercedario santo, Ramón Nonato.

Convento de las Mercedarias (Lorca)

El Convento de las Mercedarias de Madre de Dios de la Consolación es un antiguo convento católico del siglo XVI situado en la ciudad de Lorca (Región de Murcia, España).

El convento fue fundado en 1515 por el Arcipreste Montesinos del Puerto por bula del Papa León XI, siendo su primera Priora Teresa Montesinos, hermana del fundador. Fue edificado junto a las murallas de la ciudad, entre las actuales calles de Cava y Zapatería.

Del convento original se conserva parte del alzado correspondiente a la zona residencial y dos portadas labradas en piedra: la propia entrada al convento, y la portada de su Iglesia. La Iglesia quedó arruinada completamente en los años 70 del siglo XX.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en el solar de la Iglesia sacaron a la luz importantes restos de la muralla medieval de la ciudad, así como la cimentación de la muralla que protegía el poblado argárico de Lorca en la Edad del Bron.




Portada de la Iglesia del Convento.

Las excavaciones de urgencia en el solar de la antigua
iglesia del Convento de Madre de Dios de la Consolación,
regentado por las Madres Mercedarias, se desarrollaron entre
mediados de septiembre de 1994 y abril de 1995, dada la
necesidad de documentar el tramo de la muralla islámica
que quedaba incluida dentro de dicho solar y los restos de
las sucesivas culturas que se asentaron desde la Prehistoria
hasta la actualidad en esta zona de las laderas de la Sierra del
Caño.
En junio del mismo año se realizó una pequeña intervención
motivada por nuevos hallazgos al realizar la cimentación
del nuevo edificio. El proyecto de nuevas construcciones
en el patio del Colegio de las Madres Mercedarias en la
calle Cava, generó la necesidad de practicar un sondeo en
esta zona que permitió documentar que los restos del poblamiento
prehistórico ubicado en la ladera meridional se
extendían perfectamente conservados bajo unos sótanos
modernos soterrados al construir el patio del mencionado
Colegio.
La excavación arqueológica se planteó siguiendo la normativa
propuesta en el P.E.P.R.I. del Conjunto Histórico de la
Ciudad, donde se recoge para esta zona de la ciudad la presencia
del trazado de la muralla medieval, los importantes
hallazgos arqueológicos fortuitos constatados desde hace
más de cien años y las diferentes
intervenciones de urgencia efectuadas desde 1986 en las
inmediaciones de la calle Zapatería
La excavación arqueológica llevada a cabo con la colaboración
del Excmo. Ayuntamiento de Lorca y de la Comunidad
Autónoma de Murcia, es actualmente la más destacada
para el conocimiento de la secuencia prehistórica e histórica
conservada bajo el subsuelo de Lorca. La excavación arqueológica
en este sector de la ciudad ha permitido documentar
una importante secuencia estratigráfica de una parte del
poblado argárico (II milenio a.C.) ubicado en las laderas de
la Sierra del Caño, donde se han documentado un total de 20
enterramientos, así como, niveles de transición entre el Calcolítico
a la cultura Argárica, con unos estratos donde aparecen
representados elementos que caracterizan el horizonte
campaniforme (finales del III milenio a.C.). En el transcurso
de esta intervención se practicó un sondeo en el patio del
Colegio de las Madres Mercedarias ubicado en la calle Cava,
donde se pudo documentar restos del poblado prehistórico.
Los resultados de la intervención mencionada en el patio de
las Madres Mercedarias, se confirmaron en julio de 1995 con
una nueva intervención de urgencia en la Plaza de Juan
Moreno, nº 8 (calle de los Tintes confluencia con las Escalinatas
del Porche de San Antonio), donde se documentaron
dos sepulturas argáricas y niveles del asentamiento calcolítico
que se extendía por toda la ladera del Cerro del Castillo,
desde la iglesia de San Juan hasta La Alberca.
Estas excavaciones en casco urbano han permitido confirmar
las grandes dimensiones del yacimiento calcolítico, la
continuidad de este extenso poblado en época argárica e
ibérica, así como diferentes fases de la Lorca medieval.
El yacimiento arqueológico depositado bajo el casco
urbano de Lorca, está aportando una serie de documentación
que permite confirmar que estamos ante el poblado de
larga continuidad más importante de la Región de Murcia,
con unos orígenes constatados que ahondan en el III milenio
a.C.
Algunos de los materiales extraídos durante estas excavaciones,
restaurados y catalogados (urnas de enterramiento y
sus ajuares) formaron parte de la exposición “El mundo
funerario de la Cultura del Argar en Lorca”, inaugurada en
febrero de 1996 en el Museo Arqueológico de Lorca, mientras
que un importante conjunto de piezas argáricas procedentes
de esta excavación forman parte actualmente de la
exposición temporal “Y acumularon tesoros...Mil años de
historia en nuestras tierras”.

CRIPTA DE LA IGLESIA DEL CONVENTO DE NTRA. SRA. DE
CONSOLACIÓN (1689).

Los restos más antiguos vinculados a un edificio religioso
hallados en la excavación pertenecen a una pequeña cripta
localizada en los cortes 1 y 2 coetánea a la portada de la iglesia
de 1689. La cripta, cuyas unidades estratigráficas son 516,
563, 564 y 566, estaba formada por una habitación pseudorectangular
(3.60 metros de longitud conservada y una anchura
de 2.10 metros) que no mantenía el cierre Norte al estar alterado
por una zanja. Presentaba un banco (0.50 metros de
ancho) adosado a su perímetro y su entrada situada en el lado
este fue cegada en el momento de su amortización. Debió
estar decorada ya que los estucos encontrados en su interior
presentaban restos de pintura ocre con motivos en negro.
Sobre el pavimento de la cripta se hallaron huesos humanos
revueltos, algunos de individuos infantiles, todos ellos
cubiertos con capas de cal. Posteriormente esta dependencia
se rellena con escombros que también contienen huesos
humanos. Estos restos óseos estaban acompañados de distintos
objetos de carácter religioso pertenecientes a la segunda
mitad del siglo XVII:
Cuentas de distintos rosarios: 14 cuentas de madera torneada,
48 cuentas bicónicas de madera, 7 pequeñas cuenta circulares
de madera, cuentas de hueso, varias cuentas de azabache
talladas de diversas formas y ocho cuentas negras de vidrio.

OSARIOS.

Se han documentado tres osarios, uno de forma circular
(1.30 metros de diámetro), otro ovalado (1 metro en su diámetro
mayor por 0.64 metros en su parte menor), y un tercero
(1.16 metros en su diámetro mayor por 1.00 metros en
su parte menor), rellenando una atarjea de principios del
siglo XIII, después de romper parte de la cubierta construida
con grandes piedras. El depósito excavado en el interior de
la canalización estaba formado por numerosos huesos
humanos desarticulados, suelas de calzado, restos de tejido y
alfileres de bronce mezclados con cal.
Estos osarios se localizaban en el mismo sector que la
cripta de la iglesia de 1698 y pudieron ser abiertos en el
momento en que se rellena la cripta de 1698, salvo el osario
(UE. 626) que es anterior a la construcción de la cripta, ya
que se documentó bajo el pavimento de la misma. En su interior
junto a los huesos humanos se halló un alfiler de bronce,
aljezones y piedras. Posiblemente se trate de un osario realizado
para introducir huesos de la primitiva iglesia destruida
por un terremoto en 1674 antes de realizar la nueva cripta.

IGLESIA DEL CONVENTO DE LAS MADRES MERCEDARIAS
(1755).

Concedida la licencia para la construcción de esta iglesia
el 8 de junio de 1752, se comienza a derribar la antigua capilla
de las monjas de la Consolación o Monjas de Arriba a
principios de agosto de este mismo año. Un mes después se
inicia la construcción de la nueva iglesia bajo la dirección de
Pedro García Campoy, trabajos que finalizaron a mediados
de 1755. Las características del nuevo edificio eran las
siguientes: planta con una sola nave, pequeño crucero
cubierto con hermosa cúpula ovalada con ocho ventanas
también ovales, altar mayor algo pronunciado para acoger el
retablo y a los pies y en el lado del altar mayor los coros alto
y bajo de las monjas. La iglesia se bendijo el 1 de enero de
1756.

Feneri

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 01 Oct 2010, 7:46 pm





Francisco de Asís.

Francisco de Asís (en italiano Francesco d’Assisi) (* Asís, 5 de julio de 1182 – † ibídem, 3 de octubre de 1226) fue un santo italiano, diácono, fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media, al contrario de otras hermandades —como los cátaros— que fueron consideradas herejes. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de musulmanes al cristianismo.

Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Es conocido también como il poverello d'Assisi («el pobrecillo de Asís», en italiano).

Contexto histórico.

En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.

Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los Cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz. Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes". Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV.

Infancia y juventud.

Nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pedro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo. Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.

Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas;[10] como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.

En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.

Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con el Imperio, y Francisco formó parte de la armada papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.

La renuncia a los bienes terrenales, según Giotto.De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia (1205) mientras marchaba a pelear, cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias.

Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: Estais en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual. Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la Pobreza.

El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía extremadamente amargo mirar. Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber visto al crucifijo de esta iglesia decirle: Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas. Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.

Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.

Francisco ante las autoridades eclesiales.

Su padre lo reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo. Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo libró de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pedro Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio, acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.

Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y al obispo de Asís, de nombre Guido, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.

Comienzos de la orden.

No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula (“la partecita”, llamada así porque estaba junto a una construcción mayor).

Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208, cuando escuchó estas palabras del evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc., 10). Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.

En unos meses sus discípulos eran once: Bernardo de Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.

Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.

Audiencia ante el Papa para la aprobación de la regla.

Hacia abril o mayo de 1209, Francisco se decidió a presentarse ante el Papa Inocencio III, para que le aprobara la primera regla de la orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

Fue bajo la intervención del obispo Guido de Asís como pudo tener audiencia con el Papa. Éste y ciertos cardenales objetaban el programa franciscano por el peligro de crear otra organización nueva, debido a los movimientos anticlericales de la época y a la falta de una mínima base material de la orden; pero bajo la influencia del cardenal Juan de San Pablo y su apoyo, Francisco pudo tener una nueva audiencia para que se considerara la aprobación de su hermandad de pobres.

El Papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla. Fue por esta época (seis años después de su conversión según Celano) cuando fundó, junto a Clara de Asís, la llamada segunda orden.

Rivo Torto.

Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivo Torto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores o Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordinis Fratrorum Minorum, abreviado O.F.M.).

Después de la estadía en Rivo Torto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.

Crecimiento y expansión.

Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales del año 1212 y nuevamente dos años más tarde, pero ambas empresas se frustraron.

Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no sólo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.

Concilio de Letrán.

Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de San Benito o la de San Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el Papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz;[28] de ahí en adelante el poverello fue devoto de este símbolo.

En esa época, el cardenal Hugolino les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aun en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados.»

Indulgencia en la Porciúncula.

Bajo el pontificado de Honorio III en 1216, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del Papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.

Desde el año 1217 organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.

Viaje a Oriente.

Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Hugolino para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios» y de acuerdo con reglas como la de San Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad. La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».

En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados. Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.

Crisis y reorganización.

La orden, durante su ausencia, sufrió una crisis: hubo disensiones, falta de organización y desacuerdos con la ruda vida diaria. El rumor de la muerte de Francisco en el Oriente dio pie a implantar reformas, entre ellas ciertas medidas disciplinarias, ayunos e incluso la institución de una casa de estudio en Bolonia; muchos consideraron estos cambios contrarios a la idea original del fundador. Enterado de estos sucesos, Francisco fue ante el Papa Honorio III y le rogó que designara al cardenal Hugolino para reorganizar la orden.

La nuevas disposiciones tuvieron un nuevo Ministro General, Elias Bombarone, y una nueva regla, la de 1221 (Regla no bulada) que entre otros temas trató el año de noviciado, la prohibición del vagabundeo y de la desobediencia ante órdenes contrarias a los principios franciscanos.

La tercera orden.

Ante el incremento de las vocaciones y el peligro de inclusión de gente de dudosa vocación espiritual, nació la llamada Tercera Orden, para permitir a hombres y mujeres laicos vivir una vida franciscana. Obtuvo su estatus legal en 1221 también con la ayuda del cardenal Hugolino. Es en posteriores escritos como se rescata su contenido, porque el original se perdió. Consistía de trece capítulos en los que se reglamentaba la santificación personal de los terciarios, su vida social y la organización de la nueva fraternidad.

Bajo influencia nuevamente de este cardenal, la orden reabrió el convento de Bolonia para el estudio, a pesar de la convicción de Francisco de la primacía de la oración y la prédica de los Evangelios por sobre la educación formal.

La regla definitiva.

Bajo la insistencia de ministros de la orden, fue obligado a redactar una nueva regla, ya que ciertos opositores a la entonces vigente consideraban que le faltaba consistencia y definición, y que eso le impedía obtener una definitiva aprobación del Papado. Nuevamente aceptó a las exigencias. Para ello se retiró dos veces a la ermita de Fonte Colombo cerca de Rieti, a redactar una definitiva regla bajo ayuno y oración. El 29 de noviembre de 1223, con otra participación del cardenal Hugolino, la regla tuvo su forma definitiva y fue aprobada por el Papa Honorio III.

Navidad en Greccio.

Terminada la labor de aprobación de la regla definitiva, Francisco decidió retornar a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad, a la que él tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese año de 1223; para ello convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas de un terreno de su propiedad.

Pretendió que la celebración se asemejara lo más similarmente posible a la natividad de Jesús, y montó un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes de los alrededores acudieron a la misa en procesión. Allí el poverello asistió como diácono y predicó un sermón. Aunque no fue la primera celebración de este tipo, es considerada un importante evento religioso, una fiesta única.

Los estigmas.

Francisco asistió en junio de 1224 a lo que fue su último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto resolvió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alverna, a unos 160 kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: Leo, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo.

Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando, quien llevaba provisiones a los hermanos. Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda, donde después se aisló. En ese lugar, Leo fue testigo de los actos de su soledad: lamentos por el futuro de la orden y estados de éxtasis. Al saber que era espiado, decidió irse a un sitio más apartado en una saliente de montaña. En la fiesta de la Asunción Francisco decidió hacer un ayuno de cuarenta días.

Por órdenes del poverello, Leo lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua. Según los relatos que recogieron los testimonios de Leo, éste fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio, Francisco le comentó que algo grande estaría por ocurrir. Le hizo abrir tres veces el misal para encontrar respuesta, y las tres veces se abrió en la historia de la Pasión de Jesús.

Probablemente el 14 de septiembre de 1224, oró para recibir dos gracias antes de morir: Sentir la pasión de Jesús, y el amor que lo impulsó al sacrificio. Después de intensas oraciones —según relato de San Buenaventura — el mismo Nazareno se le presentó en el cielo, crucificado, rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, Francisco enseñó esas heridas a sus hermanos, las cuales conservó por el resto de su vida.

Muerte.

Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por Leo; en su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio. Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.

Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico del Hermano Sol, que hizo también cantar a sus compañeros. Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del pobrísimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos; según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara. Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.

Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra. En su lecho escribió su Testamento. En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Angelo y Leo.

La tumba de Francisco en AssisiDe acuerdo con su último deseo, fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226. El día siguiente, el cortejo fúnebre se encaminó hacia San Damiano y después a San Giorgio, donde fue sepultado. Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís.


La tumba de San Francisco de Asis.

Personas allegadas a Francisco de Asís.


Clara de Asís.Clara de Asís. Tuvo como modelo de su conversión a Francisco y lo siguió. Este inició con ella el surgimiento de las hermanas clarisas o Segunda Orden Franciscana. Francisco puso confianza en sus consejos.

Jacoba de Settesoli. De ascendencia noble romana, y de carácter viril y enérgico, abrazó la vida religiosa al quedar viuda. Al igual que Clara, fue muy apreciada por Francisco.

Masseo de Marignano. Dedicado a la guardia de las instalaciones.

Angelo Tarlati. Un militar que dejó las armas para entrar a la orden.

Junípero. Llamado por Clara el Juglar de Dios; de personalidad jovial, divertida y pintoresca. Según los relatos, Francisco dijo alguna vez: «Mis hermanos, si sólo tuviera un bosque lleno de Juníperos…».Murió en 1258.

Bernardo de Quintavalle. De los primeros seguidores de Francisco. Murió entre 1240 y 1246.[62]

Gil. Uno de los más devotos seguidores de la práctica franciscana; realizó viajes a Roma, Compostela y Tierra Santa. Murió en 1262.

Rufino. Primo de Clara de Asís, de ascendencia noble. De carácter tímido y temeroso de hablar en público; junto a Leo y Angelo, protagonista de la Leyenda de los tres Hermanos.

Leon. Muy cercano a la vida del poverello como su confesor y secretario.Testigo de los momentos previos de los estigmas.

Antonio de Lisboa. Llamado por Francisco "mi obispo". De gran erudición y facilidad de palabra. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1945.

Oración y prédica.

La oración ocupó un lugar central en la vida de Francisco; para ello buscaba la vida eremítica, el silencio y soledad interior. Reforzaba sus plegarias postrándose, ayunando, e incluso, gesticulando.

Al no ser sacerdote, en vez de dar doctrina, practicaba una predicación exhortativa, esto es, incitaba a la conversión y a vivir una vida evangélica; predicaba también con el ejemplo, con su estilo de vida aliada a la pobreza. Su manera de predicar era por medio de laudas, o alabanzas, con el objetivo de llamar la atención de los hombres a honrar al Ser Supremo.

Florecillas.

Los Fioretti —de autor anónimo— son una recopilación de hechos de Francisco, de algunos de los frailes que lo acompañaban y de San Antonio de Padua. Escritas en la segunda mitad del siglo XIV no constituyen una biografía sino una exaltación de las virtudes del poverello y de su vida simple para edificación del lector.

En la historia de Cómo Francisco libró de un lobo feroz a la ciudad de Gubio, el poverello fue a buscar a la fiera que atacaba a los habitantes de la localidad. Logró hacer un pacto con él al «convencerlo» de no seguir sus fechorías a cambio que los pobladores le darían el sustento que necesitaba. La bestia puso una pata delantera sobre la mano de Francisco en señal de asentimiento. Logró convivir con la gente y murió dos años después de viejo.

Otros: Cómo San Francisco fue a convertir al sultán de Babilonia, Cómo un joven regaló unas tórtolas a San Francisco…, Cómo San Francisco sanó a un leproso de alma y cuerpo, etc.

Tradicionalmente contiene 53 capítulos; a través del tiempo se agregaron otros relatos que tienen como protagonistas a los frailes Junípero y Gil. De éste último hay unos denominados «Doctrina y dichos». Otros narran la estigmatización del santo católico.

Repercusiones en la actualidad.

Por su devoción a los animales, ha sido abrazado por la cultura del escultismo particularmente por la relación hacia los lobos. Es el patrón de los veterinarios y de los ecologistas.
Tiene numerosos epónimos de ciudades o localidades (la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos, por ejemplo).
Francisco no fue el creador del Nacimiento o escena del nacimiento de Jesús como lo conocemos en la actualidad, como se cree comúnmente.
Francisco no fue el creador de la Oración de la paz de san Francisco («Señor, hazme un instrumento de tu paz...»), poema francés publicado en 1912 y atribuido al fraile italiano desde 1916 hasta fines del siglo XX.

Franciscanos en Murcia.

Fraternidad de Santa Catalina del Monte

Historia.
La Bula de la fundación del convento de Santa Catalina data del 18 de junio del año 1443, y está firmada por el Papa Eugenio IV en la ciudad de Siena. El convento se sitúa en el término de El Verdolay, que en la actualidad pertenece a las pedanías de La Alberca y de Santo Ángel (Murcia). Se conoce popularmente como Santa Catalina del Monte, que también da nombre a la carretera que une la ciudad de Murcia con las dos pedanías citadas. La primera misión que tuvo la Fraternidad de Santa Catalina fue atender religiosa y culturalmente a los innumerables eremitas que poblaban las Sierra de Carrasco, especialmente en su parte meridional. Acudían al convento para recibir clases, confesarse y asistir a la celebración de la eucaristía, además de la dirección espiritual. Más tarde, al ser agrupados los eremitas en el Convento de la Luz, los franciscanos se dedicaron al cuidado espiritual de los habitantes de la huerta. Con el tiempo, el convento y su iglesia se transformaron en un lugar de romerías, de las que todavía subsiste la de la Bendición de la Seda, que se celebra el primer sábado del mes de marzo. En el siglo XVIII, en los terrenos de los franciscanos, los obispos de Murcia edificaron su residencia de verano, que servía de retiro y descanso para los Ordinarios de la Diócesis. Con la Desarmotización de 1836, el convento pasó a ser Diputación de Murcia, y algunos religiosos, al amparo del Obispo, mantuvieron el culto de la iglesia. Con la restauración en 1900, pasó el convento a cobijar una fraternidad formativa. Aquí estudiaban tres cursos de Filosofía los jóvenes franciscanos.

Tras la Guerra Civil (1936-39), en la que los religiosos fueron expulsados y quemados el convento, la iglesia y el palacio episcopal, volvieron los franciscanos en el año 1953. Entonces se convirtió en vivienda los restos del palacio, ya que el convento e iglesia quedaron totalmente inservibles para vivir y celebrar el culto. En los bajos del palacio se habilitó el salón de actos como capilla. En esta época, el convento se convirtió en un centro de espiritualidad de la Diócesis de Murcia. Se celebraban ejercicios espirituales, cursillos de cristiandad, reuniones de sacerdotes, etc. En el año 1977 pasó de nuevo a ser casa de formación de la Provincia de Cartagena. Los jóvenes religiosos cambiaron su residencia de Madrid, donde estudiaban en la Universidad Pontificia de Comillas, por la de Santa Catalina del Monte para cursar sus estudios en el Instituto Teológico de Murcia OFM. De nuevo se convirtió el convento en Casa de Formación de la Orden Franciscana.

Misión.

La Fraternidad de Santa Catalina tiene en la actualidad una doble misión. Una interna formativa, otra externa, bien de acogida de jóvenes cristianos, bien de enseñanza en la Instituto Teológico de Murcia OFM y en la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia. La Comunidad forma a los jóvenes profesos franciscanos, después de hacer su noviciado. Aquí residen durante cinco años, mientras cursan sus estudios de Filosofía y Teología en el Instituto Teológico Franciscano de Murcia. En este período reciben la formación específica del carisma franciscano según prescriben las Constituciones Generales de la Orden y los Estatutos Provinciales de Formación, además de vivir en comunidad practicando sobre todo la oración mental, el rezo de la Liturgia de las Horas y la celebración de la Eucaristía.

Los estudios y la vida en común no impiden que también realicen algunos compromisos apostólicos, como la ayuda en parroquias, Proyecto Hombre, Asociación de Niños Franciscanos, jóvenes de los Institutos de la Purísima y Oblatas, etc. En esta casa también se reciben con frecuencia cantidad de jóvenes de Murcia y sus alrededores para pasar un día de retiro espiritual o celebrar algunos acontecimientos litúrgicos del año cristiano. Por medio de la Eucaristía dominical, jornadas de marcha, campamentos, etc., las familias aprenden a relacionarse desde el respeto mutuo y apreciar la bondad de Dios en sus criaturas. Por otra parte, los religiosos imparten clases en los centros docentes indicados antes, además de dar cursos, conferencias y retiros a diversas instituciones eclesiales y religiosas. Por último, la Fraternidad celebra la eucaristía y lleva a cabo la formación permanente de las comunidades contemplativas de las Clarisas Verónicas y Concepcionistas Franciscanas de San Antonio con residencia en el Camino del Santuario de la Fuensanta (Algezares-Murcia).

Desde el año 2008 es el Estudiantado común de todas las Provincias Franciscanas de España y Portugal aglutinadas en CONFRES.





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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 01 Oct 2010, 11:38 pm





Jerónimo de Estridón.

Eusebio Hierónimo de Estridón o Jerónimo de Estridón (Estridón, Dalmacia, c. 340 – Belén, 30 de septiembre de 420), San Jerónimo para los cristianos (en latín, Eusebius Sophronius Hieronymus; en griego: Εὐσέβιος Σωφρόνιος Ἱερώνυμος ), tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín. Es considerado Padre de la Iglesia, uno de los cuatro grandes Padres Latinos. La traducción al latín de la Biblia hecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata (de vulgata editio, 'edición para el pueblo'), ha sido hasta la promulgación de la Neovulgata en 1979, el texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana.

San Jerónimo fue un célebre estudioso del latín en una época en la que eso implicaba dominar el griego. Sabía algo de hebreo cuando comenzó su proyecto de traducción, pero se mudó a Belén para perfeccionar sus conocimientos del idioma. Comenzó la traducción en el año 382 corrigiendo la versión latina existente del Nuevo Testamento. Aproximadamente en el año 390 pasó al Antiguo Testamento en hebreo. Completó su obra en el año 405.

Biografía.

Nació en Estridón (oppidum, ya destruido por los godos en 392, situado en la frontera de Dalmacia y Panonia) entre el año 331 y el 347, según distintos autores. San Jerónimo cuyo nombre significa 'el que tiene un nombre sagrado', consagró toda su vida al estudio de las Sagradas Escrituras y es considerado uno de los mejores, si no el mejor, en este oficio.

En Roma estudió latín bajo la dirección del más famoso profesor de su tiempo, Donato, quien era pagano. El santo llegó a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos. Pasaba horas y días leyendo y aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos, Cicerón, Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores griegos Homero, y Platón, pero casi nunca dedicaba tiempo a la lectura espiritual.

Jerónimo dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus pecados (especialmente por su sensualidad que era muy fuerte, por su terrible mal genio y su gran orgullo). Pero allá aunque rezaba mucho, ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz, descubriendo que su misión no era vivir en la soledad.

De regreso a la ciudad, los obispos de Italia junto con el Papa nombraron como secretario a San Ambrosio, pero éste cayó enfermo, y decidieron nombrar a Jerónimo, cargo que desempeñó con mucha eficiencia. Viendo sus dotes y conocimientos, el Papa San Dámaso lo nombró como su secretario, encargado de redactar las cartas que el Pontífice enviaba, y luego lo designó para hacer la traducción de la Biblia. Las traducciones de la Biblia que existían en ese tiempo (llamadas actualmente Vetus Latina) tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas. Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la Biblia, en la traducción llamada Vulgata (o traducción hecha para el pueblo o vulgo). Aunque no fue designada como oficial de facto lo fue durante 15 siglos. El Papa San Dámaso I en el Concilio de Roma en el 382, expidió un decreto apropiadamente llamado «Decreto de Dámaso», en el cual hizo un listado de los libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamentos. Entonces le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.

Alrededor de los 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse de ahí para siempre y se fue a Tierra Santa.

Sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la Cueva de Belén. Varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección espiritual. Con el dinero de esas señoras construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.

Con tremenda energía escribía contra las diferentes herejías. La Iglesia Católica ha reconocido siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por lo que fue nombrado patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender la Biblia; por extensión, se lo considera el santo patrono de los traductores.

Murió el 30 de septiembre del año 420, a los 80 años.

Escritos de San Jerónimo.

Entre sus obras más conocidas encontramos sus cartas y sus famosos comentarios bíblicos.

Entre sus obras de origen apologético se pueden mencionar:

La Perpetua Virginidad de María, su Carta para Pamachio en contra de Juan de Jerusalem, el Diálogo contra los Luciferianos, Contra Joviniano, Contra Vigilantio, Contra Pelagiano y otras.

En la carta a Joveniano, Jerónimo escribe:

El placer por la carne era desconocido hasta el diluvio universal; pero desde el diluvio se nos han embutido las fibras y los jugos pestilentes de la carne animal… Jesucristo que apareció cuando se cumplió el tiempo, volvió a unir el final con el principio, de manera que ya no nos está permitido comer más carne (...) Y por eso os digo, si queréis ser perfectos, entonces es conveniente no comer carne. (Adversus Jovinanum 1,30)

Iconografía.

Los atributos con los que suele representarse a este santo son: Sombrero y ropa de cardenal, un León y, en menor medida, una cruz, una calavera, libros y materiales para escribir. El motivo por el cual se le representa con un león es porque, según se dice, se encontraba San Jerónimo meditando a las orillas del río Jordán, cuando vio un león que se arrastraba hacia él con una pata atravesada por una enorme espina. San Jerónimo socorrió a la fiera y le curó la pata por completo. El animal, agradecido, no quiso separarse jamás de su bienhechor. Cuando murió San Jerónimo, el león se acostó sobre su tumba y se dejó morir de hambre. Pero es una leyenda atribuida por error, en realidad le pertenece a San Gerásimo, eremita. El parecido en los nombres indujo al error.

La iconografía clásica es la de san Jerónimo en su gabinete, como aparece en el cuadro de Domenico Ghirlandaio para la iglesia de Ognissanti en Florencia. Pero también ha sido representado como un eremita en la gruta del desierto, generalmente acompañado por un león, como puede verse en el cuadro de Leonardo y en el San Jerónimo en oración de Hieronymus Bosch.

Orden de San Jerónimo.

Historia de la Orden.

Nacimiento de la Orden.

A mediados del siglo XIV surgen espontáneamente varios grupos de eremitas que deseaban imitar la vida de San Jerónimo. Entre ellos destacan Pedro Fernández Pecha y Fernando Yáñez de Figueroa; deciden organizarse, y el 18 de octubre de 1373 el Papa Gregorio XI les concede la bula por la que otorga a estos ermitaños la regla de San Agustín y siguen la espiritualidad de San Jerónimo. En 1415 son veinticinco monasterios que se unen formando la Orden de San Jerónimo.

La nueva orden tuvo un gran desarrollo en España, fijando su sede central en el monasterio de San Bartolomé de Lupiana en la provincia de Guadalajara. Sus monjes eran famosos por su austeridad y espíritu de penitencia. Los Reyes de España favorecieron la Orden Jerónima gracias a esta fama y dotaron ampliamente muchas fundaciones, entre las que destaca el monasterio de Guadalupe en Cáceres, el Real monasterio de Nuestra Señora de Fresdelval cerca de Burgos, el monasterio de Yuste, escogido por Carlos I de España para su retiro, y sobre todo el Monasterio de El Escorial mandado construir por Felipe II como panteón real.

Las jerónimas.

Junto a los jerónimos, surgen las jerónimas. Un grupo de mujeres, entre las que destacan doña María García y doña Mayor Gómez, empiezan ejercitándose en obras de humildad y caridad hasta que deciden consagrar sus vida a Dios en oración y penitencia. Fue fray Pedro Fernández Pecha que en 1374 fundaba el Monasterio de Santa María de La Sisla en las proximidades de Toledo. Él las atiende, las orienta y les va perfilando su modo de vida en todo semejante a la recién fundada Orden de San Jerónimo. Las jerónimas tienen la misma regla que los varones, a ejemplo de Santa Paula y Santa Eustaquia, que siguieron a San Jerónimo.

Los jerónimos en Portugal.

Los jerónimos se extendieron a Portugal. Igual que en Castilla, recibieron el favor de los reyes por su austeridad y espíritu de penitencia. El rey Manuel I de Portugal les confió el Monasterio de Nª Sª de Belén en Lisboa, conocido como Monasterio de los Jerónimos, una de las cumbres del estilo manuelino. Fue levantado como panteón real.

En 1833 la Orden fue disuelta por la autoridad civil, lo que supuso su extinción en este país.

Extinción y restauración de los jerónimos.

En el siglo XIX esta Orden atravesó las mismas dificultades que las demás órdenes religiosas en España. Hubieron de sufrir tres exclaustraciones , entre 1808 y 1813, entre 1820 y 1823 y por fin la de 1836. Esta exclaustración, consecuencia de la desamortización de 1836, afectó gravemente a la Orden de San Jerónimo, pues supuso la expropiación de todos sus monasterios y la exclaustración de todos los frailes. Eran 48 monasterios y unos mil monjes. Al no tener casas fuera de España, la desamortización supuso el fin de la orden.

Sin embargo, las jerónimas continúan su existencia. Ellas persiguen la restauración de la Orden masculina. En 1925 obtienen de la Santa Sede el rescripto para la restauración de la Orden de San Jerónimo, atendiendo a un principio canónico que autoriza a revivir una persona jurídica antes de los cien años de su extinción. La Orden recién restaurada pasa por múltiples dificultades -la política laicista de la República desde 1931, la Guerra Civil de 1936-39 y dificultades internas- que obstaculizan la marcha hasta que en 1969 consigue constituir el Gobierno General. Actualmente sobrevive con muy pocos miembros. Solo posee dos monasterios, el de El Parral en Segovia y el de Yuste. Las jerónimas cuentan con 17 monasterios.

Espiritualidad.

La Orden de San Jerónimo es una orden contemplativa y se inspira en la vida de San Jerónimo como modelo para imitar a Jesucristo en su camino a la perfección. La vida del monje jerónimo se desarrolla dedicando la mañana al trabajo. Durante la tarde se dedica con asiduidad a ejercicios de vida contemplativa e intelectual: oración lectura, estudio, etc. Y en el curso del día, santificando todas las horas, los monjes jerónimos celebran de modo cantado la Liturgia de las Horas y asisten a la Misa Conventual.

Además, la Orden de San Jerónimo «tiene determinado desde sus principios ser pequeña, humilde, escondida y recogida, llevar a sus hijos por una senda estrecha, tratando dentro de sus paredes de la salud de sus almas, ocupándose continuamente en las alabanzas divinas, recompensa de las ofensas que por otra parte se hacen: orando, cantando y llorando, servir a la Iglesia y aplacar la ira de Dios contra los pecados del mundo». Esto ha llevado a los jerónimos a renunciar al honor de los altares, aunque seguramente podrían componer una nutrida galería de santos, pues son varios los que han muerto con fama de santidad.

Algunos jerónimos ilustres.

Fray Hernando de Talavera, confesor de Isabel La Católica y primer arzobispo de Granada.
Fray José de Sigüenza, historiador, teólogo y poeta español.
Fray Ambrosio de Morales, catedrático de Retórica en la Universidad de Alcalá, cronista de Castilla.
Fray Antonio de Villacastín, aparejador, director de obras del Monasterio de El Escorial.
Fray Ramón Pané, primer misionero y etnólogo de América, su obra de 1498: Relación acerca de las antigüedades de los indios; sobre la mitología, religión y cultura de los taínos de la isla La Española; es considerado el primer libro escrito en el continente americano.
Sor Juana Inés de la Cruz, poeta y dramaturga mexicana.

HISTORIA DEL MONASTERIO DE MURCIA.

Los comienzos.


La orden Jerónima ha tenido dos conventos en la Región de Murcia. Uno, el hospicio de Caravaca, fundado en 1581 y trasladado en 1638 a la casa definitiva, frente al Baño de la Vera Cruz, que subsistió hasta la desamortización de 1835. El segundo, de mayor entidad fue el Monasterio de Los Jerónimos, a 4 Km. de la ciudad de Murcia, llamado El Escorial Murciano por su colosal mole arquitectónica.

Entre 1443 y 44 el deán D. Alfonso Oña quiso establecer a los Jerónimos en sitio próximo a la ciudad, para lo cual compró diversas haciendas en Puebla de Soto, pero su muerte prematura le impidió llevar a cabo sus planes.

Con el nombre de San Pedro de la Ñora, tomando el mismo nombre que la parroquia de dicha localidad, fue fundado el monasterio, primero en el lugar de La Ñora en 1574-1578 por don Alonso Vozmediano de Arróniz, (cuyo blasón ostenta la banda azul de Alfonso Onceno con sus dos dragantes en campo de oro y por orla ocho calderos. Las banderas militares que figuran exhiben la media luna africana para memoria de sus servicios al emperador Carlos V en la campaña de Africa) quien lo dotó de todos sus bienes y hacienda para vincular a su linaje y sus triunfos militares una inmortalidad que no le hubieran dado las armas, y disponer, como es de suponer de una iglesia donde fuera enterrado, como figura en la herencia de D. Alonso a la orden de San Jerónimo en 1579.

UBICACION DEFINITIVA.

A raíz de la riada de 1648 se decidió su traslado a sitio más idóneo para salvaguardarlo de las crecidas del río Segura. El nuevo conjunto de convento e iglesia fue construido por el monje jerónimo, fray Antonio de San José, perito en construcciones y llamado popularmente “el fraile de la Ñora” y siendo inaugurado por el obispo Tomás J. de Montes el 1 de febrero de 1738. Parece ser que el monasterio ya estaba finalizado años antes que la iglesia, inaugurada en la fecha anteriormente indicada. A partir de entonces los frailes reciben multitud de legados y donaciones que enriquecen económica y artísticamente el convento.

Los Jerónimos colonizaron gran parte de la Huerta de Murcia, especialmente la Urdienca.

En el “Catálogo Monumental de Murcia” escrito en 1905-07, el edificio aparece descrito como grandioso, de vastas proporciones, sólida construcción y severo estilo clásico que contrasta con los “recargados exornos churriguerescos que ostenta el templo” en cuyo presbiterio lucían las doradas tablas del retablo mayor (hoy desaparecido y sustituido por otro neoclásico de menos calidad), recargado de hojarasca y angelotes en el zócalo, en el entablamento, en las hornacinas y en el frontón circular que lo remata figurando en el centro sobre una nube de gloria la efigie de la Fe entre dos ángeles vestido de colosal tamaño. Barrocas las demás esculturas colocadas en las repisas y hornacinas laterales, como la de S. Miguel, que ocupa la central, son, sin embargo, obras más correctas y demuestran que fue otro artista más hábil el que las talló. En el crucero, al lado del Evangelio, fue construido el sepulcro del fundador don Alonso Vozmediano de Arróniz, Alcalde e Capitán General de Iusticia mayor que fue de la fortaleza de Bujía por el Emperador don Carlos e Señor de los dos lugares de La Ñora.

Entre sus obras de arte contaba con el San Jerónimo penitente de Salzillo (hoy en el museo de la catedral) situado en la capilla absidal del lado de la epístola, una Dolorosa atribuida al mismo autor (actualmente en una colección privada en Murcia). La mayoría de esculturas fueron trasladadas a la Iglesia de San Agustín, en Murcia, y desaparecidas las mejores obras de arte que en él existían. Entre otros objetos artísticos procedentes de La Ñora que fueron a parar a esta última Iglesia destaca: Un órgano, una inmaculada, atribuida a Salzillo (actualmente en la catedral), dos ángeles orantes que había en la capilla de Ntra. Sra. De la Arrixaca. En el camarín del retablo mayor de San Agustín se recolocó la escultura de San Andrés, también atribuida a Salzillo, un Cristo de las Ánimas también del mismo escultor; un San Roque, tal vez del taller de Salzillo y dos ángeles arrodillados ante un crucifijo, y una imagen de San Antonio junto con numerosos cuadros que fueron reubicados en la catedral.

EL MONASTERIO EN EL SIGLO XIX.

Hacia primeros del siglo XIX habitaban el monasterio veintiséis religiosos. Importantísimos fueron los servicios prestados cuando la guerra de la Independencia, la fiebre amarilla de 1811-1813, el hambre y otras calamidades, fuente de abundantes subsidios y asilo de autoridades.

En el período revolucionario de comienzos 1820, fue extinguido el Monasterio, pasando a propiedad del Estado y al dárseles de nuevo a los religiosos, en 1823 la posesión del mismo, fue solo para renovar un decenio después la orden de expulsión definitiva.

Desposeídos de sus bienes dispersó a sus moradores. Entre tanto, el abandonado edificio sirvió para morada de enfermos del Manicomio de Murcia, durante el cólera de 1855, también para los asilados de la Misericordia; hospital de sangre en el período cantonal de Cartagena.

A partir de 1835 el monasterio sufre numerosos saqueos y abandonos. En 1870 era víctima del saqueo y convertido en fortaleza; las mismas baterías colocadas en los tejados atraían las balas enemigas causándole grandes desperfectos.

Ya en tiempos del obispo Landeira pudo ser restaurado y librado de la ruina gracias al clero y a las autoridades eclesiásticas y a su suscripción promovida entre el clero de la diócesis.

En 1878 el obispo Alguacil lo cedió a los jesuitas. Éstos lo han usufructuado durante, aproximadamente, un siglo, habilitándolo sucesivamente para casa de Ejercicios Espirituales, noviciado de la Compañía, escuela de primeras letras, centro de maestría industrial, etc. Parte del edificio también fue habitado por la orden de religiosas “hermanas de Cristo Rey” que permanecieron hasta hace pocos años en él.

Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional (6 de marzo de 1981) ha sido restaurado externamente.

EL SIGLO XX.

La información que nos lleva desde principios del siglo hasta los años cincuenta deja claramente una situación lamentable en lo que al uso de monasterio se refiere, ya que fue ocupado durante la Guerra Civil (1936-39) posteriormente el ejercito del Aire dispuso de él como cuartel de instrucción (águila de la entrada a la Iglesia); si bien la labor llevada a cabo por los jesuitas fue muy importante, llevando a cabo las actividades anteriormente mencionadas, entre las que cabe destacar sobre todo la dedicada a Ejercicios Espirituales y como Escuela de Maestría Industrial.

EL MONASTERIO EN LA ACTUALIDAD.

Desde 1996 está cedido por el obispado de Cartagena a la Fundación Universitaria San Antonio para la ubicación de la Universidad Católica del mismo nombre, encomendándole su gobierno y gestión.




Monasterio antiguo.

Curiosidades:

El pimiento para pimentón fue introducido en España, procedente del nuevo mundo, por Cristóbal Colón, en 1493, y ofrendado a los Reyes Católicos en el Monasterio de Guadalupe. Probablemente fueron los monjes Jerónimos de este monasterio los que extendieron el cultivo por cada uno de sus conventos, llegando así al monasterio de Yuste, en la comarca extremeña de la Vera, desde dónde pasó al monasterio de esta orden en Murcia, de cuyo nombre proviene la identificación de la cáscada seca de pimiento con el sinónimo de "ñora". Esto dio lugar, con el paso de los años, a que en España hubiese dos importantes zonas pimentoneras, la comarca de la Vera y la d la Huerta de Murcia.


Entre las obras de arte contaba con:

Escultura de San Jerónimo penitente, obra de Salzillo, costeada por el canónigo Marín y Lamas. Llega al monasterio en 1758. Hoy se encuentra en el museo de la catedral de Murcia.

Dolorosa atribuida al mismo autor, actualmente en una colección privada.

Órgano trasladado a la iglesia de San Agustín de Murcia.

Imagen de la Inmaculada.

Cristo de las Ánimas, atribuido como la anterior a Salzillo y un San Roque del taller del mismo.

Dos ángeles arrodillados ante un crucifijo.

Numerosos cuadros y una imagen de San Antonio, reubicados en la catedral de Murcia.


Desde el siglo XIV se fueron asentando diversas alquerías de nuevos pobladores en tierras de lo que hoy constituye Guadalupe y que antes fueron propiedad musulmana, y asi se tiene conocimiento de que en el siglo siguiente existía ya un núcleo poblacional que dependía de la jurisdicción de la ciudad de Murcia, incluso en lo eclesiástico. Fue por eso por lo que en 1981 se conmemoró el 5º centenario del pueblo.

El lugar pertenecía en su mayor parte a la nobiliaria familia murciana de los Avilés, pero habiéndose casado Dª Constanza de Avilés, dueña del lugar, con D. Macias Coque Riquelme, regidor y procurador a cortes, se empezó a llamar a este pequeño señorío con el nombre de Maciascoque, que ya a principios del siglo XVII es conocido también por Guadalupe. Pocos años antes, hacia 1587, contaba con un total de 63 vecinos (unos 300 habitantes).

En 1713 figura Guadalupe determinado como un lugar de señorío secular con alcalde de nombramiento real. Y ya por estas mismas fechas se inicia dentro de su término jurisdiccional el monasterio de Los Jerónimos, cuya grandiosa iglesia fue inaugurada el 1 de febrero de 1738 por el obispo Tomas J. de Montes, grandiosa obra inacabada que fue dirigida por el arquitecto jerónimo fray Antonio de San José. El monasterio fue construído por la orden jerónima en una propiedad que poseía dentro del término de Guadalupe, en sustitución de la casa residencial que en precario habitaba la misma orden en la vecina localidad de La Ñora desde 1579.

También durante esta época nace en Murcia el insigne político conde de Floridablanca cuya oriundez es profundamente guadalupana, ya que su padre, abuelos y bisabuelos paternos nacieron en Guadalupe perteneciendo a familia de hondas raíces históricas en el lugar.

Cuando se cita a Guadalupe es obligado hablar del monasterio de Los Jerónimos, el llamado Escorial murciano declarado monumento nacional el 21/02/1981, que ha tenido una densa historia desde que fue edificado. En 1835 sufrió los efectos de la exclaustración religiosa y posteriormente sirvió de acuartelamiento militar, sufriendo serios destrozos que se sumaron a los efectos calamitosos de epidemias sufridas por la población en esa misma época. A mediados de este siglo, el monasterio marcaba su total ruina, hasta que el obispo Francisco Landeira ordenó su restauración y posteriormente, en 1878, fue entregado a la Compañía de Jesús que lo destinó durante un siglo a diversos fines de la orden y de cuya influencia vecinal hizo que de Guadalupe haya sido el pueblo murciano del que han salido mayor número de religiosos jesuítas (casi 40) en ese tiempo. Durante la guerra civil 1936-39 sirvió de acuartelamiento para tropas de aviación. En la actualidad alberga las instalaciones de la Universidad Católica de Murcia fundada en 1996.

En Guadalupe existió una antigua ermita llamada del Paso, derruida hacia 1935, que tuvo su esplendor en el siglo XVIII También a mediados del siglo XVIII se construyó otra ermita en el paraje de Rincón de Beniscornia, que era una parte integrante de la pedanía de Guadalupe, hasta que finalmente se constituyó como pedanía propia en 1981. Señalar también que en 1931 el ministerio de Agricultura ubicó en Guadalupe la recién creada Estación Pecuaria Regional de Murcia, que ha existido hasta su cesión a la Universidad de Murcia para su conversión en Granja Veterinaria. Por último indicar que desde 1949 hay instalada en Guadalupe un instituto religioso de monjas con casa de ejercicios, que primero se ubicó en un ala del monasterio de Los Jerónimos y desde 1993 tiene nuevas y modernas instalaciones en el convento Sagrado Corazón, también en el mismo pueblo.



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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Sáb 02 Oct 2010, 10:49 am





Virgen de la Almudena.

La Virgen de la Almudena es una advocación de la Virgen María. Es la patrona de Madrid.

Historia.

Existen varias tradiciones acerca del origen del nombre y la imagen. La primera cuenta que en 712, antes de la toma de Madrid por los árabes, los habitantes de la villa tapiaron una imagen de la Virgen María en los muros de la muralla, para esconderla de los musulmanes. Con la reconquista de la ciudad en el siglo XI por el rey Alfonso VI, se propusieron encontrar la imagen oculta. Después de días de plegarias, y mientras una procesión pasaba por la Cuesta de la Vega, el fragmento de muralla donde se encontraba cayó derruido, mostrando la imagen, que permanecía intacta y con las dos velas con las que había sido tapiada aún encendidas a pesar de los siglos transcurridos. Esta leyenda es tanto más imposible cuanto que la ciudad de Madrid, y sus murallas, fue fundada ya en el siglo IX por el emir cordobés Muhammad I.

Otra tradición cuenta que al héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, se le habría aparecido la Virgen, pidiéndole que tomase la fortaleza de Mayrīt. Al acercarse El Cid y sus acompañantes a la villa, se habría desprendido el fragmento de muralla donde se hallaba la figura, y así habrían podido entrar y tomar la ciudad.

Sin embargo, parece más probable que la imagen primitiva fuese tallada en la Baja Edad Media, durante la repoblación cristiana de la ciudad, para ser colocada en el altar de la antigua mezquita mayor, ahora reconvertida en iglesia mayor de la ciudad (antiguaiglesia de Santa María de la Almudena). En aquella época era muy común la titulación de los principales templos cristianos con advocaciones genéricas de la Virgen, Cristo y los santos, por lo que aquella iglesia se llamaría de Santa María. Probablemente, para diferenciarla de otras iglesias que fueron surgiendo en los arrabales de la primitiva ciudad islámica, se conocería al templo como Santa María de la Almudena, porque en árabe Al-mudayna quiere decir "la ciudadela", por estar encerrada en el primer perímetro amurallado de origen árabe, que a modo de ciudadela, quedaba encerrado en la muralla cristiana posterior. Es decir, se le pondría este nombre para distinguirla de las demás iglesias madrileñas, con la connotación de ser, por así decirlo, Santa María del recinto amurallado de la ciudad.

Siglos más tarde, surgiría la leyenda para explicar el origen de la talla mariana, cuya antigüedad era inmemorial para los madrileños y nadie tendría ya noticia de cuándo fue tallada. En una sociedad supersticiosa, profundamente religiosa y dada a dar pábulo a cualquier leyenda, fue fácil encajar este mito. No se trata de una leyenda aislada, de hecho es muy común en toda España, para explicar las devociones de muchos santuarios e iglesias, que se pretendían retrotraer a antes de la conquista musulmana. Lo cierto es que es poco probable que alguna de esas leyendas sea cierta, ya que los musulmanes respetaron las iglesias cristianas y permitieron a los mozárabes -cristianos bajo su dominio- seguir practicando su religión. Es en el siglo XII cuando los almorávides y los almohades, al invadir Al-Andalus, imponen en los territorios conquistados una férrea religiosidad, lo que motivó la conversión de muchos mozárabes y judíos, o su huida a otros lugares, y la ocultación de sus imagenes, pinturas y esculturas. En Andalucía y Levante sí que pudo tener cierta base real alguna de estas leyendas, que más tarde se extendieron por toda España para justificar la importancia de las vírgenes y santos que se veneraban en multitud de pueblos y ciudades. Son siempre vírgenes halladas en cuevas y sitios lúgubres, y frecuentemente la inventiva popular las coloca encontradas con velas encendidas.[1]

La imagen actual, que data de los siglos XV-XVI, ha sido venerada en diversos templos madrileños: primero, en la iglesia de Santa María, destruida; posteriormente, en la Colegiata de san Isidro, y actualmente preside un retablo gótico en el crucero de la Catedral de Madrid, que lleva su nombre.

Himno de la Almudena.

Salve, Señora de tez morena
Virgen y Madre del Redentor,
Santa María de la Almudena,
Reina del Cielo, Madre de amor.
Santa María de la Almudena,
Reina del Cielo, Madre de amor.


Tú que estuviste oculta en los muros
de este querido y viejo Madrid,
hoy resplandeces ante tu pueblo,
que te venera y espera en ti.


Bajo tu manto, Virgen sencilla,
busca en tus hijos la protección.
Tú eres patrona de nuestra Villa,
Madre amorosa, Templo de Dios.

Catedral de la Almudena de Madrid.

La catedral de Santa María la Real de la Almudena es la sede episcopal de la diócesis de Madrid (España). Se trata de un templo de 102 metros de longitud y 73 de altura, construido durante los siglos XIX y XX en una mezcla de diferentes estilos: neoclásico en el exterior, neogótico en el interior y neorrománico en la cripta.

Fue consagrada por el pontífice Juan Pablo II en su cuarto viaje a España, el 15 de junio de 1993, siendo la única catedral española consagrada por un papa.
Está ubicada en el centro de la ciudad. La fachada principal se encuentra frente al Palacio Real. La fachada del crucero mira hacia la calle de Bailén, y el acceso a la cripta se realiza por la Cuesta de la Vega, al final de la Calle Mayor. A diferencia de la mayoría de templos cristianos, de orientación este-oeste, la catedral tiene una orientación norte-sur, fruto de su concepción como parte integrante del conjunto del Palacio Real. Está construida en piedra de Novelda (Alicante) y granito de las canteras de Colmenar Viejo, (provincia de Madrid).

Historia.

Los orígenes de la catedral de la Almudena pueden situarse en la pequeña iglesia de Santa María de la Almudena, de origen tardomedieval, que se emplazaba a pocos metros de la actual catedral. Durante siglos hubo intentos de dotar de mayor grandiosidad a la mencionada parroquia, intentos que fueron haciéndose más intensos con la progresiva importancia del imperio y de su capital. Según un informe de 1567:

"Por el bien universal de la villa y su tierra, importa y tiene gran necesidad que se haga en ella una iglesia catedral y cabeza de Obispado"

Otra razón poderosa era la ausencia de obispado en Madrid —la capital pertenecía a la arquidiócesis de Toledo— y el arzobispado de la ciudad imperial siempre se opuso a la segregación de la capital de la diócesis toledana. Así, se intentó ampliar y reformar la pequeña iglesia de Santa María hasta su desaparición en 1868, cuando finalmente se impuso la necesidad de construir una iglesia catedral que diera cabida al culto a la patrona de la ciudad. El día 4 de abril de 1883 el rey Alfonso XII puso la primera piedra del nuevo edificio, que sería la futura catedral de Madrid, en unos terrenos que, por mediación de la reina Mercedes, devota de la Virgen de la Almudena, son cedidos por el Patrimonio Real en 1879. Espaldarazo definitivo para la construcción sería la creación de la Diócesis de Madrid-Alcalá, mediante bula dada por León XIII. Mientras se construía la catedral, la antigua iglesia jesuítica del Colegio Imperial, que en aquel momento tenía la consideración de colegiata, bajo la advocación de san Isidro, pasó a ser el templo catedralicio de la nueva diócesis. En 1964, Casimiro Morcillo recibió el título de Arzobispo-obispo, pero dentro de la provincia metropolitana de Toledo. No sería hasta la muerte de éste, en 1971, cuando el Cardenal Tarancón abandonó la Sede de Toledo para ocupar la de Madrid-Alcalá, con rango de Archidiócesis. Esta arquidiócesis pasó a llamarse Arquidiócesis de Madrid en 1991, con la restauración de la diócesis de Alcalá de Henares.

El marqués de Cubas, a cargo del proyecto, reformó su proyecto inicial como iglesia parroquial proponiendo una imponente catedral neogótica siguiendo la moda imperante en Europa por influencia de Viollet-le-Duc. Los trabajos comenzaron por la cripta, construida en estilo neorrománico, con acceso por la Cuesta de la Vega y que no se abrió al culto hasta 1911, una vez concluida por Enrique María Repullés y Vargas. En esa misma época se levantaron los primeros pilares, pero los trabajos quedaron prácticamente abandonados hasta 1950, año en el que Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro ganan el concurso convocado para la terminación de las obras. El aspecto del templo cambiaría entonces, puesto que, aunque se mantenía el estilo gótico del proyecto primitivo para el interior de la catedral, el exterior sería ahora neoclásico, siendo éste el aspecto que mantiene actualmente: de esta forma, la catedral se integraría con el entorno, también neoclásico, del Palacio Real.

Las obras continuaron hasta su paralización en 1965, ante la falta de fondos y de apoyo del ayuntamiento. Transcurrieron casi veinte años hasta que, en 1984, se creó un patronato que consiguió el apoyo de instituciones públicas (que incluían el ayuntamiento y el Gobierno de España, ambos en manos de políticos de izquierda) y privadas para finalizar las obras. La catedral fue consagrada por el papa Juan Pablo II el 15 de junio de 1993, tomando el relevo de la colegiata de San Isidro, que había sido la catedral provisional de Madrid desde 1885.

El 22 de mayo de 2004 fue escenario de la boda del príncipe de Asturias, Felipe de Borbón con Letizia Ortiz, siendo ésta la primera boda en celebrarse en la historia de la catedral.

En 2005 se inauguró una exposición sobre la Inmaculada y España, organizada por la Fundación Las Edades del Hombre.

Exterior.

Quizá el elemento más llamativo al exterior de la catedral sea la cúpula, que es doble; gótica vista desde el interior, pero claramente barroca al exterior. Está recubierta con pizarra, y presenta un tambor octogonal en el que se abren cuatro grandes huecos termales y una pequeña linterna como remate. Cuenta con doce estatuas, que representan a los apóstoles: San Felipe, San Bartolomé, San Mateo, San Simón, Judas Tadeo, Santiago Alfeo, San Matías, San Bernabé, San Pedro, Santiago Apóstol, San Juan y San Andrés. Son obra del escultor Luis Sanguino.

Fachada principal.

La fachada principal, hacia la plaza de la Armería, es la situada a los pies del templo, y mira hacia la cara sur del Palacio Real. Se compone de un gran pórtico de columnata doble, siendo el piso inferior de inspiración toscana y el superior jónico. Este conjunto, de aire neoclásico, fue rematado después de la consagración de la catedral por una hornacina barroca, cobijando una imagen de la Virgen de la Almudena. Se colocaron también cuatro estatuas, obra del escultor Ramón Chaparro, que representan a cuatro santos españoles: san Isidro Labrador, santa María de la Cabeza, santa Teresa de Jesús y san Fernando Rey, realizadas en piedra blanca de Colmenar Viejo.

En el balcón, una vidriera de diez metros cuadrados que representa a la Virgen de Lis. Y cuatro estatuas que representan a los cuatro evangelistas, del escultor José Luis Parés.

Hay dos grandes escudos, ejecutados también por el escultor Parés. Ubicados en la parte inferior, están realizados en piedra: representan las Armas Plenas de la Casa Real Española y el escudo del papa que consagró la catedral, Juan Pablo II. Junto a los escudos, en dos hornacinas, están las estatuas de san Pedro y san Pablo, obra de Juan de Ávalos.

Las puertas son de bronce. La central tiene adornos con el tema trinitario, ante lo que fue el Nuevo Milenio del 2000; una de las laterales hace referencia a la Monarquía católica de España, con efigies de los reyes de la Reconquista; la otra, está dedicada a Hispanoamérica. Son obra también del escultor Sanguino.

De las dos torres de esta fachada, a la de la derecha se la conoce como "Mariana" o "de los gallegos", ya que las campanas han sido donadas por gallegos y cada una de ellas tiene una advocación mariana castiza: Santa María la Real de la Almudena; Santa María de la Paloma; Santa María de Atocha y Santa María de la Flor de Lis. En la torre de la izquierda, que da a la calle Bailén, está el carillón.



Fachada de Bailén.

Esta fachada es la que se utiliza diariamente para el acceso a la catedral. Corresponde a la parte oriental del crucero del templo, dando vista a la calle Bailén. En el diseño de esta fachada se advierte cierto influjo escurialense en su monumentalidad y desnudez, solo rota por las puertas de bronce. Son éstas obra, asimismo, del escultor Sanguino. La lateral de la izquierda representa el hallazgo de la Virgen de la Almudena por el rey Alfonso VI de Castilla, en el año 1085; la central, recuerda el día de la inauguración de la Catedral por el papa Juan Pablo II, el 15 de junio de 1993, con imágenes de los reyes Juan Carlos I y Sofía, doña María de la Mercedes, madre del Rey, y el entonces arzobispo de Madrid, Ángel Suquía; por último, la puerta lateral derecha ilustra la procesión de la Virgen de la Almudena el 9 de noviembre, día de su fiesta, por las calles de Madrid. En ella se ve al actual cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y los monumentos más emblemáticos de la ciudad. La fachada se completa con las estatuas de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María, también obra de José Luis Parés.

Frente a esta fachada, se ha construido una plaza que le sirve de atrio amplio. Se conoce comúnmente como la plaza de Juan Pablo II por la estatua de más de tres metros que representa a este papa, realizada por el escultor Juan de Ávalos. La plaza está adornada, además, con cuatro fuentes y farolas de estilo fernandino. A esta plaza se accede por una escalera imperial.

Todo el conjunto está cerrado por rejas, coronadas por las estatuas en bronce de san Antonio María Claret, san Ignacio de Loyola y san Juan de Ávila, obra de la escultora Consuelo Perea.



Interior.

La Catedral de la Almudena tiene planta de cruz latina con una nave central y dos laterales, amplio crucero de tres naves; cabecera curva con girola y cinco capillas radiales. Contrasta el exterior de la catedral, de estilo ecléctico en el que predominan las líneas neoclásicas y barrocas, con el interior, que sigue los patrones del estilo Gótico, incluyendo vidrieras polícromas y triforio. Gran parte del mobiliario litúrgico sigue también este estilo. La mesa del altar mayor es de mármol verde, y se encuentra en el centro del crucero. A la derecha del mismo se encuentra la cátedra episcopal, de líneas gotizantes, tallada en nogal en 1885. Detrás del altar mayor, preside el presbiterio una escultura de Cristo crucificado, obra del insigne imaginero cordobés Juan de Mesa y Velasco (1583-1627), tallada en 1620 y que al igual que la sillería del coro, procede de la Colegiata de San Isidro y fue encargado por el Colegio Imperial de Madrid.

La Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad, tiene su altar en el crucero de la nave derecha, frente a la entrada por la calle de Bailén. Es un altar elevado, al que se accede por dos escaleras laterales con barandilla de bronce. La Virgen, imagen de madera tallada de estilo gótico, está colocada en la hornacina central de un valioso retablo, pintado por Juan de Borgoña (finales del XV, comienzos del XVI), constituido por dieciocho tablas con escenas de la vida de Jesús y María. Bajo el arco rebajado formado por las escaleras, se halla un altar presidido por un gran crucifijo de marfil, ante la sepultura de la reina María de las Mercedes. Sus restos fueron trasladados desde El Escorial en el año 2000, cumpliendo la voluntad de la soberana de ser enterrada a los pies de la Virgen.

Al comienzo de la girola, se encuentra la Capilla del Santísimo. En la intersección con el crucero, cerca de ésta, se expone un gran cuadro, que presidió durante algún tiempo el altar mayor de la catedral, representando Los preparativos para la Crucifixión; es una de las obras maestras del pintor barroco Francisco Ricci (siglo XVII), notable por su atmósfera recargada, movida y tensa.[2] A los pies de este lienzo, un excelente Cristo Yacente de Juan de Ávalos, de anatomía muy realista. En el brazo del crucero opuesto, se puede contemplar un retablo de factura moderna compuesto por tablas góticas, de los siglos XIV-XV.

La capilla central de la girola está dedicada a san Isidro Labrador y su esposa, santa María de la Cabeza, cuyas imágenes, tallas policromadas de estilo barroco (siglos XVII-XVIII), flanquean el arca funeraria, del siglo XIII, que durante un tiempo contuvo los restos incorruptos del santo (en la actualidad, en la Colegiata de San Isidro). Es ésta una obra singular de arte medieval, con diversas escenas pintadas con pasajes de la vida del santo.

Nave central.

Las capillas laterales de la nave central están dedicadas a santos contemporáneos: san Josemaría Escrivá de Balaguer; santa María Micaela del Santísimo Sacramento; beata Mariana de Jesús, mercedaria nacida en Madrid; santa Maravillas de Jesús, madrileña, carmelita descalza; santa Ángela de la Cruz; san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac; san Pedro Poveda; santa María Soledad Torres Acosta y santa María Josefa del Corazón de Jesús. Todas ellas se organizan y decoran con imágenes y mobiliario de estilo moderno.

La nave central contiene un vía crucis de catorce estaciones, de estilo neogótico, realizado en óleo sobre cobre.

La decoración pictórica de las techumbres es de carácter geométrico, obra del pintor José Luis Galicia, dentro de un estilo colorista que recuerda en cierto modo los tradicionales artesonados mudéjares. La utilización del pan de oro otorga a estas pinturas una especial calidez. La cúpula, pintada por el mismo artista, tiene como motivos los cuatro elementos (tierra, mar, fuego y aire) en sus cuatro vértices, que sostienen a la bóveda celeste.

El órgano de la catedral, situado a los pies de la misma, fue construido por el organero Gerhard Grenzing, siendo una pieza excepcional. Consta de cuatro teclados, más un teclado de pedal, y tiene acoplamientos mecánicos y eléctricos: el teclado de las caderetas exteriores cuenta con dieciséis líneas de tubos, el mayor tiene once líneas; veintiuna líneas de tubos son para el teclado expresivo, nueve para la trompetería y el pedal suma trece líneas más.

Vidrieras y pinturas del ábside.

El 28 de abril de 2004, el cardenal Rouco Varela, arzobispo de Madrid, bendijo las pinturas y vidrieras que decoran el ábside de la Catedral. El conjunto lo forman siete murales pictóricos y ocho vidrieras realizadas con cristal de Murano (Venecia).

Los murales representan (de izquierda a derecha): El Bautismo, La Transfiguración, La Crucifixión, Cristo Pantocrátor, La Resurrección, La Ascensión y La venida del Espíritu Santo en Pentecostés. En el centro de la composición, presidiendo toda la catedral, la imagen del Pantocrátor, representado como Jesús en su Segunda Venida. En el libro abierto que sostiene el Pantocrátor está escrito: Amad a vuestros enemigos. ¡Vengo pronto!. Estas pinturas, realizadas por Kiko Argüello, recuerdan en su estilo general a los tradicionales iconos de las iglesias ortodoxas, apreciándose un matiz contemporáneo en los detalles.

Sobre las pinturas, hay dispuestas siete vidrieras dedicadas a la Palabra o Verbo de Dios, con su nombre en diferentes idiomas: latín (Verbum), griego (Logos), hebreo (Dabar), siríaco (Melaj), ruso (Slovo) y español (Palabra). En el centro, el nombre de MARíA. Las vidrieras, no siendo figurativas, crean un equilibrio entre las figuras pintadas, el cromatismo de las vidrieras y el del techo, y todo ello enmarcado en una arquitectura neogótica, en una síntesis entre tradición y modernidad.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 10:02 am



CARLOS JIMÉNEZ DIAZ.

Carlos Jiménez Díaz (Madrid, 10 de febrero de 1898 - 18 de mayo de 1967) fue un médico español.

Cursó todos sus estudios en Madrid, obteniendo, en 1919, el doctorado en Medicina. Pasa luego dos años en Alemania, formándose especialmente en las ciencias médicas básicas, con lo que logra afianzar su agudo sentido clínico en una sólida base anatomopatológica, bioquímica y experimental. De retorno a España, oposita a una cátedra de Patología médica, que sólo por demasiado joven no había de alcanzar entonces; aunque lo lograría sin dificultad poco después, cuando sólo contaba 24 años de edad. Tras de regentar durante dos cursos la cátedra de Clínica médica de Sevilla, pasa en 1926, por nueva oposición, a la de Madrid, donde hasta su muerte había de ejercer un brillante magisterio que atraería tanto a alumnos como a numerosos profesionales de la Medicina.

Pronto concibe Jiménez Díaz la idea de lo que —junto con la docencia universitaria y el trabajo clínico hospitalario y privado— iba a constituir la razón de su vida: la creación de un Instituto, que reuniera clínicas y laboratorios en un conjunto bien estructurado, dedicado a la investigación al servicio de la Medicina. Logra interesar en la empresa a notorias personalidades de la vida nacional, bajo cuyo amparo toma cuerpo el Instituto de Investigaciones Médicas, que se instala en una de las alas de la nueva Facultad de Medicina de Madrid y comienza a funcionar en la primavera de 1935. Pero poco después, durante la Guerra Civil, aquellos parajes son campo de batalla y todo queda arrasado. Entretanto Jiménez Díaz da conferencias en Londres y prepara un libro en París. Nuevamente de regreso a su patria, dirige temporalmente un hospital en San Sebastián, hasta que puede establecerse en Madrid. Al terminar la contienda, las destrucciones materiales y más aún las incomprensiones que Jiménez Díaz había de sufrir impiden la reanudación de la tarea de su Instituto en los locales de la Facultad. Pese a los obstáculos, la fundación renace el 13 de febrero de 1940, en una casa del barrio del Pacífico. Al cabo de dos años, el prestigio del doctor, puesto de manifiesto en una gira cultural por la América de habla española y avalado por la concesión de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, le dará nuevo espacio para los laboratorios en la Ciudad Universitaria. Como aún le faltaban las clínicas, hubo de opositar a una plaza del Hospital General; tras su primer ejercicio, el tribunal decide la concesión de la misma, dada la superior categoría del candidato.

Fundación Jiménez Díaz.En 1955, el Instituto de Investigaciones Médicas abre sus puertas en el edificio de nueva planta que se eleva en La Moncloa, sobre las ruinas de la benemérita Fundación Rubio, del que es parte principal la famosa Clínica que, por el nombre de la esposa de Jiménez Díaz, sería llamada de la Concepción. Sucesivas ampliaciones permitirían concentrar allí las instalaciones dispersas y montar otras nuevas. Allí se celebraría en 1958 el IV Congreso Internacional de Medicina Interna. En ella funciona una Escuela de posgraduados y otra de enfermeras. Entre los años 1955 y 1960 se haría una interesante experiencia docente, dirigida a estudiantes de Medicina, que se vio ahogada por las escasas posibilidades de autonomía universitaria; posteriormente se reanudó esta actividad en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid.

El profesor Jiménez Díaz fue académico de número en la Nacional de Medicina y de honor de diversas Academias; Doctor honoris causa por las universidades de Coimbra y de Navarra; miembro fundador de la Sociedad Internacional de Medicina Interna —que presidiría entre los años 1960-64— de las de Alergia, Cardiología y otras varias; premio Juan March; medalla Sahli, etc.

Son bien conocidas sus Lecciones de Patología médica (1934-52), Problemas de la Patología interna (1944 y 1953), El asma y procesos afines (1953) y El médico explorando a su enfermo (1954) y muchos de sus numerosos artículos científicos. Fundó asimismo la Revista Clínica Española, en 1940, que aún sigue editándose en la actualidad. En 1948 se inició la edición del Bulletin of the Institut for Medical Recherches.

Problemas médicos que ha estudiado especialmente Jiménez Díaz con sus colaboradores son los del «latirismo», las esteatorreas, el asma, el fenómeno de la inmunosupresión, la hipertensión y la patología renal. Su criterio médico supo unificar la visión anatomo-clínica de la ciencia germana con la fisiopatológica del ámbito anglosajón.

A pesar de la grave afección sufrida en 1963, y del duro accidente de carretera acaecido dos años después, continuó Jiménez Díaz su labor incansable apoyado en sus muletas; murió súbitamente, mientras trabajaba en su propia Clínica, el 19 de mayo de 1967.
La constitución en 1962 de la Fundación Jiménez Díaz, la generosidad del fundador y de su esposa —fallecida poco después— y el plantel de eminentes colaboradores formados en su estilo clínico, científico y humano, garantizan la continuidad de la labor emprendida por esta figura señera de la Medicina española contemporánea.



Fundación Jiménez Diaz.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 10:26 am



ÁNGEL SANZ-BRIZ.

Ángel Sanz-Briz, el Ángel de Budapest (Zaragoza, 28 de septiembre de 1910 – Roma, 11 de junio de 1980), fue un diplomático español, que actuó en la época de la Segunda Guerra Mundial (en este conflicto, España se mantuvo como no beligerante). En 1944, actuando por cuenta propia, "oficialmente" con independencia del gobierno de Franco (pero sin sufrir tampoco represalia alguna por ello), contribuyó a salvar la vida de unos cinco mil judíos húngaros durante el Holocausto, proporcionando pasaportes españoles, en un principio a judíos que alegaban origen sefardí, y posteriormente a cualquier judío perseguido. Por estos hechos, fue reconocido por Israel como Justo entre las Naciones.

Recientes descubrimientos en la correspondencia diplomática han revelado que Sanz-Briz informó tempranamente al Gobierno de Franco de la existencia del Holocausto.

Biografía.

Tras estudiar Derecho, ingresó en la Escuela Diplomática, finalizando sus estudios poco antes del inicio de la Guerra Civil Española. Tras su comienzo, se enroló en las tropas franquistas. Finalizada la guerra, obtuvo su primer destino, como Encargado de negocios en El Cairo (Egipto). En 1942, recibió su segundo destino, poco después de contraer matrimonio con Adela Quijano, también como Encargado de negocios, en la embajada española en Hungría, un Estado aliado al Eje, pero que no había puesto en práctica medidas de exterminio de los judíos como las que ya estaban en marcha en toda la Europa ocupada por los nazis. Sin embargo, la tranquila vida de Sanz-Briz como encargado de negocios cambió completamente cuando Alemania tomó el control de Hungría, invadiendo el país en marzo de 1944. Inmediatamente tras la invasión, el propio Adolf Eichmann se trasladó a Budapest para supervisar los planes de exterminio de la comunidad judía del país (unas 50.000 personas).

Ayuda a los judíos.

Indignado por los planes nazis, Sanz-Briz decidió, al margen del gobierno español, proporcionar documentos españoles a los judíos sefardíes que pudiese encontrar y negociar con las autoridades húngaras (títeres de los ocupantes alemanes) el traslado a lugar seguro de dichas personas. Sanz-Briz procedió a proteger las vidas de unos 5.200 judíos, usando su influencia y contactos (también su dinero, con el que sobornó al gauleiter alemán), así como edificios alquilados con los fondos de la embajada que rotuló como "Anejo a la legación española". Los métodos que siguió los describió él mismo en el libro Los judíos en España:

Conseguí que el Gobierno húngaro autorizase la protección por parte de España de 200 judíos sefardíes (...) Después la labor fue relativamente fácil, las 200 unidades que me habían sido concedidas las convertí en 200 familias; y las 200 familias se multiplicaron indefinidamente, con el simple procedimiento de no expedir salvoconducto o pasaporte alguno a favor de los judíos que llevase un número superior al 200.

Así, de los 5.200 judíos cuya vida pudo salvar, sólo unos 200 eran de origen sefardí.

En agosto de 1944 envió al Gobierno español un informe en francés realizado por dos presos escapados, que detallaba el genocidio que estaba siendo cometido en el campo de concentración de Auschwitz. El informe iba acompañado de una carta de Sanz que confirma la autenticidad de lo relatado:

Su origen, pues, le hace sospechoso de apasionamiento. Sin embargo, por los informes que he podido obtener de personas no directamente interesadas en la cuestión y de mis colegas del cuerpo diplomático aquí acreditado, resulta que una gran parte de los hechos que en él se describen son, desgraciadamente, auténticos.

A finales de noviembre de 1944, el gobierno español, ante la inminente caída de Budapest en manos del Ejército Rojo, le ordenó abandonar el puesto y trasladarse a Suiza. Giorgio Perlasca, un veterano italiano de la Guerra Civil Española, ciudadano español honorario, que había estado ayudando a Sanz-Briz en sus tareas de protección de los judíos, continuó su labor utilizando documentos de identidad españoles falsificados por él mismo, en los que declaraba ser el cónsul español en Budapest. Perlasca consiguió que los judíos "españoles" siguieran a salvo hasta que el 16 de enero de 1945 los soviéticos entraron en Budapest.

Carrera posterior.

Posteriormente, Sanz-Briz continuó su carrera diplomática: fue destinado a San Francisco y Washington (Estados Unidos), Lima, Berna, Bayona, Guatemala, La Haya, Bruselas y Pekín (1973, donde fue el primer embajador español). En 1976 fue destinado a Roma como embajador de España ante la Santa Sede, donde falleció el 11 de junio de 1980.

El propio Sanz-Briz relató las circunstancias mediante las cuales pudo salvar la vida de tantos judíos a Federico Ysart, el cual lo plasmó en su libro Los judíos en España (1973).

Reconocimiento.

En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem de Israel distinguió su acción y reconoció a sus herederos el título de Justo entre las Naciones, inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. En 1994 el gobierno húngaro le concedió a título póstumo la Cruz de la Orden del Mérito de la República Húngara. Fue el primer diplomático español que apareció en un sello de correos de España.

Personas que ayudaron a los judíos durante el Holocausto.

Este artículo es sólo un listado parcial de las personas o grupos que ayudaron a refugiados judíos y otros a huir del Holocausto nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La lista no es exhaustiva, concentrándose en casos famosos o personas que salvaron las vidas de muchas víctimas potenciales. Yad Vashem, el memorial del Holocausto en Israel, ha reconocido a más de 20.000 Justos entre las Naciones desde 1963. Una comisión bajo el nombre de Autoridad de Israel para el Recuerdo de los Héroes y Mártires del Holocausto, organizada por Yad Vashem y dirigida por la Corte Suprema de Israel, ha recibido el encargo de recompensar a las personas que ayudaron a los judíos y de honrarlos con el título de “Justos entre las naciones”. En enero del año 2007, 21.758 habían recibido ese honor.

España.

Ángel Sanz-Briz (Zaragoza, 28 de septiembre de 1910 – Roma, 11 de junio de 1980) fue un diplomático español. En 1944 contribuyó a salvar la vida de unos cinco mil judíos húngaros durante el Holocausto, proporcionando pasaportes españoles, en un principio a judíos que alegaban origen sefardí, y posteriormente a cualquier judío perseguido. Por estos hechos, fue reconocido como Justo entre las Naciones.

Eduardo Propper de Callejón (1895-1972) fue un diplomático español. Mientras estuvo destacado en la embajada de París, prestó su ayuda para la huida de miles de judíos perseguidos durante la Segunda Guerra Mundial, desde la Francia ocupada hacia España, hechos por los que fue distinguido como Justo entre las Naciones en octubre de 2007.

Bernardo Rolland de Miota, diplomático español que, desde su posición de Cónsul General de España en París (1939-1943) evitó la confiscación de los bienes de un puñado de judíos sefarditas. Intercedió por 14 judíos españoles enviados al campo de Drancy y organizó la repatriación de otros 77, trabajo que terminó Alfonso Fiscowich. Su actuación en favor de los judíos provocó graves tensiones con las autoridades alemanas de la Francia ocupada y con el entonces Embajador de España, Félix de Lequerica.

José Rojas Moreno fue un diplomático español que, desde su posición como Embajador de España en Bucarest (Rumanía) (1941-43), consiguió que se revocasen los decretos de expulsión dictados contra un grupo de judíos sefarditas y la promesa formal que, en el futuro, ninguno de ellos sería expulsado.

Miguel Ángel de Muguiro, diplomático español que, desde su puesto en la Embajada de España en Budapest (Hungría), contribuyó a la salvación de judíos perseguidos por el gobierno proalemán de Miklós Horthy. En un ambiente de pogromos, persecuciones por las calles y campos de tránsito organizados por los nazis húngaros de la Cruz Flechada para concentrar a los judíos antes de su envío a los campos de exterminio, Miguel Angel de Muguiro, como Encargado de negocios, escribió a Madrid escandalizado por los registros y las palizas que practicaban los miembros de las SS.

Sebastián Romero Radigales fue un diplomático español que, como Cónsul General de España en Atenas (1943-1944), organizó la repatriación por tierra, mar y aire de los judíos de origen sefardita. Ante las objeciones para su entrada en España, propuso Marruecos. Entre marzo y junio de 1943, 48.000 judíos de Salónica fueron deportados al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Romero Radigales actuó para intentar liberar a los deportados sefardíes. Saltándose a las autoridades alemanas, consiguió trasladar 150 sefardíes desde Salónica a Atenas.

Julio Palencia Tubau fue un diplomático español que, como Ministro de la Embajada de España en Sofía (1940-1943), denunció la legislación antisemita del gobierno búlgaro - que afectaba a 50.000 judíos - e intercedió ante Bulgaria y Alemania para proteger los derechos y bienes de 150 judíos sefardíes. Se enfrentó sin éxito con las autoridades nazis para evitar la ejecución del judío Leon Arie, los hijos del cual adoptó para que pudiesen salir del país y reencontrarse con su madre. El embajador de Alemania en Sofía calificó a Julio Palencia de «fanático antialemán» y «amigo de los judíos».

Juan Schwartz Díaz-Flores, diplomático español que, como Cónsul de España en Viena (Austria), contribuyó a la salvación de judíos perseguidos por los nazis.

José Ruiz Santaella, funcionario español del cuerpo diplomático. Como agregado en la embajada de Berlín en los años 1940, durante la Segunda Guerra Mundial contribuyó, con la ayuda de su esposa Carmen Schrader, a salvar la vida de Gertrud Neumann, Ruth Arndt y Lina Arndt, perseguidas por su condición de judías por el Tercer Reich.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 10:48 am



PLATÓN.

Platón (en griego: Πλάτων ) (c. 427 a. C./428 a. C. – 347 a. C.) fue un filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles, de familia noble y aristocrática. Platón (junto a Aristóteles) es quién determinó gran parte del corpus de creencias centrales tanto del pensamiento occidental como del hombre corriente (aquello que hoy denominamos "sentido común" del hombre occidental) y pruebas de ello son la noción de "Verdad" y la división entre "doxa" (opinión) y "episteme" (ciencia). Demostró (o creó, según la perspectiva desde donde se le analice) y popularizó una serie de ideas comunes para muchas personas, pero enfrentadas a la línea de gran parte de los filósofos presocráticos y al de los sofistas (muy populares en la antigua Grecia) y que debido a los caminos que tomó la historia de la Metafísica, en diversas versiones y reelaboraciones, se han consolidado. Su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía, de la que se ha dicho con frecuencia que alcanzó identidad como disciplina gracias a sus trabajos. Alfred North Whitehead llegó a comentar:

La caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas al pie a Platón.

Entre sus obras más importantes se cuentan: la República (en griego Πολιτεια, politeia, "forma de gobernar - ciudad"), en la cual elabora la filosofía política de un estado ideal; el Fedro, en el que desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica; el Timeo, un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología racional, física y escatología, influido por las matemáticas pitagóricas; y el Teeteto, el primer estudio conocido sobre filosofía de la ciencia.

Fue fundador de la Academia de Atenas, donde estudió Aristóteles. Participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió sobre diversos temas filosóficos, especialmente los que trataban de la política, ética, metafísica, antropología y epistemología. El conjunto de las obras más famosas de Platón se han denominado Diálogos, debido a su estructura dramática de debate entre interlocutores, si bien varios epigramas y cartas suyos también han perdurado.

Biografía.

Platón, que realmente se llamó Aristocles, y cuyo seudónimo Platón significa el de espalda ancha -debido a que en su juventud había sido atleta-, era hijo de una familia que pertenecía a la aristocracia ateniense, concretamente a la familia denominada Glaucón. Su nacimiento habría ocurrido en el séptimo día del mes Targelión, equivalente a nuestro actual 7 de mayo. Su padre se llamaba Aristón, descendiente de Codro, último Rey de Atenas, y su madre Perictione, descendiente del legislador Solón y prima de Critias. Durante su juventud luchó como soldado en las guerras del Peloponeso de las cuales Atenas salió derrotada, y el poder y la economía que ostentaba sobre el mundo griego cayó en las manos de Esparta; así vivió las consecuencias de dicha guerra. A los 21 años pasó a formar parte del círculo de Sócrates, el cual produjo un gran cambio en sus orientaciones filosóficas. Tras la muerte de Sócrates en el 399 a. C., Platón se refugió en Megara durante un breve espacio de tiempo, donde comenzó a escribir sus diálogos filosóficos.

Sus conocimientos y habilidades eran tales que los griegos lo consideraban como hijo de Apolo y decían que en su infancia las abejas habían anidado en sus labios como profecía de las palabras melosas que salían de ellos.

Platón fue discípulo de Sócrates en su juventud y de acuerdo a sus propias palabras, estuvo presente durante su juicio, pero no en su ejecución. El trato que Atenas dio a Sócrates afectó profundamente a Platón y mucho de sus primeros trabajos registran la memoria de su maestro. Se dice que muchos de sus escritos sobre la ética estaban dirigidos a evitar que injusticias como la sufrida por Sócrates volvieran a ocurrir. Después de la muerte de Sócrates, Platón viajó extensamente por Italia, Sicilia, Egipto y Cirene en busca de conocimientos.

En el 396 a. C. emprendió un viaje de diez años por Egipto y diferentes lugares, de África e Italia. En Cirene conoció a Arístipo y al matemático Teodoro de Cirene. En Magna Grecia se hizo amigo de Arquitas de Tarento y conoció las ideas de los seguidores de Parménides de Elea.

En el 388 a. C. viajó a Sicilia, a la poderosa ciudad de Siracusa, donde quiso influir en la política de Dionisio I y aprendió mucho de las formas de gobierno que plasmaría después en La República (en griego politeia que significa ciudadanía o forma de gobierno). Sus manifestaciones políticas, que en algunos casos eran irreverentes con la clase dominante, lo llevaron a prisión. De regreso a Grecia, su barco se detiene en Egina, que estaba en guerra contra Atenas, en donde él es vendido como esclavo, sin embargo Aníceris de Cirene reconoció a Platón en la venta de esclavos y lo compró para devolverle la libertad. Volvió incluso en dos ocasiones más a Siracusa (los años 367-365 y 361), con el deseo de influir sobre Dionisio II (hijo de Dionisio I) en el modo de gobierno, y con la ayuda de un amigo siracusano llamado Dion.

En el 387 a. C., tras recobrar su libertad, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, donde fundó un centro especializado en la actividad filosófica y cultural, al cual llamó Academia. El nombre procede de que en dicha finca existía un templo dedicado al antiguo héroe llamado Academo y dicha academia funcionó ininterrumpidamente, según algunos, aunque no es un punto aceptado por todos, hasta su clausura por Justiniano I en el 529 dc, pues veía en esta una amenaza para la propagación del cristianismo. Muchos filósofos e intelectuales estudiaron en esta academia, incluyendo a Aristóteles, que allí estuvo durante 20 años (367-347 a.C.).

Platón también recibió influencias de otros filósofos, como Pitágoras, cuyas nociones de armonía numérica y geomatemáticas se hacen eco en la noción de Platón sobre las Formas; también Anaxágoras, quien enseñó a Sócrates y que afirmaba que la inteligencia o la razón penetra o llena todo; y Parménides, que argüía acerca de la unidad de todas las cosas y quien influyó sobre el concepto de Platón acerca del alma.

Platón murió en el 347 a. C., a los 80/81 años de edad, dedicándose en sus últimos años de vida a impartir enseñanzas en la academia de su ciudad natal.

Obra.

La obra de Platón está escrita en forma de diálogos y puede dividirse en cuatro etapas:

1.Primeros diálogos o diálogos socráticos o de juventud. Se caracterizan por sus preocupaciones éticas. Están plenamente influidos por Sócrates. Las más destacadas son: Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Trasímaco, Lisis, Cármides y Eutifrón.

2.Época de transición. Esta fase se caracteriza también por cuestiones políticas, además, aparece un primer esbozo de la Teoría de la reminiscencia y trata sobre la filosofía del lenguaje. Destacan: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias Menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menexeno.

3.Época de madurez o diálogos críticos. Platón introduce explícitamente la Teoría de las Ideas recién en esta fase y desarrolla con más detalle la de la reminiscencia. Igualmente se trata de distintos mitos. Destacan: Banquete - también conocido como Simposio, Fedón, República y Fedro.

4.Diálogo de vejez o diálogos críticos. En esta fase revisa sus ideas anteriores e introduce temas sobre la naturaleza y la medicina. Destacan: Teeteto, Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes y Epínomis.

Los personajes de los diálogos son generalmente personajes históricos, como Sócrates, Parménides de Elea, Gorgias o Fedón de Elis, aunque a veces también aparecen algunos de los que no se tiene ningún registro histórico aparte del testimonio platónico. Cabe destacar, además, que si bien en muchos diálogos aparecen discípulos de Sócrates, Platón no aparece nunca como personaje. Solamente es nombrado en Apología de Sócrates y en Fedón, pero nunca aparece discutiendo con su maestro ni con ningún otro.

En la actualidad se cree que Platón escribió cuarenta y dos diálogos, recopilados por sus discípulos y otros escritores contemporáneos (que también escribieron sobre él). Además de los diálogos, se conservan algunas cartas que Platón, supuestamente, escribió en sus años de vejez. Si bien el carácter de algunas de ellas es apócrifo, otras, como la Carta Séptima, son consideradas auténticas y resultan muy importantes para reconstruir parte de la vida y el pensamiento ulterior de Platón.

Su teoría más conocida es la de las Ideas o Formas. En ella se sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y participan de otros entes, perfectos y autónomos (Ideas) de carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia, que no son perceptibles mediante los sentidos. Cada Idea es única e inmutable, mientras que, las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, en La República. Para Platón, la única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso.

Es importante resaltar que la dicotomía entre un mundo inteligible y otro mundo sensible es más bien un recurso pedagógico que suele usarse para ilustrar la diferencia ontológica entre los entes inteligibles y los sensibles. En el Timeo menciona también lo que ahora conocemos como los sólidos platónicos.

Temas.

A diferencia de Sócrates, Platón escribió profusamente acerca de sus puntos de vista filosóficos, dejando un considerable número de manuscritos como legado.

En las escrituras de Platón se pueden ver conceptos sobre las formas de gobierno, incluyendo la aristocracia como la ideal; así como la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía. Un tema central de su obra es el conflicto entre la naturaleza y las creencias de la época concernientes al rol de la herencia y del medio ambiente en el desarrollo de la personalidad y la inteligencia del hombre mucho antes que el debate sobre la naturaleza y la crianza del Hombre comenzara en la época de Thomas Hobbes y John Locke.

Otro tema que trató Platón profusamente fue la dicotomía entre el saber y la opinión, que anticipaba los debates más modernos entre empirismo y racionalismo, y que posteriormente trataron los postmodernistas y sus oponentes al argüir sobre la distinción entre objetivo y subjetivo.

Por otra parte, la historia de la ciudad y la isla (o quizá península o delta de un gran río, del griego nēsos, νησος) pérdida de la Atlántida nos llegó como una «Historia Verdadera» a través de sus obras Timeo y Critias, pues el mismo Platón usa la expresión griega «Alêthinon Logon», que en aquellos tiempos se usaba para denominar a una «historia que era verdadera», y como tal es traducida en todas las versiones latinas de dichos diálogos, o sea, veram historiam, en franca contraposición al mito (del griego μῦθος, mythos, «cuento») o cuento fabulado.

Estilo literario.

Platón escribió principalmente en forma de diálogo. En sus primeras obras, diferentes personajes discuten un tema haciéndose preguntas. Sócrates figura como personaje prominente, y por eso se denominan "Diálogos Socráticos".

La naturaleza de estos diálogos cambió sustancialmente en el curso de la vida de Platón. Es reconocido generalmente que las primeras obras de Platón estaban basadas en el pensamiento de Sócrates, mientras que las posteriores se van alejando de las ideas de su antiguo maestro. En los últimos diálogos, que más bien tienen la forma de tratados, Sócrates está callado o ausente, mientras que en los inmediatamente anteriores es la figura principal y los interlocutores se limitan a responder “sí”, “por supuesto” y “muy cierto”. Se estima que si bien los primeros diálogos están basados en conversaciones reales con Sócrates, los posteriores son ya la obra e ideas de Platón.

La ostensible puesta en escena de un diálogo distancia a Platón de sus lectores de la filosofía que se está discutiendo; uno puede elegir dos opciones de percepción; una es participar en el diálogo y las ideas que se discuten, o simplemente leer las respuestas de las personalidades que intervienen en el diálogo.

La estructura en forma de diálogo permitió a Platón expresar opiniones impopulares en boca de personajes antipáticos, tales como Trasímaco en La República.

Filosofía.

Teología.

Es posible que el pensamiento platónico tuviese una amplia gama de elementos teológicos o religiosos. Estos elementos podrían ser la base de sus planteamientos ontológicos, gnoseológicos, políticos y epistemológicos. Incluso, en el diálogo Timeo Platón presenta una teoría cosmogónica y religiosa.

Esta religión fue seguramente adoptada de Sócrates y debe tener relación con el juicio (debido a que en la exposición de motivos al castigo se encuentran el corromper a la juventud y la asebeia -traer nuevos dioses y negar los ya existentes-). Probablemente contenía elementos monoteistas (presentes en la "Verdad" máxima o el "Bien" máximo que se encuentra en sus teorías ontológicas y políticas) y órficos (debido a la reencarnación del alma).

Las teorías teológicas de Platón posiblemente eran esotéricas (secretas). Incluso en la Carta VII Platón afirma:

"No hay ni habrá nunca una obra mía que trate estos temas [...] Cualquier persona seria se guardaría mucho de confiar por escrito cuestiones serias, exponiéndolas a la malevolencia de la gente" (341c). Estos comentarios de Platón hacen pensar que aquello que dejó en escrito no es, para él, suficientemente "serio". Según confesiones de Aristóteles en Sobre el bien, el estarigita no tenía acceso a estas doctrinas, a diferencia de Epeusipo y Jenócrates -lo cual daría una idea de porqué Aristóteles no adoptó la Academia.

Filosofía política: el Estado ideal.

Filosofía política: el Estado ideal
Las ideas filosóficas de Platón tuvieron muchas implicaciones sociales, particularmente en cuanto al estado o gobierno ideal. Hay discrepancias entre sus ideas iniciales y las que expuso posteriormente. Algunas de sus más famosas doctrinas están expuestas en la República. Sin embargo, con los estudios filológicos modernos se ha llegado a implicar que sus diálogos tardíos (Político y Las Leyes) presentan una fuerte crítica ante sus consideraciones previas, esta crítica surgirá a raíz de la enorme decepción de Platón con sus ideas y a la depresión mostrada en la Carta VII.

Para Platón lo más importante en la ciudad y en el hombre sería la Justicia. Por tanto su Estado estará basado en una necesidad ética de justicia. La justicia se conseguirá a partir de la armonía entre las clases sociales y, para los individuos, en las partes del alma de cada uno.

Platón decía que las sociedades debieran tener una estructura tripartita de clases la cual respondía a una estructura según el apetito, espíritu y razón del alma de cada individuo:

Artesanos o labradores – Los trabajadores correspondían a la parte de “apetito” del alma.

Guerreros o guardianes – Los guerreros aventureros, fuertes, valientes y que formaban el “espíritu” del alma.

Gobernantes o filósofos – Aquellos que eran inteligentes, racionales, apropiados para tomar decisiones para la comunidad. Estos formaban la “razón” del alma.


De acuerdo con este modelo, los principios de la democracia ateniense, como existía en aquella época, eran rechazados en esta idea y muy pocos estaban en capacidad de gobernar. Este desprecio a la democracia podría deberse a su rechazo frente al juicio a Sócrates. En lugar de retórica y persuasión, Platón dice que la razón y la sabiduría (episteme) son las que deben gobernar. Esto no equivale a tiranía, despotismo u oligarquía. Como Platón decía:

Hasta que los filósofos gobiernen como reyes o, aquellos que ahora son llamados reyes y los dirigentes o líderes, puedan filosofar debidamente, es decir, hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, mientras que las diferentes naturalezas busquen solo uno solo de estos poderes exclusivamente, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana en general.

Platón describe a estos “reyes filósofos” como aquellos que “aman ver la verdad esté donde esté con los medios que se disponen” y soporta su idea con la analogía de un capitán y su navío o un médico y su medicina. Navegar y curar no son prácticas que todo el mundo esté calificado para hacerlas por naturaleza. Gran parte de La República está dedicada a indicar el proceso educacional necesario para producir estos “filósofos reyes”, de hecho el Estado ideal platónico será en gran medida un ente dedicado a la educación.

Se debe mencionar, sin embargo, que la idea de la ciudad que se describe en La República la califica Platón como una ciudad ideal, la cual se examina para determinar la forma como la injusticia y la justicia se desarrollan en una ciudad. De acuerdo a Platón, la ciudad “verdadera” y “sana” es la que se describe en el libro II de La República, que contiene trabajadores, pero no tiene los reyes-filósofos, ni poetas ni guerreros.

En todo caso, para Platón el Estado ideal (Monarquía) devendrá en una corrupción triste pero necesaria. Así establece Platón las categorías de los diferentes estados en un orden de mejor a peor:


Aristocracia
Timocracia
Oligarquía
Democracia
Tiranía

La aristocracia o monarquía corresponde al Estado ideal con su división de clases tripartita (Filósofos-Guardianes-Trabajadores).

Influencia posterior.

Respecto a la influencia histórica de Platón no es fácil exagerar sus logros. El trabajo platónico siembra las semillas de la filosofía, política, psicología, ética, estética o epistemología. Al abarcar esta materia hay que considerar también a su alumno, Aristóteles, que postula los inicios de la lógica y la ciencia moderna.

La teoría política de Cicerón tiene a Platón como referencia. Diversos autores cristianos encontraron gran afinidad entre el pensamiento de Platón e ideas de la nueva fe, lo que les sirvió para articular éstas filosóficamente, como por ejemplo es el caso de San Agustín.

Sin embargo, pese a que su influencia sea enorme no por ello ha sido considerada siempre positiva. Karl Popper criticaba a Platón por ser el precursor ideológico de los totalitarismos. Pero, definitivamente, odiado o amado, Platón es hasta la fecha un punto de partida para las ciencias y la filosofía de las ciencias. Cada época ha interpretado con sus propios valores su obra -no muy diferente a lo sucedido con Roma, Aristóteles o tantos otros autores. Platón propone el comunismo (no confundir con el comunismo marxista) y la monarquía, pero a su vez terminó defendiendo las leyes como sistema de gobierno -más como sometimiento a las circunstancias que por una verdadera preferencia. Igualmente, es quizás el primero en defender la igualdad entre los sexos, a diferencia de su discípulo Aristóteles.

En la filosofía es Platón referencia para el racionalismo y el idealismo.

Platonismo.

Platonismo es la doctrina filosófica desarrollada por los seguidores de Platón a partir del siglo I a. C. que llegó a ser el movimiento intelectual dominante en los primeros siglos de nuestra era favorecido por las poderosas similitudes de principios que mantenía con el cristianismo y judaísmo. Su principal representante fue Plotino, que adquirió este nombre en alabanza a su maestro.

El platonismo ha influido en sectores del pensamiento religioso, de forma que se llega a creer que ciertos ritos, pensamientos y doctrinas están basados en él. San Agustín creía que mediante Platón se podía articular teológicamente la fe cristiana, como había intentado Filón de Alejandría con el judaísmo.

El emperador romano Justiniano clausuró las escuelas filosóficas de Atenas tratando de reducir la influencia platónica, ya que la consideraba un peligro, lo cual nunca se ha conseguido por completo.

En el Renacimiento resurgió el platonismo, sobre todo en la Academia Platónica de Florencia (siglo XV).

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 11:33 am



FÉLIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE.

Félix Samuel Rodríguez de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos 14 de marzo de 1928 – Shaktoolik, Alaska, 14 de marzo de 1980), conocido como Félix Rodríguez de la Fuente, fue un famoso divulgador ambientalista español, pionero en el país en la defensa de la naturaleza, y realizador de documentales para radio y televisión, destacando entre ellos la exitosa e influyente serie El Hombre y la Tierra (1974-1980). Licenciado en medicina y autodidacta en biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años. Su saber abarcó campos como la cetrería y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos.

Rodríguez de la Fuente ejerció además como expedicionario, guía de safaris fotográficos en África, conferenciante y escritor, además de contribuir en gran medida a la concienciación ecológica de España en una época en la que el país todavía no contaba con un movimiento de defensa de la naturaleza. Su repercusión no fue sólo a nivel nacional sino también internacional y se calcula que sus series de televisión, emitidas en numerosos países y plenamente vigentes hoy en día, han sido vistas por varios cientos de millones de personas. Murió en Alaska, Estados Unidos, junto con otros cuatro colaboradores al accidentarse la aeronave que los transportaba mientras realizaban una filmación aérea para uno de sus documentales.

Biografía.

Primeros años.

Félix Rodríguez de la Fuente nació en el número 18 de la calle Mayor de Poza de la Sal, en la provincia de Burgos, el 14 de marzo de 1928, hijo de Samuel Rodríguez y Marcelina de la Fuente Ibáñez; tuvo una hermana menor, Mercedes. Su padre era notario de profesión, gran aficionado a la lectura y amante del castellano, por lo que en la casa se respiraba un ambiente intelectual. Debido a la Guerra Civil (1936-1939) y a que su padre no era partidario de una escolarización demasiado temprana, se ocupó él mismo de educar a sus hijos en casa, por lo que las incursiones de Félix en la naturaleza fueron continuas durante toda su niñez, en el seno de una naturaleza virgen apenas hollada por el hombre. Él mismo describiría su lugar de nacimiento como una "comunidad humana" en "convivencia armónica con los paisajes" que configuraron su "universo zoomórfico". En este ambiente maduró sus experiencias infantiles, que repercutirían en su sensibilidad y pensamiento para crear en el futuro sus hipótesis y propuestas tanto biológicas y antropológicas como de corte filosófico que se reflejarían en su obra divulgativa. Veraneaba habitualmente en Santander (Cantabria), ciudad en la que llegó a ejercer profesionalmente su padre.[4] La afición de Félix por la naturaleza le lleva a convertirse poco a poco en un gran conocedor de la zoología y en una de sus excursiones campestres, al observar como un halcón captura un pato, comienza su afición por la cetrería. Comenzó su educación reglada en 1938 en los Sagrados Corazonistas de Vitoria como internado, época que vivió con añoranza por la libertad perdida.

En 1946, por consejo de su padre, que aunque siempre respetó su afición por la naturaleza desconfiaba de sus inclinaciones naturalistas, comienza a estudiar medicina en la Universidad de Valladolid. El primer año, atraído por la libertad recuperada tras sus siete años en el internado y las nuevas experiencias que le brindaba la ciudad, no fue un buen estudiante y sólo aprobó las tres asignaturas más fáciles. En años posteriores, solía encerrarse un mes antes de los exámenes para estudiar y desde el principio destacó en las pruebas orales dada su facilidad de palabra, logrando así las más altas calificaciones. Fue un gran aficionado al deporte, logrando ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos. En esta época causa una gran influencia sobre él el biólogo José Antonio Valverde, que alcanzaría una enorme repercusión internacional a finales de los años cincuenta al enfrentarse a los planes del Ministerio de Agricultura para desecar las marismas del Guadalquivir, lo que llevaría a la creación en la zona del Parque de Doñana. Además, Valverde compartía su pasión por la cetrería, arte que por aquel entonces llevaba siglo y medio sin practicarse en España pero que Félix se propuso recuperar con la ayuda de los escritos medievales sobre el tema, especialmente el Libro de la caza de las aves de Pero López de Ayala y el Libro de la caça de Don Juan Manuel. En 1954 es uno de los firmantes del acta de fundación de la Sociedad Española de Ornitología.

En 1957 se gradúa en estomatología en Madrid, consiguiendo el Premio Extraordinario Landete Aragó, nombrado en honor del pionero de la especialidad en España. Durante dos años ejerce como odontólogo en la madrileña clínica del doctor Baldomero Sol, aunque siempre a media jornada para poder seguir dedicándose diariamente a la cetrería. Sin embargo, en 1960, tras fallecer su padre, abandona el oficio de dentista para dedicarse definitivamente a la cetrería y a la divulgación científica. En 1961 trabaja como asesor de cetrería en la película El Cid, rodada en España. En 1964, gracias a sus cada vez mayores contactos internacionales con científicos de toda Europa, presenta en el Congreso Internacional para la Protección de las Aves de Presa, celebrado en Caen (Francia), un estudio sobre la situación del halcón peregrino en España. Publica su primer libro, El arte de la cetrería.

Salto a la fama.

En 1962 es encargado por el gobierno español para capturar dos halcones peregrinos y ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudita, viajando a ese país para entregárselos. En octubre de 1964 organiza las Jornadas Internacionales de Cetrería, que por vez primera se celebraban en España, en la provincia de Guadalajara. El diario ABC le dedica su foto de portada del 21 de octubre con el título de "Cetrero Mayor del Reino" y en la que aparece lanzando a Durandal, una hembra de halcón entrenada por él. Al resultar ésta ganadora de la competición unos días después, es invitado a un programa de Televisión Española, donde comenzaría a ser conocido y admirado por el gran público. Félix entró en los estudios con un halcón en el puño enguantado y, aunque se trataba de una simple entrevista de cinco minutos para explicar los rudimentos de la cetrería, demostró ante la audiencia sus amplísimos conocimientos con tal pasión y oratoria que más tarde el popular periodista Joaquín Soler Serrano pidió para él un puesto en la Real Academia de la Lengua por ser "el español de mejor prosodia". A los pocos días se recibieron centenares de cartas solicitando nuevas intervenciones suyas en pantalla, empezando así a colaborar en el programa Fin de semana donde, en un breve espacio de unos cinco minutos, cada dos semanas, habla de caza, pesca, excursionismo y temas relacionados con los animales en general.

Su colaboración en ese programa dura cuatro años. En 1966 se inicia en TVE el espacio Televisión Escolar y Félix es encargado de la clase de Zoología, presentado como Félix, el amigo de los animales, con el que se transforma en un personaje tremendamente popular. Es el primero que empieza a hablar de la fauna y la flora del país por sus valores intrínsecos, al margen del valor económico, el único que primaba entonces. Además, en una época de desarrollismo industrial, consigue conectar con una población trabajadora que está emigrando desde el campo a la ciudad y que siente como cercanas, por haberlas vivido en carne propia, las experiencias y conocimientos que Félix les transmite. Y todo ello adornado con una oratoria magistral y con un sentido innato del tiempo televisivo, ajustándose siempre, en intervenciones improvisadas y que se emitían en directo, a los pocos minutos de que disponía, pero logrando acabar siempre con la frase apropiada para mantener vivo el interés del espectador.

Consigue rodar su primer documental, Señores del espacio, dedicado a la cetrería y realizado gracias al rey de Arabia Saudí y de varios aristócrata. El 5 de agosto de 1966 se casa con la francesa Marcelle-Genevieve Parmentier (1937), con la que tendría tres hijas, María de las Mercedes Genevieve (1967), Leticia Jimena (1969) y Odile Patricia (1973). Continúa sus colaboraciones en varios programas de televisión, como Imágenes para saber (1966) y A toda plana (1967), donde muestra su interés por los pueblos primitivos. En 1966 consigue la protección en España del halcón peregrino y de las rapaces nocturnas, lo que convierte al país en un referente, pues es el primero en que se aprueba una normativa de este tipo.

En 1967 comienza a escribir artículos en la revista Blanco y Negro, dominical del diario ABC, englobados bajo los epígrafes de Serie ibérica (1967) y Serie africana (1968), que consiguen aumentar en gran medida la tirada de la revista. También redacta en esta época cuatro entusiastas series en La Actualidad Española, revista que amplía su tirada con dichos artículos, y comienza su etapa de viajes y expediciones. Estos éxitos le permiten dedicarse a otra de sus pasiones, el estudio de los lobos, para lo que, tras obtener en 1965 dos lobeznos que salvó de morir apaleados en un pueblo, los crió ayudado por su mujer y consiguió convertirse en el lobo alfa (jefe), lo que luego repetiría con varias manadas en los montes aledaños al barranco del río Dulce, en la localidad de Pelegrina (cerca de Sigüenza, Guadalajara). Comienza así a divulgar lo que consideraba "la verdad del lobo", en una época en que era un animal perseguido y acosado por considerársele enemigo del hombre y, concretamente, de la ganadería y las especies cinegéticas. Sus estudios sobre este mítico animal profundizaron en le Etología de esta especie que, como el hombre, fue un cazador social que compartió con los humanos la cúspide trófica durante los últimos de 100.000 años de la era del Paleolítico, pacto entre estos dos depredadores que llevó hace 30.000 años a la domesticación del lobo, que se transformó en perro, y más tarde a la enemistad del hombre con los cánidos salvajes cuando los humanos domesticaron a los herbívoros para entrar en el Neolítico hace 10.000 años. Esta original visión del pasado y del futuro de Félix, y de su rebeldía personal a ser domesticado por la sociedad actual, es el eje de su última biografía, publicada en el XXX aniversario de su muerte por la editorial La Esfera de los Libros bajo el título "Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro". En ella se recogen muchos documentos de este divulgador de las Ciencias Naturales y "agitador de conciencias", que profundizan en ideas tan sugerentes.

En 1966 dirige y presenta la película Alas y garras, de la que también es guionista, que cosechará varios premios, como el Arquero de Bronce del Festival de Cine de Gijón. Mayor oportunidad de expandir su mensaje de acercamiento a la naturaleza le llega en 1968, cuando los directivos de TVE le encargan la responsabilidad de ponerse al frente de un programa propio, Fauna. Ese mismo año se le encarga, gracias a sus conocimientos en cetrería, un plan inédito en España: utilizar aves rapaces para el control de las aves potencialmente peligrosas en los aeropuertos. El éxito cosechado por el programa de televisión "Fauna" no impide que al coincidir esa cabecera con el de la enciclopedia del mismo nombre que empieza a publicar en Salvat, los directivos de TVE le cambién el nombre del programa de forma unilateral y sin consultarlos con el autor por el deAnimalia (1970) que pocos capítulos más tarde Félix logro cambiar por el de Vida Salvaje (1970). Aunque Félix se interesa especialmente por la educación de los niños, consigue llegar a todos los públicos.

Reconocimiento mundial.

Entre 1970 y 1974 realiza la primera de sus grandes series que le darían reconocimiento mundial, especialmente en el ámbito hispanohablante, Planeta Azul. En diciembre de 1973 comienza su colaboración en la radio con el programa La aventura de la Vida, que se emitiría semanalmente, todos los jueves, durante los siguientes siete años, alcanzando más de 350 emisiones. Para la radio también colaboraría con Planeta agua y Objetivo: salvar la naturaleza. Paralelamente, en estos años se entrega a diversas causas conservacionistas de relevancia, como el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, muy especialmente el lobo, que probablemente le debe su supervivencia en la península ibérica, al contrario de la mayoría de países de Europa Occidental, donde sí se ha extinguido, y para el que consiguió el respeto y el aprecio por parte de la sociedad, de manera similar a como lo había conseguido años antes con las aves rapaces, aunque a costa del enfrentamiento con pastores y cazadores. Otros animales que se esforzó en proteger fueron el oso ibérico, el lince, el águila real o el águila imperial. También trabajó en la preservación de diferentes ámbitos de la geografía española, como las dunas de El Saler, el Parque de Doñana, las Tablas de Daimiel, el Monte del Pardo o la laguna de Gallocanta.

Además, durante toda la década, emprende diversos proyectos editoriales, como la coordinación de la Enciclopedia Salvat de la Fauna (1970-73), realizada con un equipo de jóvenes biólogos entre los que se encontraban Miguel Delibes; Javier Castroviejo, Cosme Morillo y Carlos Vallecillo, entre otros. La enciclopedia supuso un verdadero reto ya que durante tres años se publicó un fascículo semanal de 24 páginas, vendiendo sólo en España dieciocho millones de volúmenes. Posteriormente sería traducida a catorce idiomas y publicada en los cinco continentes, transformándose en una obra de referencia (Delibes recordaría años después haber visto la enciclopedia entre los libros técnicos de la mayoría de los museos de ciencias naturales de Europa). También publicó la Enciclopedia Salvat de la Fauna ibérica y europea coordinada por Joaquín Araujo, Los libros de El Hombre y la Tierra, Los cuadernos de Campo y la enciclopedia La aventura de la vida, publicada tras su fallecimiento.

Entre 1973-1980 realiza para televisión la que sin duda es su serie más famosa, El Hombre y la Tierra, dividida en tres partes: las series sudamericana, ibérica y norteamericana. La serie sudamericana se filmó en 1973 en Venezuela, en Los Llanois, el Orinoco y en el Amazonas, y aunque en principio sólo se iban a rodar ocho capítulos se ampliaron finalmente a dieciocho. La serie ibérica constó de tres partes y de una cuarta inconclusa. Por última, de la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. El rodaje de la serie, que abarcó 124 capítulos, la mayoría rodados en España, supuso todo un reto, ya que se rodó en 35 milímetros, para lo que se tenían que transportar los pesados equipos de filmación de la época. También es de destacar su sintonía, compuesta por Antón García Abril. La serie se convirtió en un referente mundial y filmó algunos animales por primera vez, como el desmán de los Pirineos. Utilizando animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana pero que conservan sus pautas naturales de comportamiento, no han sido domesticados, se consiguieron imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo, entre las que cabe destacar la caza de diversos animales por parte de las manadas de lobos de las que Félix era el jefe o, quizá la más espectacular y recordada, la caza de un muflón por un águila real. La serie se emitió en numerosos países con gran éxito de audiencia y cosechó premios tanto en España (Ondas, Antena de Oro) como en el extranjero (Festival de Televisión de Montecarlo). Es de destacar que la serie se hacía sin guión y Félix improvisaba el desarrollo de cada capítulo.

Muerte.

El 4 de marzo de 1980, ante los reyes de España, Félix presentó en el Centro Cultural de la Villa de Madrid un documento titulado Estrategia mundial para la conservación de los recursos vivos y el logro de un desarrollo sostenido, propuesta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales. El día 10 se trasladó junto con un equipo de El Hombre y la Tierra a Alaska, al círculo polar ártico, para filmar la "Iditarod Trail Sled Dog Race", la carrera de trineos tirados por perros de esquimal más importante del mundo. Para ello contrataron los servicios de un piloto llamado Tony Oney y de su socio, Warren Dobson, cuyo hijo llegaría a ser comandante de aviación y a contraer matrimonio, casualmente, con una piloto española. Aunque la mayor parte del equipo viajaba habitualmente en la avioneta de Oney, una pequeña Cessna, ésta sufre una pequeña pérdida de aceite y Félix, que tenía miedo a volar, decide cambiar de aparato, y comenta poco antes de montar "qué lugar más hermoso para morir". Tras despegar de Unalakleet, las dos avionetas vuelan casi juntas y poco después, la que pilota Dobson se estrella como consecuencia del desprendimiento de uno de los hidropatines, que desequilibró el aparato. Este volteo no pudo ser corregido por la baja altura de vuelo del rodaje. Quizá la experiencia del piloto hubiera podido salvar el contratiempo de haber sucedido a mayor distancia del suelo. Con él fallecen, además de Félix y Dobson, el cámara de Televisión Española Teodoro Roa y el ayudante Alberto Mariano Huéscar. Oney aterriza y es el primero en alcanzar la avioneta siniestrada. El lugar exacto de la catástrofe fue Shaktoolik, población de esquimales a unos 25 kilómetros de la costa del mar de Bering, no lejos de Klondike, lugar adorado por Félix desde sus adolescentes lecturas de Jack London.La policía de Alaska recogió los cadáveres, que fueron depositados en la morgue de Nome, desde donde fueron repatriados a España. Según una persona de Nome que ayudaba a los españoles a transportar sus cámaras y sus utensilios, Rodríguez de la Fuente había estado ligeramente enfermo a principios de semana a consecuencia de fuertes dolores de muelas pero doce horas antes de su fallecimiento se hallaba en plena forma y haciendo planes para dos nuevas filmaciones, una sobre los albatros de Cordova, localidad de Alaska, y otra sobre las islas Aleutianas.

Durante su estancia en Norteamérica, Rodríguez de la Fuente y su equipo habían conseguido una gran popularidad en la región canadiense de Yukón, en las ciudades de Dawson, White Horse y Yellow Knife; y en Alaska, en Nome, Anchorage y Fairbanks. El principal diario del estado publicó en portada con grandes letras "Adiós a nuestro Jack London español".

El accidente, según consta en el registro de accidentes de aviación norteamericano, ocurrió exactamente a las 12.30 del 14 de marzo de 1980 hora local de Alaska. En aquel momento existían 11 horas de diferencia con España. Por tanto, el accidente se produjo cuando eran las 23.30 del 14 de marzo en España. La noticia del accidente fue dada a conocer en España unas horas después, a primera hora de la mañana del 15 de marzo, por lo que a veces se cree equivocadamente que murió ese día, aunque en realidad fue el 14, precisamente el día en que cumplía 52 años. Su muerte conmocionó el país.

Félix fue enterrado en el sencillo cementerio de su localidad natal de Poza de la Sal (Burgos) en un acto multitudinario el miércoles día 19 de marzo de 1980 sobre las 3 y media de la tarde. Algo más de un año después, en junio de 1981, sus restos mortales fueron exhumados durante la madrugada para evitar enfrentamientos con los habitantes y autoridades de Poza de la Sal y trasladados al cementerio de Burgos lugar donde descansan desde entonces. La construcción de un panteón en Burgos realizado por el escultor Pablo Serrano y el traslado de los restos del famoso naturalista al mismo se realizó por iniciativa de su viuda Marcelle Parmentier. Dicho traslado estuvo rodeado de una gran polémica por contar con la oposición frontal del pueblo de Poza de la Sal.

Su legado.

Filosofía y propuestas.

La filosofía de Félix Rodríguez de la Fuente parte de una visión biologicista de la vida según la cual los seres vivos, mediante la evolución, se perfeccionan, embellecen y adaptan. En esto incluye al ser humano, en el ejercicio constante de su mejora física, cultural y espiritual. Félix cree que el hombre ideal y feliz es el hombre primitivo –el de la cultura de los cazadores superiores del Magdaleniense de hace 15.000 años que pintaron la cueva de Altamira– dotado ecológica, artística, biológica e incluso comunitaria y culturalmente, en armonía con la naturaleza que le nutre y de la que es parte. Según sus palabras, "la entrada del neolítico es la del abuso y la del sojuzgamiento, y en ella seguimos, inadaptados". A tal efecto, su propuesta trata no de regresar a un pasado paleolítico, pero sí de incorporar a la actualidad sus elementos positivos perdidos, que fueron los que nos conformaron y que en el fondo de nuestra especie, anhelaríamos.

Inspirado en autores como Teilhard de Chardin y Remi Chauvin, llegó a concebir un mundo futuro donde el hombre vivirá en armonía con la naturaleza y consigo mismo tras alcanzar la capacidad de una comunicación instantánea y universal en la que la palabra actuaría como una feromona capaz de transmitir el conocimiento y, con ella, una argamasa cultural que permita superar las deficiencias actuales. La creación de un pensamiento colectivo era en su opinión una esperanza de la humanidad para superar los retos ambientales y sociales a los que nos enfrentamos. En este y en otros sentidos, además de pionero fue un visionario cuyas intuiciones se han ido confirmando una tras otra.

Su filosofía podría resumirse en un humanismo vitalista que produzca individuos sanos que mejoren la sociedad por capacitación constante. Para Félix el ser humano no es una especie más, sino una síntesis de la naturaleza, con todo lo peor y todo lo mejor de ella, creada "con la nieblas del amanecer, con el aullido del lobo, el rugido del león", en una estrecha y "compleja trama palpitante" e interdependiente.

Contra la dispersión por egoísmos, Félix aboga por el orden y el cumplimiento de las leyes. En su prédica y concepciones, se siente solidario con el mundo en que vive y pide a todos el compromiso, siendo un profundo rompedor de tópicos. Pero muchos mitos no comprobados de los que propone que reneguemos no son los del pensamiento animista, "mítico" o "infantil", sino los impulsados artificialmente por los intereses creados y por nuestra sociedad mercadotécnica separada de la naturaleza y del empirismo. Profundo amante de la ciencia y del conocimiento, cree que la unión de las ciencias nos hará regresar a la base de los postulados del pensamiento animista: una tierra viviente sentida, comprendida y vivida como comunidad por el hombre, el Hombre y la Tierra.

En este contexto cabría entender su pasión por la cetrería. Para él, este tipo de caza, al ejercerse con animales (halcones, azores y águilas) "sacados de la propia evolución natural" no suponía un engaño, artificio o suprema ventaja con respecto a la naturaleza, como lo sería la por él denunciada caza con escopeta ("El halcón falla muchas veces el lance y las presas escapan", Félix, el amigo de los animales).

Repercusión.

En una época en la que, especialmente en España, no existía aún una clara conciencia ecológica, la influencia de Rodríguez de la Fuente fue decisiva en la creación de esa conciencia de defensa medioambiental y conservacionista que en sus programas de radio y televisión se hizo cada vez más patente y acuciante. En torno a su artístico y apasionado modo de mostrar la naturaleza se fue creando el denominado "fenómeno Félix", una corriente de amor a la naturaleza y a su defensa que consiguió por ejemplo cambiar la muy criticada política del ICONA, Instituto para la Conservación de la Naturaleza, o acabar con las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza. Además, ayudó a crear la delegación española del Fondo Mundial para la Vida Silvestre, siendo vicepresidente de Adena y su máximo promotor, auspició la promulgación de Parques Naturales y Nacionales y logró la preservación por ley del halcón peregrino y el lobo. También creó, en 1975, el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, con la mayor población de buitres leonados de Europa, donde organizó campamentos infantiles por los que pasaron cientos de niños.

Este compromiso conservacionista le llevó a la defensa del equilibrio ecológico por encima de cada animal individualmente considerado, lo que le llevó a polémicas que siguen vigentes y a oponerse a las políticas medioambientales de diversas instituciones, como las escuelas de ingenieros de montes y de caminos o el IRYDA, lo que le valió diversas enemistades. También, según la biografía "Félix Rodríguez de la Fuente, el hombre y su obra", su defensa del lobo le acarreó diversas amenazas de muerte.

De su gran popularidad dan ejemplo dos datos. Según las encuestas que recoge su biógrafo, Miguel Pou, entre 1971 y 1974 en España se le consideró "el personaje más famoso después de Franco". Según Joaquín Araújo, en una información también recogida por Pou, en 1983 el 70% de los estudiantes de biológicas entrevistados decían hacer la carrera por la influencia de Rodríguez de la Fuente. A nivel internacional, la serie El Hombre y la Tierra se ha visto en los cinco continentes, incluyendo países como la república Popular China, por lo que su mensaje es susceptible de haber llegado a varios cientos de millones de espectadores.

La biografía Félix, el amigo de los animales detalla pormenorizadamente su vida. La conciencia planetaria de Félix Rodríguez de la Fuente recoge sus pensamientos y teorías, que engloban sus conocimientos de antropología antigua, así como sus "adelantados avisos e interesantes propuestas (actuales) a la sociedad". En 2010, vio la luz una nueva biografía titulada "Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro", que recoge buena parte de sus documentos personales, correspondencia y reflexiones vertidas en su programa de Radio Nacional de España, hasta ese momento inéditos, que corroboran su compromiso con la conservación de la naturaleza y la vida desde muy joven.

Aspectos polémicos.

Ya en vida, Félix Rodríguez de la Fuente, obtuvo críticas por la filmación de la muerte de animales para sus documentales, aunque su intención fuera concienciar a un país de la importancia del equilibrio ecológico. A este respecto afirmó "¿De qué se quejan los ignorantes de la ecología si muestro como un águila mata a un chivo para que amen a las águilas, que están en peligro de extinción y nadie las protege, para que al amarlas las salven y defiendan todo su ecosistema?".

También fue criticado por su fuerte personalidad, vehemente y apasionada, que le llevaba a exigir a sus colaboradores que mantuvieran el mismo nivel de trabajo que él era capaz de desarrollar. A este respecto cabe recordar que durante los años setenta desarrolló un frenético ritmo de trabajo, dirigiendo y presentando programas de radio y televisión y escribiendo libros, además de involucrarse en un sinfín de causas de defensa de la naturaleza.

Tras su muerte se criticó que muchas secuencias de sus documentales, sobre todo de El Hombre y la Tierra, fueron rodadas, principalmente en hoz de Pelegrina, con animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana) que mantenía en cautividad, falseando tomas utilizando animales inmovilizados o pieles rellenas de paja. Sin embargo, los defensores de esta forma de trabajo sostienen que si no se hubiera hecho así habría sido imposible.

Monumentos en su honor.

Buena prueba de la influencia de Félix Rodríguez de la Fuente en la sociedad española y del recuerdo que aún perdura de su figura es el gran número de monumentos, placas conmemorativas y parques en su honor distribuidos por toda la geografía de España. A su muerte siguió recibiendo premios, trofeos, galardones y condecoraciones hasta un total de más de sesenta y se creó en su honor la Reserva Natural de Cabrera (Baleares). El dúo de música infantil Enrique y Ana le dedicó el tema "Amigo Félix", que se convertiría en un gran éxito.



Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente en Santander.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 12:05 pm



ALFONSO ARAGÓN BERMÚDEZ.

Alfonso Aragón Bermúdez "Fofó" (Madrid, 1927 - Madrid, 22 de junio de 1976) fue un payaso español.

Nacido en el Puente de Vallecas de una familia de tradición circense. Era hijo de Emilio Aragón Foureaux, conocido como Emig y sobrino de Pompoff y Thedy. Muy joven se unió a sus hermanos Gabriel y Emilio para formar el trío Gaby, Fofó y Miliki. Comenzaron a trabajar durante los años treinta y se mantuvieron varias temporadas en el Circo Price de Madrid.

En 1946, a la muerte de su padre, los tres hermanos abandonan España y tras una estancia en México, recalan en Cuba, país en el que nacería el hijo de Fofó, Fofito y donde debutan en un nuevo medio, la televisión. En los siguientes años, su espectáculo televisivo alcanza enorme éxito, y trabajan en distintos países americanos: Puerto Rico, Estados Unidos, Venezuela, Argentina, entre otros.

En 1972 regresan a España y en 1973 ponen en marcha el programa que lanzaría a la fama a los tres hermanos: El Gran Circo de TVE. Se hicieron cromos, juguetes, llaveros y hasta tebeos con los hermanos Aragón.

En pleno éxito, el 22 de junio de 1976, falleció Alfonso Aragón. Su desaparición supuso una auténtica conmoción en el país, por lo querido del personaje y lo inesperado de la noticia. En Madrid se bautizó una calle con su nombre y se levantó una estatua en su memoria en el Parque de Atracciones. En Murcia también se construyó un parque en su honor dándole su nombre.
En 1999 se reeditaron sus canciones en el disco Homenaje a Fofó: Había una vez, que tuvo su continuación el año siguiente con A todos los niños del mundo.

PARQUE DE FOFÓ.

Este jardín comenzó su construcción en 1971, siendo el proyecto inicial obra del arquitecto D. Eugenio Bañón Saura. Dicho proyecto contemplaba la creación de un auditorio, zonas de praderas y zonas de juegos infantiles, incluyendo una pequeña pista de patinaje. A principios de 1972 se realizaron plantaciones y en junio de ese año se abrió al público.

A finales de los 80 se realizan una serie de reformas de algunos parterres y se construye el lago, que era atravesado por un recorrido en el que había dos pajareras, cuyas cúpulas aún existen; también se construye una fuente seca en el lugar donde estuvo ubicada la antigua pista de patinaje.

En este jardín se encuentra la estatua con la que los niños de Murcia y Alicante quisieron recordar al payaso Fofó, fallecido en 1976, y de ahí el nombre por el que mucha gente conoce a este popular jardín.

Este parque se articula junto a varios espacios deportivos y de ocio: Las pistas deportivas Barnés, la piscina Mar Menor, el campo de fútbol Barnés y el auditorio y cine de verano.

Tiene un lago que se puede recorrer a través de varios puentes, y se accede tanto desde Juan Carlos I, como desde la Clínica de la Vega.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 11:16 pm



Juan de Oñate.

Juan de Oñate (ca. 1550-1626) explorador y colonizador novohispano nació en 1550 en Pánuco (Zacatecas, México) y murió en 1626 en Guadalcanal (Sevilla), España. Fueron sus padres Cristóbal de Oñate, conquistador zacatecano del noroeste mexicano y fundador de ciudades y su madre Catalina de Salazar, hija de Gonzálo de Salazar, un funcionario que trabajaba en la Tesorería Real de la Nueva España.

Desde muy joven tomó la carrera de las armas y encabezó campañas militares contra los rebeldes indios chichimecas que habitaban en el norte de México y asolaban los asentamientos españoles. Entre campaña y campaña se dio tiempo para prospectar en busca de placeres (minas) de plata.

Contrajo nupcias con Isabel de Tolosa Cortés Moctezuma, hija de Juan Tolosa y Leonor Moctezuma. Isabel de Tolosa era nieta de Hernán Cortés y de la princesa Isabel Moctezuma (una de las hijas del emperador Moctezuma II). Tuvieron dos hijos, Juan de Oñate Cortés (1580) y María de Oñate Cortés (1582).

Camino a Nuevo México.

El 21 de septiembre de 1595, el rey Felipe II le concedió permiso (capitulación) para colonizar el territorio que hoy conocemos como los estados de Nuevo México y Texas en Estados Unidos. El permiso tenía como objetivo principal difundir la fe católica entre los nativos americanos. Sin embargo muchos colonos españoles se enlistaron con la intención de encontrar minerales de plata, oro o piedras preciosas. Después de muchas demoras la expedición partió al iniciar el año 1598. El 30 de abril la avanzada tomó posesión del territorio más allá del Río Grande y en los primeros días del mes de mayo vadearon el Río Bravo (nombre mexicano del río) o Río Grande (acepción estadounidense) en el punto llamado Paso del Norte (actualmente lugar en donde se ubican las ciudades fronterizas de El Paso y Ciudad Juárez), a fines de mayo ya en territorio de la actual Texas, hicieron contacto con los nativos de la región.

Fundación de la colonia San Juan Pueblo.

Para julio de 1598 la expedición estableció su primer asentamiento en San Juan Pueblo, en el actual estado de Nuevo México, es necesario resaltar que la iglesia católica construida en el lugar fue el primer templo cristiano construido en los Estados Unidos, en los siguientes 25 años 50 iglesias serían edificadas en el hoy estado de Nuevo México. Al establecer San Juan Pueblo la expedición de Oñate había extendido el camino real en más de 600 mi. En tanto llegaba el resto de la caravana, Oñate exploró las áreas vecinas para consolidar la posición del asentamiento entre los nativos de las tribus hopi y zuñi e inició la construcción de un templo dedicado a San Francisco y la correspondiente misión.

Amotinamientos, deserciones y disgustos plagaron la nueva colonia cuando las riquezas prometidas no aparecieron a la vista; Oñate enfrentó con mano dura la rebelión. Algunos de los colonos exploraron hacia el este, más allá del pueblo de Pecos en dirección de la frontera de Nuevo México con Texas en busca de búfalos. Es probable que alcanzaran el nacimiento del río Magdalena o Buenaventura (actualmente Canadian River) ubicado a 40 km al noroeste de la actual ciudad de Amarillo (Texas).

Juan de Oñate visitó los pueblos indios de Acoma Pueblo así como los pueblos de las tribus hopi y zuñi ubicados más al oeste. Una parte del grupo viajó tan lejos como las montañas de San Francisco en Arizona, encontrando mineral de plata por lo que reclamaron la posesión de los minerales. Oñate regresó a Acoma (Nuevo México) para castigar severamente una rebelión indígena que dejó 11 colonos muertos.

En busca de Quivira.

Partieron más expediciones en busca de minerales preciosos con la intención de traer prosperidad a la colonia, y a fines del año 1600 la colonia fue reforzada. Sin embargo una serie de dificultades que incluían el frío invierno y la escasez de alimentos continuaron. El 23 de junio de 1601 Oñate montó una expedición en busca de la mítica Quivira para conseguir riquezas y una salida al mar; siguieron el río Magdalena a través de las llanuras de Texas y cerca de la actual frontera con Oklahoma. Se dirigieron al noroeste, probablemente hasta la región central del hoy estado de Kansas en donde la expedición arribó a unas villas de la tribu wichita que ya antes Francisco Vázquez de Coronado había llamado Quivira.

Gran decepción se llevaron los españoles en el asentamiento indígena de los wichita. Ahí no había riquezas, por lo que se vieron obligados a regresar con las manos vacías. En tanto Oñate andaba en busca de riquezas fáciles las condiciones en la colonia de Nuevo México se deterioraban, la tierra era pobre, los nativos eran problemáticos y no habían encontrado ninguna mina que valiera la pena.

Lentamente la colonia fue abandonada por los colonos con excepción de los más devotos seguidores de Juan de Oñate.

En problemas.

Quienes abandonaron la colonia de San Juan Pueblo regresaron a la Nueva España narrando las malas condiciones en que habían vivido y los abusos que habían visto, por lo que el gobierno español inició una averiguación sobre la situación en la colonia de Nuevo México y sobre el trato que Oñate le daba a los indios. En esos días Oñate lanzó su más ambiciosa expedición, ir desde los pueblos zuñi en el actual Nuevo México hasta el río Colorado y de ahí hasta su desembocadura en el Golfo de California.

En el año de 1606 el rey Felipe III ordenó a Oñate acudir a la Ciudad de México para ser investigado y responder las acusaciones en su contra, por lo cual renunció a su empresa en 1607 por motivos financieros y las condiciones de la colonia. Sin embargo permaneció en Nuevo México hasta establecer el pueblo de Santa Fe. Un nuevo gobernador fue nombrado y Oñate fue nuevamente convocado a la ciudad de México en 1608. En 1613 finalmente Juan de Oñate se presentó para enfrentar las acusaciones de haber usado fuerza excesiva durante la rebelión en Acoma en la que colgó a dos indios y ejecutó amotinados, desertores y adúlteros.

Se le desterró de Nuevo México a perpetuidad y de la Ciudad de México por cuatro años. Pasó el resto de sus días tratando de limpiar su nombre, con tal fin viajó a España en donde el rey le otorgó el nombramiento de Inspector de Minas. Según la investigación de Eric Beerman titulada ”The death of an old conquistador. New Light on Juan de Oñate” publicada en “New Mexico Historical Review”, murió en Guadalcanal (Sevilla) el 3 de junio de 1626.

Epílogo.

El estado de Nuevo México tiene derecho a proponer dos personajes de su historia para que formen parte del panteón de los fundadores de Estados Unidos, tal panteón se encuentra en la sede del poder legislativo de Estados Unidos, el Capitolio. Allí en el National Statuary Hall se muestran las estatuas de los personajes que dieron vida a la Unión Americana, estado por estado. Se dice que la propuesta a favor de Juan de Oñate como fundador y colonizador de Nuevo México no prosperó debido a la "mano dura" que utilizó para reprimir la llamada "rebelión de Acoma".

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 03 Oct 2010, 11:34 pm



Miguel Fleta.

Miguel Burro Fleta (Albalate de Cinca, Huesca, España, 1 de diciembre de 1897 - La Coruña, España, 28 de mayo de 1938) fue un tenor lírico español. Hijo de Vicente Burro Gayán y de María Fleta Esparraguerri, fue el pequeño de una familia de catorce hijos de los que, cuando él nació, vivían sólo siete. Es el padre de las hermanas Fleta (Elia y Paloma), cantantes a dúo de música ligera y jazz en los años 50-70.

Recibe su primera formación musical en su entorno familiar y, posteriormente, en Zaragoza, con la profesora Luisa Pierrick, que luego sería su compañera, además de su mentora y guía. En los años siguientes continúa su formación en Barcelona y más tarde en Milán.

Debuta en el Teatro Comunale Giuseppe Verdi de Trieste interpretando a "Paolo el Bello" en la ópera Francesca da Rimini de Riccardo Zandonai bajo la batuta del propio compositor, el 14 de diciembre de 1919.

En 1923 hace lo mismo en Metropolitan Opera House de Nueva York. Durante la década de los años 20 realiza giras por todo el mundo, recorriendo toda Europa y gran parte de América. En 1926 participa en el estreno, en la Scala de Milán, de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini, la cual no había sido finalizada porque el autor había fallecido poco antes. En esta ocasión, estuvo dirigida por el maestro Arturo Toscanini.

Su vida.

La relación con Luisa Pierrick, con quien llegó a tener dos hijos, fue apagándose, hasta su separación definitiva en 1926.

Su estancia en América y la influencia de personas, hicieron de Fleta, una persona dispendiosa en gastos. Su declive se inicia en 1927. Una faringitis aguda le hace rescindir sus contratos con la Ópera del Metropolitan. De regreso a España, se casa en Salamanca con Carmen Mirat Rúa, con quien tuvo otros dos hijos.

Cuando recuperó su voz, nunca más fue la misma. Recomenzó las giras, las cuales le llevaron a Japón, a China y a América del Sur.

En el momento de la proclamación de la Segunda República en España, Fleta abrazó la causa republicana y llegó a hacer una grabación del Himno de Riego. Luego, y al parecer, por influencia del propio José Antonio Primo de Rivera, se afilió a Falange Española de las JONS. Al estallar la Guerra Civil Española, se trasladó a La Coruña y colaboró brevemente en campañas de propaganda, grabando una versión del cara al sol como ejemplo.

Falleció el 28 de mayo de 1938 a consecuencia de una uremia.

Su carrera.

Fleta se hizo con un importante repertorio operístico. En el mismo destacan sus interpretaciones del papel de Radamés en Aida de Verdi, y el de Don José, en Carmen de George Bizet. Con esta última ópera debutó en el Liceu de Barcelona.

La amplia discografía de Fleta quedó recogida en discos de 78 rpm. La mayor parte de su producción se centró en el mundo de la ópera (Tosca de Giacomo Puccini, I Puritani de Vincenzo Bellini, La Bohème de Giacomo Puccini, Lohengrin de Richard Wagner, Carmen de George Bizet, Aida de Giuseppe Verdi, entre otras. También, en el género de la zarzuela, dejó registros, entre otros, de La Marina de Emilio Arrieta y Doña Francisquita de Amadeo Vives. Además, grabó canciones de Brahms y aires populares, como jotas, nanas, himnos, etc.

También incursionó en el mundo del cine a través de tres películas, dos de ellas de carácter documental: "Miguel Fleta en los jardines del Chalet de los señores Pie-Sopena", hecha con ocasión de la inauguración del Teatro Olimpia y rodada expresamente para este evento; y "La Boda de Miguel Fleta", realizada en 1927 por Hernández Girban y García Conde para la Films España Artística y Monumental.

La tercera película fue "Miguelón", realizada por los aragoneses Adolfo Aznar y con banda sonora de Pablo Luna.

Interviene brevemente en la película "Gigantes y cabezudos" de Florián Rey.

Se encuentra registrada en los anales de la historia de la música operística en España y América Latina de las primeras décadas del siglo XX, la rivalidad de los grupos de seguidores de Miguel Fleta y de otro tenor español muy famoso para la época, Hipólito Lázaro.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 10 Oct 2010, 11:46 pm



Jorge Guillén Álvarez (Valladolid, 18 de enero de 1893 - Málaga, 6 de febrero de 1984) fue un poeta y crítico literario español, integrante de la Generación del 27.

Biografía.

Su vida transcurre paralela a la de su amigo Pedro Salinas, a quien sucedió como lector de español en La Sorbona desde 1917 a 1923. Estudió sus primeras letras y Bachillerato en su ciudad natal y, aunque comenzó Filosofía y Letras en Madrid alojado en la Residencia de Estudiantes, se licenció en la Universidad de Granada; en esos años hizo varios viajes por Europa; en uno de ellos, en 1919, conoce a Germaine Cahen, con la que se casó dos años más tarde. Empieza a escribir Cántico y publica crítica literaria en la prensa y sus primeros poemas sueltos en revistas. Ya licenciado, ocupa el puesto de lector en la Universidad de La Sorbona (París) hasta 1923. En 1926 ocupa la Cátedra de Literatura de la Universidad de Murcia y poco después, con Juan Guerrero Ruiz y José Ballester Nicolás idea fundar la revista Verso y Prosa para sustituir al Suplemento Literario de La Verdad y elevarlo de nivel. En diciembre de 1928 aparece en la Revista de Occidente la primera edición de Cántico; hace un lectorado en la Universidad de Oxford (1929-1931) y en este último año se incorpora a la Universidad de Sevilla.

La Guerra Civil le sorprende en Valladolid y es brevemente encarcelado en Pamplona; vuelve a su Cátedra de Sevilla y se autodestierra en julio de 1938. Ejerce su labor docente en las Universidades de Middlebury, McGill (Montreal) y en el Wellesley College; en 1947 muere Germaine y se jubila en el Wellesley College en 1957; marcha entonces a Italia, donde contrae segundas nupcias en Florencia (1958) con Irene Mochi-Sismondi, su segunda esposa, y se traslada después a Málaga; sin embargo ya había estado en España por primera vez desde la guerra en 1949, cuando fue a visitar a su padre enfermo. Reanuda su labor docente en Harvard y Puerto Rico, pero una caída con rotura de cadera le aparta de la docencia en 1970; en 1976 recibe el Premio Cervantes y en 1977 el Premio Internacional Alfonso Reyes. Fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1983, un año antes de morir en Málaga el 6 de febrero de 1984. Sus restos mortales reposan en el Cementerio Anglicano de San Jorge, Málaga.

Análisis de su obra.

Por su inclinación a la poesía pura, algunos críticos lo consideran el discípulo más directo de Juan Ramón Jiménez. Guillén se introduce tardíamente en el terreno literario: a los treinta y cinco años publica su primer libro, Cántico, que será ampliado en diversas ediciones, pues desde el principio pensó en su obra como un todo orgánico, al que dio el título general de Aire nuestro. Si Aleixandre es el poeta del pesimismo cósmico, Guillén lo es del optimismo. "El mundo está bien hecho", proclama, lo que en la postguerra española le supuso una cierta enemistad entre los poeta existenciales y sociales que padecían las duras consecuencias de la guerra, por lo cual el poeta se corregirá más tarde, en Clamor: "El mundo de los hombres está mal hecho."

Sus poemas parten de situaciones concretas para extraer de ellas las ideas o sentimientos más quintaesenciados; el estilo que adopta está al servicio de tal proceder: usa un lenguaje extraordinariamente elaborado, tras un riguroso proceso de eliminación y selección; despoja al lenguaje de los halagos de la musicalidad fácil y de otros recursos que tocan directamente nuestra sensibilidad; de ahí que su poesía resulte difícil no por su acumulación de ornato, sino por su condensación y densidad: cada frase, cada palabra intenta desnudar la esencia de lo que el poeta nos presenta. A esta atención por lo esencial respondes algunos rasgos de su estilo:

Abundancia de sustantivos, a menudo sin artículo, y de frases nominales, sin verbo, porque los nombres recogen la esencia de las cosas, no su existencia, como el verbo.
Frecuencia de oraciones exclamativas.
Uso preferente del verso corto o de arte menor.

Cántico fue editado por primera vez en 1923 en la Revista de Occidente y constaba sólo de 75 poemas. La versión final, publicada en 1950 en Buenos Aires, tiene 334 poemas divididos en cinco partes: «Al aire de tu vuelo», «Las horas situadas», «El pájaro en la mano», «Aquí mismo» y “Pleno ser”. En esta obra exalta el goce de existir, la armonía del cosmos, la luminosidad, plenitud del ser y la integración del poeta en un universo perfecto donde muchas veces se funden amada y paisaje. El optimismo y la serenidad presiden los diferentes poemas que componen el libro.

A causa de la experiencia de la Guerra Civil española, en su siguiente libro poético, Clamor, Guillén toma conciencia de la temporalidad y da entrada a los elementos negativos de la historia: la miseria, la guerra, el dolor, la muerte... Si Cántico es el agradecimiento del poeta por la perfección de la creación, en Clamor se cuartea la creencia en la perfección del cosmos. Sin embargo, no es un libro angustioso o pesimista pues en él domina el deseo de vivir. Esta obra se compone de tres volúmenes Maremágnum (1957), cuyo núcleo central -«Luzbel desconcertado» y «La hermosa y los excéntricos»- presenta la falta de armonía; Que van a dar en el mar (1960), donde desarrolla la idea de la continuidad que proporciona la muerte, y A la altura de las circunstancias (1963), donde aparece la lucha por restablecer el equilibrio.

Homenaje fue publicado en 1967. Como indica su título, Guillén exalta a personas destacadas del mundo de las artes y las ciencias usando las técnicas del monólogo dramático y del retrato.

Con Aire nuestro tituló la compilación de sus tres grandes libros de poesía hasta 1968. Todavía publicaría Y otros poemas (1973) y Final (1982).

La complejidad de la obra guilleniana reside en su ideal de poesía pura, que se resume en:

1.Supresión de lo anecdótico,
2.Sustantivación de los adjetivos,
3.Escasez de verbos,
4.Precisión lingüística y
5.Concentración temática.

Obra poética.

Cántico (75 poesías), M., Revista de Occidente,1928
Cántico (125 poesías), M., Cruz y Raya, 1936.
Cántico (270 poesías), México, Litoral, 1944.
Cántico (334 poesías), Bs. As., Sudamericana, 1951.
Huerto de Melibea, M., Ínsula, 1954.
Del amanecer y el despertar, Valladolid, 1956.
Clamor. Maremagnun, Bs. As., Sudamericana, 1957.
Lugar de Lázaro, Málaga, Col. A quien conmigo va, 1957.
Clamor... Que van a dar en la mar, Bs. As., Sudamericana, 1960.
Historia Natural, Palma de Mallorca, Papeles de Sons Armadans, 1960.
Las tentaciones de Antonio, Florencia/Santander, Graf. Hermanos Bedia, 1962.
Según las horas, Puerto Rico, Editorial Universitaria, 1962.
Clamor. A la altura de las circunstancias, Bs. As., Sudamericana, 1963.
Homenaje. Reunión de vidas, Milán, All'Insegna del Pesce d'oro, 1967.
Aire nuestro: Cántico, Clamor, Homenaje, Milán, All'Insegna del Pesce d'oro, 1968.
Guirnalda civil, Cambridge, Halty Eferguson, 1970.
Al margen, M., Visor, 1972.
Y otros poemas, Bs. As., Muchnik, 1973.
Convivencia, M., Turner, 1975.
Final, B., Barral, 1981.
La expresión, Ferrol, Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 1981.

FUNDACIÓN JORGE GUILLÉN.

La Fundación Jorge Guillén -cuyo Patronato está integrado por la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento, la Diputación y la Universidad de Valladolid- se constituyó el 14 de marzo de 1992. Su finalidad específica se centra en el estudio de la personalidad y de la obra de Jorge Guillén, como también de los distintos autores que, vinculados a Castilla y León por cualquier causa, han confiado a la Fundación su legado. Con ello se pretende consolidar un fondo bibliográfico y documental en el que futuras generaciones disfruten de un patrimonio literario. Junto a la custodia y difusión de estos fondos, el Centro de Creación y Estudios Literarios -órgano gestor de la Fundación- realiza toda clase de actividades para favorecer los fines fundacionales: investigaciones, becas, publicaciones, cursos, conferencias, congresos, etc.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Lun 11 Oct 2010, 7:10 pm



Rodrigo Jiménez de Rada o Ximénez de Rada (Puente la Reina (Navarra), 1170 - Lyon (Francia), 10 de junio de 1247) fue un eclesiástico e historiador español.

Arzobispo de Toledo y Primado de España, destacó en el cultivo de las letras como cronista. Su obra más célebre es De rebus Hispaniae, también conocida como Historia gótica o Crónica del toledano, en la que se describe la historia de España desde sus orígenes hasta 1243. Esta obra historiográfica escrita en latín es una de las fuentes que Alfonso X el Sabio manejó prioritariamente para componer su Estoria de España.

Biografía.

Se educó en Bolonia (Italia) y París, donde adquirió una amplia cultura. De vuelta a España, fue obispo de Osma (1208) y arzobispo de Toledo (1209). Defensor de la primacía de la sede toledana, puso la primera piedra de la nueva catedral de estilo gótico.

Desde Toledo influyó notablemente tanto sobre Alfonso VIII como sobre Fernando III. Tomó parte en la preparación diplomática de la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) contra los almohades, en la que participó personalmente y de la que fue cronista.

En 1214 el rey le donó el Castillo del Milagro y su territorio comprendido entre el Puerto de los Yébenes al puerto Marchés y de aquí hasta el río Estena, Abenójar y las hoces del Guadiana, el campo de Arroba y Alcoba, Robledo de Miguel Díaz, el Sotillo de Gutier Suárez, y las Navas de Ancho Semeno. A este territorio le agregó el 7 de noviembre el villar de Pulgar.

En 1217 recibió de manos del papa Honorio III el encargo de organizar la cruzada de todos los reinos cristianos contra los musulmanes, en calidad de legado pontificio. Fracasó en sus expediciones contra Cáceres (1217) y Requena (1218).

En 1231, siendo vasallo de Fernando III de Castilla, conquistó con sus huestes Quesada y Cazorla (en la actual Jaén). Tras la conquista de Valencia por Jaime I de Aragón (1238), reclamó la jurisdicción de Toledo sobre esta ciudad.

Falleció en Lyon, de regreso de un viaje que había hecho para visitar al papa Inocencio IV.

Obra historiográfica.

Además de eclesiástico y hombre de armas fue historiador. Su obra más conocida es De rebus Hispaniae, también conocida como Cronicón de las cosas sucedidas en España, Historia gótica o Crónica del toledano, en la que se describe la historia de la Península Ibérica hasta 1243. Realizó la primera crónica de la legendaria Batalla de Clavijo. Asimismo escribió una interesantísima Historia arabum, excepcional en la época por su atención a la cultura arabo-islámica.

Fundamentalmente, su mérito reside en que utiliza un método crítico como historiador, cuestionando inteligentemente sus fuentes, haciendo uso de la documentación y recurre a fuentes árabes para contrastar sus datos (aspecto sumamente valioso, pues entonces sólo la historiografía árabe prestaba aprecio al ámbito económico y social).

Su De rebus Hispaniae, que sigue el modelo de la Crónica najerense, se convirtió en fuente de primer orden para la Estoria de España de Alfonso X el Sabio. La obra fue traducida pronto al romance y, por estas dos vías, influyó notablemente en la concepción de una historia de España unitaria dominante hasta el siglo XV.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Lun 11 Oct 2010, 11:50 pm



Ignacio de Loyola.

Ignacio de Loyola (nacido en Azpeitia el 24 de octubre de 1491 y fallecido en Roma el 31 de julio de 1556) fue un religioso español, fundador de la Compañía de Jesús. Declarado Santo por la Iglesia Católica, fue también militar castellano y poeta, y se convirtió en el primer general de la orden.

Nacido Íñigo López de Loyola según fuentes jesuitas, las referencias de la propia Compañía de Jesús nombraron también en ocasiones a Ignacio como Íñigo López de Regalde, aunque este nombre al parecer se lo dio por error un copista. Entre 1537 y 1542 cambió el nombre de Íñigo por el de Ignacio, como él mismo decía, 'por ser más común a las otras naciones' o 'por ser más universal'.

Es también conocido por la versión latina de su nombre, Ignatius de Loyola. Íñigo es una variación vasca de Eneko y por él lo conocieron y trataron gran parte de su vida; él mismo, por decisión personal, lo cambió por el de Ignacio -Ignatius- latino, cuando se graduó de Magister. No está muy claro el momento en que se muda el nombre de Íñigo por el de Ignacio. Al principio, ya en su época de santidad, firmaba sus cartas como «De bondad pobre, Íñigo». En 1537 aparece por vez primera el nombre de Ignacio en sus cartas, firmando en latín. Desde entonces, aparecen en sus escritos ambos nombres: cuando escribe y firma en castellano, usa el Íñigo, y cuando lo hace en latín o italiano, escribe Ignacio. Y desde 1542 desaparece el Íñigo, que reaparece sólo en una ocasión, en recado escrito por Fr. Barberá en 1546. Fuera de este caso, en los catorce años últimos de su vida siempre firmó como Ignacio.

Algunas hipótesis apuntan a que el cambio de nombre fue debido a la devoción que Íñigo tenía a San Ignacio de Antioquía, pero no hay datos que puedan confirmarlo.

Siendo el menor de los varones de trece hermanos, Íñigo no fue secundario en su familia. Su destino estaba claro: ser hombre de armas o dedicarse a Dios. Su niñez la pasó en el valle de Loyola, entre las villas de Azpeitia y Azcoitia, en compañía de sus hermanos y hermanas. Su educación debió ser marcada por las directrices del "duro mandoble" y del "fervor religioso", aunque nada cierto se sabe de la misma.

El año 1506 ó 1507, coincidiendo con la muerte de su madre, el Contador Mayor de Castilla, Juan Velázquez de Cuéllar, pide al Señor de Loyola que le mande un hijo suyo para tenerlo como propio. Entre los hermanos se decide mandar al menor, a Íñigo, que va a Arévalo, donde pasaría un mínimo de once años, hasta 1517, realizando frecuentes viajes a Valladolid y manteniéndose siempre muy cerca de la Corte, ya que su protector era Consejero Real, además de Contador.

En este tiempo aprende lo que un gentilhombre debe saber, el dominio de las armas. La biblioteca de Arévalo era rica y abundante, lo que dio alas a su afición por la lectura y, en cuanto a la escritura, no dejó de pulir su buena letra. Se le consideró "un muy buen escribano". Él mismo califica esos tiempos como:

dado a las vanidades del mundo y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra.

En 1517 Velázquez de Cuéllar cae en desgracia, al morir Fernando el Católico, y al año muere. Su viuda, María de Velasco, manda a Íñigo a servir al duque de Nájera, Antonio Manrique de Lara, que era virrey de Navarra, donde dio muestras de tener ingenio y prudencia, así como noble ánimo y libertad. Esto quedó reflejado en la pacificación de la sublevación de Nájera en la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522), así como en conflictos entre villas de Guipúzcoa, en los cuales destaca por su manejo de la situación.

En 1512 las tropas castellanas conquistan el Reino de Navarra, con varios episodios bélicos posteriores. En 1521 se produce una incursión de tropas franco-navarras procedentes de Baja Navarra en su intento de reconquista y expulsión del invasor, en las que participaban los hermanos de Francisco Javier. Al mismo tiempo se subleva la población de varias ciudades, incluida la de Pamplona. Iñigo, que lucha con el ejército castellano y se encuentra en Pamplona en mayo de ese año, cuando llegan las tropas franco-navarras, resiste en el castillo de la ciudad, que es asediado, arengando a sus soldados a una defensa que resultaba imposible.[4] En el combate es alcanzado por una bala de cañón que pasa entre sus dos piernas, rompiéndole una e hiriéndole la otra. La tradición sitúa el hecho el 20 de mayo de 1521, lunes de Pentecostés. El castillo cae el 23 ó 24 del mismo mes y se le practican las primeras curas y se le traslada a su casa de Loyola.

La recuperación es larga y dolorosa, y con resultado dudoso, al haberse soldado mal los huesos. Se decide volver a operar y cortarlo, soportando el dolor como una parte más de su condición de caballero.

En el tiempo de convalecencia, lee los libros La vida de Cristo, del cartujo Ludolfo de Sajonia, y el Flos Sanctorum, que hacen mella en él. Bajo la influencia de esos libros, se replantea toda la vida y hace autocrítica de su vida como soldado. Como dice su autobiografía:
Y cobrada no poco lumbre de aquesta leción, comenzó a pensar más de veras en su vida pasada, y en quánta necesidad tenía de hacer penitencia della. Y aquí se le ofrecían los deseos de imitar los santos, no mirando más circunstancias que prometerse así con la gracia de Dios de hacerlo como ellos lo habían hecho. Mas todo lo que deseaba de hacer, luego como sanase, era la ida de Hierusalem, como arriba es dicho, con tantas disciplinas y tantas abstinencias, cuantas un ánimo generoso, encendido de Dios, suele desear hacer.

Este deseo se ve acrecentado por una visión de la Virgen con el Niño Jesús, que provoca la definitiva conversión del soldado en religioso. De allí sale con la convicción de viajar a Jerusalén con la tarea de la conversión de los no cristianos en Tierra Santa.


Aspiraciones religiosas.

En Barcelona se hospeda en el Monasterio de Montserrat de los Benedictinos (25 de marzo de 1522), donde cuelga su vestidura militar frente a la imagen de la Virgen y abandona el mismo con harapos y descalzo. De esa forma llega a Manresa, donde permanecerá por diez meses, ayudado por un grupo de mujeres creyentes, entre las cuales tiene fama de santidad. En este período vive en una cueva en donde medita y ayuna. De esta experiencia nacen los Ejercicios espirituales, que serán editados en 1548 y son la base de la filosofía ignaciana.

En Manresa se produce el cambio drástico de su vida, "cambiar el ideal del peregrino solitario por el de trabajar en bien de las almas, con compañeros que quisiesen seguirle en la empresa".

Llega a Roma y, seguidamente, el 4 de septiembre de 1523 a Jerusalén, de donde tiene que volver a Barcelona.

Su amiga Isabel Roser le aconseja que inicie estudios. Aprende latín y se inscribe en la universidad. Estudia en Alcalá de Henares desde 1526 a 1527; vivió y trabajó en el Hospital de Antezana como enfermero y cocinero para los enfermos. Posteriormente, va a Salamanca, hablando a todos sobre sus ejercicios espirituales, cosa que no es bien vista por las autoridades y le acarrea algunos problemas, y lo llegan a encarcelar por algunos días. En vista de la falta de libertad para su plática en España, decide irse a París.

Estudios en París.

En febrero de 1528 entra en la Universidad de París, donde permanece por más de siete años, aumentando su educación teológica y literaria, y tratando de despertar el interés de los estudiantes en sus ejercicios espirituales.

Para 1534, tenía seis seguidores clave: Francisco Javier, Pedro Fabro, Alfonso Salmerón, Diego Laínez, Nicolás Bobadilla y Simão Rodrigues (portugués).

Fundación de la Compañía de Jesús.

Viaja a Flandes e Inglaterra para conseguir dinero para su obra. Tiene ya muy perfilado el proyecto y los compañeros que le siguen. El día 15 de agosto de 1534 los siete juran en Montmartre 'servir a nuestro Señor, dejando todas las cosas del mundo' y fundan la Sociedad de Jesús, que luego sería llamada la Compañía de Jesús. Deciden viajar a Tierra Santa y, si no pueden, ponerse a las órdenes del Papa.

Ignacio parte a su tierra, por motivos de salud, y está por un período de tres meses. Luego hace varias visitas a los familiares de sus compañeros, entregando cartas y recados, y se embarca para Venecia, donde pasa todo el año de 1536, que aprovecharía para estudiar. El 8 de enero de 1537 llegan los compañeros de París.

El Papa Pablo III les dio la aprobación y les permitió ordenarse sacerdotes. Fueron ordenados en Venecia por el obispo de Arbe el 24 de junio. Ignacio celebrará la primera misa en la noche de Navidad del año 1538. En ese tiempo se dedican a predicar y al trabajo caritativo en Italia. Parte a Roma a pedir permiso para ir a Jerusalén y se lo dan, pero por problemas bélicos no pueden llegar y se ponen a las órdenes del Papa.

En el viaje a Roma sucede un hecho importante en la vida de Ignacio. En Storta tiene una experiencia espiritual de excepcional trascendencia, que su autobiografía recoge así:

Tuvo tal mutación en su alma y ha visto tan claramente que el Padre le ponía con Cristo, su Hijo, que no sería capaz de dudar de que el Padre le ponía con su Hijo. Con esta expresión reveló la unión que desde entonces sintió con Cristo. Laínez completó estos datos, añadiendo que la visión fue trinitaria, y que en ella el Padre, dirigiéndose al Hijo, le decía: "Yo quiero que tomes a éste como servidor tuyo" y Jesús, a su vez, volviéndose hacia Ignacio, le dijo: "Yo quiero que tú nos sirvas"

Esto determinará la fundación de la Compañía de Jesús, sería el remate a lo que comenzó en Manresa con los ejercicios espirituales. La directriz era clara: ser compañeros de Jesús, alistados bajo su bandera, para emplearse en el servicio de Dios y bien de los prójimos.

En octubre de 1538, Ignacio se encaminó hacia Roma, junto con Fabre y Laínez, para la aprobación de la constitución de la nueva orden. Un grupo de cardenales se mostró a favor de la constitución y Pablo III confirmó la orden mediante la bula Regimini militantis (27 de septiembre de 1540), pero limitaba el número de sus miembros a sesenta. Esta limitación fue revocada a través de la bula Injunctum nobis (14 de marzo de 1543). Así nacía la Societas Iesu, la Compañía de Jesús o, como se le conoce comúnmente, los Jesuitas.

Superior General de los Jesuitas.

Ignacio fue elegido Superior General de su orden religiosa. Envió a sus compañeros como misioneros por Europa para crear escuelas, universidades y seminarios donde estudiarían los futuros miembros de la orden, así como los dirigentes europeos.

En 1548, sus Ejercicios espirituales fueron finalmente impresos y fue llevado incluso a la Inquisición romana, pero fue rápidamente dejado libre.

Ignacio escribió las Constituciones Jesuitas, adoptadas en 1554, las cuales crearon una organización monacal, exigiendo absoluta abnegación y obediencia al Papa y superiores (perinde ac cadaver, "disciplinado como un cadáver"). Su principio fundamental se volvió el lema Jesuita: Ad Maiorem Dei Gloriam ("A mayor gloria de Dios").

Los Jesuitas jugaron un papel clave en el éxito de la Contrarreforma.

Durante el período 1553-1555, Ignacio le dictó su biografía a su secretario, el Padre Gonçalves da Câmara. Esta autobiografía es una pieza importante para entender sus Ejercicios espirituales. Pero el original quedó archivado e inédito durante 150 años, cuando Bollandisten publicó el texto en Acta Sanctorum.

La compañía se extiende por Europa y por todo el mundo y solamente está obligada a responder de sus actos ante el Papa.

En 1551 Ignacio de Loyola quiere que se le sustituya al frente de la Compañía, pero su solicitud de renuncia es rechazada. Al año siguiente muere Francisco Javier, a quien Ignacio tenía en mente para su sustitución.

Surgen divergencias en el seno de la dirección de la Compañía. Simão Rodrigues, uno de los fundadores, se rebela contra Ignacio desde Portugal, Bobadilla critica el modo de mando de Ignacio, y su amiga Isabel Roser quiere fundar una compañía femenina, a lo que Ignacio se niega.

Dirige la Compañía desde su celda en Roma y va ordenando todo lo que ha ido creando hasta poco antes de su muerte. La Compañía crece y pasa a tener miles de miembros, a la vez que se granjea muchos amigos y enemigos por todo el mundo.

Muere el 31 de julio de 1556, en el transcurso de una enfermedad en su celda de la sede de los Jesuitas en Roma.

Patronazgos.

Es santo patrón de las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya.

San Ignacio de Loyola es el patrono de la ciudad de Junín, Argentina, donde el principal templo católico es la Iglesia Matriz San Ignacio de Loyola.


Iglesia Matriz San Ignacio de Loyola, en Junín, Argentina.Además, son muchos los monumentos, iglesias, calles, plazas e instituciones dedicados a Ignacio de Loyola en todo el mundo.

En el siglo XVII se levantó una basílica en su nombre en su ciudad natal de Azpeitia (Guipúzcoa), así como un complejo monasterial que rodea su casa natal.

En Deusto (Vizcaya), un barrio y la estación del metro San Inazio se llaman así en su memoria.

En el Perú, hay una provincia que lleva su nombre. Al norte del departamento de Cajamarca se encuentra la provincia de San Ignacio, la cual fue creada en 1965 con la ley nº 15560 y lleva a San Ignacio de Loyola como el patrón de la ciudad y cada 31 de julio celebra la fiesta patronal en honor a su santo patrón San Ignacio de Loyola. En el Cuzco había una universidad regentada por los jesuitas en el virreinato del Perú de este nombre. En Lima se encuentran la Universidad San Ignacio de Loyola, el Colegio San Ignacio de Recalde y el Instituto San Ignacio de Loyola. En la ciudad de México, la Universidad Iberoamericana forma parte del Sistema Universitario Jesuita.

En Roma su sepulcro se venera en la Iglesia del Gesù, y en el siglo XVII, al poco tiempo de su canonización, se levantó una iglesia en su nombre como capilla del Colegio Romano, que él mismo había fundado.

El número de instituciones educativas dedicadas al santo es proporcional a la inmensa labor educativa llevada a cabo por la Compañía de Jesús.

Compañía de Jesús.

La Compañía de Jesús (Societas Jesu o Societas Iesu, S.J. o S.I.) es una orden de la Iglesia Católica, fundada por San Ignacio de Loyola, junto con San Francisco Javier, Beato Pedro Fabro, Diego Laynez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla y Simón Rodrigues en 1534, en París y aprobada en 1540 por el Papa Pablo III. Con cerca de 19.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos, es la mayor orden religiosa masculina católica hoy en día. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos.

Descripción de la orden.

La Compañía de Jesús (SJ) es una orden religiosa de carácter apostólico y sacerdotal -aunque la conforman también Hermanos, es decir, religiosos no sacerdotes-. Está ligada al Papa por un "vínculo especial de amor y servicio"; su finalidad, según la Fórmula del Instituto, documento fundacional de la Orden (1540) es "la salvación y perfección de los prójimos". En términos de Derecho Canónico, la SJ es una asociación de hombres aprobada por la autoridad de la Iglesia, en la que sus miembros, según su propio derecho, emiten votos religiosos públicos y tienden en sus vidas hacia la "perfección evangélica".

La formación en la SJ empieza con un noviciado que dura dos años. Continúa con un proceso de formación intelectual que incluye estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. Además, los jesuitas en formación realizan dos o tres años de docencia o «prácticas apostólicas» (período de magisterio) en colegios o en otros ámbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicación, etc). El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o después de su ordenación sacerdotal, ha hecho de los miembros de la SJ, durante casi cinco siglos, los líderes intelectuales del catolicismo.

S. Ignacio de Loyola, el fundador, quiso que sus miembros estuviesen siempre preparados para ser enviados, con la mayor celeridad, allí donde fueran requeridos por la misión de la Iglesia. Por eso los jesuitas profesan los tres votos normativos de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, además, un cuarto voto de obediencia al Papa, «circa misiones»[1] La Fórmula del Instituto (confirmada por Julio III en 1550) dice: «Militar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra».

La Congregación General (CG) es el órgano supremo de gobierno y no se convoca, como en el resto de órdenes, periódicamente sino en caso de muerte del Prepósito General o para tratar de asuntos de especial importancia. Aunque el cargo de Superior General es vitalicio (ningún General renunció en la Compañía anterior a la supresión), las Normas Complementarias vigentes desde 1995 contemplan la posibilidad de renunciar, si el General lo considera conveniente, en conciencia. El primero General en renunciar -por motivos de salud graves- fue Pedro Arrupe, en 1983 y autorizado por la CG 33. P-H Kolvenbach, su sucesor, hizo lo mismo en 2008.

La Compañía de Jesús ha sido una organización que ha vivido entre la alabanza y la crítica, siempre en la polémica. Su lealtad incondicional al Papa los ha colocado en más de un conflicto: con la Inglaterra isabelina, frente al absolutismo del Rey Sol, el regalismo español, con la Alemania de Bismarck, de donde fueron expulsados (durante el Kulturkampf) y con los gobiernos liberales de diversos países en América y Europa. Asimismo, los regímenes comunistas de Europa Oriental y de China limitaron ampliamente su actividad a partir de 1945.

Capítulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus colegios y universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Japón, las reducciones de Bolivia, Paraguay y Argentina, la exploración y evangelización del Canadá, del Mississipi y del Marañón, los conflictos teológicos con los protestantes y los jansenistas, su confrontación con la Ilustración, su supresión (1773) y su restauración (1814).

En 1965 llegaron a su máxima expansión numérica: 36.000 jesuitas en más de un centenar de unidades administrativas (provincias y misiones). Hoy, los jesuitas y los laicos que comparten su espiritualidad trabajan en los campos más diversos, tratando de colaborar con la Iglesia respondiendo a las nuevas necesidades de la sociedad y a los retos que éstas plantean. Así la Compañía trabaja en la acción social, la educación, el ámbito intelectual, el servicio a parroquias y comunidades cristianas y en medios de comunicación.

Entre 1965 y 2008 sus Superiores Generales fueron Pedro Arrupe (español, 1965-1983) y Peter Hans Kolvenbach (holandés, 1983-2008, año en que presentó su renuncia por motivos de edad). El 7 de enero de 2008 comenzó su Congregación General 35, para elegir nuevo Prepósito (superior mundial) y legislar sobre aspectos de la misión y carisma de la Orden. El 19 de enero fue electo (en el segundo escrutinio) como trigésimo General el Padre Adolfo Nicolás, español, perteneciente a la Asistencia de Asia Oriental y Oceanía que, como Arrupe, había sido Provincial de Japón.

Pablo VI describió a los jesuitas de la siguiente manera (1975): "Donde quiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles o de primera línea, ha habido o hay confrontaciones: en los cruces de ideologías y en las trincheras sociales, entre las exigencias del hombre y mensaje cristiano allí han estado y están los jesuitas."

Historia.

Origen de la Compañía.

En septiembre de 1529, Ignacio de Loyola, un vasco que combatió en la guerras contra Francia defendiendo la causa de Carlos I, había optado por dedicarse a «servir a las almas». Decidido a estudiar para cumplir mejor su propósito, se incorpora al Colegio de Santa Bárbara —dependiente de la Universidad de París— y comparte cuarto con el saboyano Pedro Fabro y el navarro Francisco Javier. Los tres se convirtieron en amigos. Ignacio realizó entre sus condiscípulos una discreta actividad espiritual, sobre todo dando Ejercicios espirituales, un método ascético desarrollado por él mismo.

En 1533 llegaron a París Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla y Simão Rodrigues, que se unieron al grupo de Ignacio. El 15 de agosto de 1534, fiesta de la Asunción de la Virgen, los siete se dirigieron a la capilla de los Mártires, en la colina de Montmartre, donde pronunciaron tres votos: pobreza, castidad y peregrinar a Jersusalén. Así nació la Compañía de Jesús como un grupo de amigos con un ideal religioso común.

Después de los votos de Montmartre se incorporaron al núcleo inicial tres jóvenes franceses, «reclutados» por Fabro: Claude Jay, Jean Codure y Paschase Broët. Los diez se encontraron en Venecia y misionaron el norte de Italia a la espera de embarcarse hacia Jerusalén. Al no poder viajar a Palestina debido a la guerra entre Venecia y el Imperio Otomano, el grupo se dirigió a Roma. El 27 de septiembre de 1540, el Papa Pablo III les reconoció como una nueva Orden religiosa y firmó la bula de confirmación, Regimini militantis ecclesiae.

A partir de la aprobación papal comenzó un proceso de expansión numérica, de organización interna y de responder a las misiones encomendadas: fundación de Colegiosa a petición de ciudades interesadas, reforma de monasterios, participación en el Concilio de Trento, diálogo con los protestantes, misiones diplomáticas, etc. Los primeros compañeros se dispersaron: Rodríguez fue a Portugal, Javier a Oriente, Fabro recorrió Europa predicando y dando los Ejercicios Espirituales... Entre 1540 y 1550 se unieron a la Orden notables personajes para su posterior desarrollo: Jerónimo Nadal, Francisco de Borja (Duque de Gandía y Virrey de Cataluña), Pedro Canisio, notable teólogo (Doctor de la Iglesia), y Juan de Polanco, secretario de Ignacio.

En 1556, cuando murió el fundador, eran 1,000 compañeros. El segundo General fue Diego Laínez.

Papel durante la Contrarreforma.

Dos compañeros de Ignacio, Salmerón y Laínez, participaron como teólogos en el Concilio de Trento; les acompañó el primer jesuita germánico, Pedro Canisio, llamado el "segundo apóstol de Alemania" por su papel decisivo durante la Reforma Católica. En efecto, Canisio fue nombrado Provincial de Alemania y animó la fundación de colegios y universidades que difundieron la doctrina tridentina, reconquistando para el catolicismo regiones protestantes como Baviera en el sur de Alemania y los actuales estados de Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y Sarre; Polonia, Hungría, Austria, y el sur de Holanda.

Diego Laínez, como General, participó del coloquio teológico de Poissy, convocado por la Reina de Francia para debatir con los protestantes. La Facultad de Teología de la Sorbona y el Parlamento de París se opusieron en este período al establecimiento legal de la Compañía en Francia. El sucesor de Laínez fue San Francisco de Borja, electo por la CG II. Gobernó desde 1565 hasta 1572, tiempo en que los colegios jesuitas prosperaron: pasaron de 50 en 1556 a 163 a 1574. Inicio la remodelación de la Iglesia Madre de la Compañía, el Gesú. Borja siguió muy de cerca la evolución de la Contrarreforma en Alemania. Muchas fundaciones jesuitas atendieron a reforzar la causa católica.

Borja y sus sucesores Everardo Mercuriano (1573-1580), Claudio Acquaviva (1580-1615) y Muzio Vitelleschi (1615-1645) dieron gran impulso a las misiones. En concreto, durante el gobierno del "Santo Duque" la Compañía ingresó al Perú y a México. A mediados del siglo XVII la Compañía ya había establecido un cordón de estaciones de misión que iban principalmente desde Portugal hasta Goa, pasando por el litoral africano, y en el Nuevo Mundo a lo largo del Imperio Colonial Español.

Matteo Ricci, jesuita italiano, consiguió ingresar a China en 1583. A inicios del siglo XVII lo tenemos instalado ya en Beijing, donde propiciará la difusión del cristianismo entre la casta intelectual del Celeste Imperio.

Los jesuitas en América.

Los jesuitas llegaron a Brasil ya en el generalato de San Ignacio. En el gobierno de San Francisco de Borja ingresaron a Florida, México y Perú y en el de Claudio Acquaviva a Canadá, Nueva Granada, la Presidencia de Quito y otras zonas. De acuerdo a sus nacionalidades, los misioneros jesuitas se distribuyeron en las distintas posesiones de las potencias europeas.

Canadá: fue evangelizado por jesuitas franceses. La inmensidad del territorio, el clima y la hostilidad de los hurones e iroqueses conviertieron a la canadiense en una de las misiones mas dificiles de la Compañía. No faltaron los mártires: los Padres y Hermanos Jean Brebeuf (martirizado en 1649), Noël Chabanel (1649), Antoine Daniel (1648), Charles Garnier (1649), René Goupil (1642), Isaac Jogues (1646), Jean de Lalande (1646) y Gabriel Lalemant (1649). Esta misión incluyó territorios que hoy pertenecen al Estado de New York y consiguió convertir a miles de hurones, no así a los iroqueses, que siempre fueron feroces y hostiles hacia los europeos.

Mississippi: fue explorado y evangelizado por jesuitas franceses. Entre ellos destacó el Padre Jacques Marquette (1637-75) quien, con el explorador Louis Jolliet fue el primer europeo que recorrió y cartografió el río Mississippi desde el territorio norteño de Nueva Francia (1673). Fundó algunos poblados en Nueva Francia (actual Estado de Michigan).


Iglesia de la Compañía de Jesús en Córdoba (Argentina).Complejos agrícolas jesuíticos en Sudamérica.- Los jesuitas fueron innovadores en la explotación de sus haciendas y propiedades en la América Hispánica. Durante los siglos XVII y XVIII supieron gestionar verdaderos emporios agro industriales con métodos de gerencia que se adelantaron a los utilizados en la actualidad. Además agregaron la participación patrimonial de lo recaudado en las haciendas para luego ser redistribuido entre indígenas, esclavos y empleados, llegamos a la conclusión que fueron los primeros en otorgar una suerte de “títulos de propiedad” a sus subordinados.

La finalidad de estas propiedades era sostener sus colegios, pues éstos -debido a una rigurosa concepción del voto de pobreza- eran gratuitos. Sin embargo, la riqueza de estos complejos y haciendas atrajó la ambición de las Coronas y particulares y, a la larga, fue un factor para la supresión de la Orden.

Expulsiones y supresión.

Los gobiernos ilustrados de la Europa del siglo XVIII se propusieron acabar con la Compañía de Jesús por su defensa incondicional del Papado, su actividad intelectual, su poder financiero y su influjo político. Ciertamente se habían ganado poderosos enemigos: los partidarios del absolutismo, los jansenistas y los filósofos franceses (Voltaire, Montesquieu, Diderot). No faltaron tampoco las intrigas de ciertos grupos en la misma Roma. El contexto político europeo se caracterizó en estos años por el advenimiento del llamado Despotismo Ilustrado y por un declive notorio del prestigio político del Papado y la voluntad política de los Borbones y de la Corona Portuguesa de robustecerse en detrimento de la Iglesia.

El Padre General desde 1758 era el florentino Lorenzo Ricci. El primer país en expulsar a la Compañía de Jesús fue Portugal. El ministro Carvalho, marqués de Pombal, fue su principal adversario; encerró en el calabozo a 180 jesuitas en Lisboa y expulsó al resto en 1759. Con esta dura medida pretendía robustecer la autoridad real y dar una clara señal al Papa de que no toleraría intromisiones pontificias en los asuntos del Estado. Más de mil jesuitas de Portugal y sus colonias fueron deportados con destino a los Estados Pontificios. Clemente XIII protestó por la medida.

En 1763, Luis XV de Francia los acusó de malversación de fondos debido a la quiebra del P. Antoine Lavalette en Martinica. El Parlamento de París, que ya desde la fundación de la Orden había impugnado la presencia legal de la Orden en Francia, condenó las Constituciones y el Rey decretó la disolución de la orden en sus dominios, y el embargo de sus bienes.

Más tarde, los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la Corona española a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767 y cuyo dictamen fue obra de Pedro Rodríguez de Campomanes (futuro conde de Campomanes), regalista y por entonces Fiscal del Consejo de Castilla.[2] Al mismo tiempo, se decretaba la incautación del patrimonio que la Compañía tenía en estos reinos (haciendas, edificios, bibliotecas), aunque no se encontró el supuesto «tesoro» en efectivo que se esperaba. Los hijos de San Ignacio tuvieron que dejar el trabajo que realizaban en sus obras educativas (lo que supuso un duro golpe para la formación de la juventud en la América Hispana) y sus misiones entre indígenas, como las famosas Reducciones guaraníes y las menos célebres, pero no menos esforzadas misiones entre los Tarahumara en México y a lo largo del Amazonas (Misiones del Marañón).

La supresión de los jesuitas fue llevada a cabo en 1773, cuando el nuevo Papa Clemente XIV enfrentó fuertes presiones de los reyes de Francia, España, Portugal y de las Dos Sicilias quienes, por razones políticas, le exigían la desaparición de la Compañía. El Papa cedió y mediante el breve Dominus ac Redemptor suprimió la Compañía de Jesús. Los sacerdotes jesuitas podían convirtieron al clero secular; los escolares y hermanos coadjutores quedaron libres de sus votos. El P. General, Lorenzo Ricci, y su Consejo de Asistentes fueron apresados y encerrados en el Castillo Sant'Angelo (Roma) sin juicio alguno.

Sin embargo, en Rusia -concretamente en Bielorrusia- y Prusia el edicto de supresión no fue promulgado por los monarcas. Jesuitas de toda Europa aceptaron la oferta de refugio hecha por la zarina Catalina la Grande, quien esperaba continuar así, con el apoyo intelectual de la Compañía, la obra de modernización iniciada por Pedro el Grande.

En 1789 —el mismo año en que la Constitución de Estados Unidos entró en vigor y en el que se inició la Revolución francesa— fue fundada el Obispo John Carroll -ex jesuita- la universidad católica más antigua de Estados Unidos, la Universidad de Georgetown, en Washington D.C.; en el siglo XIX, esta universidad sería integrada a la Compañía restaurada.


Restauración.

Cuarenta años después, en medio de los efectos causados por la Revolución francesa, las guerras napoleónicas y las guerras de independencia en la América Hispánica, Pío VII decidió restaurar a la Compañía. De hecho, los jesuitas habían sobrevivido en Rusia —unos cuantos centenares— protegidos por Catalina II. La restauración universal era vista como una respuesta al desafío que representaban quienes eran vistos en ese entonces como los enemigos de la Iglesia: la masonería y los liberales, principalmente.

De 1814 hasta el Concilio Vaticano II[3] de 1960, la SJ es asociada con corrientes conservadoras y elitistas. La Orden es identificada con un incondicional apoyo hacia la autoridad del Papa. Poco tiempo después de la restauración, el Zar expulsa a los jesuitas de Rusia. Los Generales (Fortis, Roothaan y Beckx) vuelven a instalarse en Roma después de un paréntesis de 40 años. Durante el siglo XIX la SJ sufre las consecuencias de las revoluciones políticas de corte liberal y tiene que afrontar numerosos ataques. Acaba siendo nuevamente expulsada de Portugal, Italia, Francia, España, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Alemania, etc.

Antiguo noviciado jesuita, Lima.El resurgimiento italiano, es decir, la unificación de la península bajo la égida de la Casa de Saboya, acarreó complicaciones al Papado y a la Compañía. El conde de Cavour, primer ministro del Rey Víctor Manuel, era francamente liberal y, por ende, anticlerical. En 1870 surge la «cuestión romana» cuando los ejércitos piamonteses ocupan Roma y el Papa se declara prisionero en el Vaticano. La situación política posterior en Italia, obligó al Padre General Luis Martín a abandonar Roma y a gobernar desde Fiésole.

A pesar de estas expulsiones y conflictos, el número de jesuitas va ascendiendo lentamente. Cuando los jesuitas alemanes fueron expulsados por Otto von Bismarck, cientos de ellos se trasladaron a Norteamérica y colaboraron en la evangelización del interior de los Estados Unidos.


Siglo XX.

A inicios del siglo XX el P. General es el alemán Franz Xaver Wernz y los jesuitas alrededor de 15,000. Durante la Primera Guerra Mundial asume el generalato el polaco Wladimir Ledóchowski que, considerado un excelente líder y administrador, desarrolla vigorosamente la Orden en sus tradicionales frentes: educación y misiones. No faltaron los jesuitas que se destacaron como capellanes y camilleros en las trincheras; entre ellos, Pierre Teilhard de Chardin y el beato Rupert Mayer.

Hacia el final de los años 30, los jesuitas de Estados Unidos sobrepasan a los españoles en número, formando el grupo regional más grande con más de 8,000 jesuitas.

Expulsión de la Compañía de Jesús en España.

En España, por decreto de 23 de enero de 1932, la Segunda República Española disuelve la compañía de Jesús por obedecer a un poder extranjero (el Papa) y se incauta de todos sus bienes. Durante la Guerra Civil Española, se decreta, el 3 de mayo de 1938, la derogación del decreto de 23 de enero de 1932 sobre disolución de la Compañía de Jesús e incautación de sus bienes, y en su virtud, la Compañía de Jesús vuelve a adquirir plena personalidad jurídica y podrá libremente realizar todos los fines propios de su Instituto, quedando, en cuanto a lo patrimonial, en la situación en que se hallaba con anterioridad (B.O.E., 7 de mayo de 1938, p.7162s).

[color=black]Después de la II Guerra Mundial.eneral Ledóchowski muere durante la contienda y el vicario general Norbert de Boynes no puede convocar una Congregación General (XXIX) hasta septiembre de 1946. De esta congregación fue elegido el canonista belga Jean-Baptiste Janssens como vigésimo séptimo Prepósito General. Durante su gobierno se desarrolló en Francia una escuela de pensamiento liderada por teólogos jesuitas (Jean Daniélou, Henry de Lubac) y dominicos (Yves Congar), la llamada Nueva Teología, que a juicio de Pío XII y la Curia Romana, ponían en peligro la ortodoxia y unidad católicas. Ante las sospechas, el Papa publicó la encíclica Humani generis, 1950, condenando severamente las posturas de estos teólogos.

Los jesuitas más destacados antes y durante el Concilio Vaticano II fueron:

el arqueólogo francés y místico Pierre Teilhard de Chardin (autor de El fenómeno humano y El medio divino, trato de reconciliar la fe con la teoría de la Evolución),
el canadiense Bernard Lonergan (filósofo, autor de notables trabajos en Epistemología)
el teólogo John Courtney Murray, quien trabaja por el renocimiento de la libertad religiosa,
Hans Urs von Balthasar (años después abandonaría la Orden pasando al clero secular), y
Karl Rahner (alemán, uno de los teólogos más prolíficos e influyentes del siglo XX).
Hacia fines de los años 50, Teilhard y Murray son cuestionados por Roma. El evolucionismo de Teilhard es visto como peligroso; en tanto, la posición favorable de Murray hacia el ecumenismo y la libertad religiosa hace que el Vaticano también lo censure. El P. General es obligado a callar a Teilhard, quien se retira en un exilio voluntario a Nueva York, donde muere en 1955.

Durante el gobierno del P. Janssens se desarrolla con fuerza un nuevo apostolado jesuítico: el trabajo social. Se ha querido ver como pioneros de esta nueva manifestación del carisma ignaciano a San José María Rubio (español) y San Alberto Hurtado (chileno). Su generalato terminó casi al mismo tiempo que el Concilio y que significó la apoteósis de la Compañía, la Orden llega a su máxima expansión numérica (36,000 jesuitas) y se abre un nuevo capítulo en la relación de la Compañía con Roma. La promulgación del decreto del concilio sobre libertad religiosa reivindica al Padre Murray. La figura del jesuita Karl Rahner cobra especial relevancia en el mundo teológico, gracias a sus trabajos sobre la gracia, teología pastoral, los sacramentos, espiritualidad, su concepto de los "cristianos anónimos", etc.

Durante el final del mandato del P. Janssens se evidencia una crisis interna, fenómeno compartido por gran parte de la Iglesia católica de los años 60. En 1965 (Congregación General 31), el viceprovincial de Japón, el vasco Pedro Arrupe, es electo General, dándose durante su generalato un giro en la línea de gobierno de la Compañía. Se pone gran énfasis en los temas de promoción de la justicia social e inculturación del Evangelio. Pero los cambios en el mundo y en la Iglesia son acelerados y comienza la disminución en el número de ingresos a los noviciados europeos. Miles de sacerdotes católicos abandonan el ministerio en el periodo posconciliar; la Compañía no escapó a esta tendencia, pues alrededor de 8,000 jesuitas dejan la Orden. Arrupe es acusado por sectores tradicionales de ser muy permisivo; otros lo ven como un profeta de la nueva evangelización. La Congregación General de 1975 (la N° 32) respalda al General y proclama la nueva forma de entender la misión de la SJ: Fe y Justicia.

A pesar del aprecio que Pablo VI siente por la Orden, le llegan frecuentes quejas de los obispos por desafíos de ciertos jesuitas al Magisterio. El mismo Papa recibió críticas de teólogos jesuitas por su encíclica Humanae Vitae. Durante la CG 32, Pablo VI prohíbe explícitamente a los congregados a hacer cambios en lo referente al cuarto voto, "impasse" recogido por los medios de comunicación.

Como vemos, la innovación al interior de la Orden puso en peligro -según la Santa Sede- la propia naturaleza de la Compañía tal como la fundó S. Ignacio, expresada en una de sus características fundamentales: el voto de obediencia al Papa. En 1981, cuando Pedro Arrupe quedó paralizado por una embolia, Juan Pablo II actúo por encima del Instituto SJ y nombró un Delegado Pontificio y un Adjunto para el gobierno de la Orden, respectivamente los Padres Paolo Dezza y Giuseppe Pittau. Tal figura no está presente en la legislación jesuítica, por lo que fue una medida extraordinaria. La respuesta de la Compañía a esta medida fue ejemplar, salvo algunas voces críticas (carta de Rahner y otros teólogos al Papa). Pero todos los observadores serios reconocieron que la transición se hizo en un ambiente de paz. En 1983, cuando por fin se reunió la Congregación General 33, el lingüista neerlandés Peter Hans Kolvenbach fue electo como 29º General.

Durante el largo generalato de Kolvenbach (1983-2008) se normalizaron las relaciones de la SJ con el Vaticano. El General modificó ciertas estructuras de gobierno, renovó el apostolado educativo y apoyó la creación de nuevos centros sociales y obras dedicados al trabajo con refugiados y migrantes. Estas orientaciones fueron ratificadas por una nueva Congregación General, la 34, reunida en 1995. El número de jesuitas continuó disminuyendo lentamente durante los años 80 y 90, hasta situarse en 20,000 a inicios del siglo XXI. El principal declive numérico se registra en Europa, en menor medida en Estados Unidos y América Latina. En cambio, la Compañía de Jesús crece en África (1.427 jesuitas en 2009) y, sobre todo, en la India (4.004, según el Servicio de Información SJ de abril 2009).

[color=black]Situación actual.


La Compañía de Jesús ha cambiado a lo largo de los siglos. Sus publicaciones dirigidas al exterior afriman que el cambio ha sido externo, en ciertas formas. Algunos detractores (el exjesuita Malachi Martin, el autor español Ricardo de la Cierva) hablan de un relajamiento en su espíritu, incluso de haber adoptado criterios modernistas. A inicios del siglo XXI la Compañía incluye en su seno diferentes identidades eclesiales, desde las conservadoras, hasta las más progresistas. Un ejemplo de estas últimas posiciones es la Teología de la liberación desarrollada por algunos jesuitas, entre otros sacerdotes y religiosos, en América Latina durante los años 1960 y 70.

El hecho de tomar partido ha sido a veces peligroso para los jesuitas. En 1983, el sacerdote James F. Carney (el "Padre Guadalupe), fue asesinado en Honduras por las fuerzas militares debido a su ideología revolucionaria. En 1989, el jesuita Ignacio Ellacuría y otros cinco religiosos de la Compañía, fueron asesinados por la Fuerza Armada de El Salvador, luego de años de intensa actividad en defensa de los derechos humanos en ese país. Varios han muerto en guerras civiles en África, India y el sudeste de Asia, realizando acciones de ayuda social.

La Compañía de Jesús tiene fuertes debates internos, signo visto como fortaleza o debilidad dependiendo de los criterios. En esta línea, el 6 de mayo de 2005 se hizo público el retiro de Thomas Reese, S.J., como editor de América, la prestigiosa revista jesuita de Estados Unidos. La Congregación para la Doctrina de la Fe pidió a la Compañía su remoción argumentando que su línea editorial ponía en duda el magisterio de la Iglesia. Y, en marzo de 2007 la Congregación para la Doctrina de la Fe condenó la obra del teólogo salvadoreño, de origen español, Jon Sobrino, uno de los padres de la Teología de la Liberación, porque «sus proposiciones no están en conformidad con la doctrina de la Iglesia», «La medida no puede ser interpretada como una sanción o condena» del teólogo, explicó el portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, jesuita como Sobrino.

En un contexto de cambios rápidos y profundos en la sociedad (y por tanto en la Iglesia), y transcurridos 12 años desde la CG 34 (1995), los jesuitas consideraron necesario reunir su máximo cuerpo legislativo para responder con «fidelidad creativa» a los nuevos retos. Después de casi 25 años en el gobierno, el P. Kolvenbach anunció en 2005 su deseo de dimitir. El P. General convocó la Congregación General 35, que comenzó el 7 de enero de 2008.

El P. Kolvenbach, después de obtener el consentimiento de (Benedicto XVI) y escuchar a sus consejeros, decidió presentar su renuncia, aduciendo avanzada edad (casi 80 años) y la larga duración de su gobierno (casi 25 años). En enero de 2008, durante la CG 35, fue elegido como sucesor de Kolvenbach el español P. Adolfo Nicolás (71 años), en la segunda votación.

Algunas personas consideran que los precedentes de la actual situación de la Compañía datan desde mediados de los años 1950 cuando comenzaron a disminuir las vocaciones en Europa. La edad promedio de los jesuitas es 57 años. En el último cuarto de siglo la disminución del número de miembros ha motivado la unificación de algunas Provincias y el cierre de obras o el traspaso de la dirección de algunas a seglares. En 2009 entraron en la Orden 453 novicios (el 40% de ellos en Asia). El 1 de enero de 2009 los jesuitas eran 18.516. De ellos, los sacerdotes son 13.112, los escolares (jesuitas preparándose para el sacerdocio), 3.705 y los hermanos (jesuitas no sacerdotes), 1.699.

Obras encomendadas en la actualidad.

Obras de la SJ o encomendadas a ella son: Radio Vaticana, Observatorio Astronómico Vaticano, el Movimiento de Educación Popular «Fe y Alegría» (obra intercongregacional que dirige la SJ y cuenta 2600 centros en Hispanoamérica), Hogar de Cristo (obra social presente en Chile, Perú y Ecuador), Servicio Jesuita a Refugiados, fundado por su General hasta 1983, P. Arrupe, centenares de misiones, parroquias y centros sociales. Otro frente del trabajo ignaciano son los centros de espiritualidad y casas de Ejercicios Espirituales. Del apostolado educativo de la Orden, prioritaria ya desde el gobierno de San Ignacio, se habla más abajo.

Además son asesores de una institución laica de derecho pontificio: las Comunidades de Vida Cristiana — CVX, con los que comparten la misma espiritualidad.

Estructura interna.

La Compañía de Jesús está regida por el Padre General, que goza de grandes atribuciones de acuerdo a su Instituto (él nombra a los Provinciales y a los Superiores de algunas casas y obras muy importantes); su cargo es vitalicio. Sin embargo, puede renunciar a su cargo, si una causa grave le inhabilita definitivamente para sus tareas de gobierno. En otros casos, como enfermedad o edad avanzada, el General puede nombrar un Vicario Coadjutor. Pero, por encima de él, la Congregación General, es el órgano supremo de gobierno de la Compañía.

Al Prepósito General le ayudan directamente en su tarea, cuatro asistentes Generales (Asistentes ad Providentiam, elegidos por la CG), que tienen por objetivo: atender a la salud y gobierno del General y vigilar su capacidad de gobierno. Además, en la estructura de gobierno de la Compañía, existen los Asistentes regionales, los Provinciales, los Superiores de Regiones y los Superiores locales. Existen órganos de gobierno que se reúnen periódicamente, como las Congregaciones Provinciales y la Congregación de Procuradores.

El conjunto de las normas y principios que guían la vida de los jesuitas está recogido en las Constituciones, redactadas por Ignacio de Loyola. Para facilitar el gobierno, la Orden está dividida en sectores geográficos o lingüísticos llamados asistencias (actualmente son nueve) y, dentro de cada una de ellas, en Provincias que suman un total de 64.


Basílica de Loyola.

LOS JESUITAS EN MURCIA.

La fachada de la desacralizada iglesia de San Esteban, en Murcia, es un monumento a la conocida capacidad jesuítica para lanzar dobles mensajes equívocos, de los que aúnan lo uno y su contrario. El templo era la capilla de servicio del Colegio Jesuita de Murcia, fundado a mediados del siglo XVI, apenas iniciada la andadura de la Orden: O mejor dicho, de la Compañía, dado el carácter militar que se autoatribuyó. Y lo que pensamos como fachada, no es sino entrada lateral. Su entrada principal se hallaba por dentro del palacio mismo, sobriamente renacentista. Anotemos que la capilla es de traza gótica, con sus altas nervaduras y arbotantes. Primera mensaje doble: el Renacimiento para estudiar, el Medievo para rezar.

El obispo de Cartagena, en el XIII, había recibido de Alfonso X, posiblemente, las tierras sobre las que se levanta el Palacio, aledañas a las que hoy son los conventos de Las Claras primero y Las Anas después, espacialmente hablando. El titular episcopal es, en el XVI, Esteban de Almeyda. Los jesuitas, en agradecimiento, consagran a San Esteban la iglesia. Ganado el Obispo, ganada la diócesis debieron pensar. En la ciudad, desde los tiempos del Studium Convetuale de Raimond Martí, y sus dominicos tomistas, la Orden de Santo Domingo, de Santo Tomás y de San Vicente Ferrer ordenaba el tráfico piadoso en la comarca. Los Jesuitas, desde un comienzo, se oponen conceptual y fácticamente a los dominicos. Éstos predican al pueblo, a las masas. Aún tenemos la estatua de San Vicente Ferrer en Santo Domingo, predicando desde su balcón de fierro a los paseantes de la plaza, frente al soberbio ficus. Los Jesuitas, que han aprendido de la Reforma luterana, forman a las élites. Los dominicos estudian teología. Los Jesuitas estudian todo. Se hacen sabios en cualquier disciplina humana y divina.

El santo a quien se dedicó la capilla se halla arriba, en medio del pórtico, que no tiene frontispicio triangular, sino horizontal. Y presenta una rodilla en actitud de comenzar a ser doblada. Viste de diácono, que fue el oficio que los Apóstoles le dieron. Fanáticos judíos lo apedrearon hasta darle muerte. Según la hagiografía perdurada, se arrodilló, y pidió el perdón para sus lapidadotes. En pétrea filacteria inmediata inferiormente a San Esteban, leemos en latín. IN NOMINE IESU OMNE GENU FLECTATUR. Traduciendo por la claro: EN EL NOMBRE DE JESÚS, TODOS GENUFLEXOS. O sea, hacen de San Esteban poco menos que el primer jesuita, a la par que halagan al titular de la diócesis, que porta su nombre. La genuflexión final del mártir la interpretan como un acto jesuita. Hábil manera de unir el nombre de Jesús, fundamental en la naturaleza de la Compañía, al mismo Santo y al Obispo.

Un poco más en bajo, a los lados, sobre la filacteria, pero sobre las dos hormacinas guardianas de la jambas del pórtico, pusieron más tarde, seguramente cuando los canonizaron, a San Ignacio, fundador de la Compañía, y a San Francisco Javier, el bienaventurado más célebre de sus seguidores. Ya no estaba sólo San Esteban como “jesuita”, ya tenían santos.

En la hornacina de la izquierda, muy deteriorado, tenemos a San Lucas, el toro que lo simboliza, se halla debajo de su pie izquierdo. San Lucas fue médico, y hasta su incorporación a las labores apostólicas de San Pablo, no hizo otra cosa que estudiar. Lo dice su hagiografía más difundida. Aparece con un libro en las manos. El mensaje es claro: primero estudiar, formarse, duramente… después actuar en consecuencia. Una leyenda bajo el pedestal dice: THEOLOGIA CALICATUR… y no se puede leer más para el simple método de fijar la vista desde cerca. LA TEOLOGÍA MÁS PURA… Especialistas habrá que descifren lo que resta, pero el sentido es claro. Teólogos después de sabios. Tal es el horizonte formativo de la Compañía. Los famosos Ejercicios Espirituales de San Ignacio no otra cosa perseguían. Despojar a la persona de todos sus lastres o impurezas y forjar al hombre nuevo, lanzado al estudio y a la misión divina de propagar la fe, primero que todo entre las clases nobles.

En la hornacina de la derecha, hay una figura de mujer con una palma de mártir, y pisa en su pie derecho, una cabeza con barbas y melenas, cinta en la frente, que, vista y leída la leyenda de abajo, resulta ser la de un sabio griego. La leyenda dice: SAPIENTES PIETATE SUPERAVIT. Entendamos: A LOS SABIOS LES SUPERA LA PIEDAD. Es la segunda viñeta del comic teológico comenzado con San Lucas. Primero Sabiduría, luego Teología. Pero, entre ambas: la Piedad. La Piedad, no la fe. A la vez tenemos un alegato contra los dominicos: Teología sin estudios, nada. Y en la alegoría de la Piedad, un reclamo contra los protestantes, que creen que la fe sola salva. Roma, roca del Catolicismo, proclama que sin obras, sin piedad, no hay salvación, aunque haya fe. Es el mensaje teológico de Trento. De un “golpe de fachada”, descalifican a la vieja orden medieval, los dominicos, y afrentan al nuevo orden centroeuropeo de la libre interpretación y de la fe salvífica.

Entre los dominicos, ya caducados –es su mensaje- y los protestantes, inmersos en el error hereje: ellos, los jesuitas, continuadores de San Esteban y San Lucas, los primeros que dieron testimonio moderno de Jesucristo.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Mar 12 Oct 2010, 7:53 pm



FERNANDO VII DE ESPAÑA.

Fernando VII de Borbón (San Lorenzo de El Escorial, 14 de octubre de 1784 - Madrid, 29 de septiembre de 1833), llamado el Deseado o el Rey Felón, fue rey de España entre marzo y mayo 1808 y, tras la expulsión del rey intruso José Bonaparte, nuevamente desde diciembre de 1813 hasta su muerte, exceptuando un breve intervalo en 1823, en que fue destituido por el Consejo de Regencia.

Hijo y sucesor de Carlos IV y de María Luisa de Parma, a los que destronó con ocasión del Motín de Aranjuez, pocos monarcas disfrutaron de tanta confianza y popularidad iniciales por parte del pueblo español. Obligado a abdicar en Bayona, pasó toda la Guerra de Independencia preso en Valençay, siendo reconocido como el legítimo rey de España por las diversas juntas, el Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz.

Con la derrota de los ejérctios napoleónicos y la expulsión de José Bonaparte, Napoleón le devolvió el trono de España (Tratado de Valençay). Sin embargo, el Deseado prontó se reveló como un soberano absolutista, y uno de los que menos satisfizo los deseos de sus súbditos, que lo consideraban sin escrúpulos, vengativo y traicionero. Rodeado de una camarilla de aduladores, su política se orientó en buena medida a su propia supervivencia.

Entre 1814 y 1820 restauró el absolutismo, derogando la Constitución de Cádiz y persiguiendo a los liberales. Tras seis años de guerra, el país y la Hacienda estaban devastados, y los sucesivos gobiernos fernandinos no lograron restablecer la situación.

En 1820 un pronunciamiento militar dio inicio al llamado Trienio Constitucional, durante el cual se restablecieron la Constitución y los decretos de Cádiz, produciéndose una nueva desamortización. A medida que los liberales moderados eran desplazados por los exaltados, el Rey, que aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba para restablecer el absolutismo, lo que se logró tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823.

La última fase de su reinado, la llamada Década Ominosa, se caracterizó por una feroz represión de los exaltados, acompañada de una política absolutista moderada o incluso liberaldoctrinaria que provocó un profundo descontento en los círculos absolutistas, que formaron partido en torno al infante Carlos María Isidro. A ello se unió el problema sucesorio, sentando las bases de la Primera Guerra Carlista, que estallaría con la muerte de Fernando y el ascenso al trono de su hija Isabel II, no reconocida como heredera por el infante Carlos.

Fernando VII ha merecido a los historiadores un unánime juicio negativo, pasando a los anales de la historia de España como el Rey Felón. Si bien no se le puedan achacar personalmente muchos de los males de su reinado, ha sido el monarca español peor tratado por la historiografía, que desde el siglo XIX ha repetido sin sentido crítico una serie de descalificaciones sobre el personaje. La Historia más reciente ha ido remitiendo las críticas y los juicios, aunque sigue siendo difícil encontrar algún estudio en que la figura del monarca no sea tratada de manera negativa.

PRIMERO AÑOS.

Fernando de Borbón vino al mundo en vida de su abuelo Carlos III. Fue el noveno de los catorce hijos que tuvieron el príncipe Carlos, futuro Carlos IV, y María Luisa de Parma. De sus trece hermanos, ocho murieron antes de 1800. Tras la subida al trono de su padre en 1788, Fernando fue reconocido como príncipe de Asturias por las Cortes en un acto celebrado en el Monasterio de San Jerónimo de Madrid el 23 de septiembre de 1789.

Desde muy pronto, su formación fue encomendada al padre Felipe Scio, religioso de la Orden de San José de Calasanz, hombre modesto, culto e inteligente. Sin embargo, en 1795 es nombrado obispo de Sigüenza, y su puesto pasa a ser ocupado por el obispo de Orihuela, Francisco Javier Cabrera, que a su vez sería sustituido por el canónigo Juan Escóiquiz. Influido por éste, creció aborreciendo a su madre y al favorito de ésta, Manuel Godoy.

Ya desde muy joven, Fernando había conspirado en contra de sus padres los reyes y de Godoy, alentado por su preceptor. En torno al joven Príncipe de Asturias se había formado un núcleo opositor formado por miembros de la alta nobleza, llamados posteriormente "La Camarilla", que perseguían la caída de Godoy. En 1807 se llevó a cabo la primera conspiración. Debido a una delación, el motín fue descubierto y Fernando juzgado en lo que se denomina Proceso de El Escorial. El príncipe denunció a todos sus colaboradores y pidió perdón a sus padres. El tribunal, en manos de partidarios de la conspiración absolvió a todos los implicados.

LA PRIMERA LLEGADA AL TRONO Y LAS ABDICACIONES DE BAYONA.

Poco después, en marzo de 1808, ante la presencia de tropas francesas en España (dudosamente respaldadas por el tratado de Fontainebleau), la corte se trasladó a Aranjuez, como parte de un plan de Godoy para trasladar a la familia real a América si la intervención francesa así lo requiriese. El día 17, el pueblo, instigado por los partidarios de Fernando, asaltó el palacio del Príncipe de la Paz. Aunque Carlos IV se las arregló para salvar la vida de su favorito, fue obligado a abdicar en favor de su hijo el día 19. Estos hechos son los que se conocen como Motín de Aranjuez. Era la segunda vez en la historia de España que un rey era destronado por su propio hijo, tras la destitución de Alfonso X por Sancho IV.

Fernando volvió a la corte, donde fue aclamado por el pueblo de Madrid. Sin embargo, las tropas francesas al mando del general Murat habían ocupado Madrid el día anterior (23 de marzo).

LOS MONARCAS CON NAPOLEÓN.

El depuesto rey y su esposa se pusieron bajo la protección de Napoleón y fueron custodiados por las tropas de Murat. Al mismo tiempo, Napoleón propuso al rey Fernando a reunirse con él, a lo que el rey accedió con la esperanza de que el emperador le reconociese y respaldase como rey de España. En un principio debía celebrarse en Madrid pero Napoleón, aduciendo asuntos imprevistos de gran urgencia, fue fijando lugares más al Norte, para acortar el tiempo de viaje desde Francia: la Granja de San Ildefonso, Burgos, San Sebastián... Finalmente Fernando VII acudió a Bayona. El 20 de abril pasó la frontera. Aunque él aún no lo sabía, acababa de caer prisionero: fue el inicio de un exilio que duraría seis años. Una prisión disimulada, en un palacio y con la promesa, siempre postergada, de entregarle grandes cantidades de dinero, pero de cuyas inmediaciones no podía salir. Carlos IV había abdicado en Fernando VII a cambio de la liberación de Godoy, y Napoleón le había invitado también a Bayona, con la excusa de conseguir que Fernando VIIº le permitiese volver a España y recuperar su fortuna, que le había incautado. Ante la perspectiva de reunirse con su favorito e interceder a su favor, los reyes padres solicitaron acudir también a dicha reunión. Escoltados por tropas francesas, llegaron a Bayona el 30 de abril. Dos días más tarde, en Madrid, el pueblo se levantaría en armas contra los franceses, dando lugar a los hechos del 2 de mayo de 1808, que marcan el comienzo de la Guerra de la Independencia Española.

Entretanto, la situación en Bayona estaba adquiriendo tintes grotescos. Napoleón impidió la llegada de Godoy hasta que todo estuvo consumado, de forma que no pudiese aconsejar a la familia real española, que demostró ser sumamente torpe. A Fernando VII le dijo que la renuncia al trono de su padre, producida tras el motín de Aranjuez, era nula ya que se había hecho bajo coacción, por lo que le exigió que le devolviese su trono. Su propia madre, en su presencia, le había pedido a Napoleón que lo fusilase, por lo que le había hecho a Godoy a ella y a su esposo. A Carlos IV, Napoleón le obligó a cederle sus derechos al trono, a cambio de asilo en Francia para él, su mujer y su favorito Godoy, así como una sustancial pensión (30 millones de reales anuales). Como éste ya había abdicado consideró que no cedía nada. Cuando llegaron a Bayona las noticias del levantamiento de Madrid y de su represión, Napoleón y Carlos IV presionaron a Fernando VII para que reconociese a su padre como rey legítimo. A cambio recibiría un castillo y una pensión anual de cuatro millones de reales, que nunca recibió en su totalidad, aceptó, el 6 de mayo de 1808, ignorando que su padre ya había renunciado en favor de Bonaparte, por tanto, los derechos a la corona de España, recayeron en Napoleón, los cuales fueron otorgados a su hermano José, que reinaría en España como José I Bonaparte. Todo este acto de traspasos de la corona española se conoce como Abdicaciones de Bayona.

Estas abdicaciones no constituyeron únicamente un cambio dinástico. En una proclama a los españoles el 25 de mayo, Napoleón declaró que España se encontraba frente a un cambio de régimen, con los beneficios de una Constitución sin necesidad de una revolución previa. A continuación, Napoleón convocó en Bayona una asamblea de notables españoles, la Junta española de Bayona. Aunque la asamblea fue un fracaso para Napoleón (sólo acudieron 75 de los 150 notables previstos), en nueve sesiones debatieron el proyecto preparado por éste y, con escasas rectificaciones, aprobaron en julio de 1808 la Constitución de Bayona, la primera de España.

Mientras tanto, Fernando VII vio cómo el emperador ni siquiera se molestaba en cumplir su acuerdo e internó al antiguo soberano, junto con su hermano Carlos María Isidro y su tío Antonio Pascual, en el castillo de Valençay, propiedad de Charles Maurice de Talleyrand, Príncipe de Benevento, antiguo obispo, entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón, con el que tramó el golpe de Estado que lo llevó al poder. Allí los recibió el 10 de mayo. Valençay era una propiedad rústica junto a un pueblo de unos 2.000 habitantes, aislada en el centro de Francia, a unos 300 kilómetros de París. Fernando permanecería en Valençay hasta el final de la Guerra de la Independencia. Sin embargo, sus condiciones de cautiverio no fueron muy severas; el Rey y su hermano recibían clases de baile y música, salían a montar o a pescar y organizaban bailes y cenas. Disponían de una buena biblioteca, pero el infante don Antonio Pascual puso todos los impedimentos posibles para que no leyeran libros franceses que pudieran ejercer una mala influencia sobre sus jóvenes sobrinos. A partir del 1 de septiembre de ese año, sin embargo, la marcha de Talleyrand y la negativa de Bonaparte a cumplir lo estipulado con respecto a sufragar sus gastos, hicieron que su tren de vida fuera cada vez más austero, reduciéndose la servidumbre al mínimo.

Creyendo que nada se podía hacer frente al poderío de Francia, Fernando pretendió unir sus intereses a los de Bonaparte, y mantuvo una correspondencia servil con el corso, hasta el punto de que éste, en su destierro de Santa Helena, recordaba así la actuación del monarca español:

"No cesaba Fernando de pedirme una esposa de mi elección: me escribía espontáneamente para cumplimentarme siempre que yo conseguía alguna victoria; expidió proclamas a los españoles para que se sometiesen, y reconoció a José, lo que quizás se habrá considerado hijo de la fuerza, sin serlo; pero además me pidió su gran banda, me ofreció a su hermano don Carlos para mandar los regimientos españoles que iban a Rusia, cosas todas que de ningún modo tenía precisión de hacer. En fin, me instó vivamente para que le dejase ir a mi Corte de París, y si yo no me presté a un espectáculo que hubiera llamado la atención de Europa, probando de esta manera toda la estabilidad de mi poder, fue porque la gravedad de las circunstancias me llamaba fuera del Imperio y mis frecuentes ausencias de la capital no me proporcionaban ocasión."

Su humillación servil le llegó al punto de organizar una fastuosa fiesta con brindis, banquete, concierto, iluminación especial y un solemne Te Deum con ocasión de la boda de Bonaparte con María Luisa de Austria en 1810. Cuando el corso reprodujo la correspondencia que le enviaba Fernando en Le Moniteur, para que todos, en especial los españoles, vieran su actuación, éste se apresuró a agradecer con desvergüenza a su Emperador que hubiese hecho público de tal modo el amor que le profesaba.

Sin embargo, la condición de prisionero de Napoleón creó en Fernando el mito del Deseado, víctima inocente de la tiranía napoleónica. El 11 de agosto, el Consejo de Castilla invalidó las abdicaciones de Bayona , y el 24 de agosto se proclamó rey in absentia a Fernando VII en Madrid. Las Cortes de Cádiz, que redactaron y aprobaron la Constitución de 1812 no cuestionaron en ningún momento la persona del monarca y lo declararon como único y legítimo rey de la Nación española.

Siguiendo el ejemplo de las Cortes de Cádiz, se organizaron Juntas de Gobierno provisionales en la mayoría de las ciudades de los territorios en América, las cuales comenzaron por desconocer la autoridad napoleónica para, posteriormente, aprovechar la situación y declarar su independencia total del Imperio Español, dando inicio así a las Guerras de Independencia Hispanoamericana.

EL REGRESO DEL DESEADO.

En julio de 1812, el duque de Wellington, al frente de un ejército anglohispano y operando desde Portugal, derrotó a los franceses en Arapiles, expulsándoles de Andalucía y amenazando Madrid. Si bien los franceses contraatacaron, una nueva retirada de tropas franceses de España tras la catastrófica campaña de Rusia a comienzos de 1813 permitió a las tropas aliadas expulsar ya definitivamente a José Bonaparte de Madrid y derrotar a los franceses en Vitoria y San Marcial. José Bonaparte dejó el país, y Napoleón se aprestó a defender su frontera sur hasta poder negociar una salida.

Fernando, al ver que por fin la estrella de Bonaparte empezaba a declinar, se negó arrogantemente a tratar con el gobernante de Francia sin el consentimiento de la nación española y la Regencia. Pero temiendo que hubiera un brote revolucionario en España, se avino a negociar. Por el Tratado de Valençay del 11 de diciembre de 1813, Napoleón reconoció a Fernando VII como Rey, recuperando así su trono y todos los territorios y propiedades de la Corona y sus súbditos antes de 1808, tanto en territorio nacional como en el extranjero; a cambio se avenía a la paz con Francia, el desalojo de los británicos y su neutralidad en lo que quedaba de guerra. También acordó el perdón de los partidarios de José I, los afrancesados.

Aunque el tratado no fue ratificado por la Regencia, Fernando VII fue liberado y regresó a España el 14 de marzo de 1814. Respecto a la Constitución de 1812. De acuerdo con los decretos de las Cortes, "no se reconocería por libre al Rey, ni por tanto, se le prestaría obediencia hasta que [...] preste el juramento prescrito por el artículo 173 de la Constitución". Fernando VII se negó a seguir el camino marcado por la Regencia y entró en Valencia el 16 de abril. Allí le esperaban un representante de la Regencia con el texto de la Constitución y un diputado absolutista con un manifiesto absolutista firmado por 69 diputados. Era el llamado Manifiesto de los Persas, rechazando las Cortes liberales. El 17 de abril, el general Elío invitó al monarca a recobrar sus derechos, poniendo sus tropas a disposición del monarca y realizando el que es probablemente el primer pronunciamiento de la historia de España.

El 4 de mayo de 1814, Fernando VII promulgó un decreto que restablecía la Monarquía absoluta y declaraba nulo y sin efecto alguno toda la obra de las Cortes de Cádiz, aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de enmedio del tiempo). El 5 de mayo, Fernando VII salió de Valencia y emprendió una marcha triunfal hacia Madrid. El entusiasmo popular ante el retorno del Deseado fue inmenso. El régimen constitucional no fue capaz de oponer resistencia, y las Cortes fueron disueltas el 10 de mayo de aquel año.

REINADO.

Durante la primera etapa del reinado, entre los años 1814 y 1820, el rey restableció el absolutismo anterior siguiendo la estela de la restauración borbónica en Francia. La tarea que aguardaba a Fernando era extremadamente compleja. Habría tenido que contar con unos ministros excepcionalmente capaces para poner orden en un país devastado por seis años de guerra, pero apenas contó con un par de estadistas de cierta talla. La inestabilidad del gobierno fue constante, y los fracasos a la hora de resolver adecuadamente los problemas determinaron los continuos cambios ministeriales.

Fue un periodo de persecución de los liberales, los cuales, apoyados por el Ejército, la burguesía y organizaciones secretas como la masonería, intentaron sublevarse varias veces para restablecer la Constitución. Por otra parte, a pesar de que Fernando VII había prometido respetar a los afrancesados, nada más llegar procedió a desterrar a todos aquellos que habían ocupado cargos de cualquier tipo en la administración de José I.

Por la Real Cédula del 1 de agosto de 1824 prohibó para siempre en España e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas.

Durante el período desaparecieron la prensa libre, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales y se cerraron las Universidades. Se restableció la organización gremial y se devolvieron las propiedades confiscadas a la Iglesia.

En enero de 1820 estalló una sublevación entre las fuerzas expedicionarias que debían partir para América para garantizar la permanencia de las colonias en manos de España. Aunque este pronunciamiento, encabezado por Rafael de Riego, no tuvo el éxito necesario, el gobierno tampoco fue capaz de sofocarlo y poco después, una sucesión de sublevaciones comenzó en Galicia y se extendió por toda España. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución en Madrid el 10 de marzo de 1820, con la histórica frase:

«Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional».

Comenzó así el Trienio Liberal o Constitucional.

Durante el Trienio, se propusieron medidas en contra del absolutismo y se suprimen la Inquisición y los señoríos. Sin embargo, aunque el rey aparentaba acatar el régimen constitucional, conspiraba secretamente para restablecer el absolutismo (Regencia de Urgel; sublevación de la Guardia Real en julio de 1822, sofocada por la Milicia Urbana de Madrid). Finalmente, la intervención del ejército francés de los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo los auspicios de la Santa Alianza, restableció la monarquía absoluta en España (octubre de 1823). Se eliminaron todos los cambios del Trienio liberal; por ejemplo, se restablecieron los privilegios de los señoríos y mayorazgos, con la única excepción de la supresión de la Inquisición.

Se inició así su última época de reinado, la llamada Década Ominosa (1823-1833), en la que se produjo una durísima represión de los elementos liberales, acompañada del cierre de periódicos y universidades al tiempo que se registraron levantamientos absolutistas instigados por el clero y por los partidarios del infante Carlos María Isidro, hermano de Fernando, que se perfilaba como sucesor. Al tiempo, se consumó la práctica desaparición del Imperio español. En un proceso paralelo al de la Península tras la invasión francesa, la mayor parte de los territorios americanos (con la excepción de Cuba y Puerto Rico) declararon su independencia y comenzaron un tortuoso camino hacia repúblicas liberales (Santo Domingo fue ocupada por Haití). Sólo las islas caribeñas, junto con Filipinas, las Marianas, las Carolinas y las Palaos, en el Pacífico, permanecían bajo el dominio de España.

En 1829 una expedición partió desde Cuba con la intención de reconquistar México al mando del almirante Isidro Barradas. La empresa acabó finalmente derrotada por las tropas mexicanas.

SUCESIÓN DE FERNANDO VII.

El 31 de marzo de 1830 Fernando promulgó la Pragmática Sanción, aprobada el 30 de septiembre de 1789, bajo Carlos IV pero que no se había hecho efectiva por razones de política exterior. La Pragmática establecía que si el rey no tenía heredero varón, heredaría la hija mayor. Esto excluía, en la práctica, al infante Don Carlos María Isidro de la sucesión, por cuanto ya fuese niño o niña quien naciese sería el heredero directo del rey. De esta forma, su hija Isabel (la futura Isabel II), nacida poco después, se veía reconocida como heredera de la corona, con gran disgusto de los partidarios de don Carlos, el hermano del rey.

En 1832, hallándose el rey enfermo de gravedad en La Granja, cortesanos partidarios del infante consiguieron que Fernando VII firmara un Decreto derogando la Pragmática. Con la mejoría de salud del Rey, el Gobierno de Francisco Cea Bermúdez, la puso de nuevo en vigor. Tras ello, Don Carlos marchó a Portugal. Entre tanto, María Cristina, nombrada regente durante la grave enfermedad del rey (la heredera Isabel apenas tenía tres años en ese momento), inició un acercamiento hacia los liberales y concedió una amplia amnistía para los liberales exiliados, prefigurando el viraje político hacia el liberalismo que se produciría a la muerte del rey. Fernando murió en 1833 sin hijos varones, había tenido otra hija la infanta Luisa Fernanda. El infante don Carlos, junto a otros realistas que consideraban que el legítimo heredero era el hermano del rey y no su hija primogénita, se sublevaron y empezó la Primera Guerra Carlista. Con ello hizo su aparición el carlismo.

MATRIMONIOS Y DESCENDENCIA.

En 1802 casó con su prima María Antonia de las Dos Sicilias (1784-1806), hija de Fernando I de las Dos Sicilias y María Carolina de Austria. María Antonia sufrió dos abortos, y no hubo descendencia.

En 1816 Fernando casó en segundas nupcias con su sobrina Isabel de Braganza, Infanta de Portugal (1797-1818), hija de su hermana mayor Carlota Joaquina y Juan VI de Portugal. Murió por una cesárea mal practicada, que causó también la muerte a su única hija.

En 1819 casó por tercera vez con María Josefa de Sajonia (1803-1829), hija de Maximiliano de Sajonia y Carolina de Borbón-Parma. No tuvieron descendencia.

Finalmente, en 1829, casó con otra de sus sobrinas, María Cristina de las Dos Sicilias (1806–1878), hija de su hermana menor María Isabel de Borbón y Francisco I de las Dos Sicilias. Tuvieron dos hijas:

Isabel II (1830-1904), reina de España (1833-1868).
Luisa Fernanda (1832-1897), infanta de España, casada con el duque de Montpensier.

Tratado de Valençay.

El Tratado de Valençay es un acuerdo firmado en la localidad francesa del mismo nombre, por el que el emperador Napoleón I ofrecía la paz y reconocía a Fernando VII como rey de España, como consecuencia de las derrotas sufridas en la Guerra de la Independencia y, especialmente, del deterioro progresivo del ejército francés y de la moral de los soldados por el continuo acoso de la guerrilla.

Las negociaciones comenzaron el 20 de noviembre de 1813 en Valençay, residencia real en Francia de Fernando VII, entre José Miguel de Carvajal, duque de San Carlos, y Antoine René Mathurin, conde de Laforest. El acuerdo fue firmado el 11 de diciembre del mismo año y en él Napoleón aceptaba la suspensión de las hostilidades y el retorno de Fernando VII al trono de España, así como reconocía todos los territorios bajo soberanía de la familia real española, de acuerdo con la situación anterior a la guerra. Los dos países se devolverían las plazas y territorios ocupados.

El monarca español se comprometía de acuerdo al artículo noveno a devolver los derechos y honores a los partidarios del ex rey José I, además el artículo décimo cuarto señalaba concertar un tratado de comercio entre ambas potencias, de acuerdo al artículo décimo tercero Fernando VII debería pasar a sus padres Carlos IV y María Luisa de Parma una pensión de treinta millones de reales anuales. Conforme a los artículos sexto y séptimo, las tropas británicas como francesas abandonarían al mismo tiempo el territorio español.

El tratado fue ratificado un mes después en París, y, apenas unos meses después de la firma de este tratado, las tropas napoleónicas ya se habían retirado totalmente de los territorios españoles.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 13 Oct 2010, 1:05 am





SANTA TERESA DE JESÚS.


Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Santa Teresa de Ávila (Ávila, 28 de marzo de 1515 – Alba de Tormes, 4 de octubre de 1582), fue una religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).

FAMILIA.

Se llamaba Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque generalmente usó el nombre de Teresa de Ahumada hasta que comenzó la reforma de la que se hablará más abajo, cambiando entonces su nombre por Teresa de Jesús.

El padre de Teresa era Alonso Sánchez de Cepeda, descendiente de familia judía conversa. Alonso tuvo dos mujeres. Con la primera, Catalina del Peso y Henao, tuvo dos hijos: María y Juan de Cepeda. Con su segunda esposa, Beatriz Dávila y Ahumada (emparentada con muchas familias ilustres de Castilla), que murió cuando Teresa contaba unos 12 años, tuvo otros diez: Hernando, Rodrigo, Teresa, Juan (de Ahumada), Lorenzo, Antonio, Pedro, Jerónimo, Agustín y Juana.

Según una tradición, su hermano Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada en 1562 llegó a lo que hoy día es Nicaragua, al puerto de El Realejo y de allí a El Viejo (actual departamento de Chinandega) con la imagen de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, para luego viajar al Perú. Los nativos se opusieron a que se llevara la imagen y ésta permanece hasta hoy en la Basílica Menor de El Viejo...

INFANCIA.

Según relata en los escritos destinados a su confesor, reunidos en el libro Vida de Santa Teresa de Jesús, desde sus primeros años mostró Teresa una imaginación vehemente y apasionada. Su padre, aficionado a la lectura, tenía algunos romanceros; esta lectura y las prácticas piadosas comenzaron a despertar el corazón y la inteligencia de la pequeña Teresa con seis o siete años de edad.

En dicho tiempo pensó ya en sufrir el martirio, para lo cual, ella y uno de sus hermanos, Rodrigo, un año mayor, trataron de ir a las «tierras de infieles», es decir, tierras ocupadas por musulmanes, pidiendo limosna, para que allí los descabezasen. Su tío los trajo de vuelta a casa. Convencidos de que su proyecto era irrealizable, los dos hermanos acordaron ser ermitaños. Teresa escribe:

En una huerta que había en casa, procurábamos como podíamos, hacer ermitas, poniendo unas pedrecitas, que luego se nos caían, y ansí no hallábamos remedio en nada para nuestro deseo... Hacía (yo) limosna como podía, y podía poco. Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario... Gustaba (yo) mucho cuando jugaba con otras niñas, hacer monasterios como que éramos monjas.

Parece que perdió a su madre hacia 1527, o sea a los 12 años de edad. Ya en aquel tiempo su vocación religiosa había sido continuamente demostrada. Aficionada a la lectura de libros de caballerías.

Comencé a traer galas, y a desear contentar en parecer bien, un mucho cuidado de manos y cabello y olores, y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa... Tenía primos hermanos algunos... eran casi de mi edad, poco mayores que yo; andábamos siempre juntos, teníanme gran amor y en todas las cosas que les daba contento, los sustentaba plática y oía sucesos de sus aficiones y niñerías, no nada buenas... Tomé todo el daño de una parienta (se cree que una prima), que trataba mucho en casa... Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempo, que yo quería, y aun me ponía en ellas, y daba parte de sus conversaciones y vanidades. Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años... no me parece había dejado a Dios por culpa mortal.

MUDANZA FÍSICA Y ESPIRITUAL.

Acometida de grave enfermedad, tuvo que volver a casa de su padre, y ya curada, la llevaron al lado de su hermana María de Cepeda, que con su marido, don Martín de Guzmán y Barrientos, vivía en Castellanos de la Cañada, alquería de la dehesa que lleva dicho nombre, hoy sita en el termino municipal de Zapardiel de la Cañada (Ávila). Luchando consigo misma, llegó a decir a su padre que deseaba ser monja, pues creía ella, dado su carácter, que el haberlo dicho bastaría para no volverse atrás. Su padre contestó que no lo consentiría mientras él viviera. Sin embargo, Teresa dejó la casa paterna, entró (2 de noviembre de 1533) en el convento de la Encarnación, en Ávila, y allí profesó el 3 de noviembre de 1534.

Tras entrar al convento su estado de salud empeoró. Padeció desmayos, una cardiopatía no definida y otras molestias. Así pasó el primer año. Para curarla, la llevó su padre (1535) a Castellanos de la Cañada, con su hermana. En dicha aldea permaneció Teresa hasta la primavera de 1536. En Castellanos de la Cañada habría logrado (1535) la conversión de un clérigo concubinario. Entonces pasó a Becedas (Ávila). De vuelta en Ávila (Domingo de Ramos de 1537), sufrió (julio) un parasismo de cuatro días en casa de su padre. Quedó paralítica por más de dos años. Antes y después del parasismo, sus padecimientos físicos fueron horribles.

FAVORES ESPIRITUALES.

A mediados de 1539 Teresa quedó sanada por San José. Con la salud volvieron las aficiones mundanas, fáciles de satisfacer, puesto que la clausura a todas las religiosas no se impuso como obligatoria hasta 1563. Vivía Teresa de nuevo en el convento, donde recibía frecuentes visitas.

Languideció entonces su espíritu, y dejó la oración (1541). Afirma que luego se le apareció Jesucristo (1542) en el locutorio con semblante airado, reprendiéndole su trato familiar con seglares. No obstante, permaneció Teresa en él durante muchos años, hasta que se movió a dejar el trato de seglares (1555) a la vista de una imagen de Jesús crucificado.

Ya había perdido a su padre (1541), cuyas últimas palabras le hicieron profunda impresión. El sacerdote que le había asistido en sus últimos momentos (el Dominico Vicente Barón), se encargó de dirigir la conciencia de Teresa, la cual, hasta la fecha citada, conociendo sus faltas, no quería corregirlas. Al cabo Teresa se confortó con la lectura de las Confesiones, de San Agustín. Los Jesuitas Juan de Prádanos y Baltasar Álvarez fundaron en Ávila un colegio de la Compañía (1555).

Teresa confesó con Prádanos; al año siguiente (1556) comenzó a sentir grandes favores espirituales, y poco después se vio animada (1557) por San Francisco de Borja. Tuvo en 1558 su primer rapto y la visión del infierno; tomó por confesor (1559) a Baltasar Álvarez, que dirigió su conciencia durante unos seis años, y disfrutó, dice, de grandes favores celestiales, entre los que se contó la visión de Jesús resucitado. Hizo voto (1560) de aspirar siempre a lo más perfecto; San Pedro de Alcántara aprobó su espíritu, y San Luis Beltrán la animó a llevar adelante su proyecto de reformar la Orden del Carmen, concebido hacia dicho año.

Quería Teresa fundar en Ávila un monasterio para la estricta observancia de la regla de su orden, que comprendía la obligación de la pobreza, de la soledad y del silencio. Por mandato de su confesor, el dominico Pedro Ibáñez, escribió su vida (1561), trabajo que terminó hacia junio de 1562; añadió, por orden de fray García de Toledo, la fundación de San José; y por consejo de Soto volvió a escribir su vida en 1566.

Para perpetuar la memoria de dicha misteriosa herida, el Papa Benedicto XIII, a petición de los Carmelitas de España e Italia, estableció (1726) la fiesta de la transverberación del corazón de Santa Teresa.

INICIO DE LAS FUNDACIONES A LO LARGO DE ESPAÑA.

A fines de 1561 recibió Teresa cierta cantidad de dinero que le remitió desde el Perú uno de sus hermanos, y con ella se ayudó para continuar la proyectada fundación del convento de San José. Para la misma obra contó con el concurso de su hermana Juana, a cuyo hijo Gonzalo se dice que resucitó la santa. Esta, a principios de 1562, marchó a Toledo a casa de doña Luisa de la Cerda, en donde estuvo hasta junio. En el mismo año conoció al padre Báñez, que fue luego su principal director, y a fray García de Toledo, ambos dominicos.

Descontenta con la «relajación» de las normas que en 1432 habían sido mitigadas por Eugenio IV, Teresa decidió reformar la orden para volver a la austeridad, la pobreza y la clausura que consideraba el auténtico espíritu carmelitano. Pidió consejo a Francisco de Borja y a Pedro de Alcántara que aprobaron su espíritu y su doctrina.

Después de dos años de luchas llegó a sus manos la bula de Pío IV para la erección del convento de San José, en Ávila, ciudad a la que había regresado Teresa. Se abrió el monasterio de San José (24 de agosto de 1562); tomaron el hábito cuatro novicias en la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José; hubo alborotos en Ávila; se obligó a la santa a regresar al convento de la Encarnación, y, calmados los ánimos, vivió Teresa cuatro años en el convento de San José con gran austeridad. Las religiosas adictas a la reforma de Teresa, dormían sobre un jergón de paja; llevaban sandalias de cuero o madera; consagraban ocho meses del año a los rigores del ayuno y se abstenían por completo de comer carne. Teresa no quiso para ella ninguna distinción, antes bien siguió confundida con las demás religiosas no pocos años.

La reforma propugnada por Teresa junto a San Juan de la Cruz, que, como se verá, comprendió también a los hombres, se llamó de los Carmelitas Descalzos, y progresó rápidamente, no obstante los escasos recursos de que disponía la santa. El padre Rossi, general del Carmen, visitó (1567) el convento de San José, lo aprobó, y dio permiso a Teresa para fundar otros de mujeres y dos de hombres. La santa, en aquel año, marchó a Medina del Campo para posesionarse de otro convento; estuvo en Madrid, y en Alcalá de Henares arregló el convento de descalzas fundado por su amiga María de Jesús. Por entonces se empezó a tratar de la reforma para hombres. En 1562 llegó a Malagón y fundó otro monasterio de la reforma. El monasterio fue bendecido en su inauguración el día de Ramos (11 de abril) de 1568. Como anécdota y dato curioso cabe decir que en la celda del monasterio que ocupó Santa Teresa hay una imagen suya sentada escribiendo en una pequeña mesa y que sólo se expone una vez cada 100 años en esa iglesia. Actualmente, en el monasterio viven carmelitas de clausura.

De Malagón se trasladó Teresa a Toledo, a donde llegó enferma (1568), y tras corta residencia en Escalona, regresó a la ciudad de Ávila. De ella salió para Valladolid; allí dejó establecido otro convento, y por Medina y Duruelo de Blascomillan (Ávila), volvió al de Ávila (1569). Pasó a Toledo y Madrid; de aquí otra vez a Toledo, ciudad en la que experimentó muchas dificultades para la fundación de un convento, la cual quedó hecha a 13 de mayo, y vencidos otros obstáculos, tomó posesión del monasterio de Pastrana (9 de julio). De vuelta en Toledo, allí permaneció un año, durante el cual hizo algunas breves excursiones a Medina, Valladolid y Pastrana. En Duruelo de Blascomillan (Ávila) se había fundado el primer convento de hombres (1568). Se afirma que vio Teresa milagrosamente el martirio del Padre Acevedo y otros 40 Jesuitas asesinados (1570) por el pirata protestante Jacobo Soria. Tras una visita a Pastrana, de donde regresó a Toledo, entró en Ávila (agosto).

Poco después se fundaba en Alcalá el tercer convento de descalzos, y en Salamanca, ciudad en que estuvo la santa, el séptimo de descalzas, al que siguió otro de mujeres en Alba de Tormes (25 de enero de 1571). De Alba volvió Teresa a Salamanca, siendo hospedada en el palacio de los condes de Monterrey; pasó a Medina, y de vuelta en Ávila, aceptó el priorato del convento de la Encarnación, cuya reforma consiguió. El priorato duró tres años. Se fundaron varios conventos más de descalzos; algunos en Andalucía abrazaron la reforma, y comenzó la discordia entre calzados y descalzos, todo ello en 1572, año en que Teresa recibió muchos favores espirituales en el convento de la Encarnación: tales fueron su desposorio místico con Jesucristo y un éxtasis en el locutorio cuando conversaba con San Juan de la Cruz. Teresa, que en el transcurso de su vida escribió muchas cartas, estuvo en Salamanca en 1573. Allí, obedeciendo a su director, el jesuita Ripalda, redactó el libro de sus fundaciones.

RESULTADOS DE LA REFORMA CARMELITA Y TRIBULACIONES DE TERESA.

Vivió después en Alba (1574), de la que, a pesar de hallarse enferma y muy atribulada, pasó por Medina del Campo y Ávila a Segovia. En esta ciudad fundó otro convento, al que pasaron las religiosas del monasterio de Pastrana que fue abandonado debido al intento de doña Ana de Mendoza de la Cerda, la princesa de Éboli, de convertirse en religiosa bajo el nombre de sor Ana de la Madre de Dios, siguiendo un estilo de vida desapegado a la norma de la orden.

En dicho año se denunció a la Inquisición por vez primera la autobiografía de Teresa, que, de regreso en Ávila, terminado (6 de octubre) su priorato en la Encarnación, volvió a su convento de San José. A fines de año marchó a Valladolid. En principios de enero de 1575 por Medina, llegó a Ávila, y deteniéndose poco, fue a Beas de Segura (Jaén) por Toledo, Malagón y Almodóvar, donde se dice que profetizó las virtudes del beato Juan Bautista de la Concepción, reformador de los Trinitarios. Hecha la fundación del décimo Convento de Carmelitas Descalzas (Beas de Segura) (24 de febrero), y fundado el convento de descalzos de Almodóvar del Campo (7 de marzo), se trasladó Teresa a Sevilla estando enferma, y pasó grandes incomodidades en el viaje. Sufrió también grandes contradicciones en Sevilla, aunque logró fundar en ella el undécimo convento de descalzas.

Estalló la discordia entre carmelitas calzados y descalzos en el capítulo general celebrado por aquellos días en Plasencia; en virtud de las bulas pontificias se acordó tratar con rigor a los descalzos, que se habían extralimitado en sus fundaciones, y como fuera el padre Gracián (21 de noviembre), por comisión del nuncio, a visitar a los carmelitas calzados de Sevilla, estos resistieron la visita con gran alboroto. El padre Salazar, provincial de Castilla, intimó a Teresa que no hiciera más fundaciones y que se retirase a un convento sin salir de él. Trató la santa de retirarse a Valladolid, pero se opuso Gracián. En Sevilla estaba Teresa al fundarse en Caravaca (1 de enero de 1576) el duodécimo convento de descalzas. Delatada a la Inquisición por una religiosa salida del convento, eligió para su residencia el convento de Toledo. Dejó Sevilla (4 de junio), llegó a Malagón (11 de junio), y de allí a Toledo, donde ya estaba a principios de julio. Antes de establecerse, marchó al convento de Ávila para arreglar varios asuntos; pero regresó rápidamente a Toledo en compañía de Ana de San Bartolomé, a la que había tomado por secretaria. Allí concluyó el libro de Las fundaciones, las cuales se suspendieron en los cuatro años que duraron las persecuciones y conflictos entre calzados y descalzos. Eligió en Toledo por confesor a Velázquez.

Propaladas muchas calumnias contra Teresa, se trató de enviarla a un convento americano. Hizo la santa un viaje de Toledo a Ávila (julio de 1577), para someter a la Orden del Carmen el convento de San José, antes sujeto al ordinario. Miguel de la Columna y Baltasar de Jesús, desertores de la reforma, extendieron las calumnias contra los descalzos, a los que con tal motivo persiguió el nuncio Felipe Sega. Acudió Teresa al rey, que tomó en sus manos el asunto. Las monjas de la Encarnación, en Ávila, la eligieron priora, a pesar de las censuras del padre Valdemoro (octubre de 1577). La santa escribió (julio a noviembre) el libro de Las moradas. Sostuvo luego (1578) una polémica con el padre Suárez, provincial de los Jesuitas, y el nuncio redobló sus persecuciones hasta el punto de pretender destruir la reforma, desterrando a los principales descalzos y confinando a Toledo a Teresa, por él calificada de «fémina inquieta y andariega». En Sevilla un confesor delató a la Inquisición las supuestas faltas de la priora de las descalzas y de Teresa misma, sobre lo cual se formó un ruidoso expediente que puso en claro la inocencia de ambas.

Aquel año de (1578) la santa lo pasó en Ávila, y fue el más triste para Teresa, pues en una de sus cartas decía que le hacían guerra todos los demonios. Por entonces se hizo otra denuncia del Libro de su Vida. Desde principios de 1579 comenzó a calmarse la tempestad contra Teresa y su reforma. La santa escribió en Ávila (6 de junio) los cuatro avisos que dijo haber recibido del mismo Dios para aumento y conservación de su orden, los cuales publicó Fray Luis de León al fin del libro de la Vida. De Ávila salió (25 de junio) para visitar sus conventos. Sucesivamente estuvo en Medina del Campo, Valladolid, otra vez en Medina, en Alba de Tormes y Salamanca. De regreso en Ávila (noviembre), salió para Malagón, a pesar de estar enferma, y llegó a dicho pueblo (día 19) pasando por Toledo. En Villanueva de la Jara asistió a la fundación (25 de febrero de 1580) del decimotercero convento de descalzas. Regresó a Toledo, a pesar del mal estado de su salud y de los dolores de un brazo que se lo había roto (1577) resultado de una caída. En Toledo tuvo una parálisis y fallas cardíacas, que la pusieron a las puertas de la muerte. De allí pasó a Segovia y volvió a la ciudad de Ávila. Por aquellos días Gregorio XIII expidió las bulas (22 de junio) para la formación de provincia aparte para los descalzos. Teresa visitó Medina y Valladolid, donde cayó gravemente enferma. En Palencia fundó otro convento, al que siguieron dos de descalzos, uno en Valladolid y otro en Salamanca, ambos fundados en 1581. El decimoquinto de descalzas quedó fundado por la santa en Soria (3 de junio de 1581). Luego Teresa pasó por el Burgo de Osma, Segovia y Villacastín a la ciudad de Ávila, en la que las monjas del convento de San José la eligieron priora, cargo que hubo de aceptar. Después estuvo (1582) en Medina del Campo, Valladolid, Palencia y Burgos, casi siempre enferma.

ÚLTIMAS FUNDACIONES Y MUERTE.

Supo que en Granada se había fundado el decimosexto convento de carmelitas, y uno de descalzos en Lisboa. El decimoséptimo de descalzas lo fundó ella en Burgos, donde escribió sus últimas fundaciones, incluyendo la de dicha ciudad. Saliendo de Burgos pasó por Palencia, Valladolid, cuya priora la echó del convento, Medina del Campo, cuya priora también la despreció, y Peñaranda. Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Recibido el viático y confesada, murió en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de octubre de 1582 (día en que el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que ese día pasó a ser, viernes, 15 de octubre). Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo. Exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba, habiéndose hallado incorrupto (1586). Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata. Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, fue designada (1627) para patrona de España por Urbano VIII. En 1626 las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.

En 1970 se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 15 de octubre.

OBRA LITERARIA.

Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.

Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección (1562–1564); Conceptos del amor de Dios y Castillo interior o Las moradas. Además de estas tres, pertenecen a dicho género las tituladas: Vida de Santa Teresa de Jesús (1562–1565) escrita por ella misma y cuyos originales se encuentran en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del El Escorial; Libro de las relaciones; Libro de las fundaciones (1573–1582); Libro de las constituciones (1563); Avisos de Santa Teresa; Modo de visitar los conventos de religiosas; Exclamaciones del alma a su Dios; Meditaciones sobre los cantares; Visita de descalzas; Avisos; Ordenanzas de una cofradía; Apuntaciones; Desafío espiritual y Vejamen.

También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Escribió Teresa también 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios. Los escritos de la Santa Católica se han traducido a varios idiomas. El nombre de Santa Teresa de Jesús figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Real Academia Española.

CARACTERISTICAS FÍSICAS.

Su confesor, Francisco de Ribera, trazó así el retrato de Teresa:

Era de muy buena estatura, y en su mocedad hermosa, y aun después de vieja parecía harto bien: el cuerpo abultado y muy blanco, el rostro redondo y lleno, de buen tamaño y proporción; la tez color blanca y encarnada, y cuando estaba en oración se le encendía y se ponía hermosísima, todo él limpio y apacible; el cabello, negro y crespo, y frente ancha, igual y hermosa; las cejas de un color rubio que tiraba algo a negro, grandes y algo gruesas, no muy en arco, sino algo llanas; los ojos negros y redondos y un poco carnosos; no grandes, pero muy bien puestos, vivos y graciosos, que en riéndose se reían todos y mostraban alegría, y por otra parte muy graves, cuando ella quería mostrar en el rostro gravedad; la nariz pequeña y no muy levantada de en medio, tenía la punta redonda y un poco inclinada para abajo; las ventanas de ella arqueadas y pequeñas; la boca ni grande ni pequeña; el labio de arriba delgado y derecho; y el de abajo grueso y un poco caído, de muy buena gracia y color; los dientes muy buenos; la barba bien hecha; las orejas ni chicas ni grandes; la garganta ancha y no alta, sino antes metida un poco; las manos pequeñas y muy lindas. En la cara tenía tres lunares pequeños al lado izquierdo, que le daban mucha gracia, uno más abajo de la mitad de la nariz, otro entre la nariz y la boca, y el tercero debajo de la boca. Toda junta parecía muy bien y de muy buen aire en el andar, y era tan amable y apacible, que a todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mucho.

RELIQUIAS Y TRASLADOS.

Nueve meses después de su muerte abrieron el ataúd y comprobaron que el cuerpo estaba entero y los vestidos podridos. Antes de devolver el cuerpo al cofre de enterramiento le diseccionaron una mano que envolvieron en una toquilla y la llevaron a Ávila. De esa mano cortó el padre Gracián el dedo meñique y, según su propio relato, lo mantuvo con él hasta que fue hecho prisionero por los turcos. Lo rescató a cambio de unas sortijas y 20 reales de la época.

Reunido el capítulo de los descalzos, acordó que el cuerpo de Teresa debía volver a Ávila y ser custodiado en el convento de san José. Se hizo el traslado un sábado de noviembre de 1585, casi en secreto. Las monjas del convento de Alba de Tormes pidieron quedarse con un brazo como reliquia. Cuando el duque de Alba se enteró del traslado, envió sus quejas a Roma e hizo negociaciones para recuperarlo. El cuerpo volvió de nuevo a Alba de Tormes.

Después de estos hechos no la volvieron a trasladar más, pero se sacaron varias reliquias:

El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma.
La mano izquierda, en Lisboa.
El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España). Esta es la famosa mano que Francisco Franco conservó hasta su muerte, tras recuperarla las tropas franquistas de manos republicanas durante la Guerra Civil Española.
El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes. Y el cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor, en un arca de mármol jaspeado custodiado por dos angelitos, en dicha iglesia.
Dedos y trozos de carne, esparcidos por España y toda la cristiandad.
El dedo está en Ávila.

TÍTULOS.

Capitana de los Reinos de España. Este título fue proclamado por las Cortes en 1626 pero los partidarios de Santiago apóstol consiguieron revocar el acuerdo.
Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca.
Patrona de los escritores españoles.
Alcaldesa de la Villa de Alba de Tormes (título honorífico) desde el año 1963.
Doctora de la Iglesia Católica, declarada en 1970.

CURIOSIDADES.

El sepulcro de Teresa de Jesús está cerrado con nueve llaves. La duquesa de Alba tiene tres, las monjas del convento donde está enterrada tienen otras tres y el confesor de dichas monjas, las tres restantes.
Es nominada patrona de la gastronomía.[1]
Murió el 4 de Octubre de 1582 y fue enterrada el día 15 del mismo mes, esto se debe al cambio del calendario juliano al gregoriano.

LAS CARMELITAS EN MURCIA.

Historia

En 1712, Fray Juan de la Concepción, perteneciente a la comunidad carmelita de Murcia, solicitó permiso para poder establecer un hospicio. Pasaron siete años para que esta petición fuera escuchada.

El obispo Belluga, en 1719 concedió licencia y los frailes carmelitas pudieron ubicarse en Lorca, en un principio en la ermita de Nuestra Señora de Gracia situada fuera de la muralla de la ciudad, en el camino de Nogalte.

Desde que se establecieron en Lorca los carmelitas contaron con benefactores, como D. José Segura Ladrón de Guevara, que dejó como herederos universales a los Padres Carmelitas, como consta en su testamente de 1724, para que fundasen convento. Pero a pesar de contar con el terreno para la construcción de su convento e iglesia propios, los carmelitas no vieron cumplido su deseo debido a la oposición de las restantes comunidades conventuales de Lorca.

La historia de la fundación de los carmelitas se resume en una serie de peticiones a las autoridades competentes, muchas veces sin éxito, situación que les llevó a pedir permiso al Rey, quien lo concede en 1741. Los franciscanos llegaron a solicitar del Rey, a principios de 1742, la anulación del permiso favorable.

La Cédula Real se dio en el Buen Retiro, el 12 de noviembre de 1741. Al acogerse los carmelitas a la Real protección obtuvieron una serie de privilegios como corresponde a los conventos de Real Patronato, y podían poner en su edificación el escudo y las armas Reales, como podemos ver en la fachada principal de la iglesia del Carmen.

En 1743, D. José de Montanaro y Aguado, Caballero de la Real Orden del Señor San Jorge y vecino de Cartagena, hizo donación de cuantiosas cantidades de dinero, que iban destinadas a la fábrica de la nueva iglesia que se había de construir y adonde se trasladaría la fundación de Padres Carmelitas descalzos que de forma provisional habitaban en la ermita de Nuestra Señora de Gracia.

En octubre de 1742 se aprobaron de forma definitiva las Capitulaciones entre la Orden carmelita y la ciudad de Lorca al objeto de que ratificasen su establecimiento en dicha ciudad y fundasen convento, aunque no se harían efectivas hasta 1745. El Concejo (Ayuntamiento) lorquino se comprometía a entregar a la Orden unos terrenos para que pudieran edificar su iglesia, y los frailes se encargarían de proveer los terrenos para el convento. La condición oficial fue que la nueva iglesia se llamase de San Indalecio, y que en su fachada se colocasen el escudo Real en el centro y el del Concejo y el de la Orden carmelita a derecha e izquierda.

En junio de 1744 el Padre Provincial de la Provincia Carmelita de Descalzos de Santa Ana, donde estaba incluida la de Lorca, dio poder para que los frailes de Lorca pudieran comprar los terrenos oportunos ya que el Real Convento de San Indalecio de la ciudad de Lorca se hallaba sin sitio proporcionado para fabricar Iglesia y Convento según las medidas y estilo de utilizados por la orden con huerta adherente a dicho Convento. (Las trazass y formas de la Orden Carmelita alude a la tipología que se aplicaba tradicionalmente a la arquitectura religiosa de esta Orden).

Después de 1754, la iglesia y el convento se estaban construyendo, al haber comprado la Comunidad otro trozo de solar al lado de su iglesia al objeto de hacer una placeta; este espacio permanece en la actualidad delante de la fachada de la iglesia prácticamente con el mismo perímetro.

En 1771 aún estaba la iglesia sin finalizar totalmente. La capilla mayor se elevaba sólo hasta las cornisas, faltando los arcos torales y la cúpula. Se sabe por donde iban las obras por la certificación del maestro que las dirigía, Manuel Fernández Alfaro.

Personajes

Entre los personajes vinculados con este templo sobresalen aquellos santos relacionados con la Orden Carmelita y que a su vez aparecen representados en distintas partes del inmueble, como por ejemplo:

San Juan de la Cruz (1542-1591), al que podemos considerar como el gran abanderado de la reforma de los Conventos descalzos masculinos. Su verdadero nombre era Juan de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros, pequeño pueblo abulense perteneciente a Castilla y León. Su ilustre paisana de Ávila, Teresa de Jesús, trabó gran amistad con él y le integró en el movimiento de la reforma carmelita que ella había iniciado. En 1568 Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales practicaban a ultranza la contemplación y la austeridad. Fundó varios conventos por Andalucía y aquí llegó a ser nombrado Vicario Provincial de la orden de Carmelitas Descalzos. El 14 de diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años. Ciento treinta y cinco años después, es elevado a la categoría de santo, por la iglesia católica.

San Alberto, conocido con el sobrenombre de 'el bienaventurado'. Fue prior en el monasterio de Mortara, en el que profesó como canónigo regular, y ocupó sucesivamente los obispados de Bobio y Vercelli hasta su nombramiento como patriarca latino en Jerusalén. Embarcado en Génova con destino a la Ciudad Santa, no pudo llegar a ella ya que se encontraba en poder de los sarracenos. Fijó su residencia en San Juan de Acre, muy cerca del desierto carmelitano, y allí, por encargo de San Brocardo, redactó la primera regla de los carmelitas, que sería confirmada años más tarde por Honorio III, estableciendo la primera congregación regular del Monte Carmelo.

Otro de los santos emblemáticos del Carmelo que tanta trascendencia tendría en la devoción a la Virgen, bajo la advocación del Carmen, y en la expansión carmelitana, se trata de Simón Stock (siglo XIII), general de los carmelitas, que en 1251 cuando invocaba a la Virgen para que le concediera a su Orden un privilegio especial, ésta se le apareció y le entregó el escapulario.


CONVENTO DEL CARMEN EN LORCA.

Historia

Siglo XVIII

El 9 de agosto de 1712, el carmelita Fr. Juan de la Concepción, del convento de Murcia, pide licencia al Concejo lorquino para establecer un hospicio. El 16 de julio de 1719, fiesta de la Virgen del Carmen, Belluga concede permiso para que tomasen posesión de la ermita de Nuestra Señora de Gracia.

El día 26 de octubre de 1726, Fr. Manuel del Santísimo Sacramento, presidente del hospicio de Nuestra Señora de Gracia, presenta un memorial en el que afirma que los carmelitas descalzos han habitado siete años dicho hospicio con notable incomodidad por su pequeñez. Así, el día 24 de abril de 1733, en el Ayuntamiento de Madrid, Fray Luis de San José, Provincial de Carmelitas Descalzos de la provincia de Santa Ana, obispado de Cuenca y Murcia, solicita permiso para la fundación de un convento en Lorca.

Felipe V, en el Buen Retiro, el 12 de noviembre de 1741, acepta y recibe bajo su Real protección el convento y su Iglesia de Carmelitas Descalzos fuera de las murallas de la ciudad de Lorca. Queda de este modo constituido oficialmente el convento de San Indalecio de Frailes Carmelitas Descalzos.

En junio de 1744 el Padre Provincial de la Provincia Carmelita de Descalzos de Santa Ana, donde estaba incluida la de Lorca, dio poder para que los frailes de Lorca pudieran comprar los terrenos oportunos ya que el Real Convento de San Indalecio de la ciudad de Lorca se hallaba sin sitio proporcionado para fabricar Iglesia y Convento según las medidas y estilo de la Religión, con huerta junto a dicho Convento. (Las medidas y estilo de la Religión Carmelita alude a la tipología que se aplicaba tradicionalmente a la arquitectura religiosa de esta Orden). En 1754 el convento y la iglesia se están levantando.

Siglo XIX

El convento se suprime en 1835, por lo que la Comunidad de Carmelitas descalzos de la ciudad de Lorca hubo de abandonar su convento. Los carmelitas salieron de Lorca antes de la subida al poder de Mendizábal, como consecuencia del real decreto de julio de 1835 por el que se suprimían los conventos y monasterios de religiosos que no tuvieran como mínimo doce individuos.

Sus bienes materiales no se puede decir que constituyeran un patrimonio fuerte, pues las pías memorias, censos, arriendos de propiedades y otros ingresos no eran muchos.

El edificio del convento se subasta el 19 de septiembre de 1844 y lo adquiere Juan Jiménez Granados. Según Segura Artero, "Una parte del mismo estuvo largo tiempo dedicada a caballerizas de la compañía de diligencias y así mismo un solar adyacente se utilizó temporalmente, desde 1839, como plaza de toros".

La iglesia del Carmen no desaparece porque, según la ley de 29 de julio de 1837, se autorizaba a los obispos para que, previa aprobación del Gobierno, pudieran ser destinadas a parroquias las iglesias de los conventos donde lo creyeran necesario, lo que sucedió en 1869 cuando fue establecida en ella la ayuda de la parroquia de San Mateo.

Personajes

La Orden del Carmen tiene su origen en los ermitaños del Monte Carmelo. Al pasar a Europa, huyendo de la persecución musulmana en época medieval, se convierte en orden mendicante (que pide limosna). En el siglo XVI, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, dan a la Orden una nueva fisonomía espiritual. La vida de los carmelitas se rige por la Regla primitiva, dada entre los años 1206 y 1214 por San Alberto, Patriarca de Jerusalén. Fue aprobada por Honorio III en 1226, sancionada por Gregorio IX (1229) e Inocencio IV (1235) y convalidada por este mismo Papa en 1247. Esta Regla, primera o primitiva, sigue en vigor desde los principios de la Reforma y no ha cambiado en su espíritu.

El convento fue agraciado por una política de donaciones efectuadas por una serie de benefactores, entre ellos, en 1742, el lorquino D. Patricio José de Gálvez y Borgoñós, que había detentado desde 1718 hasta 1740 el cargo de Jefe del Oficio de Guardarnés de las Reales Caballerizas de la Reina Dña. Mariana de Neoburgo, realizó a favor de los frailes carmelitas una cesión de 53.382 reales y 18 maravedíes. La sustanciosa suma era producto de la deuda que la corona había contraído con dicho funcionario en todos sus años de servicio.


ORDENES MENDICANTES.

Zona pastoral de Caravaca - Mula

Carmelitas Descalzos (O.C.D.)
Convento "Ntra. Señora del Carmen"
Fundación 1587
Superior: P. Eduardo Sanz de Miguel
Religiosos sacerdotes: 6
Religiosos no sacerdotes: 1

MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN.

Carmelitas Descalzas. IRCA
Monasterio de la Encarnación
Fundación 1751
Superiora: Sor Angelina González Hurtado
17 religiosas


Nuestra fundación viene del 25 de Marzo de 1751 Fue nuestro fundador D. Alejandro Peinado, Canónigo de esta Catedral que pasó muchas vicisitudes y tuvo que recurrir a la Reina Dña. Bárbara para que todo se le allanase y justo unos días antes de que llegaran las fundadoras murió. Pero lo había dejado todo muy bien y la ciudad de Murcia las recibió con gran regocijo. Desde ese momento nos han llamado las Teresas y así éramos conocidas hasta que nos trasladamos en el 1964 a la falda del monte, cerca de nuestra patrona la Virgen de la Fuensanta.

Como anécdota, pero real, Cuando ya se habían ido toda la gente y se quedaron solas las fundadoras,salió una joven de un armario y quería quedarse. Fue la primera vocación murciana.


Formamos la comunidad comunidad 17 hermanas dedicadas a la contemplación. Seguimos el carisma de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Combinamos la oración y el silencio con el trabajo y la vida fraterna.

Nos encontramos al pie de nuestra patrona la Virgen de la Fuensanta a 5 Km. de Murcia muy soleado y bonita huerta para orar.




Última edición por Feneri el Lun 18 Oct 2010, 6:49 pm, editado 1 vez

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 13 Oct 2010, 8:22 pm



LUIS I DE ESPAÑA.

Luis I de Borbón (Madrid, 25 de agosto de 1707 – ibídem; 31 de agosto de 1724), llamado el Bien Amado o el Liberal, rey de España. Su reinado de 229 días es el más efímero de la historia española (sin contar el gobierno de Felipe el Hermoso). Era el hijo mayor de Felipe V y María Luisa de Saboya.

BIOGRAFÍA.

El 7 de abril de 1709 fue jurado como príncipe de Asturias en las Cortes reunidas en el monasterio de San Jerónimo de Madrid. Y el 10 de enero de 1724 el rey Felipe V firmó un decreto por el que abdicaba en su hijo Luis. El príncipe recibió los documentos el 15, siendo publicada la disposición al día siguiente.

Luis como Príncipe de Asturias en 1723.Luis estaba casado con la princesa francesa Luisa Isabel de Orleans, hija de Felipe de Orleans, desde 1722. Cuando contrajeron matrimonio, tenía él quince años y ella doce. Luisa Isabel, como reina, se hizo acreedora de fuertes censuras por su conducta extravagante. Sin embargo, cuando el joven rey enfermó de viruela en agosto de ese mismo año, lo cuidó solícitamente, exponiéndose al contagio, como así ocurrió aunque con distinto desenlace al de su esposo. A los siete meses de haber ascendido al trono el monarca murió de viruela en Madrid el 31 de agosto de 1724, con diecisiete años recién cumplidos.

Este reinado relámpago fue intrascendente por su brevedad y porque, en realidad, no se gobernaba tanto desde Madrid (corte de Luis I), cuanto desde el Real Sitio de La Granja (en la localidad segoviana de San Ildefonso), la otra corte paralela de Felipe V y de su mujer Isabel de Farnesio, ocupándose Luis I únicamente de fiestas con su amigos. Su padre volvió al trono después de su muerte y la reina viuda Luisa Isabel fue enviada de regreso a Francia, puesto que su estancia en España era inútil y gozaba de pocas simpatías en la Corte española. No tuvieron descendencia.

Su cuerpo recibió sepultura en el Panteón de los Reyes del monasterio de El Escorial.

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 13 Oct 2010, 8:44 pm



FERNANDO VI DE ESPAÑA.

Fernando VI de Borbón (Madrid, España, 23 de septiembre de 1713 – Villaviciosa de Odón, provincia de Madrid, 10 de agosto de 1759), llamado el Prudente o el Justo, rey de España desde 1746 hasta 1759, cuarto hijo de Felipe V y de su primera esposa María Luisa Gabriela de Saboya. Se casó en la Catedral de San Juan Bautista de Badajoz con Bárbara de Braganza en 1729, que fue Reina de España hasta su muerte en 1758.

EL REINADO.

Cuando llegó al trono, España se encontraba en la Guerra de Sucesión Austriaca, que terminó al poco tiempo ( Paz de Aquisgrán, 1748) sin ningún beneficio para España. Comenzó su reinado eliminando la influencia de la reina viuda Isabel de Farnesio y de su grupo de cortesanos italianos. Establecida la paz, el rey impulsó una política de neutralidad y paz en el exterior para posibilitar un conjunto de reformas internas. Los nuevos protagonistas de estas reformas fueron el Marqués de la Ensenada, francófilo; y José de Carvajal y Lancaster, partidario de la alianza con Gran Bretaña. La pugna entre ambos terminó en 1754, al morir Carvajal y caer Ensenada, pasando Ricardo Wall a ser el nuevo hombre fuerte de la monarquía.

El 30 de agosto de 1749, Fernando VI autorizó una persecución con el fin de arrestar y extinguir a los gitanos del reino, conocida como la Gran Redada.

Mediante la ordenanza del 2 de julio de 1751 prohibió la masonería.

LOS PROYECTOS DE ENSENADA.

La labor más importante durante el reinado fue llevada a cabo por el Marqués de la Ensenada, secretario de Hacienda, Marina e Indias. Planteó la participación del Estado para la modernización del país. Para ello era necesario mantener una posición de fuerza en el exterior para que Francia y Gran Bretaña considerasen a España como aliada, sin que ello supusiese una renuncia de Gibraltar. También se le atribuye la planificación secreta de la Gran Redada, con el fin de arrestar a todos los gitanos del reino.

Entre sus proyectos reformistas encontramos:

El nuevo modelo de la Hacienda, planteado por Ensenada en 1749. Intentó la sustitución de impuestos tradicionales por un impuesto único, el catastro, que gravaba en proporción a la capacidad económica de cada contribuyente. Propuso también la reducción de la subvención económica por parte del Estado a las Cortes y al ejército. La oposición de la nobleza hizo que se abandonase el proyecto.
La creación del Giro Real en 1752, un banco para favorecer las transferencias de fondos públicos y privados fuera de España. Así, todas las operaciones de intercambio en el extranjero quedaron en manos de la Real Hacienda, lo que beneficiaba al Estado. Se le puede considerar el antecesor del Banco de San Carlos, que se instituyó durante el reinado de Carlos III.
El impulso del comercio americano, que pretendió acabar con el monopolio de las Indias y eliminar las injusticias del comercio colonial. Así se apoyaron a los navíos de registro frente al sistema de flotas. El nuevo sistema consistía en la sustitución de las flotas y galeones para que un barco español, previa autorización, pudiera comerciar libremente con América. Esto incrementó los ingresos y disminuyó el fraude. Aún así, este sistema provocó muchas protestas en los comerciantes del sector privado.
La modernización de la marina. Una poderosa marina era fundamental para una potencia con un imperio en ultramar y aspiraciones a ser respetada por Francia y Gran Bretaña. Para ello, Ensenada incrementó el presupuesto y amplió la capacidad de los astilleros de Cádiz, Ferrol, Cartagena y la Habana, lo que supuso el punto de partida del poder naval español en el siglo XVIII.
Las relaciones con la Iglesia, que fueron muy tensas desde los inicios del reinado de Felipe V a causa del reconocimiento del archiduque Carlos como rey de España por el Papa. Se mantuvo una política regalista que perseguía tanto el objetivo fiscal como político y cuyo logro decisivo fue el Concordato de 1753. Por éste se obtuvo del papa Benedicto XIV el derecho de Patronato Universal, que supuso importantes beneficios económicos a la Corona y un gran control sobre el clero.
Florecimiento cultural con la creación en su reinado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1752.

LA POLITICA EXTERIOR DE CARVAJAL.

Durante la Guerra de Sucesión Austriaca y la de los Siete Años, España reforzó su poderío militar.

El principal conflicto fue el enfrentamiento con Portugal por la colonia de Sacramento, desde la que se facilitaba el contrabando británico por el Río de la Plata. José de Carvajal consiguió en 1750 que Portugal renunciase a tal colonia y a su pretensión de libre navegación por el Río de la Plata. A cambio, España cedió a Portugal dos zonas en la frontera brasileña, una en la Amazonia otra en el sur, en la que se encontraban siete de las treinta reducciones guaraníes de los jesuitas. Los españoles tuvieron que expulsar a los misioneros jesuitas, lo que generó un enfrentamiento con los guaraníes que duró once años.

El conflicto de las reducciones provocó una crisis en la Corte española. Ensenada, favorable a los jesuitas, y el padre Rávago, confesor del Rey y miembro de la Compañía de Jesús, fueron destituidos, acusados de entorpecer los acuerdos con Portugal.

ÚLTIMOS AÑOS.

En agosto de 1758 falleció la reina Bárbara en Aranjuez tras una larga agonía, lo que produjo un agravamiento en la salud del rey (los reyes estaban profundamente enamorados), hasta llegar a un alto grado de locura. Se recluyó en el castillo de Villaviciosa de Odón hasta su muerte, ocurrida en 1759, justo al año de la muerte de su esposa. Sus restos mortales descansan junto con los de su mujer en la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid (parte del antiguo Convento de las Salesas Reales), en un mausoleo diseñado por Francesco Sabatini y labrado en mármol y pórfido por Francisco Gutiérrez Arribas. Fue sucedido por su medio hermano, Carlos III, hijo de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, al no tener descendencia propia.

TRATADO DE AQUISGRAN (1748).

El segundo Tratado de Aquisgrán, firmado en 1748, puso fin a la Guerra de Sucesión Austríaca iniciada en 1740. Las negociaciones comenzaron en Aquisgrán (entonces una ciudad imperial libre dentro del Sacro Imperio Romano Germánico) el 24 de abril y el acuerdo se suscribió finalmente el 18 de octubre. Los principales negociadores fueron Gran Bretaña y Francia quienes habían dirigido los dos bandos enfrentados en la guerra, y las Provincias Unidas de los Países Bajos.

CLÁUSULAS DEL TRATADO.

1.La mayoría de las conquistas realizadas durante la contienda fueron restituidas a sus dueños originales. El gobierno francés se comprometió a evacuar los Países Bajos Austríacos y algunas plazas holandesas que había ocupado durante la contienda, además de devolver Madrás, en la India, a los británicos. Éstos, por su parte, devolvieron la fortaleza de Louisburg (Cabo Bretón, Canadá) a los franceses.

2.La Emperatriz María Teresa I de Austria cedió los ducados de Parma, Piacenza y Guastalla, en el norte de Italia, a Felipe, hijo del rey Felipe V de España e Isabel de Farnesio. Otros territorios del oeste de Lombardía fueron entregados al rey Carlos Manuel III de Saboya y Cerdeña.

3.Las fronteras del Ducado de Módena y la República de Génova fueron restauradas en su trazado original.

4.España revalidó con Gran Bretaña el Derecho de Asiento y el permiso a este país para enviar un barco mercante al año a las colonias españolas en América. Ambos puntos habían sido acordados previamente el 16 de marzo de 1713 en el Tratado de Utrecht.

SIGNIFICANCIA.

La mayor parte del tratado se limitó a estipular una vuelta al statu quo ante bellum. Aunque aseguró la paz en Italia (algo a lo que también contribuyó la llegada al trono español de Fernando VI, mucho menos interesado en recuperar la antigua Italia española que su padre), el tratado no terminó con la rivalidad entre Francia y Gran Bretaña en la India y América del Norte, que volvería a estallar en la Guerra de los siete años (1756-1763).

El tratado creó un especial descontento en Francia, donde se había dado por sentado que los Países Bajos Austríacos serían anexionados al país después de haber sido conquistados en una brillante campaña militar dirigida por el conde Mauricio de Sajonia. Su restitución a la Corona Austríaca dio lugar a la popularización del dicho bête comme la paix ("estúpido como la paz") en las calles de París.

Por su parte, España y Gran Bretaña llegaron a un nuevo acuerdo en Madrid el 5 de octubre de 1750, que eliminó el Derecho de Asiento a cambio de una indennización de 100.000 libras.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Miér 13 Oct 2010, 9:20 pm




JUAN CARLOS I DE ESPAÑA.

Juan Carlos I de Borbón (nacido en Roma, Italia, 5 de enero de 1938) es el Rey de España. Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo a la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. La Constitución Española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, le reconoce expresamente Rey de España, y legítimo heredero de la dinastía histórica de Borbón, otorgándole la jefatura del Estado. La Carta Magna le confiere a su dignidad el rango de símbolo de la unidad nacional. Anteriormente a su coronación, había desempeñado funciones interinas en la jefatura del Estado durante la enfermedad de Franco.

Según sondeos de opinión, goza de un elevadísimo nivel de popularidad entre los españoles. En 2008 fue considerado también el líder más popular en Iberoamérica.

PRIMEROS AÑOS Y PRINCIPE DE ESPAÑA.

Nacido como Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Juan Carlos I es nieto de Alfonso XIII e hijo del matrimonio habido entre Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, y de María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, princesa de las Dos Sicilias. El Rey nació en Roma (Italia), en un piso del edificio situado en el número 122 del viale dei Parioli, durante el exilio de la Familia Real, ausente de España desde la proclamación de la República en 1931. Fue bautizado en la capilla de la Orden de Malta por el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede, Monseñor Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII. Su abuela paterna, la reina Victoria Eugenia, fue la madrina y su abuelo materno, Carlos Tancredo de Borbón-Dos Sicilias, príncipe de las Dos Sicilias e infante de España, el padrino.

En una entrevista celebrada el 25 de agosto de 1948 entre Franco y el conde de Barcelona, se acordó que el príncipe se trasladaría a España para cursar allí sus estudios. A los 10 años de edad Juan Carlos pisó por primera vez el suelo español.

Según lo acordado, cursó en Madrid el bachillerato. Posteriormente realizó su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza (1955–1957), en la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra (1957–1958) y finalmente en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia) (1958–1959). Durante las vacaciones de Semana Santa de 1956, el 29 de marzo, Jueves Santo, en la residencia familiar de Estoril, llamada todavía hoy Villa Giralda, en el n.° 367 de la rua de Inglaterra, a Juan Carlos, que ya tenía 18 años cumplidos, se le dispararía accidentalmente un revólver mientras jugaba en el desván de la casa con su hermano menor, Alfonso, lo que causaría la muerte de Alfonso. El hermano mayor de Juan y tío de Juan Carlos, Jaime de Borbón, arrepentido de haber renunciado a sus derechos sucesorios, solicitaría más tarde una investigación en profundidad, al considerar que tal suceso podía afectar a la línea sucesoria.

En virtud de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado del 26 de julio de 1947, Juan Carlos fue propuesto como sucesor de Franco a título de Rey, propuesta ratificada por las Cortes Españolas en julio de 1969, ante las que el joven príncipe prestaría juramento de guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional, es decir, el ideario franquista. Siguiendo las reglas dinásticas, la sucesión hubiera debido recaer en su padre, Juan de Borbón y Battenberg, tercer hijo y heredero del rey Alfonso XIII. Sin embargo, las no muy cordiales relaciones entre Juan y Franco determinaron el salto en la línea de sucesión y el nombramiento de Juan Carlos como Príncipe de España, título de nuevo cuño con el que Franco pretendía salvar distancias con respecto a la monarquía liberal. Dicho salto fue aceptado por el príncipe Juan Carlos, creando un conflicto interno en la Casa Real de Borbón. El Conde de Barcelona no renunciaría oficialmente a sus derechos sucesorios hasta 1977, cuando el reinado de su hijo y el fin del régimen franquista eran ya hechos consumados.

REINADO.

Juan Carlos I fue el sucesor designado por Franco para la Jefatura del Estado y asumió interinamente este cargo del 19 de julio al 2 de septiembre de 1974 y del 30 de octubre al 20 de noviembre de 1975 por enfermedades de Franco; al anunciarse la muerte de éste (20 de noviembre de 1975) juró acatar los Principios del Movimiento Nacional, destinados a perpetuar el Franquismo. No obstante, se basó en ellos para promover el Referéndum para la Reforma Política, con un abrumador apoyo del 94% a favor de la reforma que inició la Transición Española hacia la democracia. Es proclamado Rey de España por las Cortes Españolas como Juan Carlos I de España el 22 de noviembre de 1975 y exaltado al trono el 27 de noviembre con una ceremonia de unción llamada: «Misa de Espíritu Santo» (el equivalente a una coronación) celebrada en la histórica Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid.El 14 de mayo de 1977, su padre, el Conde de Barcelona, renunció a sus derechos dinásticos históricos y la jefatura de la Casa Real en la persona de Juan Carlos, una vez que hubo constatado la imposibilidad de acceder personalmente al trono. Con esta renuncia se reanudaba la dinastía histórica; y de esta forma, tras la proclamación de Juan Carlos I como Rey de España y con la renuncia de Juan de Borbón a sus derechos, Felipe se convirtió en Heredero de la Corona y asumió el título de Príncipe de Asturias el 1 de noviembre de 1977, puesto que según la Pragmática Sanción de 1830, los derechos tradicionales de sucesión en el Trono se transmiten con preferencia del varón sobre sus hermanas aun siendo éstas mayores en edad.

Estandarte del Rey de España.Durante su reinado se aprobó la Constitución Española que define las funciones del Rey, suprimiendo toda participación política de la Corona y convirtiendo España en una Monarquía Parlamentaria de corte europeo occidental; asimismo, el artículo 57 de la Constitución le reconoce como el heredero legítimo de la dinastía histórica, soslayando el de heredero designado de Franco. La Constitución fue ratificada en un referéndum (6 de diciembre) y el Rey la sancionó el 27 de diciembre.

Uno de los momentos más graves a los que ha tenido que hacer frente el rey Juan Carlos I fue el intento de golpe de Estado de 23 de febrero de 1981, el conocido como «23-F». Ese día, durante la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, se produjo la toma del Congreso de los Diputados por parte de fuerzas de la Guardia Civil al mando del teniente coronel Antonio Tejero. Simultáneamente en la Capitanía General de la III Región Militar (Valencia) el teniente general Jaime Milans del Bosch ocupó las calles de la ciudad con tanques y hubo diversos conatos en otros puntos, tales como la toma de los estudios de Televisión Española en Prado del Rey (Madrid).

La intervención televisiva de Juan Carlos I desautorizando el golpe acabó con la insurrección, que pensaba contar con el apoyo de la Corona, y contribuyó a aumentar su carisma entre sectores políticos que hasta entonces no eran muy afines a la forma de gobierno monárquica. Santiago Carrillo, en aquel momento secretario general del Partido Comunista de España, y quien en 1975 había popularizado refiriéndose al nuevo rey el sobrenombre de Juan Carlos I, «el Breve», declaró al día siguiente del golpe: «Hoy todos somos monárquicos». Después de este conflicto la monarquía quedó definitivamente consolidada.

Actualmente, el Rey ve circunscrita su actuación política a sus funciones constitucionales. Para información detallada sobre la posición constitucional y funciones del Rey de España, véase el artículo Rey de España.

GOBIERNOS DE ESPAÑA DURANTE SU REINADO.

Carlos Arias Navarro (1974–1976): Presidió las primeras reformas democráticas. Sus continuas desafecciones al ritmo e intensidad de los cambios impulsados por el monarca y su insistencia en preservar el legado del dictador propiciaron finalmente su cese. El 1 de julio de 1976, tras una tensa reunión con el rey, Arias Navarro presentó finalmente su dimisión.

Adolfo Suárez González (1976–1981): Apoyado por un grupo de políticos de su generación, que habían llegado a las convicciones democráticas por diversos caminos, entre 1976 y 1979, desmontó el régimen franquista mediante la estrategia de las sucesivas y profundas reformas internas estrictamente acordes con la letra de las Leyes del Movimiento. Hitos claves en su periodo fueron la aprobación del Proyecto de Reforma Política y las primeras elecciones generales libres (1977), de las que emergieron unas Cortes constituyentes que redactaron y aprobaron la Constitución Española (1978) aún vigente. Dimitió en 1981 cansado de la creciente presión de los partidos de izquierda y de las tensiones en su propio partido UCD.

Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo (UCD) (1981–1982): Durante su mandato, la decisión más relevante fue la adhesión de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que fue muy disputada por la oposición dirigida por el Partido Socialista Obrero Español. En su corto periodo se abortaron las últimas intentonas golpistas.

Felipe González Márquez (PSOE) (1982–1996): Los hechos más destacables de su larga presidencia fueron el ingreso en la OTAN, del que antes era opositor y que fue revalidado por un referéndum en 1986, el ingreso en la Unión Europea y la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Su profunda modernización económica y social apoyada por sucesivas mayorías absolutas se vio empañada en sus últimos años por una profunda crisis económica, un estado de corrupción generalizado y su posible, aunque no demostrada, implicación en el GAL, una trama de terrorismo de Estado contra ETA. En lo referente a sus relaciones con el monarca, la percepción externa es que fueron bastante cordiales, aunque ocurrieron hechos puntuales como un escándalo de espionaje ilegal a diversas figuras entre las que se encontraba el Rey.

José María Aznar López (PP) (1996–2004): Su política se caracterizó por éxitos económicos: déficit cero, fuerte creación de empleo, privatizaciones y crecimiento sostenido por encima de todos los países de su entorno, apoyado en las ayudas europeas, la bonanza económica y la privatización de empresas públicas, lo que le permitió cumplir los criterios de convergencia con el euro. Los principales hitos de su presidencia fueron la plena integración de España en la estructura militar de la OTAN, la entrada en vigor del euro como moneda oficial (2002) y el apoyo diplomático a la invasión de Iraq por EE. UU.. En líneas generales, tanto con Felipe González como con José María Aznar, a medida que la Transición a la democracia iba dejando paso a varias décadas de normalidad democrática, se observaba que el papel político del Rey disminuía. Tres días antes de las elecciones de 2004, a las que Aznar había decidido no presentarse, ocurrieron los atentados del 11-M. En esta jornada de luto, el Rey dirigió un discurso a la Nación.

José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) (2004–actualidad).

VIDA PRIVADA Y FAMILIAR.

En 1962 se casó con la princesa Sofía de Grecia y Dinamarca, con la que ha tenido tres hijos: la infanta Elena, duquesa de Lugo, la infanta Cristina, duquesa de Palma de Mallorca y príncipe de Asturias, Felipe. Sus ocho nietos son: Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Victoria Federica de Todos los Santos de Marichalar y Borbón (hijos de la infanta Elena y su ex-marido Jaime de Marichalar), Juan Valentin Urdangarin y de Borbón, Pablo Nicolás Urdangarin y de Borbón, Miguel Urdangarin y de Borbón, Irene Urdangarin y de Borbón (hijos de la infanta Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin), Leonor de Borbón Ortiz y Sofía de Borbón y Ortiz (hijas del príncipe Felipe y su mujer, Letizia Ortiz)

La residencia oficial de la Familia Real es el Palacio Real de Madrid, pero se reserva para las ceremonias oficiales. Los Reyes residen en el Palacio de la Zarzuela y la familia del príncipe Felipe reside también dentro del recinto de la Zarzuela, en una construcción reciente llamada Pabellón del Príncipe; las infantas Elena y Cristina viven en residencias privadas en Madrid y Barcelona, respectivamente.

El Rey Juan Carlos es aficionado al esquí y la vela; también es radioaficionado y su indicativo es EA0JC.

Fue ganador del Premio Carlomagno en 1982 y del Premio Simón Bolívar en 1983, y ha recibido doctorados honoris causa en universidades como las de Bolonia (1988), Oxford (1986), Cambrigde (1988), Harvard (1983) o La Sorbona (1985).

MIEMBROS DE LA FAMILIA REAL.

Titular de la Corona: S.M. el Rey Don Juan Carlos I
Reina Consorte: S.M. la Reina Doña Sofía
Heredero de la Corona: S.A.R. el Príncipe de Asturias Don Felipe de Borbón y Grecia
Princesa Consorte: S.A.R. la Princesa de Asturias Doña Letizia Ortiz Rocasolano
Infantes de España:
S.A.R. la Infanta Doña Leonor
S.A.R. la Infanta Doña Sofía
S.A.R. la Infanta Doña Elena, Duquesa de Lugo
S.A.R. la Infanta Doña Cristina, Duquesa de Palma de Mallorca
Consorte Real:
Excmo. Sr. Don Iñaki Urdangarin, Duque de Palma de Mallorca consorte.

LA CASA REAL.

La Casa de Su Majestad el Rey es la institución que atiende a la organización y el funcionamiento de la residencia de la Familia Real, y a las actividades institucionales de la Familia Real. Los Presupuestos Generales del Estado contemplan una partida específica para hacer frente a los gastos de la Casa Real, acorde con el artículo 65.1 de la Constitución. Para el año 2008 se han presupuestado 8,6 millones de euros, sin embargo, la cuantía y la opacidad de estos gastos han sido cuestionadas. Con todo el Rey ha nombrado en 2007 interventor de la Casa Real a Óscar Moreno G.

TÏTULOS.

La Constitución Española, en su título II, artículo 56, párrafo 2, designa el título de Rey para Juan Carlos I, pudiendo hacer uso de otros títulos y dignidades, generalmente referidas a entidades históricas, y que han estado tradicionalmente asociadas a la Corona española:

Rey de España, de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias (referido a Nápoles y Sicilia), de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menorca, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano;
Archiduque de Austria;
Duque de Borgoña, Brabante, Milán, Atenas y Neopatria;
Conde de Habsburgo, Flandes, el Tirol, el Rosellón y Barcelona;
Señor de Vizcaya y Molina;
Rey Católico (o Su Católica Majestad)
Capitán General de las Fuerzas Armadas, de las que ostenta el mando supremo;
Soberano Gran Maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro;
Gran Maestre de la Real y Distinguida Orden de Carlos III;
Gran Maestre de la Orden de Isabel la Católica;
Gran Maestre de la Orden del Mérito Civil;
Gran Maestre de la Orden de Alfonso X el Sabio;
Gran Maestre de la Orden de San Raimundo de Peñafort;
Gran Maestre de las órdenes militares de Montesa, Alcántara, Calatrava y Santiago, así como de otras órdenes militares menores o condecoraciones de España.
Caballero de la Orden de San Javier, la Orden de la Anunciada, la Orden de la Jarretera y Orden del Imperio Británico (desde 1988);
Bailío Gran Cruz de Justicia con Collar de la Orden de Constantino y Jorge de Grecia, y Honor y Devoción de la Soberana Orden de Malta;
Gran Collar de la Reina de Saba y la Dinastía de Reza de Irán;
Gran Cordón de la Orden Suprema del Crisantemo de Japón;
Gran Cruz de la Legión de Honor y de la Orden Nacional de Mérito.
Hermano Mayor de las Reales Maestranzas de caballería de Ronda, Sevilla, Granada, Valencia y Zaragoza.
Premio Félix Houphouet-Boigny para la búsqueda de la Paz de la Unesco.
Premio Carlomagno.

CINE Y TELEVISIÓN.

A lo largo de los años, la figura de Juan Carlos I se ha convertido en personaje de películas y telefilmes en España, pudiendo mencionarse los siguientes:

Felipe y Letizia (2010), interpretado por Juanjo Puigcorbé.
Alfonso, el príncipe maldito (2010), interpretado por Fernando Gil.
Adolfo Suárez, el Presidente (2010), interpretado por Fernando Cayo.
23-F: el día más difícil del rey (2009), interpretado por Lluís Homar.
20-N: Los últimos días de Franco (2008), interpretado por Fernando Cayo.
Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra (2008), interpretado por Toni Albà.


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Vie 15 Oct 2010, 11:54 pm



Serie del año 1962.
Dentado 12 3/4.
Calcografía.
Tirada: 3.500.000.




Sello de 1999.
Dentado 14 x 13 3/4.
Huecograbado.
Tirada: 1.000.000


RODRIGO DIAZ DE VIVAR. (EL CID).

Rodrigo Díaz (¿Vivar del Cid (provincia de Burgos)?, 1041-1054 – Valencia, 1099) fue un caballero castellano que llegó a dominar al frente de su propia mesnada el Levante de la Península Ibérica a finales del siglo XI de forma autónoma respecto de la autoridad de rey alguno. Consiguió conquistar Valencia y estableció en esta ciudad un señorío independiente desde el 15 de junio de 1094 hasta su muerte.

Se trata de una figura histórica y legendaria de la Reconquista, cuya vida inspiró el más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar de mio Cid. Ha pasado a la posteridad como El Campeador o El Cid (del árabe dialectal سيد sīdi, 'señor'). Por el apelativo «Campeador» fue conocido en vida, pues se atestigua en documentos desde 1098; el sobrenombre de «Cid», aunque se conjetura que pudieron usarlo sus coetáneos zaragozanos o valencianos, aparece por vez primera en el Poema de Almería, compuesto entre 1147 y 1149.

NACIMIENTO Y GENEALOGÍA.

Rodrigo Díaz nació a mediados del siglo XI; según distintas propuestas, entre 1041 y 1054, aunque actualmente cuenta con más partidarios una fecha que estaría situada entre 1045 y 1050. Su lugar de nacimiento está firmemente señalado por la tradición en Vivar del Cid, a 10 km de Burgos, aunque se carece de fuentes contemporáneas a Rodrigo que lo corroboren, y la asociación de Vivar con el Cid se documenta por vez primera en el Cantar de mio Cid.

Era hijo de Diego Laínez, infanzón «capitán de frontera» en las luchas entre navarros y castellanos en la línea de Ubierna (Atapuerca), o de Diego Flaínez, en cuyo caso se trataría de un descendiente de una ilustre familia leonesa, los Flaínez. De su madre se conoce el apellido, Rodríguez (más inseguro es su nombre, que podría ser María, Sancha o Teresa), hija de Rodrigo Álvarez de Asturias, de una de las familias nobles del condado de Castilla.

Según la Historia Roderici, su abuelo por vía paterna era Laín Núñez, quien aparece como testigo en documentos expedidos por el rey Fernando I de León y Castilla, a su vez descendiente de Laín Calvo, uno de los míticos Jueces de Castilla. Sin embargo, la genealogía de la Historia Roderici parece encaminada a buscarle parentesco con los legendarios Jueces castellanos. Según Margarita Torre y Alberto Montaner Frutos, su abuelo sería Flaín Muñoz, un conde de León que vivió en torno al año 1000.

En 1058, siendo muy joven, entró en el servicio de la corte del rey Fernando I de León, como doncel o paje del príncipe Sancho, formando parte de su séquito. Este temprano ingreso en la cancillería real de Fernando I es otro indicio que lleva a pensar que no era el muchacho Rodrigo Díaz un humilde infanzón, aunque su estatus en la alta nobleza lo debió tener «en calidad de recién llegado», y no como perteneciente a una raigambre de larga prosapia. En definitiva, el mito del infanzón humilde del Cid parece más bien un intento de acomodar el carácter del personaje legendario del Cantar de mio Cid al Rodrigo Díaz histórico para aumentar la heroicidad del protagonista, caracterizado como un castellano viejo pero de condición baja, y por tanto, en la necesidad original de Menéndez Pidal de no vincular en modo alguno a Rodrigo Díaz con una familia de alto linaje, como lo podía ser la figura mitificada de Laín Calvo.

JUVENTUD: AL SERVICIO DE SANCHO II DE CASTILLA.

Rodrigo Díaz, muy joven, sirvió al infante Sancho, futuro Sancho II de Castilla. En su séquito fue instruido tanto en el manejo de las armas como en sus primeras letras, pues está documentado que sabía leer y escribir. Existe un diploma de dotación a la Catedral de Valencia de 1098 que Rodrigo suscribe con la fórmula autógrafa «Ego Ruderico, simul cum coniuge mea, afirmo oc quod superius scriptum est» (Yo Rodrigo, junto con mi esposa, suscribo lo que está arriba escrito). Tuvo, asimismo, conocimientos legales, pues intervino en dos ocasiones a instancias regias para dirimir contenciosos jurídicos, aunque quizá en el ambiente de la corte un noble de la posición de Rodrigo Díaz pudiera estar oralmente familiarizado con las disputas legales lo suficiente como para ser convocado en este tipo de procesos.

Fue investido caballero, con toda probabilidad por Sancho II, a mediados de la década de 1060; según Martínez Diez en 1066 o 1067, antes de la Guerra de los tres Sanchos. Desde el acceso al trono de Castilla de Sancho II los últimos días del año 1065 hasta la muerte de Sancho en 1072, el Cid gozó del favor del rey, como magnate de su séquito, en calidad de armiger regis, cuya función en el siglo XI era similar a la de un escudero, y sus atribuciones no eran todavía las del alférez real descrito en Las Partidas en el siglo XIII. El cargo de alférez a lo largo del siglo XII iría asumiendo la responsabilidad de portar la enseña real a caballo y ser jefe de la mesnada del rey. Durante el reinado de Sancho II de Castilla, esta alferecía del armiger era encomendada a caballeros jóvenes que se iniciaban en las funciones palatinas.

Acompañó a Sancho en la guerra que este sostuvo contra su hermano Alfonso VI, rey de León, y con su hermano García, rey de Galicia. Los tres hermanos se disputaban la primacía sobre el reino dividido tras la muerte del padre y luchaban por reunificarlo. Rodrigo comenzó a desempeñar un papel notable como caballero guerrero, sobre todo en las victorias castellanas de Llantada (1068) y Golpejera (1072). Tras esta última, Alfonso VI fue capturado y Sancho se adueñó de León y, a continuación, de Galicia, convirtiéndose en Sancho II de León. Es en estas batallas cuando, posiblemente, ganara el sobrenombre de «campeador», es decir, batallador en lides campales.

Parte de la nobleza leonesa se sublevó y se hizo fuerte en Zamora, bajo el amparo de la infanta doña Urraca, hermana de los anteriores. Sancho II, con la ayuda de Rodrigo Díaz, sitió la ciudad, pero murió asesinado —según cuenta una extendida tradición— por el noble zamorano Bellido Dolfos, si bien la Historia Roderici no recoge que la muerte fuera por traición. El episodio del Cerco de Zamora es uno de los pasajes que más recreaciones ha sufrido por parte de cantares de gesta, crónicas y romances, por lo que la información histórica acerca de este episodio es muy difícil de separar de la legendaria.

CABALLERO DE CONFIANZA DE ALFONSO VI.

Alfonso VI recuperó el trono de León y sucedió a su hermano en el de Castilla, anexionándolo junto a Galicia y volviendo a conseguir la unión del reino legionense que había desgajado su padre Fernando a su muerte. El conocido episodio de la Jura de Santa Gadea es una invención, según Martínez Diez «carente de cualquier base histórica o documental». La primera aparición de este pasaje literario data de 1236.

Las relaciones entre Alfonso y Rodrigo Díaz fueron en esta época excelentes; aunque con el nuevo rey no desempeñó la función de armiger regis y fue sustituido por el conde de Nájera García Ordóñez, lo nombró juez o procurador en varios pleitos y le proporcionó un honroso matrimonio con Jimena Díaz (julio de 1074), noble asturiana bisnieta de Alfonso V de León, con quien tuvo tres hijos: Diego, María (casada en segundas nupcias con el conde de Barcelona Ramón Berenguer III) y Cristina (casada en también por segunda vez con el infante Ramiro Sánchez de Pamplona). Este enlace con la alta nobleza leonesa confirma que entre Rodrigo y el rey Alfonso hubo en este periodo buena sintonía.

Muestra de la confianza que depositaba Alfonso VI en Rodrigo es que en 1079 el Campeador fue comisionado por el rey para cobrar las parias al rey Almutamid de Sevilla. Pero durante el desempeño de esta misión, el importante noble castellano García Ordóñez formaba parte del ejército que el rey Abdalá de Granada envió contra el rey de Sevilla, que gozaba de la protección de Alfonso VI, precisamente a cambio de las parias que el Cid estaba cobrando. Lógicamente, el Campeador ayudó con su contingente a defenderse al rey sevillano, que interceptó y venció a Abdalá en la batalla de Cabra, en la que García Ordóñez fue hecho prisionero. La recreación literaria ha querido ver en este episodio una de las causas de la enemiga de Alfonso VI, instigado por la nobleza afín a García Ordóñez, hacia Rodrigo, pero lo cierto es que la protección brindada al rico rey de Sevilla, que enriquecía con sus impuestos a Alfonso VI, solo beneficiaba los intereses del rey de León.

Los desencuentros con Alfonso fueron causados por un exceso (aunque no era raro en la época) de Díaz de Vivar tras repeler una incursión de tropas andalusíes en Soria en 1080, que le llevó, en su persecución, a adentrarse en el reino de Taifa toledano y saquear su zona oriental, que estaba bajo el amparo del rey Alfonso VI.

PRIMER DESTIERRO: AL SERVICIO DE LA TAIFA DE ZARAGOZA.

Sin descartar del todo la posible influencia de cortesanos opuestos a Rodrigo Díaz en la decisión, una incursión del castellano contra el territorio de Al-Qádir, el régulo títere de Toledo protegido de Alfonso, ocasionó que le fuera aplicada la figura jurídica de la «ira regia», que conllevaba el destierro y la ruptura de la relación de vasallaje.

A finales de 1080 o principios de 1081, Díaz de Vivar tuvo que marchar en busca de magnate al que prestar su experiencia militar. Es muy posible que inicialmente buscara el amparo de los hermanos Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II, condes de Barcelona, pero rechazaron su patrocinio. El Campeador, entonces, ofreció sus servicios a reyes de taifas, lo que no era infrecuente, pues el propio Alfonso VI había sido acogido por Al-Mamún de Toledo en 1072 durante su ostracismo.

Junto con sus vasallos o «mesnada» se estableció desde 1081 hasta 1085 como guerrero al amparo del rey de Zaragoza, Al-Muqtadir, que ese mismo año enfermó gravemente y fue sucedido por Al-Mutamán. Este encomendó al Cid en 1082 una ofensiva contra su hermano el gobernador de Lérida Mundir, el cual, aliado con el conde Berenguer Ramón II de Barcelona y el rey de Aragón Sancho Ramírez, no acató el poder de Zaragoza a la muerte del padre de ambos Al-Muqtadir, desatándose las hostilidades fratricidas entre los dos reyes hudíes del Valle del Ebro.

La mesnada del Cid reforzó las plazas fuertes de Monzón y Tamarite y derrotó a la coalición, ya con el apoyo del grueso del ejército taifal de Zaragoza, en la batalla de Almenar, donde fue hecho prisionero el conde Ramón Berenguer II. Pudo originar el apoteósico recibimiento de los musulmanes de Zaragoza al Cid al grito de «sīdī» ('mi señor' en árabe andalusí, a su vez proveniente del árabe clásico sayyid), el apelativo romanceado de «mio Çid».

En 1084 el Cid desempeñaba una misión en el sureste de la taifa zaragozana, atacando Morella. Al-Mundir, señor de Lérida, Tortosa y Denia, vio en peligro sus tierras y recurrió de nuevo a Sancho Ramírez, que le atacó el 14 de agosto de 1084 en la batalla de Olocau del Rey. De nuevo el castellano se alzó con la victoria, reteniendo a dieciséis nobles aragoneses, que al fin liberó, seguramente tras cobrar su rescate.

RECONCILIACIÓN CON EL REY.

El 25 de mayo de 1085 Alfonso VI conquista la taifa de Toledo y en 1086 inicia el asedio a Zaragoza, ya con Al-Musta'in II en el trono de esta taifa, quien también tuvo a Rodrigo a su servicio. Pero a comienzos de agosto de ese año un ejército almorávide avanzó hacia el interior del reino de León, adonde Alfonso se vio obligado a interceptarlo, con resultado de derrota cristiana en la batalla de Sagrajas. Es posible que durante el cerco a Zaragoza Alfonso se reconciliara con El Cid. En cualquier caso, tras la derrota del rey Alfonso es patente que Rodrigo había sido rehabilitado, puesto que al de Vivar se le encargó la defensa de la zona levantina y se le concedieron varios dominios en tenencia en Castilla: Iguña (comarca del Besaya), Ibia, Los Ordejones, Dueñas, Langa de Duero y Briviesca. La llegada de los almorávides, que observaban más estrictamente el cumplimiento de la ley islámica, hacía difícil para el rey taifa de Zaragoza mantener a un jefe del ejército y mesnada castellanos. Por otro lado, Alfonso VI pudo condonar la pena a Rodrigo ante la necesidad que tenía de valiosos caudillos con que enfrentar el nuevo poder de origen norteafricano.

Rodrigo acompaña a la corte del rey de León y Castilla en la primera mitad de 1087, y en verano se dirigió hacia Zaragoza, donde se reunió de nuevo con Al-Musta'in II y, juntos, tomaron la ruta de Valencia para socorrer al rey-títere Al-Qadir del acoso de Al-Mundir (rey de Lérida entre 1082 y 1090), que se había aliado con Berenguer Ramón II de Barcelona para conquistar la rica taifa valenciana, en esta época un protectorado de Alfonso VI. El Cid logró repeler la incursión de Al-Mundir de Lérida, pero poco después, el rey de la taifa leridana tomaba la importante plaza fortificada de Murviedro (actual Sagunto), acosando otra vez peligrosamente a Valencia. Ante esta difícil situación, Rodrigo Díaz marchó a Castilla al encuentro de su rey para solicitar refuerzos y planear la estrategia defensiva en un futuro. Fruto de estos planes y acciones sería la posterior intervención cidiana en el Levante, que traería como resultado una sucesión encadenada de acciones bélicas que le llevarían a acabar por rendir la capital del Turia. Reforzada la mesnada del Cid, se encaminó a Murviedro con el fin de expugnar al rey hudí de Lérida.

SEGUNDO DESTIERRO: SUN INTERVENCIÓN EN LEVANTE.

Al llegar el Cid a Murviedro, Valencia estaba siendo sitiada por Berenguer Ramón II. Rodrigo, ante la fortaleza de esta alianza, procuró un acuerdo con Al-Mundir de Lérida y pactó con el conde de Barcelona el levantamiento del asedio, que este hizo efectivo. Posteriormente, El Cid comenzó a cobrar las parias que anteriormente Valencia pagaba a Barcelona o al rey Alfonso VI, posiblemente de acuerdo con el rey castellano-leonés.

Sin embargo, en 1088, se produciría un nuevo desencuentro entre el caudillo castellano y su rey. Alfonso VI había conquistado Aledo (provincia de Murcia), desde donde ponía en peligro las taifas de Murcia, Granada y Sevilla, con continuas algaradas de saqueo. Entonces las taifas andalusíes solicitaron de nuevo la intervención del emperador almorávide, Yusuf ibn Tashufin, que sitió Aledo el verano de 1088. Alfonso acudió al rescate de la fortaleza y ordenó a Rodrigo que marchara a su encuentro para sumar sus fuerzas, pero el Campeador, que se dirigió hacia Murcia, no acabó por reunirse con su rey, sin que se pueda discernir si la causa fue un problema logístico o la decisión del Cid de evitar el encuentro. En todo caso, Alfonso VI volvió a castigar al Cid con un nuevo destierro acusándole de traición.

En 1089 el Cid recala en Calamocha. A partir de este momento, planteó su intervención en Levante como una actividad personal y no como una misión por cuenta del rey. En 1090 saqueó la taifa de Denia y después se acercó a Murviedro, lo que provocó que Al-Qádir de Valencia pasara a pagarle tributos para asegurarse su amistad. El rey de Lérida, que veía amenazados sus dominios sobre Tortosa y Denia, se alió con Berenguer Ramón II, quien atacó al Cid, pero el castellano derrotó en Tévar —posiblemente un pinar situado en el actual puerto de Torre Miró, entre Monroyo y Morella— al conde de Barcelona en 1090. Berenguer Ramón II, tras este suceso, se comprometió a abandonar sus intereses en el Levante. Como consecuencia de estas victorias el Cid se convirtió en la figura más poderosa del oriente de la Península, estableciendo un protectorado sobre Levante que tenía como tributarios a Valencia, Lérida, Tortosa, Denia, Albarracín, Alpuente, Sagunto, Jérica, Segorbe y Almenara.
En 1092 reconstruyó como base de operaciones la fortaleza de Peña Cadiella (actualmente La Carbonera, sierra de Benicadell), pero Alfonso VI había perdido su influencia en Valencia, sustituida por el protectorado del Cid. Para recuperar su dominio de esa zona se alió con Sancho Ramírez de Aragón y Berenguer Ramón II, y consiguió el apoyo naval de Pisa y Génova. El rey de Aragón, el conde de Barcelona y la flota pisana y genovesa atacaron la Taifa de Tortosa, que había sido sometida por el Cid al pago de parias y en verano de 1092 la coalición hostigó Valencia. Alfonso VI, por su parte, había acudido antes por tierra a Valencia para acaudillar la alianza múltiple contra el Cid, pero la armada pisano-genovesa no llegó a tiempo y el rey castellano, al no poder sostener a su ejército sitiador por más tiempo, hubo de abandonar las tierras valencianas.

Rodrigo, que estaba en Zaragoza (la única taifa que no le tributaba parias) recabando el apoyo de Al-Musta'in II, tomó represalias contra el territorio castellano mediante una enérgica campaña de saqueo en La Rioja. Tras estos acontecimientos, ninguna fuerza cristiana se pudo oponer al Cid, y solo el potente Imperio almorávide, entonces en la cima de su poderío militar, podía hacerle frente.

La amenaza almorávide fue la causa que definitivamente llevó al Cid a dar un paso más en sus ambiciones en Levante y, superando la idea de crear un protectorado sobre las distintas fortalezas de la región, sostenido con el cobro de las parias de las taifas vecinas (Tortosa, Alpuente, Albarracín, y otras ciudades fortificadas levantinas) decidió conquistar la ciudad de Valencia para establecer un señorío hereditario, estatus extraordinario para un señor de la guerra independiente en cuanto que no estaba sometido a ningún rey cristiano.

CONQUISTA DE VALENCIA.

Tras el verano de 1092, con el Cid aún en Zaragoza, el cadí Ibn Yahhaf con el apoyo de la facción almorávide promovió la ejecución de Al-Qadir (28 de octubre) y se hizo con el poder en Valencia. Al conocer la noticia, el Campeador regresó a Valencia a comienzos de noviembre y sitió la fortaleza de Cebolla, actualmente en el término municipal de El Puig, a catorce kilómetros de la capital levantina, rindiéndola mediado el año 1093 con la decidida intención de que le sirviera de base de operaciones para un definitivo asalto a Valencia.

Ese verano comenzó a cercar la ciudad. Valencia, en situación de peligro extremo, solicitó un ejército de socorro almorávide, que fue enviado al mando de Al-Latmuní y avanzó desde el sur de la capital del Turia hasta Almusafes, a veintitrés kilómetros de Valencia, para seguidamente volver a retirarse. Ya no recibirían los valencianos más auxilio y la ciudad empezó a sufrir las consecuencias del desabastecimiento. El estrecho cerco se prolongaría por casi un año entero, tras el cual Valencia se vio obligada a capitular el 17 de junio de 1094. El Cid tomó posesión de la ciudad titulándose «Príncipe Rodrigo el Campeador» y quizá de este periodo date el tratamiento de que derivaría en «Cid».

De todos modos, la presión almorávide no cejó y a mediados de septiembre de ese mismo año un ejército al mando de Abu Abdalá Muhammad ibn Tāšufīn, sobrino del emperador Yusuf, llegó hasta Cuart de Poblet, a cinco kilómetros de la capital, y la asedió, pero fue derrotado por el Cid en batalla campal.

Con el fin de asegurarse las rutas del norte del nuevo señorío, Rodrigo consiguió aliarse con el nuevo rey de Aragón Pedro I, que había sido entronizado poco antes de la caída de Valencia durante el sitio de Huesca, y tomó el Castillo de Serra y Olocau en 1095.


Huerta de Gandía. No lejos de este paraje, el Cid y Pedro I de Aragón derrotaron en 1097 al ejército almorávide.En 1097 una nueva incursión almorávide al mando de nuevo de Muhammad ibn Tasufin intentó recuperar Valencia para el islam, pero cerca de Gandía fue derrotado otra vez por el Campeador con la colaboración del ejército de Pedro I de Aragón en la batalla de Bairén.

Ese mismo año, Rodrigo envió a su único hijo varón, Diego Rodríguez, a luchar junto a Alfonso VI contra los almorávides; las tropas de Alfonso VI fueron derrotadas y Diego perdió la vida en la Batalla de Consuegra. A fines de 1097 tomó Almenara, cerrando así las rutas del norte de Valencia y en 1098 conquistó definitivamente la imponente ciudad fortificada de Sagunto, con lo que consolidaba su dominio sobre la que había sido anteriormente taifa de Balansiya.

También en 1098 consagró la nueva Catedral de Santa María, reformando la que había sido mezquita aljama. Había situado a un obispo cluniaciense, Jerónimo de Perigord, al frente de la nueva sede episcopal en detrimento del antiguo metropolitano mozárabe o (sayyid almaṭran), debido a la desafección que se había producido entre el Campeador y la comunidad mozárabe durante el sitio de Valencia de septiembre y octubre de 1094. En el diploma de dotación de la catedral de fines de 1098 Rodrigo se presenta como «princeps Rodericus Campidoctor», considerándose un soberano autónomo pese a no tener ascendencia real, y se alude a la batalla de Cuarte como un triunfo conseguido rápidamente y sin bajas sobre un número enorme de mahometanos.

Establecido ya en Valencia, se alió también con Ramón Berenguer III con el propósito de frenar conjuntamente el empuje almorávide. Las alianzas militares se reforzaron con matrimonios. Hacia 1099 casó a sus hijas con altos dignatarios: Cristina con el infante Ramiro Sánchez de Pamplona y María con el conde de Barcelona Ramón Berenguer III. Tales vínculos confirmaron la veracidad histórica de los versos 3.724 y 3.725 del Cantar de mio Cid «hoy los reyes de España sus parientes son,/ a todos alcanza honra por el que en buen hora nació». En efecto García Ramírez el Restaurador fue nieto del Cid y rey de Pamplona; asimismo, Alfonso VIII de Castilla era tataranieto del Campeador.

FallecimientoFALLECIMIENTO.

Su muerte se produjo en Valencia entre mayo y julio de 1099, según Martínez Diez, el 10 de julio.

Su esposa Jimena, convertida en señora de Valencia, consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III durante un tiempo, pero en mayo de 1102, ante la imposibilidad de defender el principado, la familia y gente del Cid abandonaron Valencia con la ayuda de Alfonso VI.

Los restos mortales de Rodrigo Díaz el Campeador fueron inhumados en el monasterio trapense burgalés de San Pedro de Cardeña. Durante la Guerra de la Independencia los soldados franceses profanaron su tumba. Los restos fueron recuperados y, en 1842, trasladados a la capilla de la Casa Consistorial de Burgos. Desde 1921 reposan junto con los de su esposa Doña Jimena en un emplazamiento privilegiado de la Catedral de Burgos.

Su muerte se produjo en Valencia entre mayo y julio de 1099, según Martínez Diez, el 10 de julio.

Su esposa Jimena, convertida en señora de Valencia, consiguió defender la ciudad con la ayuda de su yerno Ramón Berenguer III durante un tiempo, pero en mayo de 1102, ante la imposibilidad de defender el principado, la familia y gente del Cid abandonaron Valencia con la ayuda de Alfonso VI.

Los restos mortales de Rodrigo Díaz el Campeador fueron inhumados en el monasterio trapense burgalés de San Pedro de Cardeña. Durante la Guerra de la Independencia los soldados franceses profanaron su tumba. Los restos fueron recuperados y, en 1842, trasladados a la capilla de la Casa Consistorial de Burgos. Desde 1921 reposan junto con los de su esposa Doña Jimena en un emplazamiento privilegiado de la Catedral de Burgos.

1089: EL SEGUNDO DESTIERRO DEL CID.

En el castillo de Aledo, recientemente tributario de Castilla, se instala el ejercito de García Jiménez, desde donde realiza insistentes incursiones al reino de Sevilla.

Moctadir, rey de Sevilla, pide de nuevo auxilio a Ben Yusuf, que desembaraca de nuevo en Junio del 1089 y marcha hacia el ejercito de García Jiménez, junto a los ejércitos de los reyes de Sevilla, Granada, Málaga, Almería y Murcia.

Ante la gravedad de la situación, Alfonso VI acude en ayuda de García, no sin antes pedir al Cid que se una a él, en su marcha.

De nuevo, se produce un extraño episodio en la vida del Cid:

El Cid translada su campamento de Requena a Játiva, para acercarse al camino que seguira Alfonso VI, donde recibe un mensaje del rey comunicandole que se encuentra en Toledo.
El Cid se translada a Onteniente esperando el paso del rey.
Alfonso VI, espera al Cid en Villena.
El Cid se translada a Felín y envia exploradores a Villena y Chinchilla, donde se entera de que el rey ya ha pasado camino de Aledo.
El Cid corre hacia su rey y se adelanta a Molina de Segura, pero Alfonso ya había llegado a Aledo y levantado el asedio.


El rey Alfonso VI, acusa de traidor al Cid por no haber ido a su encuentro y ordena le sean confiscados todos sus bienes y que arrojen a su mujer y a sus hijos a prisión.

Esta actitud arroja interrogantes sobre los hechos, Alfonso VI muestra una extraña actitud ante tan notable capitán. No obstante Alfonso accedió a que Jimena, su mujer, y hijos lo acompañaran en su destierro.





Feneri

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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Sáb 16 Oct 2010, 9:09 pm



PADRE PEDRO POVEDA.

Calcografía.
Tirada 10.000.000.


San Pedro Poveda, nombre completo, Pedro José Luis Francisco Javier Poveda Castroverde (Linares, Jaén, 3 de diciembre de 1874 - Madrid, 28 de julio de 1936) fue un sacerdote, pedagogo y escritor español, protector de gitanos. Víctima de la represión en la zona republicana durante la Guerra Civil, fue fusilado en las tapias del cementerio de la Almudena junto a otros centenares de personas. La Iglesia Católica lo canonizó en 2003.

INFANCIA Y SACERDOCIO.

Era hijo de José Poveda y de Linarejos Castroverde. Desde muy joven decide ser sacerdote y en 1888 entra en el Seminario de Jaén. En Jaén oye hablar del Padre Manjón y admira la labor socioeducativa que realiza en las cuevas del Sacromonte, en Granada. El seminarista Poveda se aficiona a enseñar la Doctrina a los niños más pobres.

En 1884 obtiene una beca para estudiar en el Seminario de Guadix (Granada), donde fue ordenado sacerdote en 1897, en donde hizo vida misionera en las cuevas del pueblo homónimo, trasladándose a vivir a una de las cuevas. Aporta recursos, predica misiones populares y despierta la sensibilidad de toda la ciudad por la situación de indigencia de estos barrios, organizando las Conferencias de San Vicente de Paul.

En 1902, convencido de la importancia de la educación, funda las Escuelas del Sagrado Corazón para niños y niñas pobres, aplicando los métodos de la Escuela Nueva contextualizados para aquella población, al estilo de las Escuelas del Ave María, del Padre Manjón.

El padre Poveda también fue nombrado canónigo de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga en 1906. Comenzó el proyecto de preparar profesores cristianos laicos para evangelizar, al publicar diversos escritos sobre la problemática educativa y la formación del profesorado.

En Gijón, en 1911, abre una Academia Pedagógica para maestros y, preocupado por la promoción de la mujer, abre una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio.

En 1913 vive en Jaén, donde ayudado por la joven estudiante de la Escuela Superior de Magisterio Josefa Segovia Morón, crea la Institución Teresiana, trabajando con profesores y maestros, tomando el peso la misión de los seglares en la Iglesia. A esta etapa pertenecen algunos de sus más importantes escritos de espiritualidad.

Nombrado Capellán Real en 1921, se traslada a Madrid, donde trabaja activamente en la Comisión Nacional contra el Analfabetismo, con las estudiantes y profesores y con los marginados, en colaboración de María de Echarri, periodista y creadora de los sindicatos femeninos católicos.

La Institución Teresiana es aprobada por el Papa Pío XI en 1924 como Pía Unión de Fieles a nivel internacional para que hombres y mujeres, desde sus diversas profesiones y especialmente en el ámbito de la educación y la cultura, trabajen por la transformación humana y social, según el Evangelio. Se le confía la organización de las Estudiantes Católicas y de las Juventudes Femeninas Universitarias, pertenecientes a la naciente Acción Católica Femenina. Impulsa el espíritu misionero, donde contará con la inestimable ayuda de Magdalena Martín Ayuso.

Era hijo de José Poveda y de Linarejos Castroverde. Desde muy joven decide ser sacerdote y en 1888 entra en el Seminario de Jaén. En Jaén oye hablar del Padre Manjón y admira la labor socioeducativa que realiza en las cuevas del Sacromonte, en Granada. El seminarista Poveda se aficiona a enseñar la Doctrina a los niños más pobres.

En 1884 obtiene una beca para estudiar en el Seminario de Guadix (Granada), donde fue ordenado sacerdote en 1897, en donde hizo vida misionera en las cuevas del pueblo homónimo, trasladándose a vivir a una de las cuevas. Aporta recursos, predica misiones populares y despierta la sensibilidad de toda la ciudad por la situación de indigencia de estos barrios, organizando las Conferencias de San Vicente de Paul.

En 1902, convencido de la importancia de la educación, funda las Escuelas del Sagrado Corazón para niños y niñas pobres, aplicando los métodos de la Escuela Nueva contextualizados para aquella población, al estilo de las Escuelas del Ave María, del Padre Manjón.


El padre Poveda también fue nombrado canónigo de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga en 1906. Comenzó el proyecto de preparar profesores cristianos laicos para evangelizar, al publicar diversos escritos sobre la problemática educativa y la formación del profesorado.


En Gijón, en 1911, abre una Academia Pedagógica para maestros y, preocupado por la promoción de la mujer, abre una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio.


En 1913 vive en Jaén, donde ayudado por la joven estudiante de la Escuela Superior de Magisterio Josefa Segovia Morón, crea la Institución Teresiana, trabajando con profesores y maestros, tomando el peso la misión de los seglares en la Iglesia. A esta etapa pertenecen algunos de sus más importantes escritos de espiritualidad.


Nombrado Capellán Real en 1921, se traslada a Madrid, donde trabaja activamente en la Comisión Nacional contra el Analfabetismo, con las estudiantes y profesores y con los marginados, en colaboración de María de Echarri, periodista y creadora de los sindicatos femeninos católicos.


La Institución Teresiana es aprobada por el Papa Pío XI en 1924 como Pía Unión de Fieles a nivel internacional para que hombres y mujeres, desde sus diversas profesiones y especialmente en el ámbito de la educación y la cultura, trabajen por la transformación humana y social, según el Evangelio. Se le confía la organización de las Estudiantes Católicas y de las Juventudes Femeninas Universitarias, pertenecientes a la naciente Acción Católica Femenina. Impulsa el espíritu misionero, donde contará con la inestimable ayuda de Magdalena Martín Ayuso.


Era hijo de José Poveda y de Linarejos Castroverde. Desde muy joven decide ser sacerdote y en 1888 entra en el Seminario de Jaén. En Jaén oye hablar del Padre Manjón y admira la labor socioeducativa que realiza en las cuevas del Sacromonte, en Granada. El seminarista Poveda se aficiona a enseñar la Doctrina a los niños más pobres.


En 1884 obtiene una beca para estudiar en el Seminario de Guadix (Granada), donde fue ordenado sacerdote en 1897, en donde hizo vida misionera en las cuevas del pueblo homónimo, trasladándose a vivir a una de las cuevas. Aporta recursos, predica misiones populares y despierta la sensibilidad de toda la ciudad por la situación de indigencia de estos barrios, organizando las Conferencias de San Vicente de Paul.


En 1902, convencido de la importancia de la educación, funda las Escuelas del Sagrado Corazón para niños y niñas pobres, aplicando los métodos de la Escuela Nueva contextualizados para aquella población, al estilo de las Escuelas del Ave María, del Padre Manjón.


El padre Poveda también fue nombrado canónigo de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga en 1906. Comenzó el proyecto de preparar profesores cristianos laicos para evangelizar, al publicar diversos escritos sobre la problemática educativa y la formación del profesorado.


En Gijón, en 1911, abre una Academia Pedagógica para maestros y, preocupado por la promoción de la mujer, abre una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio.


En 1913 vive en Jaén, donde ayudado por la joven estudiante de la Escuela Superior de Magisterio Josefa Segovia Morón, crea la Institución Teresiana, trabajando con profesores y maestros, tomando el peso la misión de los seglares en la Iglesia. A esta etapa pertenecen algunos de sus más importantes escritos de espiritualidad.


Nombrado Capellán Real en 1921, se traslada a Madrid, donde trabaja activamente en la Comisión Nacional contra el Analfabetismo, con las estudiantes y profesores y con los marginados, en colaboración de María de Echarri, periodista y creadora de los sindicatos femeninos católicos.


La Institución Teresiana es aprobada por el Papa Pío XI en 1924 como Pía Unión de Fieles a nivel internacional para que hombres y mujeres, desde sus diversas profesiones y especialmente en el ámbito de la educación y la cultura, trabajen por la transformación humana y social, según el Evangelio. Se le confía la organización de las Estudiantes Católicas y de las Juventudes Femeninas Universitarias, pertenecientes a la naciente Acción Católica Femenina. Impulsa el espíritu misionero, donde contará con la inestimable ayuda de Magdalena Martín Ayuso.


La Institución Teresiana llega a Chile gracias al empeño y colaboración de Adela Edwards. Interviene decisivamente en la fundación de la Asociación de Maestros Católicos y de la Federación de Amigos de la Enseñanza (FAE). Impulsa asimismo la Asociación Nacional de Padres de Familia, convencido de la importancia que tienen los distintos agentes educativos y especialmente la familia.


Desde el 24 de mayo de 1930, ingresa en la Hermandad del Refugio de Madrid para servir a los pobres y a los niños huérfanos y abandonados.

LOS ORIGENES DE LA "INSTITUCIÓN TERESIANA".

Funda en 1911 la asociación Institución Teresiana, y en 1924, dicha asociación recibe aprobación pontificia, de parte del papa Pío XII. Josefa Segovia Morón fue la primera directora general de dicha asociación. Fue profesor del seminario de Jaén y se trasladó a Madrid, donde continuó trabajando con laicos y profesores católicos y ayudando a los más desamparados.


MUERTE Y CANONIZACIÓN.

En 1921, el padre Poveda se trasladó a Madrid con un nombramiento como capellán de la Casa Real Española. Murió fusilado en


Madrid el 28 de julio de 1936, a los 61 años de edad, por el bando repúblicano. Sus últimas palabras fueron


Soy sacerdote de Cristo.


Fue beatificado en Roma en 1993 junto a Victoria Díez, también miembro de la Institución Teresiana, y canonizado en Madrid en


2003, por el papa Juan Pablo II. Sus reliquias yacen actualmente en el Centro Santa María de los Negrales, de la Institución Teresiana, en la sierra madrileña a 40 kilómetros de Madrid en donde también se veneran los restos de Josefa Segovia Morón.

PENSAMIENTOS DE PEDRO POVEDA.


La muerte no puede romper nada esencial".



"Hazlo mucho para conocer lo que Dios quiere de ti y ejecútalo sin demora".



" No consiste la perfección en ser siempre y en toda circunstancia de una misma manera, sino ser, en cada caso, como la razón, ordenada y
regida por la ley divina, pide que seamos".



"Si quieres saber cómo vas, mira bien a Jesucristo y después compara".



"Deja que los demás sean como fueren, pero tú sé como Dios quiere que seas".



"Si nosotros sabemos respetarnos, también nos respetarán los demás".



"El mayor ejercicio de paciencia consiste en soportarnos a nosotros mismos".



"Estima la justicia tanto como la vida".



"No te guíes por simpatías si has de resolver en justicia".



"Una generación educada hace grande a un pueblo".



Otros: "Creer y enmudecer no es posible"


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Re: Personajes reales y esculturas de Divinidades en los sellos de Correos de España (1850-Abril de 2011)

Mensaje por Feneri el Dom 17 Oct 2010, 11:22 pm



Ibn Hazm

Abu Muhammad `Ali ibn Ahmad ibn Sa`id ibn Hazm, más conocido como Ibn Hazm (Córdoba, 7 de noviembre de 994 - Montíjar (Huelva), 15 de agosto de 1064, fue un filósofo, teólogo, historiador, narrador y poeta hispanoárabe.

VIDA Y OBRA.

Realizó una intensa actividad política. Fue visir del califa Abderramán V, y a consecuencia de intrigas palaciegas estuvo en la cárcel en varias ocasiones y sufrió un breve destierro. Abandonó la actividad política para dedicarse a sus estudios de teología y derecho. Debió exiliarse en diferentes taifas de al-Ándalus tras la crisis del califato, exilio que le llevó a recorrer varias taifas: Sevilla, invitado por al-Mutadid o la taifa de Mallorca. La célebre quema pública de sus libros en Sevilla le inspiró un conocido poema que dice:

"Dejad de prender fuego a pergaminos y papeles,

y mostrad vuestra ciencia para que se vea quien es el que sabe.
Y es que aunque queméis el papel
nunca quemaréis lo que contiene,
puesto que en mi interior lo llevo,
viaja siempre conmigo cuando cabalgo,
conmigo duerme cuando descanso,
y en mi tumba será enterrado luego"

Fue un ingente polígrafo, cuyas miles de páginas no pueden reducirse a una breve explicación. Escribió obras históricas, como Risāla fī fadl al-Andalus (Epístola en elogio de Al-Andalus) o Naqt al-arus (Bordado de la novia), Yamharat ansāb al-arab (Linajes árabes), Al-fisal fī-l-milal wa-l-ahwā' wa-l-nihal (Historia crítica de las religiones, sectas y escuelas). Estas obras solo fueron superadas en occidente en el siglo XIX.

De carácter didáctico es Falsāfat al-ajlāq (Los caracteres y la conducta), de tema polémico teológico es Risālat fī radd ala ben Nagrīla (Polémica teológica con Ibn Nagrella), en la que ataca violentamente el judaísmo

Su obra más famosa es Tawq al-hamāma o El collar de la paloma en la que trata el tema del amor. Fue escrito en Játiva hacia 1023. Se trata de un libro de reflexiones sobre la verdadera esencia del amor, intentando descubrir lo que tiene de común e inmutable a través de los siglos y las civilizaciones de influencia neoplatónica, que fue llamado "amor udrí", incluyendo detalles autobiográficos y documentales. Constituye también un diwan, o antología poética de tema amoroso, pues está empedrado de composiciones elegantes y refinadas.

También escribió numerosas obras filosóficas. Su pensamiento se basaba en Aristóteles y se esfueza en distinguir lo verdadero de lo falso, lo que lleva a un sexto sentido o sentido común por el cual se demuestran las verdades. Dichas verdades están en estrecha relación con la fe por lo que un conocimiento cabal de la filosofía puede relacionar a estas verdades con la teología. De este modo, elabora una teología natural acercándose a los postulados de Santo Tomás y desarrollando el tema de la esencia y la existencia, concluyendo que son idénticas solo en Dios, pero con un significado diferente que la doctrina tomista.

Pero quizás su aporte más significativo esté dado por su testimonio acerca del motivo de la actividad del hombre, cuando indica que todo lo que hace el hombre lo hace para evitar la preocupación, para distraerse. ¿Distraerse de que? De la muerte.







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